Del mollete al café de especialidad
Los siguientes establecimientos resumen distintas maneras de arrancar el día. Hay panaderías que también son cafeterías, ventas centenarias, clásicos que resisten al paso del tiempo y churrerías innovadoras. En la calle Costa Azahar, en Jerez, Coco Café es panadería, pastelería, cafetería y heladería. Todo a la vez. Raúl y Yaneli, sus dueños, ofrecen desde unos huevos benedictinos hasta un huevo revuelto con salmón y aguacate, una ensalada de fruta, cereales o tostadas elaboradas con distintos panes: de maíz, chía, centeno, pasas y nueces o espelta. Y el café no se queda atrás. Sirven una propuesta distinta con Geisha, una variedad originaria de Panamá
Otra parada en la comarca de La Janda es Venta Pinto, en La Barca de Vejer, junto a la A-314. Ha pasado ya los 100 años de historia y continúa siendo una referencia gracias a un producto inseparable de su nombre: el lomo en manteca casero. Los comensales sujetan sus tostadas con este producto típico que sigue siendo la estrella. Cristina Pinto García es la quinta generación al frente del legado familiar. Quienes quieran repetir desayuno en casa, es posible comprar su lomo en manteca en El Colmao de Pinto, con elaboraciones propias.

- Bollo de lomo en manteca de Venta Pinto.
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- MANU GARCÍA
En El Puerto, un clásico para desayunar es El Cafetín, que lleva más de 80 años en la memoria de la ciudad. Sigue en pie bajo el mando de la tercera generación de la familia fundadora, con Miguel Ángel y Óscar Sordo. Aquí se llevan escuchando durante décadas comandas con “una de churros” o “media con aceite y jamón”. Pero además de los molletes y tostadas, su otra estrella son los churros, que acompañan con chocolate casero, elaborado con una receta familiar secreta.
Para quienes quieren sorprenderse, en Chiclana no pueden dejar de ir a Daniel de María, un local regentado por Daniel Sánchez y María José Fernández que apuestan por desayunos que se salen del tiesto en el centro. Su propuesta va más allá del pan con mantequilla. Hay cappuccino de Nutella, matcha, leche de oro, que es una bebida turca y café de especialidad, uno de sus fuertes. Compran granos a agricultores de una sola finca, concretamente a una familia Masai de Kenia que realiza dos cosechas anuales.
La mejor compañía para esas bebidas son sus tostadas “creativas”, que intentan ser “saludables, ricas, divertidas y nutritivas”. Añaden ingredientes como queso, aguacate o chacina de bellota. La más demandada es la tostada ibérica, con crema de tomate casera, jamón y aguacate laminado.

- Churrería El 44 en San Fernando.
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- MANU GARCÍA
La tradición de desayunar churros llega a otro nivel en El 44 en San Fernando. No solo por que elaborar churros rellenos de Nutella, pistacho, Pantera Rosa o Lotus sino también por las vistas a la Bahía de Cádiz que ofrece.
Desde La Casería, Israel Expósito Gálvez continúa una historia familiar de 80 años dedicada a este producto. Él, que representa la cuarta generación de churreros, prepara ruedas de churros a las que se pueden añadir toppings. También hay público para los desayunos combo, con rebanadas de campo, dos huevos, tomate, queso y aguacate, o con tortilla francesa y jamón york. Y, por supuesto, no falta la tostada con jamón serrano ni el pan con aceite más andaluz.
Bocados del mundo
Ofrecen una cocina de autor con casi medio centenar de platos fusionados, servidos en un local con terraza. Los imprescindibles son los huevos a la Micaela: una torta de maíz sobre la que reposa un timbal de calabacín, zanahoria, pollo, huevo, ají —pimiento peruano— y “una salsita que todo el mundo pregunta, pero por supuesto nunca contamos”.
En la carta también destaca el arroz salvaje con mango, aguacate y langostinos a la plancha, la tortilla de camarones, que defienden como la mejor, el tartar de atún con aguacate y el pulpo crujiente sobre patata con lima y salsa kimchi.

- Arroz salvaje con mango, aguacate y langostinos en La Micaela.
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- MANU GARCÍA
En la zona de Hipercor de Jerez, se encuentra uno de los primeros restaurantes japoneses de Jerez. Haio y su familia abrieron Kampai en 2016, cuando términos como “yakisoba” o “gyozas” empezaban a dejar de sonar lejanos para muchos clientes. Hoy no resulta extraño ver a un jerezano dominando los palillos con la misma naturalidad con la que pide una tapa.
La casa trabaja sushi, arroces, fideos y otras especialidades japonesas, con un detalle que marca diferencia, su soja es casera. En la carta aparecen las gyozas de pollo y verdura, la ensalada tokosu de wakame con pepino y pulpo cocido, y surtidos de sushi como el Moriwase Kioto. Quienes adoran una cocina más cercana tienen una parada en la Venta Castora, en El Portal, junto al río Guadalete y la antigua azucarera. Aquí todo es kilómetro cero. Su trío de clásicos de otoño-invierno tiene nombre propio: berza de acelgas y apio, ajo campero y tagarninas esparragadas. Se ha convertido por derecho propio en una de las grandes referencias tradicionales.
Otra opción para el almuerzo es una trattoria y pizzería italiana con alma que funciona en La Barrosa, en Chiclana, desde hace más de 20 años. Al frente de Soave está Digna Ortega, que disfruta entre fogones elaborando pizzas artesanas, pastas caseras y lasañas con ingredientes importados de Italia.

- Digna Ortega, al frente del restaurante Soave en La Barrosa, en Chiclana.
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- MANU GARCÍA
La pizza es una de las estrellas de la casa, elaborada con masa de lenta fermentación. Pero la carta va mucho más allá: pastas rellenas de foie, cuatro quesos o pera; risottos; espaguetis; tagliatelle; ravioli o tortellini. También hay opción sin gluten.
Digna cuida que la materia prima sea 100% italiana, desde el guanciale o la mozzarella de búfala hasta la trufa. Y no se queda solo en los platos más conocidos, también se atreve con recetas tradicionales menos habituales, como la polenta, elaborada con harina de maíz hervida.
De la costa a al interior de la provincia. En uno de los puntos más altos de Medina Sidonia se ubica el restaurante El Castillo, con vistas inigualables de la Sierra de Cádiz. Juan Manuel Ballesteros está al frente de este negocio familiar con más de 50 años que elabora desde 1969 platos de la tierra. El Castillo es territorio de jabalí, faisán, perdiz, venado, pollo de campo, espárragos y cabrillas. El restaurante cuenta además con su propio huerto, del que recolectan tomates, cebollas, acelgas o lechugas que luego llegan recién recogidas al plato.

- Plato de falafel en el restaurante Puerta del Edén en Cádiz.
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- MANU GARCÍA
Para quienes se atreven a probar nuevos sabores, Puerta del Edén es una propuesta que no dejará indiferente. En el barrio de El Pópulo, en Cádiz capital, este restaurante árabe es el primero de la ciudad que prepara comida halal. Wail Dammag y Wasim Amoeiri proponen un viaje culinario distinto al pescaíto frito. En sus fogones cocinan platos típicos de Marruecos, Siria, Yemen o el Líbano. Entre los más pedidos está el kabsah saudí, cordero lechal enterrado en arroz basmati y frutos secos. También destaca el mandi yemení, que consiste en arroz basmati con pollo especiado cocido al vapor; el cuscús, tajine, shawarma sirio, el falafel o los dados de queso árabe caramelizados con dátiles.
Fogones nocturnos
Situado en una antigua casa cuartel de la Guardia Civil junto a la playa de La Barrosa y a unos metros de la torre-atalaya del Puerco, este espacio combina cocina de producto, coctelería de autor, música en directo, arte y una gran terraza mirador. No es casual que la Guía Repsol lo eligiera como mejor chiringuito de España.
En sus mesas aparecen platos como anchoas en salazón con pan cristal y mantequilla curada en miso, tartar de lomo de atún marinado en garum de anchoa, solomillo de retinto, arroces, fideuá, frituras, pescados a la parrilla y propuestas muy gaditanas como las alcachofas a la brasa con queso Payoyo o el salmorejo con mojama.

- Juan Valdés, en días pasados, en la sala principal de La Castillería, en Santa Lucía (Vejer), con un corte de carne que él mismo selecciona.
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- JUAN CARLOS TORO
También brillan los productos vegetales de la sierra como patatas, espárragos trigueros, lechugas, tomates, cebolletas y verduras a la parrilla, además de ensaladas personales con salazones curados por la propia casa. El jamón de vaca es uno de esos bocados que conviene probar al menos una vez. Su Sol Repsol, obtenido en 2022, confirma una trayectoria construida con mucho oficio.
En Sanlúcar, la cena tiene nombre de arroz y cocina marinera en El Veranillo de Santa Ana, en la calle Manuel Hermosilla. José Ramón y Miguel Hidalgo Prat regentan desde 2017 este restaurante cuya especialidad son los arroces, con hasta nueve variedades, y los guisos marineros. Además, del producto de kilómetro cero y una manera de emplatar más actual.

- El jamón de atún es una de las apuestas favoritas de Miguel y José Ramón, propietarios del Veranillo de Santa Ana.
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- MANU GARCÍA
Entre sus platos más reconocibles aparecen la croqueta de rabo de toro, el tartar de atún rojo con un aliño especial alejado de la emulsión clásica dominada por la soja, las tortillitas de ortiguillas, el falso tartar de caña de lomo y la lasaña de langostinos.
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