La inflación en España sigue desbocada y se aupa al 3,5% durante el mes de julio que ahora termina. Si el 3,2% que se registró en junio ya se valoraba como un mal dato, el repunte de tres décimas que se ha producido hace que crezca la preocupación. Por supuesto, hay una causa de la que echar mano de manera inmediata si se quieren buscar responsables, que no son otras que el encarecimiento de los combustibles de automoción y la electricidad, después de que comenzaran a retirarse (parcialmente) las ayudas que puso en marcha el Gobierno poco después del inicio del nuevo conflicto en Oriente Medio. Estos datos aportados por el Instituto Nacional de Estadística (INE) son un avance del dato oficial, que se conocerá dentro de un par de semanas, pero no hay muchas dudas acerca de que poco o nada se van a mover.
España se aleja así del objetivo que tiene fijado para 2026 el Banco Central Europeo (BCE), que es del 2%. Incluso la inflación subyacente, que es la que no tiene en cuenta los elementos más volátiles, caso de los alimentos y, precisamente, los combustibles, también creció del orden de una décima, hasta alcanzar el 3%. Además, se trata del quinto mes consecutivo en que la inflación está por encima del 3%, lo que hace que los expertos comiencen a hablar de que los precios –su subida– están 'enquistados'.
Es cierto que la crisis de Oriente Medio –el cierre, reapertura y vuelta a cerrar del estrecho de Ormuz– y su influencia sobre el precio del petróleo es determinante para la evolución de los precios, como lo fue hace cuatro años con la invasión de Ucrania por parte de fuerzas de Rusia y el inicio de un conflicto que todavía perdura y que también ha sido claven en el encarecimiento del gas y los carburantes. Hay que tener en cuenta que el precio del barril Brent tocó de nuevo la semana pasada los 100 dólares. Ahora parece que se ha instalado alrededor de los 90... es verdad que hace poco estuvo cerca de los 80 dólares, pero en absoluto se puede descartar que vuelva a estar sobre los 100 si se recrudecen los bombardeos, tanto en el estrecho de Ormuz como en el acceso al mar Rojo, al otro lado de la península arábiga, donde se produjo la semana pasada el bombardeo de dos petroleros saudíes por parte de los hutíes.
Fuerte crecimiento económico y consumo doméstico
En este contexto hay que hablar también del 0,7% de crecimiento que se han producido en el segundo trimestre del año (abril a junio), lo que supone un avance interanual del 2,7%, lo que coloca a España a la cabeza de las grandes economías de la zona euro. De esas, el 0,6% se adjudican directamente al PIB, mientras que la décima restante se considera una aportación de la demanda externa.
Por último, hay que tener en cuenta que el consumo doméstico sigue comportándose como uno de los principales motores de la economía, con un avance también del 0,7% durante el trimestre y del 3,2% interanual, provocado, entre otras razones, por la solidez que presenta el mercado laboral.
La inflación en España sigue desbocada y se aupa al 3,5% durante el mes de julio que ahora termina. Si el 3,2% que se registró en junio ya se valoraba como un mal dato, el repunte de tres décimas que se ha producido hace que crezca la preocupación. Por supuesto, hay una causa de la que echar mano de manera inmediata si se quieren buscar responsables, que no son otras que el encarecimiento de los combustibles de automoción y la electricidad, después de que comenzaran a retirarse (parcialmente) las ayudas que puso en marcha el Gobierno poco después del inicio del nuevo conflicto en Oriente Medio. Estos datos aportados por el Instituto Nacional de Estadística (INE) son un avance del dato oficial, que se conocerá dentro de un par de semanas, pero no hay muchas dudas acerca de que poco o nada se van a mover.
España se aleja así del objetivo que tiene fijado para 2026 el Banco Central Europeo (BCE), que es del 2%. Incluso la inflación subyacente, que es la que no tiene en cuenta los elementos más volátiles, caso de los alimentos y, precisamente, los combustibles, también creció del orden de una décima, hasta alcanzar el 3%. Además, se trata del quinto mes consecutivo en que la inflación está por encima del 3%, lo que hace que los expertos comiencen a hablar de que los precios –su subida– están 'enquistados'.
Es cierto que la crisis de Oriente Medio –el cierre, reapertura y vuelta a cerrar del estrecho de Ormuz– y su influencia sobre el precio del petróleo es determinante para la evolución de los precios, como lo fue hace cuatro años con la invasión de Ucrania por parte de fuerzas de Rusia y el inicio de un conflicto que todavía perdura y que también ha sido claven en el encarecimiento del gas y los carburantes. Hay que tener en cuenta que el precio del barril Brent tocó de nuevo la semana pasada los 100 dólares. Ahora parece que se ha instalado alrededor de los 90... es verdad que hace poco estuvo cerca de los 80 dólares, pero en absoluto se puede descartar que vuelva a estar sobre los 100 si se recrudecen los bombardeos, tanto en el estrecho de Ormuz como en el acceso al mar Rojo, al otro lado de la península arábiga, donde se produjo la semana pasada el bombardeo de dos petroleros saudíes por parte de los hutíes.
Fuerte crecimiento económico y consumo doméstico
En este contexto hay que hablar también del 0,7% de crecimiento que se han producido en el segundo trimestre del año (abril a junio), lo que supone un avance interanual del 2,7%, lo que coloca a España a la cabeza de las grandes economías de la zona euro. De esas, el 0,6% se adjudican directamente al PIB, mientras que la décima restante se considera una aportación de la demanda externa.
Por último, hay que tener en cuenta que el consumo doméstico sigue comportándose como uno de los principales motores de la economía, con un avance también del 0,7% durante el trimestre y del 3,2% interanual, provocado, entre otras razones, por la solidez que presenta el mercado laboral.
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