Marcos Gómez: "El Consuelo es símbolo de identidad del Pelirón y el barrio necesita que estemos aquí"
El hermano mayor explica por qué se regresa a Las Viñas tras siete años junto a las Hermanas de la Cruz y asegura que la vuelta responde también a una demanda de los propios vecinos
Imagen de noviembre de 2023 del acto de bendición del monolito del parque dedicado aa la Virgen del Consuelo junto a los terrenos donde se edificará la capilla.
La Hermandad del Consuelo regresará el próximo 3 de octubre a la iglesia de Las Viñas después de siete años de estancia provisional en la capilla del convento de las Hermanas de la Cruz. El hermano mayor, Marco Gómez, explica en esta entrevista las razones que han llevado a la corporación a tomar esta decisión, la ausencia durante estos años en el barrio del Pelirón y el estado en el que se encuentra el proyecto de la futura capilla propia, que no se ha desechado y que no es símbolo de fracaso. Al contrario, adelanta que en dos meses se adjudicarán las obras.
Pregunta: ¿Por qué decide la hermandad regresar a Las Viñas después de siete años?
Respuesta: Realmente no hay una razón concreta, no es el resultado de una causa. Es una suma de muchas causas. Para empezar, esta decisión se toma porque fueron los propios hermanos los que en el cabildo de cierre de curso el pasado mes de junio formularon esta idea.
Han sido siete años maravillosos junto a las Hermanas de la Cruz. Han sido siete años en esta bendita casa y la hermandad, pues se lleva un auténtico retiro espiritual. Nos vamos impregnados del espíritu de las Hermanas.
P: ¿Cuál ha sido entonces el principal inconveniente de permanecer en el convento?
R: Aquello es un convento de clausura, ellas están para lo que están, para atender a los más necesitados y el único horario de visita posible es la misa de domingo a las 10 de la mañana y los lunes de 10 de la mañana a la hora de la tarde, a expensas de un grupo de hermanas que se ofrecieron desde un primer momento a abrir las puertas del templo.
"Han sido siete años maravillosos junto a las Hermanas de la Cruz; siete años en esta bendita casa y la hermandad se lleva un auténtico retiro espiritual"
Hay muchos hermanos que están mayores, que no tienen medio y se les hace difícil poder acudir en estos horarios. El hecho de aparcar en aquella zona ya es algo sumamente complicado para cualquiera. Lo que empezó como algo para un año, dos o tres a lo más, por las circunstancias y el devenir de los tiempos, se convirtió en un periodo excesivamente largo.
P: ¿Ha terminado pasando factura esta ausencia?
R: Esto pasa factura a toda la hermandad, desde el punto de vista devocional, desde el punto de vista pastoral. Durante estos años han surgido en El Pelirón nuevas confesiones, cristianas y no cristianas, muy respetables, pero que no tienen nada que ver con el orbe católico. Los distintos párrocos que han pasado por Las Viñas nos han advertido de la aparición de estas comunidades en el territorio de la hermandad ante el vacío dejado por nuestra ausencia.
Como dijo don Rafael Bellido entonces en la bendición de la Virgen, "para que sea consuelo de su barrio y que mañana mismo esté en su capilla". De esto han pasado 27 años, pero los tiempos de Dios no son nuestros tiempos. La razón de ser de la hermandad siempre ha sido el barrio.
Proyecto de la capilla de la hermandad.
P: ¿Cómo ha recibido el Pelirón la noticia del regreso?
R: La respuesta del barrio ha sido tremenda ante la decisión. En el traslado de vuelta que hicimos en Pascua al convento, después del Miércoles Santo, un matrimonio mayor vio pasar al Señor y nos exhortó: "Ya os lo lleváis, con la faltita que nos hacen aquí, con la compañía que nos hacen". Me llevo la sorpresa que el 100% del cabildo quería volver, que era lo más oportuno.
"Siete años fuera pasa factura a toda la hermandad, desde el punto de vista devocional y pastoral"
A día de hoy ya las mujeres de la hermandad y del barrio llevan tres semanas haciendo flores de papel para adornar la calle de la Virgen, la calle Batalla de Aína, para el traslado de vuelta. Así que la gente está inquieta, está contenta.
P: ¿Qué significa que el barrio 'reclame' de nuevo a la hermandad?
R: La hermandad es símbolo de identidad del vecindario del Pelirón, es su Hermandad del Consuelo. Quien movía y quien mueve, junto también con la asociación de vecinos, la identidad del barrio es la Hermandad del Consuelo. Es un orgullo, un orgullo que te identifiquen con tu barrio. Somos una hermandad muy unida a nuestro barrio, aportamos mucho al barrio y el barrio aporta a la hermandad.
Lo más bonito es que los vecinos se acerquen y dicen gracias por organizar esto, porque se encuentran vecinos que habían compartido de jóvenes momentos allí. La hermandad mueve al barrio y el barrio lo agradece y te lo demuestra.
P: ¿El regreso a Las Viñas significa que se aparca el proyecto de la capilla propia?¿Se puede leer como un fracaso?
R: No. El proyecto sigue adelante. Existía un proyecto de ejecución que no se adecuaba a las necesidades de la hermandad. Una vez pagado y liberado aquel proyecto, hemos puesto en manos de nuevos técnicos las mejoras necesarias. El proyecto no va a variar, pero sí, en cuanto a forma y al sistema constructivo que abaraten los costes.
P: ¿Qué sucede para que la capilla no se haya podido construir todavía y ni siquiera el inicio de las obras?
R: Inicialmente surgieron problemas de índole urbanística que dificultaron el desarrollo completo de la propuesta. Después estuvo la idea del entonces obispo, José Mazuelos, de que el templo pudiera convertirse en parroquia, de manera que la Diócesis asumiera su construcción y la hermandad se hiciera cargo de las dependencias parroquiales. Aquello tenía tinte de que iba a ser pronto y bien.
Posteriormente se dio marcha atrás en la creación de la institución parroquial, aunque el prelado permitió a la hermandad levantar su capilla. Con lo cual hubo que rehacer de nuevo un proyecto, lo que se traduce en tiempo y dinero. Llega la pandemia, llega la inflación y llegan muchos otros hándicaps que han dilatado en demasía aquel proyecto que a priori se veía tan incipiente.
P: La estancia en el convento condicionaba la vida de la cofradía, ¿se hacía necesaria la marcha?
R: Desde el punto de vista de logística, para la hermandad supone un verdadero esfuerzo montar cualquier altar en el convento por las obvias restricciones al ser un convento de clausura. Ellas nunca nos han dicho no y nunca nos han puesto un impedimento, pero creíamos que ya era demasiado, demasiado tiempo incidiendo en sus reglas y en su naturaleza de Hermanas de la Cruz. Con lo cual, metes eso en un cóctel y te sale el resultado de que había que volver.
"Han sido muchos hándicaps que han dilatado en demasía aquel proyecto de capilla que a priori se veía tan incipiente"
P: ¿En qué punto se encuentra ahora mismo la futura capilla?
R: Gracias a Dios, muy bien. En un par de meses lanzaremos el concurso público y a partir de ahí será la apertura de plicas y ya la firma del contrato con la empresa. Estamos viviendo unos días de auténtica revolución, de auténtica ilusión, de auténtica entrega por parte de todos. O sea, que todo esto supone un empuje en todos los sentidos. Además, la gente tiene las pilas puestas en la capilla.
P: ¿Cómo será el regreso del 3 de octubre?
R: La salida desde la capilla de las Hermanas de la Cruz está prevista a las 18 horas, con una llegada aproximada a Las Viñas sobre las 21.30 horas. La Virgen del Consuelo y el Señor serán trasladados en parihuelas. Uno de los momentos más significativos será cuando lleguemos a los terrenos destinados a la futura capilla. Allí se rezarán unas preces ante las dos imágenes y pediremos a la Virgen que acelere, en todo lo que pueda, la construcción del templo.
P: ¿Qué lectura hace con la vuelta después de siete años?
R: Supone recuperar la presencia cotidiana de la hermandad en el lugar para el que fue creada. La hermandad es símbolo de identidad del vecindario del Pelirón. Es su Hermandad del Consuelo. Y después de estos siete años, volver a estar junto a los vecinos, volver a acompañarlos y que ellos vuelvan a sentir que la hermandad está aquí es algo muy importante para nosotros.
Una historia de ausencia y no de fracaso
La Hermandad del Consuelo regresará el próximo 3 de octubre a la iglesia de Las Viñas después de siete años de estancia provisional en la capilla del convento de las Hermanas de la Cruz. El hermano mayor, Marco Gómez, explica en esta entrevista las razones que han llevado a la corporación a tomar esta decisión, la ausencia durante estos años en el barrio del Pelirón y el estado en el que se encuentra el proyecto de la futura capilla propia, que no se ha desechado y que no es símbolo de fracaso. Al contrario, adelanta que en dos meses se adjudicarán las obras.
Pregunta: ¿Por qué decide la hermandad regresar a Las Viñas después de siete años?
Respuesta: Realmente no hay una razón concreta, no es el resultado de una causa. Es una suma de muchas causas. Para empezar, esta decisión se toma porque fueron los propios hermanos los que en el cabildo de cierre de curso el pasado mes de junio formularon esta idea.
Han sido siete años maravillosos junto a las Hermanas de la Cruz. Han sido siete años en esta bendita casa y la hermandad, pues se lleva un auténtico retiro espiritual. Nos vamos impregnados del espíritu de las Hermanas.
P: ¿Cuál ha sido entonces el principal inconveniente de permanecer en el convento?
R: Aquello es un convento de clausura, ellas están para lo que están, para atender a los más necesitados y el único horario de visita posible es la misa de domingo a las 10 de la mañana y los lunes de 10 de la mañana a la hora de la tarde, a expensas de un grupo de hermanas que se ofrecieron desde un primer momento a abrir las puertas del templo.
"Han sido siete años maravillosos junto a las Hermanas de la Cruz; siete años en esta bendita casa y la hermandad se lleva un auténtico retiro espiritual"
Hay muchos hermanos que están mayores, que no tienen medio y se les hace difícil poder acudir en estos horarios. El hecho de aparcar en aquella zona ya es algo sumamente complicado para cualquiera. Lo que empezó como algo para un año, dos o tres a lo más, por las circunstancias y el devenir de los tiempos, se convirtió en un periodo excesivamente largo.
P: ¿Ha terminado pasando factura esta ausencia?
R: Esto pasa factura a toda la hermandad, desde el punto de vista devocional, desde el punto de vista pastoral. Durante estos años han surgido en El Pelirón nuevas confesiones, cristianas y no cristianas, muy respetables, pero que no tienen nada que ver con el orbe católico. Los distintos párrocos que han pasado por Las Viñas nos han advertido de la aparición de estas comunidades en el territorio de la hermandad ante el vacío dejado por nuestra ausencia.
Como dijo don Rafael Bellido entonces en la bendición de la Virgen, "para que sea consuelo de su barrio y que mañana mismo esté en su capilla". De esto han pasado 27 años, pero los tiempos de Dios no son nuestros tiempos. La razón de ser de la hermandad siempre ha sido el barrio.
Proyecto de la capilla de la hermandad.
P: ¿Cómo ha recibido el Pelirón la noticia del regreso?
R: La respuesta del barrio ha sido tremenda ante la decisión. En el traslado de vuelta que hicimos en Pascua al convento, después del Miércoles Santo, un matrimonio mayor vio pasar al Señor y nos exhortó: "Ya os lo lleváis, con la faltita que nos hacen aquí, con la compañía que nos hacen". Me llevo la sorpresa que el 100% del cabildo quería volver, que era lo más oportuno.
"Siete años fuera pasa factura a toda la hermandad, desde el punto de vista devocional y pastoral"
A día de hoy ya las mujeres de la hermandad y del barrio llevan tres semanas haciendo flores de papel para adornar la calle de la Virgen, la calle Batalla de Aína, para el traslado de vuelta. Así que la gente está inquieta, está contenta.
P: ¿Qué significa que el barrio 'reclame' de nuevo a la hermandad?
R: La hermandad es símbolo de identidad del vecindario del Pelirón, es su Hermandad del Consuelo. Quien movía y quien mueve, junto también con la asociación de vecinos, la identidad del barrio es la Hermandad del Consuelo. Es un orgullo, un orgullo que te identifiquen con tu barrio. Somos una hermandad muy unida a nuestro barrio, aportamos mucho al barrio y el barrio aporta a la hermandad.
Lo más bonito es que los vecinos se acerquen y dicen gracias por organizar esto, porque se encuentran vecinos que habían compartido de jóvenes momentos allí. La hermandad mueve al barrio y el barrio lo agradece y te lo demuestra.
P: ¿El regreso a Las Viñas significa que se aparca el proyecto de la capilla propia?¿Se puede leer como un fracaso?
R: No. El proyecto sigue adelante. Existía un proyecto de ejecución que no se adecuaba a las necesidades de la hermandad. Una vez pagado y liberado aquel proyecto, hemos puesto en manos de nuevos técnicos las mejoras necesarias. El proyecto no va a variar, pero sí, en cuanto a forma y al sistema constructivo que abaraten los costes.
P: ¿Qué sucede para que la capilla no se haya podido construir todavía y ni siquiera el inicio de las obras?
R: Inicialmente surgieron problemas de índole urbanística que dificultaron el desarrollo completo de la propuesta. Después estuvo la idea del entonces obispo, José Mazuelos, de que el templo pudiera convertirse en parroquia, de manera que la Diócesis asumiera su construcción y la hermandad se hiciera cargo de las dependencias parroquiales. Aquello tenía tinte de que iba a ser pronto y bien.
Posteriormente se dio marcha atrás en la creación de la institución parroquial, aunque el prelado permitió a la hermandad levantar su capilla. Con lo cual hubo que rehacer de nuevo un proyecto, lo que se traduce en tiempo y dinero. Llega la pandemia, llega la inflación y llegan muchos otros hándicaps que han dilatado en demasía aquel proyecto que a priori se veía tan incipiente.
P: La estancia en el convento condicionaba la vida de la cofradía, ¿se hacía necesaria la marcha?
R: Desde el punto de vista de logística, para la hermandad supone un verdadero esfuerzo montar cualquier altar en el convento por las obvias restricciones al ser un convento de clausura. Ellas nunca nos han dicho no y nunca nos han puesto un impedimento, pero creíamos que ya era demasiado, demasiado tiempo incidiendo en sus reglas y en su naturaleza de Hermanas de la Cruz. Con lo cual, metes eso en un cóctel y te sale el resultado de que había que volver.
"Han sido muchos hándicaps que han dilatado en demasía aquel proyecto de capilla que a priori se veía tan incipiente"
P: ¿En qué punto se encuentra ahora mismo la futura capilla?
R: Gracias a Dios, muy bien. En un par de meses lanzaremos el concurso público y a partir de ahí será la apertura de plicas y ya la firma del contrato con la empresa. Estamos viviendo unos días de auténtica revolución, de auténtica ilusión, de auténtica entrega por parte de todos. O sea, que todo esto supone un empuje en todos los sentidos. Además, la gente tiene las pilas puestas en la capilla.
P: ¿Cómo será el regreso del 3 de octubre?
R: La salida desde la capilla de las Hermanas de la Cruz está prevista a las 18 horas, con una llegada aproximada a Las Viñas sobre las 21.30 horas. La Virgen del Consuelo y el Señor serán trasladados en parihuelas. Uno de los momentos más significativos será cuando lleguemos a los terrenos destinados a la futura capilla. Allí se rezarán unas preces ante las dos imágenes y pediremos a la Virgen que acelere, en todo lo que pueda, la construcción del templo.
P: ¿Qué lectura hace con la vuelta después de siete años?
R: Supone recuperar la presencia cotidiana de la hermandad en el lugar para el que fue creada. La hermandad es símbolo de identidad del vecindario del Pelirón. Es su Hermandad del Consuelo. Y después de estos siete años, volver a estar junto a los vecinos, volver a acompañarlos y que ellos vuelvan a sentir que la hermandad está aquí es algo muy importante para nosotros.
COMENTARIOS