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¿Se aplicará ya la nueva normativa en la Semana Santa de Jerez 2027? Sampalo y tres capataces-hermanos mayores, a punto de tener respuesta

La entrada en vigor del nuevo articulado deja al orbe cofrade ante una incógnita práctica, qué hacer con capataces e incompatibilidades y cómo actuar con las 'multas' ante los retrasos: desde el Obispado se dan claves señalando el inicio de un "camino" que debe llevarse "progresivamente" a la vida de las hermandades

  • Imagen de la reunión del pasado martes en el obispado.

Si para la Semana Santa de 2027 la normativa se aplicará a rajatabla, después de su entrada en vigor este 24 de septiembre, es la gran pregunta que ronda ahora por la cabeza de los dirigentes cofrades. En la ‘jornada formativa’ celebrada en el Obispado, los asistentes —hermanos mayores y presidentes de los consejos de la Diócesis— salieron con demasiadas dudas pese a las explicaciones dadas. Y, sin embargo, en el comunicado oficial del Obispado sobre el encuentro se deslizan algunas afirmaciones que merecen detenerse en ellas.

“Comienza ahora un camino de transición”, señaló el obispo, según recoge la nota oficial. Y todavía deja más espacio para la incertidumbre otra declaración del prelado: “llevarlo progresivamente a la vida de las hermandades”. ¿Qué lectura tiene? Fuentes consultadas por lavozdelsur.es en el Obispado insisten en que el “camino” se ha iniciado y que estamos en “transición”.

Por tanto, cabe concluir que para la Semana Santa de 2027 los casos sobre incompatibilidades de capataces y demás, así como las medidas punitivas por retrasos, seguirán en “transición” si atendemos al símil de ‘provisionalidad’ que sugieren la expresión y su contexto.

Pero aquí aparece la pregunta que nadie termina de responder con claridad y que afecta directamente a los llamadores: ¿qué deben hacer los hermanos mayores de las cofradías afectadas? ¿Nombrar nuevos capataces? ¿Seguir con lo que hay hasta ahora? ¿Esperar a que desde Bertemati les marquen el norte, previa consulta de la hermandad?

Lo que no se dice con absoluta claridad, sin circunloquios ni ambigüedades, es hasta dónde llega esa “transición”. Un periodo que dejará de serlo en 2028 y al que se suman dos años más para la plena aplicación del nuevo articulado en los estatutos de las cofradías.

De esta forma, el “proceso formativo” se ha iniciado bajo el paraguas del ad experimentum de un año. O sea, ¿un año de gracia? Puede que sí o que no. “La Iglesia tiene sus tiempos”, afirman desde el Obispado. Tiempos que no son los mismos para quienes tienen que preparar una Semana Santa tan temprana como la de 2027.

Y así, ante la duda, se invita a preguntar a la delegada o al jurídico para hermandades. ¿Darán su beneplácito a dejar las cosas como están? Nos susurran -no afirman- que sí. Eso sí, en 2028 las cosas no serán tan complacientes.

Sobre el terreno y en lo práctico, la segunda cita ‘formativa’ será el 22 de octubre, dirigida a los secretarios.

Pero queda otra pregunta en el aire: ¿en ese camino habrá alguna convocatoria para capataces, vestidores, etc.? Si en la Casa de la Iglesia se quiere menos ruido y más profundidad en el análisis, bueno sería no hablar tanto entre líneas o con tanta literatura eclesial. Hablar claro, sin medias tintas o soplando por lo ‘bajini’ lo que hay, dejando al libre albedrío conclusiones que pueden complicar aún más las cosas.

Porque la Iglesia tiene sus tiempos. Pero la Semana Santa también tiene los suyos. Y esos tiempos no siempre casan con las urgencias del resto de los mortales.

Si para la Semana Santa de 2027 la normativa se aplicará a rajatabla, después de su entrada en vigor este 24 de septiembre, es la gran pregunta que ronda ahora por la cabeza de los dirigentes cofrades. En la ‘jornada formativa’ celebrada en el Obispado, los asistentes —hermanos mayores y presidentes de los consejos de la Diócesis— salieron con demasiadas dudas pese a las explicaciones dadas. Y, sin embargo, en el comunicado oficial del Obispado sobre el encuentro se deslizan algunas afirmaciones que merecen detenerse en ellas.

“Comienza ahora un camino de transición”, señaló el obispo, según recoge la nota oficial. Y todavía deja más espacio para la incertidumbre otra declaración del prelado: “llevarlo progresivamente a la vida de las hermandades”. ¿Qué lectura tiene? Fuentes consultadas por lavozdelsur.es en el Obispado insisten en que el “camino” se ha iniciado y que estamos en “transición”.

Por tanto, cabe concluir que para la Semana Santa de 2027 los casos sobre incompatibilidades de capataces y demás, así como las medidas punitivas por retrasos, seguirán en “transición” si atendemos al símil de ‘provisionalidad’ que sugieren la expresión y su contexto.

Pero aquí aparece la pregunta que nadie termina de responder con claridad y que afecta directamente a los llamadores: ¿qué deben hacer los hermanos mayores de las cofradías afectadas? ¿Nombrar nuevos capataces? ¿Seguir con lo que hay hasta ahora? ¿Esperar a que desde Bertemati les marquen el norte, previa consulta de la hermandad?

Lo que no se dice con absoluta claridad, sin circunloquios ni ambigüedades, es hasta dónde llega esa “transición”. Un periodo que dejará de serlo en 2028 y al que se suman dos años más para la plena aplicación del nuevo articulado en los estatutos de las cofradías.

De esta forma, el “proceso formativo” se ha iniciado bajo el paraguas del ad experimentum de un año. O sea, ¿un año de gracia? Puede que sí o que no. “La Iglesia tiene sus tiempos”, afirman desde el Obispado. Tiempos que no son los mismos para quienes tienen que preparar una Semana Santa tan temprana como la de 2027.

Y así, ante la duda, se invita a preguntar a la delegada o al jurídico para hermandades. ¿Darán su beneplácito a dejar las cosas como están? Nos susurran -no afirman- que sí. Eso sí, en 2028 las cosas no serán tan complacientes.

Sobre el terreno y en lo práctico, la segunda cita ‘formativa’ será el 22 de octubre, dirigida a los secretarios.

Pero queda otra pregunta en el aire: ¿en ese camino habrá alguna convocatoria para capataces, vestidores, etc.? Si en la Casa de la Iglesia se quiere menos ruido y más profundidad en el análisis, bueno sería no hablar tanto entre líneas o con tanta literatura eclesial. Hablar claro, sin medias tintas o soplando por lo ‘bajini’ lo que hay, dejando al libre albedrío conclusiones que pueden complicar aún más las cosas.

Porque la Iglesia tiene sus tiempos. Pero la Semana Santa también tiene los suyos. Y esos tiempos no siempre casan con las urgencias del resto de los mortales.

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