Han pasado más de cinco años de su muerte, pero las heridas nunca desaparecerán. Fue un 19 de mayo de 2021 cuando Kira López se precipitó al vacío desde el edificio en el que vivía al no aguantar más las consecuencias de la violencia escolar que llevaba arrastrando desde pequeña. En el momento de su muerte tenía 15 años. Desde entonces, sus padres, José Manuel López y María José López, intentan sobrevivir en el infierno en que se convirtió su vida.
José Manuel ha relatado cómo el fallecimiento de su hija ha repercutido tanto en su estado anímico como en su salud física. Uno de los problemas que arrastra desde entonces es la falta de sueño, que ha ido empeorando con el paso del tiempo. "Antes de que mi hija Kira se fuera, dormía profundamente, de un tirón. Nada me despertaba. Tras su fallecimiento empecé a despertarme varias veces cada noche, hasta llegar a hacerlo prácticamente cada hora, y así llevo años".
Insomnio, pesadillas y desvanecimientos
La falta de descanso nocturno le llevó a intentar recuperar horas de sueño durante las tardes. Sin embargo, desde hace un tiempo también ha comenzado a sufrir desvanecimientos durante la madrugada. La pasada primavera tuvo que ingresar de urgencia en el hospital, aunque todavía no le han dado una explicación sobre lo que le sucede. Esta misma semana ha sufrido otros dos episodios, en los que se ha hecho daño al caer, aunque, por fortuna, no se golpeó la cabeza.
El padre de Kira también ha explicado cómo el duelo ha cambiado su relación con el descanso. "La muerte de un hijo o de una hija, o la pérdida inesperada de un ser querido, puede somatizarse de muchas maneras. He llegado a mirar la cama con miedo. Antes quería estar en ella el mayor tiempo posible, porque así pensaba menos en que mi hija ya no estaba. Ahora, además de no dormir, cuando lo hago tengo pesadillas y despertares bruscos".
Una máquina para tratar las apneas y la esperanza de mejorar el descanso
A estos problemas se suman los ronquidos y las apneas nocturnas, que dificultan todavía más su descanso. "Ronco fuerte y sufro apneas muy largas. Es terrible: si no duermes, no funcionas". José Manuel había solicitado en enero de este año a la Seguridad Social una máquina para tratar estas dificultades durante el sueño, pero no la recibió hasta esta semana.
La primera noche con el dispositivo ha supuesto una pequeña mejoría: pasó de despertarse cinco o seis veces a hacerlo únicamente en dos ocasiones. Una evolución que le permite mantener la esperanza de recuperar parte del descanso perdido. Pese a las dificultades y a los problemas de salud que continúa afrontando, el padre de Kira concluye su mensaje con una declaración de resistencia: "En fin, seguimos en la lucha. Seguimos resistiendo. Cuando pierdes a un hijo, hasta dormir puede convertirse en una batalla".
Han pasado más de cinco años de su muerte, pero las heridas nunca desaparecerán. Fue un 19 de mayo de 2021 cuando Kira López se precipitó al vacío desde el edificio en el que vivía al no aguantar más las consecuencias de la violencia escolar que llevaba arrastrando desde pequeña. En el momento de su muerte tenía 15 años. Desde entonces, sus padres, José Manuel López y María José López, intentan sobrevivir en el infierno en que se convirtió su vida.
José Manuel ha relatado cómo el fallecimiento de su hija ha repercutido tanto en su estado anímico como en su salud física. Uno de los problemas que arrastra desde entonces es la falta de sueño, que ha ido empeorando con el paso del tiempo. "Antes de que mi hija Kira se fuera, dormía profundamente, de un tirón. Nada me despertaba. Tras su fallecimiento empecé a despertarme varias veces cada noche, hasta llegar a hacerlo prácticamente cada hora, y así llevo años".
Insomnio, pesadillas y desvanecimientos
La falta de descanso nocturno le llevó a intentar recuperar horas de sueño durante las tardes. Sin embargo, desde hace un tiempo también ha comenzado a sufrir desvanecimientos durante la madrugada. La pasada primavera tuvo que ingresar de urgencia en el hospital, aunque todavía no le han dado una explicación sobre lo que le sucede. Esta misma semana ha sufrido otros dos episodios, en los que se ha hecho daño al caer, aunque, por fortuna, no se golpeó la cabeza.
El padre de Kira también ha explicado cómo el duelo ha cambiado su relación con el descanso. "La muerte de un hijo o de una hija, o la pérdida inesperada de un ser querido, puede somatizarse de muchas maneras. He llegado a mirar la cama con miedo. Antes quería estar en ella el mayor tiempo posible, porque así pensaba menos en que mi hija ya no estaba. Ahora, además de no dormir, cuando lo hago tengo pesadillas y despertares bruscos".
Una máquina para tratar las apneas y la esperanza de mejorar el descanso
A estos problemas se suman los ronquidos y las apneas nocturnas, que dificultan todavía más su descanso. "Ronco fuerte y sufro apneas muy largas. Es terrible: si no duermes, no funcionas". José Manuel había solicitado en enero de este año a la Seguridad Social una máquina para tratar estas dificultades durante el sueño, pero no la recibió hasta esta semana.
La primera noche con el dispositivo ha supuesto una pequeña mejoría: pasó de despertarse cinco o seis veces a hacerlo únicamente en dos ocasiones. Una evolución que le permite mantener la esperanza de recuperar parte del descanso perdido. Pese a las dificultades y a los problemas de salud que continúa afrontando, el padre de Kira concluye su mensaje con una declaración de resistencia: "En fin, seguimos en la lucha. Seguimos resistiendo. Cuando pierdes a un hijo, hasta dormir puede convertirse en una batalla".
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