Un barrio al día
Esta vez, Antonio Muñoz (La Rinconada, 1959) no nos cita en el despacho de la Plaza Nueva. Las elecciones se acercan, apenas queda un año, y el objetivo del socialista es recuperar el bastón de mando. Para ello, afirma que lo más importante es pisar los barrios. Por esto mismo la entrevista se desarrolla en Alcosa, una zona tradicionalmente de voto socialista que se edificó a las afueras de Sevilla a mitad del siglo pasado y que con el crecimiento de la ciudad se ha terminado integrando sin necesidad de ser un núcleo urbano diferente.
Allí, entre la vida del comercio de barrio, algo que ya no está presente en otras zonas de la ciudad, son varios los vecinos que en apenas unos minutos saludan y paran al portavoz del PSOE para transmitirle peticiones o reivindicaciones. Su objetivo es volver a ser alcalde a partir de 2027 y dar continuidad al año en el que pudo gobernar una de las ciudades más importantes del país tras la marcha de Juan Espadas al Parlamento de Andalucía.
R. Como un sevillano más, he podido disfrutar de una Semana Santa que hacía tiempo que no se recordaba, sobre todo por el buen tiempo. Es verdad que ha estado empañada por la mala organización y por el caos de obras que sufre la ciudad en este momento; hemos visto imágenes insólitas, como pasos procesionando al lado de cajoneras de obra y firmes bastante irregulares que han sufrido, fundamentalmente, los costaleros. No obstante, hay que reconocer que, desde el punto de vista de las procesiones, ha habido un pleno.

R. La Semana Santa, por el volumen de visitantes y de sevillanos que se echan a la calle, necesita una reflexión profunda por parte del Consejo de Hermandades, del Arzobispado, del Ayuntamiento como gestor de servicios públicos, de los hosteleros y de distintas entidades. Hace falta "una pensada" para que todo el mundo pueda disfrutarla de manera efectiva. Yo pongo sobre la mesa una propuesta que podría resolver parte de estos problemas: la ampliación de la Carrera Oficial. Si hay demasiada gente en el recorrido actual, ampliar ese trayecto permitiría un mayor esponjamiento del público. No lo planteo como una propuesta cerrada, sino como un indicio de reflexión sobre un evento que es trascendental para Sevilla.
"Hay que reflexionar sobre una ampliación de la Carrera Oficial"
R. Creo que en el mismo sitio donde está se permite reflexionar sobre una ampliación. Eso resolvería parte de los problemas, aunque no todos.
R. La ciudad es ahora mismo una auténtica ratonera; una pesadilla para muchísimos sevillanos que quieren coger el transporte público o el coche privado para ir a trabajar. No se trata de no hacer obras, como me reprocha a veces el Partido Popular; claro que hay que hacerlas para mejorar la calidad de vida, pero con programación y planificación, evitando el caos que sufren ahora el centro y barrios como Pino Montano, Sevilla Este o La Macarena.

R. Sí, en el caso del metro las molestias son inevitables por ser una obra subterránea de gran envergadura. El problema es que el Ayuntamiento ha agravado la situación porque, tanto en Pino Montano como en La Macarena, ha aprovechado para realizar otras obras simultáneas que han supuesto un auténtico quebradero de cabeza. En lugar de habilitar vías de alivio, han empeorado la situación. Eso ya no son obras del metro, sino decisiones propias del equipo de gobierno.
R. Sin lugar a dudas. En Sevilla hay actualmente barrios de primera, de segunda y me atrevería a decir que de tercera. Existe un desequilibrio total en calidad de vida y equipamientos (centros de mayores, piscinas, bibliotecas). Lo que sí puedo afirmar es que los años de gobierno del señor Sanz han aumentado esa diferencia. Las inversiones están concentradas en el casco histórico; para el alcalde, Sevilla se reduce a su centro y vive de espaldas a los barrios. Me lo dicen los vecinos de San Jerónimo, Bellavista, El Cerro, Alcosa o La Macarena: el alcalde no pisa esos barrios. Si soy alcalde a partir de 2027, mi prioridad serán esas inversiones en los barrios. No caeré en el error de pensar que Sevilla es solo lo que hay en un kilómetro a la redonda de la Plaza Nueva.

R. Por supuesto que tenemos nuestra parte de responsabilidad de cuando hemos gobernado, pero cuando se analiza la gestión de los alcaldes socialistas que me precedieron, siempre hubo planes de inversión para estos barrios. ¿Resolvieron todos los problemas? No, ni mucho menos, pero se redujo la distancia. La gente recuerda inversiones de las etapas de Sánchez Monteseirín, de Juan Espadas o de mi etapa. ¿Qué inversiones podemos destacar de la etapa del señor Sanz? Ninguna. Se concentra todo en el entorno de la Campana o la Avenida de la Constitución. Es como si en una casa se renovara la tapicería del sofá cada cinco años mientras el cuarto de baño sigue con problemas de atascos. El señor Sanz se empeña en la tapicería del centro mientras la "cocina" y el "baño" (los barrios periféricos) necesitan una reforma integral.
R. Me imagino una policía eficaz, una policía de barrio que atienda cuando los vecinos llamen, algo que no ocurre ahora. Menos marketing, menos "policía del espectáculo" y más policía efectiva. La gente echa de menos ver patrullas a pie. No se trata de aterrizar de forma espectacular un día en Su Eminencia y luego no aparecer más. La seguridad se puede mejorar con otra reorganización; la presencia policial constante tiene un efecto disuasorio. Si la gente llama ante un problema de convivencia y no le cogen el teléfono, la sensación de inseguridad aumenta. Sobre las "boinas rojas", espero que sean efectivas y no solo una acción de marketing para producir un efecto a corto plazo. El tiempo dirá si es propaganda o si son medios efectivos.
"Sanz no tiene ambición para una ciudad como Sevilla"
R. Hay déficit de efectivos, pero también de reorganización. No puede ser que el barrio de El Cerezo tenga una comisaría a 500 metros y los vecinos digan que apenas se ve a la policía. Algo falla en el modelo de patrullaje.
R. Desconozco los detalles exactos, pero lo primero es diagnosticar qué ocurrió. Huyo de posicionarme a favor de la policía de manera automática; si hubo un exceso de autoridad, habrá que llamar la atención. No se trata de tener una postura "en automático".
R. Es tiempo suficiente para ver sus prioridades. Es un alcalde sin ambición para una ciudad como Sevilla, que escucha poco a los vecinos y demuestra no conocer bien la ciudad. Está de espaldas a los barrios, te dicen que sólo ven al alcalde cuando aparece en televisión. Yo pateo los barrios a diario y el sentimiento es de abandono.

R. Eso se lo tendríamos que preguntar a él. Mi agenda consiste en pisar cada día un barrio. Cuando se repite una y otra vez que no ven al señor Sanz y se sienten abandonados en las demandas vecinales, la conclusión está clara. La Sevilla del señor Sanz se limita al centro histórico y al kilómetro alrededor de la Plaza Nueva.
R. La solución real para Sevilla Este, Alcosa y Torreblanca es la Línea 2 del metro. Cuando nuestro gobierno adoptó la solución del Tranvibús, era algo transitorio mientras llegaba el metro. Sin embargo, el señor Sanz lo está aplicando mal: no tiene sentido reservar un carril exclusivo si la frecuencia de paso es de 18 o 19 minutos. Eso solo irrita a los vecinos y agrava el tráfico. Solo tiene razón de ser con frecuencias de 5 o 10 minutos.
"Si se privatiza la limpieza en los colegios, intentaremos revertirlo al máximo"
R. Sevilla lleva un retraso acumulado. Siendo alcalde, conseguí poner de acuerdo al Gobierno de España y a la Junta para las obras actuales. Espero que el tramo sur se licite pronto y que la Línea 2 se ejecute de forma simultánea. Con los tiempos actuales de la Junta, nos iríamos a dentro de 20 años. Hay fondos y se pueden reducir esos plazos. Una red de cuatro líneas completa en 10 años sería un objetivo ambicioso. A partir de ahí, se ampliarían ramales según el crecimiento urbano, como en el tramo sur hacia la Ciudad de la Justicia.
R. Hemos dicho a los representantes de los trabajadores que, si el señor Sanz lo privatiza, intentaremos revertir la situación al máximo. No compartimos esa solución. La respuesta es reforzar los servicios públicos, cubrir vacantes y ampliar plantillas. Privatizar encarece el servicio; nosotros optamos por lo público.
R. Sevilla es la capital de Andalucía y necesita a alguien con ambición. Él no tiene modelo, improvisa constantemente y rectifica a menudo. Acumula fracasos en limpieza, en los pisos turísticos —donde está siendo cobarde— y lo peor, vive de espaldas a los barrios. Quizás, al no vivir en Sevilla, piensa que la ciudad se limita al centro histórico.

R. Primero, una moratoria para no dar ni una licencia más de pisos turísticos. Desde que Sanz es alcalde, se han dado 2.500 licencias. Si esos pisos estuvieran en el mercado residencial, estarían alquilados por sevillanos. Segundo, construir vivienda asequible. Sanz pasará a la historia por promover VPO de 350.000 euros. Hay que aplicar zonas tensionadas para topar los precios del alquiler, como ya hacen 350 municipios en España. Si no se pone ese tope, la gente se tiene que ir de sus barrios, se pierde el arraigo y la convivencia. Defiendo rotundamente el derecho a que los sevillanos y sevillanas vivan en sus barrios y Sanz está destruyendo muchísimos barrios. El Ayuntamiento tiene suelo suficiente para desarrollar políticas con precios razonables.
R. Le puedo decir que cuando uno ve el mapa de los pisos turísticos no están solamente en Triana, Nervión y el centro. Incluso en Los Pajaritos hay pisos turísticos. En el Polígono San Pablo hay pisos turísticos. En San Jerónimo hay pisos turísticos. Por tanto, se están extendiendo. Porque, ¿cuál es el error del señor Sanz? Ha intentado ser restrictivo en una parte, en el centro. Y claro, si tú limitas aquí, te vas al siguiente anillo. Y conforme se vaya colmatando el segundo anillo, te vas al otro anillo. Pero en esos barrios lo que hay que hacer es construir, indudablemente, a esos precios asequibles. No todo el problema lo vamos a resolver con la moratoria y la limitación de los pisos turísticos. Claro que hay que construir, pero el ayuntamiento tiene suelo suficiente para desarrollar una política de vivienda pero con unos precios asequibles.

R. Esto no es una carrera de atletismo. La configuración de Sevilla no tiene nada que ver con Zaragoza; nosotros tenemos un área metropolitana de un millón y medio de habitantes. Debemos acostumbrarnos a hablar de la "Gran Sevilla", mancomunando servicios (agua, residuos, movilidad) y unificando fiscalidad. Hay un margen extraordinario para que Sevilla lidere esto con generosidad, por encima de colores políticos, porque prestar servicios de forma aislada es más caro y menos eficiente. Sevilla no podemos limitarla a pensar que tiene 700.000 habitantes.
R. Lo que diría es que Sevilla, esa conurbación urbana de Sevilla y los municipios de la área metropolitana todavía tienen un margen de maniobra y un camino por recorrer extraordinario a la hora de mancomunar los servicios. Y esto tiene que estar por encima de quién gobierne y el color político de cada uno de los municipios. Falta el liderazgo que tiene que ejercer Sevilla y voluntad política y generosidad por parte de todos los alcaldes y alcaldesas. Hay que entender que el futuro se escribe con el área metropolitana.
R. Del señor Sanz, mucha propaganda y "pan y circo". Venía con la etiqueta de buen gestor en Tomares y está demostrando lo contrario: gastos ejecutados sin contrato, el caos de la limpieza, barrios abandonados, ratas, o los toldos puestos a finales de agosto. Cuando tomó posesión dijo que era el enemigo de la improvisación, pero es el rey de la improvisación y se está convirtiendo en el peor alcalde de la democracia en Sevilla. Estamos viendo todos los plenos donde se tienen que aprobar reconocimientos de crédito, es decir, gastos que han sido ejecutados de una manera poco responsable, gastos que se han hecho sin contratación.
"Sevilla no tiene que pedir perdón por ser la más guapa. Somos la capital de Andalucía"
R. Hay inversiones importantes: 650 millones para el metro, la ampliación del aeropuerto, las obras del Arqueológico, el desbloqueo de la SE-40 y las obras del puente del V Centenario. ¿Qué pediría de inmediato? La conexión Santa Justa-Aeropuerto y la ampliación del Museo de Bellas Artes. Sobre esto último, el señor Sanz es el único que propone una ubicación distinta a la acordada por el Ministerio y la Junta; es un maestro en proponer proyectos en edificios que no son suyos, como hizo con la Plaza de España. El Gobierno de España debe ser consecuente con que Sevilla es la capital, pero la Junta también. Sanz confronta con Madrid pero no reivindica nada a la Junta en materia de colegios o centros de salud pendientes en los barrios. El señor Sanz se dedica a confrontar más que a negociar con el Gobierno de España. Cuando es competencia de la Junta no escuchamos al alcalde reivindicar nada para los barrios de la ciudad.

R. Lo dice el Estatuto. En mi etapa conseguí sentar a ambas administraciones para trabajar en una Ley de Capitalidad que trajera mayor financiación. Ese proyecto ha sido enterrado por el señor Sanz. Cuando reivindico esto, recuerdo a una profesora jubilada que me abordó en la calle y me dijo: "No tenemos que pedir perdón por ser la más guapa".
R. Si ha habido alguna cuestión anómala, que se investigue y quien tenga que pagar, que pague. No voy a encubrir a nadie por tener mi mismo carnet. No obstante, muchas obras han sufrido desviaciones por el encarecimiento de materiales como el hierro o el acero en todo el mundo.
R. Sevilla ha perdido competitividad turística. En el mandato anterior tuvimos los MTV, los Goya, los Grammy... ahora FIBES es un motor gripado con apenas 10 congresos para 2026. No necesitamos una final de Copa del Rey todos los años; eso es más efectivo para ciudades en fase de crecimiento. Una ciudad consolidada como la nuestra debería apostar por eventos de prestigio (como Dior o los grandes premios culturales) que ocasionen menos molestias a los sevillanos.
R. Soy defensor a ultranza de la fiscalidad turística. Se aplica en toda Europa y no disuade al turismo. Serviría para financiar servicios públicos y compensar las molestias del turismo. El señor Sanz se ha sacado un conejo de la chistera con lo de la Plaza de España que no va a ningún lado. Si cada turista pagara un euro por noche, recaudaríamos 10 millones de euros anuales para rehabilitación de patrimonio, policía y limpieza. No entiendo por qué renuncia a esta vía.
"Esto no trata de si Moreno Bonilla es más simpático, si cae mejor o se viste mejor; esto trata de políticas"
R. Le puedo asegurar que en el año 2027 voy a ser el alcalde de Sevilla.
R. Como cualquier militante, voy a arrimar el hombro para que María Jesús Montero sea la presidenta. Desde luego, como andaluz, lo que espero es que el deterioro de la sanidad, de la dependencia y de la educación, así como las dificultades de los jóvenes para acceder a la formación profesional y a la vivienda en la ciudad de Sevilla, le pasen factura al señor Moreno Bonilla. Esto no trata de si Moreno Bonilla es más simpático, si cae mejor o se viste mejor; esto trata de políticas. Es necesario un cambio de timón, sobre todo en cuestiones fundamentales que nos afectan en el día a día, como educación, sanidad y vivienda, materias donde la Junta de Andalucía presenta un balance muy pobre y negativo, especialmente con Sevilla.
R. Sí, por supuesto. Creo que es una política generalizada pero que se nota, sin lugar a dudas, en Sevilla. Como he dicho anteriormente, el señor Moreno Bonilla tiene un listado de deudas pendientes con esta ciudad que se traduce en la falta de consultorios médicos en muchos barrios, así como en la carencia de institutos y colegios, cuyas competencias son de la Junta de Andalucía. Hay familias, AMPA y comunidades educativas de diversos barrios que llevan años esperando un centro de salud o un nuevo instituto. Podría ponerle numerosos ejemplos.
R. Es que llama la atención que el hecho de que el señor Sanz y el señor Moreno Bonilla sean del mismo partido no se esté traduciendo en beneficios ni en inversiones para la ciudad de Sevilla. El señor Sanz no reivindica ninguna de esas inversiones pendientes en colegios o consultorios a la Junta de Andalucía y, sin embargo, saca el hacha de guerra de manera continua con el Gobierno de España. Al final, no consigue ni una cosa ni la otra. Yo soy un alcalde de diálogo; no me gusta la crispación. Me remito a las pruebas: cuando he tenido que negociar tanto con el Gobierno de España, de mi partido, como con la Junta de Andalucía, del Partido Popular, la negociación de despacho ha dado mucho mejor resultado que estar continuamente escribiendo cartas en catalán para que el ministro Óscar Puente te haga caso. Es ridículo.


