Hubo un tiempo en el que ser delegado de Urbanismo en un ayuntamiento en España era sinónimo de político todopoderoso. Llegaron Malaya y otras operaciones contra la corrupción en el urbanismo español, contra la malversación, los desvíos y la prevaricación continuada, y ser delegado de Urbanismo empezó a tener siempre un halo de sospecha.
El crack del ladrillo y las hipotecas basura en 2008, la desintegración de las cajas de ahorro y la recesión de 2012 sirvieron de catarsis y purga para volver a resignificar un puesto esencial en los consistorios y que ha recuperado parte del prestigio perdido a base de controles, fiscalización y transparencia.
Dentro de las raras avis de la clase política andaluza, hay incluso delegados de Urbanismo que actualmente compaginan su actividad profesional, en este caso como profesor de Matemáticas en un instituto de su municipio, con las responsabilidades propias de un cargo municipal que da más dolores de cabeza que otra cosa. Se trata de José Luis Mellado Romero (1965), conocido por todos como Pepe Mellado.
Chipionero —nacido en Chipiona, no en Sanlúcar como les pasó a muchos—, este licenciado en Matemáticas por la Universidad de Sevilla en la especialidad de estadística e investigación operativa, cumple 26 años como funcionario de carrera. Hijo de una familia de agricultores (horticultores y viticultores) de Chipiona, está casado y con dos hijos, y lleva desde 2019 como concejal del Ayuntamiento de Chipiona.
En el castillo de la localidad, en una tarde con el cielo completamente despejado y las aguas mansas chocando plácidamente contra los milenarios corrales de la costa de Chipiona, nos encontramos con Pepe Mellado, delegado de Urbanismo y Vivienda, Protección Civil, vicepresidente de la empresa municipal Caepionis —se encarga entre otras cosas de gestionar la limpieza viaria—, y coordinador local de Izquierda Unida en Chipiona.
Respuesta. Estoy dando clase a jornada completa en el instituto. Mi salario y mi vida están basados en mi funcionariado como empleado público, como profesor de Matemáticas. Por las gestiones que realizo y toda la responsabilidad que tengo en la Delegación de Urbanismo del Ayuntamiento de Chipiona no cobro absolutamente nada. Cero. Urbanismo, empresa municipal, delegación de Vivienda y Protección Civil. Una responsabilidad altísima por vocación de servicio público.
R. Desde el punto de vista económico, yo gano más en la educación, en la profesión, con 25 años de experiencia, que lo que cobraría como concejal de Urbanismo. Y tampoco he querido poner mi responsabilidad por encima de otros compañeros ni plantear que, como soy delegado de Urbanismo y tengo todas estas competencias, voy a cobrar más. Lo he planteado por una cuestión de solidaridad y de homogeneidad salarial.
R. La verdad es que hemos tenido bastantes dificultades dentro de las distintas delegaciones. En principio, hubo un problema gordo con la Policía Local que paralizó muchas actuaciones de vida cotidiana, incluso de eventos y fiestas. Eso se resolvió con el tema del Tribunal de Cuentas. Y también hemos tenido otros problemas dentro de la Delegación de Urbanismo porque se nos marchó una asesora jurídica y también una arquitecta, y hemos estado un poquito en horas bajas desde el punto de vista de personal. Ahora ya lo tenemos todo más o menos resuelto. Uno de los hitos más importantes que entendemos que se debe dar es el inicio de la construcción del aparcamiento subterráneo y poner los cimientos del Teatro Municipal de Chipiona.
R. Tenemos estable, aunque sea de derecho, un entorno de unos 20.000 habitantes, ya lo hemos superado. De hecho, rondamos los 25.000. Porque existe mucha gente que está viviendo en Chipiona, pero mantienen su empadronamiento en Sevilla por temas sanitarios.
R. Los 100.000 o 120.000 habitantes los alcanza.
"La Junta tiene una deuda histórica de la Patrica con Chipiona de unos 2,5 millones"
R. Con unas dificultades enormes. Tenemos que utilizar muchas contrataciones temporales. De hecho, la empresa municipal realiza un esfuerzo enorme para la limpieza viaria y dentro del verano hacemos una contratación importante para la limpieza. Además, hemos definido también el fijo discontinuo dentro de la limpieza viaria con objeto de tener una plantilla mayor en los momentos más importantes de población y de trabajo.
R. Una de las cosas que estamos haciendo es solicitarle a la Junta de Andalucía, de la Participación en los Ingresos de la Comunidad Autonómica (Patrica), la deuda histórica, que desde la entrada del Partido Popular en la Junta se ha aumentado. Entendemos que le debe al Ayuntamiento de Chipiona en torno a dos millones y medio de euros. Paga el corriente, pero nos falta dinero. Y además, la Patrica es una cuestión que muchas veces la Junta plantea como subvenciones finalistas. No está mal tener ciertos apoyos para cuestiones finalistas, pero también nos hace falta mayor libertad: si necesitamos mayor transferencia a la empresa municipal, pues se le hace, y si nos hace falta en playa, pues dedicamos más a playa. Por eso nos gustaría tener mayor transferencia al corriente y partidas menos finalistas.
"La Diputación está realizando un reparto muy arbitrario de los apoyos a los distintos municipios"
Sobre la tasa turística no tenemos hecho un cálculo, pero queremos plantear ahora que somos más de 20.000 habitantes poder acogernos a lo que hacen otros municipios turísticos según la Ley de Hacienda Local, que tienen participación en los impuestos sobre hidrocarburos y sobre las labores del tabaco. Creo que ahí podemos encontrar cierto incremento de recursos, pero va a seguir siendo deficitaria la situación porque lo que nos pide la población es enorme.
R. Yo creo verdaderamente que los apoyos por parte de la Diputación no han sido suficientes. La Diputación está realizando un reparto muy arbitrario de los apoyos a los distintos municipios. Hemos visto desde finales de 2023 cómo a distintos municipios como El Puerto de Santa María le daban 5 millones de euros para un campo de rugby, y estamos viendo que no se está distribuyendo en virtud de las necesidades que tienen los pueblos, ni mediante la población ni mediante el desempleo u otras cuestiones. Nos estamos encontrando un poco desamparados por parte de la Diputación, en el sentido de que a los municipios del PP se les está dando muchísimo y a otros como Chipiona, con en torno a 20.000 habitantes, no recibe lo que entendemos que debería. Y con la Junta de Andalucía nos estamos encontrando con que las subvenciones son finalistas y son difíciles de conseguir.

R. Tenemos un centro de salud y un consultorio, y realmente vemos que nos falta un pediatra y hay excesivas rotaciones. Aquí vamos directamente a Pascual, a la privada en Sanlúcar. En una urgencia puedes ir aquí al centro de salud y te pueden derivar a Pascual de forma inmediata. Muchos ciudadanos me han hecho referencia a que quieren ir al Hospital de Jerez y les ponen muchísimas pegas, diciéndoles que sí, que los mandan, pero si en Pascual les tarda un mes, allí tres meses. Exceptuando Trebujena, que va directamente al Hospital de Jerez, toda esta zona va a Pascual.
R. Como en todas partes, la necesidad de acceso a la vivienda y la precariedad laboral. Tenemos una dificultad grande con respecto a la vivienda. Eso es una de las necesidades que estamos viendo.
R. Tenemos registro de demandantes. A partir de una de las promociones que se han desarrollado, creció como una multiplicación por 50. La necesidad de vivienda que hay aquí es enorme. Chipiona tiene una ratio de una vivienda por cada habitante, pero el 66% es de segunda residencia. Tenemos 12.000 viviendas de segunda residencia y unas 7.000 y pico que son de primera residencia, donde está concentrada toda la población. Falta mucha vivienda. Y el problema es que la subida de la vivienda aquí se ha disparado enormemente, no solo en número sino en precio.

R. Se ha incrementado en torno a un mínimo de un 60% desde antes de la crisis, antes de 2018 hasta ahora. Puede estar a 2.500 o 3.000 euros el metro, por encima de la media nacional y en un municipio de 21.000 habitantes. Y tenemos la dificultad de ser pueblo turístico. En este tiempo, los que han podido adquirir vivienda mayoritariamente no son los que tienen más necesidad.
R. Más o menos ese es el diagnóstico. La Junta, lo que está haciendo para que se puedan construir viviendas de promoción pública, ya sea en régimen especial, en régimen general o viviendas de precios limitados, es subir el módulo, pero no está haciendo nada más. Entonces, subes el módulo, subes también los requisitos económicos, y lo que haces verdaderamente es que hay una parte de la población que tiene ciertos recursos que puede acceder a ese tipo de viviendas, porque las construyen a un precio relativamente accesible para los promotores, pero te dejas detrás a un montón de gente.
"A lo mejor el Estado o la comunidad autónoma deben ser copropietarios de la vivienda y pagar una parte importante"
R. Quizás hay que plantear otro tipo de actuaciones: a lo mejor el Estado o la comunidad autónoma deben ser copropietarios de la vivienda que se construya y pagar una parte importante, aunque el usuario también pagara, y cuando se fueran a cambiar los propietarios, buscar una manera de financiar eso. Sé que no es fácil desde el punto de vista legal, pero es cuestión de imaginación y de buscar un enfoque distinto.
R. Todos los miércoles, que es cuando tengo más horas y tengo las visitas con los solicitantes, y siempre me dicen: no tengo vivienda, necesito una vivienda accesible, tengo mis hijos con discapacidad, he cometido una infracción urbanística pero no quiero vivir de esta manera, quiero una vivienda legalizada...
Viviendas irregulares: "A Fiscalía de Sanlúcar le mandamos cada semana unas pocas de denuncias"
R. Eso nos lo comemos nosotros.
R. La verdad es que se hacen muchas veces unos grandes proyectos y unos grandes programas desde el Estado y no se tiene en cuenta las singularidades de cada población. Chipiona es una ciudad muy distinta dentro de Andalucía. La comparas con Sanlúcar, que tiene tanto territorio, o con Rota, y Chipiona es un pueblo con un término municipal muy pequeño, con una estructura de la propiedad muy fragmentada, sin latifundios ni grandes tierras. La gestión del territorio es muy complicada. Tienes que irte a 5 o 6 pueblos de los 8.000 que hay en España, como pueda ser Salou en Cataluña, para encontrar municipios similares con esa acumulación de segunda residencia y esos cambios tan bruscos de población. Somos 6 pueblos con estas características: uno en Santander, otro en Cataluña, otro aquí en Cádiz... Y eso hace que los programas que parecen que pueden servir, cuando se van a aplicar, no nos sirven porque tenemos unas características muy distintas.
R. Sí, mucho. A Fiscalía de Sanlúcar le mandamos cada semana unas pocas de denuncias.

R. No, no podemos.
R. Hasta 2003 que empieza la Ley de Ordenación Urbanística de Andalucía (LOUA), no se consideraba delito urbanístico, y se miraba para otro lado, pero una vez que entra en vigor esa ley autonómica la disciplina urbanística ya se pone muy seria. Hubo mucho problema, porque hubo mensajes contradictorios al ciudadano: primero se le dijo que no pasaba nada, y luego aquí en concreto se mandaron 200 expedientes a Fiscalía... y la ley hay que aplicarla.
"Intento sacar el Plan de Ordenación Municipal de la zona urbana, precisamente para sacar suelo para construcción de vivienda y cubrir los huecos vacíos en el núcleo urbano consolidado"
R. Hemos hecho algunas modificaciones, pero desde 2005 no se aprueba un plan de ordenación municipal. Estoy intentando sacar el Plan de Ordenación Municipal de la zona urbana, precisamente para poder sacar suelo para construcción de vivienda y cubrir los huecos vacíos en el núcleo urbano consolidado. Y aparte, otro más general del municipio, ya de la parte exterior, la parte rústica.
R. Las borrascas nos han dejado especialmente dos zonas donde han hecho más daño, como casi siempre ocurre: es la zona de lo que llamamos la Grajuela, que va desde Micaela hasta la Punta de Montijo, que tiene unas vistas fantásticas de la parte de Huelva. Y también la parte de las Tres Piedras y Costa Ballena, que también tiene mucha erosión costera. Son precisamente las que no tienen corrales: donde hay corrales hay menos erosión costera. Ahí hay que reclamar apoyo por parte del Ministerio de Transición Ecológica, de Costas, en definitiva.
R. Hemos desatascado un problema: poder conectar las aguas depuradas a la comunidad de regantes. Ese trabajo técnico-político lo hemos estado desarrollando intensamente durante dos años, con muchas negociaciones con la Delegación de Agricultura. El proyecto ya se redactó, se hizo la obra, y lo que falta es ponernos de acuerdo en los precios, que ya están valorados. Están relativamente contentos los agricultores porque van a tener un agua de bastante calidad y con un precio por debajo del de Rota o el de Jerez incluso. Hemos conseguido poder inyectar en torno a 2,5 - 2,3 hectómetros cúbicos al año a la comunidad de regantes, dejamos de tirarlo a las Tres Piedras y dejaremos un hilo de cauce ecológico. Eso va a mejorar sustancialmente el agua que viene del Guadalete, especialmente cuando hay sequía.
El problema que todavía tenemos es el del acuífero, que sigue sin resolverse 20 años después. Las aguas de riego más las aguas de lluvia llenan nuestro acuífero y la salida es muy lenta. El acuífero, que coge parte de Rota y Sanlúcar, se desplaza a una razón de 3 metros por año hacia el mar. Tenemos en torno a 350 hectáreas que prácticamente no son cultivables en un año de lluvias intensas como éste.
R. El problema de los vertidos al Guadalquivir es serio. Entiendo perfectamente a los alcaldes que quieren abrir las minas porque quieren generar empleo en su pueblo, pero hay que entender que, si no se ponen las medidas suficientes, y parece que todos los estudios científicos ponen en solfa el hecho de que los dos estudios de impacto ambiental se hayan hecho de forma individualizada, sin sumar las consecuencias conjuntas, que entonces sí hay un riesgo alto. Nuestro problema es que esto puede terminar con parte de nuestro medio de vida: si termina con la pesca, que es fundamental no tanto por el volumen como por el valor añadido que le da a la cuestión gastronómica, la gente puede decir que esto ya no es el paraíso. Sería un descenso y un problema para el sector turístico y para todo lo que viene acompañando al turismo, a la pesca y a la agricultura.
"Hemos sido capaces, a pesar de la diferencia que puede haber entre dos grupos políticos distintos y de distintas culturas, de sacar muchas cosas para adelante"
R. Los acuerdos que hemos llevado a cabo han sido bastante positivos para Chipiona porque hemos trabajado mucho y hemos sacado cuestiones que estaban muy atrasadas y a las que no se les daba solución. Por ejemplo, una subestación eléctrica para poder desarrollar urbanísticamente Los Quemados; y relanzar el Sector 4 de Los Quemados, con 1.200 viviendas y 300 y pico de protección pública, el teatro, el aparcamiento subterráneo... Hemos sido capaces, a pesar de la diferencia que puede haber entre dos grupos políticos distintos y de distintas culturas, de sacar muchas cosas para adelante. Pero también es verdad que a medida que vamos resolviendo problemas históricos, los enfoques pueden ser distintos.
R. No tiene que ver tanto con roces personales, sino con cómo solucionamos ciertos problemas: si queremos dejarlo todo en manos de entidades privadas o si queremos también intervenir de forma contundente desde el punto de vista público para intentar garantizar mejor los servicios. Ahí es donde quizás puede haber diferencias, pero de la misma manera que puede ocurrir con cualquier otro compañero de viaje.
R. No tenemos encuestas.
Candidato en 2027 a la Alcaldía por IU: "Otras veces he dicho que no, pero ahora no me importaría"
R. Eso no toca todavía (ríe). Tiene que ser la Asamblea de Izquierda Unida la que lo determine en su día y se abrirá el proceso correspondiente.
R. Sí, si me lo piden los compañeros. Otras veces he dicho que no, pero ahora no me importaría.
R. Como matemático he hecho muchas cuentas con las circunscripciones electorales, y entiendo que cuando la circunscripción es tan grande, lo mejor es unir todas las fuerzas posibles, aparcar las diferencias, que la gente entienda que realmente esto va a ser útil. Ahí es donde yo creo que hay que apostar, en las generales y en las autonómicas.
"Nos gustaría que la referencia clara dentro de la provincia de Cádiz, por ejemplo, fuera gente que conoce bien el territorio, que ha pateado todos los pueblos; ahí no se ha hecho todo lo que se podía hacer"
R. Se puede matizar en distintos territorios, se puede cambiar, pero no deja de ser lo que ha dado buen resultado desde hace unos años: vamos todos juntos, aparcamos diferencias, marcamos un programa mínimo. Y después te encuentras que la realidad supera la ficción, en el sentido de que gobernar te pone muchas contradicciones. Diferenciarnos por una cuestión mínima que a la hora del gobierno no va a tocar es dividirse y hace que la gente que se considera de izquierda no sepa para dónde tirar.
R. Hay que darle referencias claras a la gente. A nosotros nos gustaría que la referencia clara dentro de la provincia de Cádiz, por ejemplo, fuera gente que conoce bien el territorio, que ha pateado todos los pueblos, que conoce los problemas, que conoce a los alcaldes independientemente de si es de tu partido y que conoce cuáles son los problemas de los ciudadanos y de los ayuntamientos. Ahí es donde yo creo que no se ha hecho todo lo que se podía hacer. Y se está dando un bloqueo sin precedentes y de forma gratuita en las autonomías, e Izquierda Unida por ejemplo nunca ha estado en bloquear gobiernos. Muchas veces, si queremos que nuestro pueblo mejore o por lo menos se mantenga, tenemos que tomar medidas que desde el punto de vista ideológico puede que no se entiendan, pero hay que tomarlas.



