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Sánchez cierra el curso político y se va de vacaciones dejando pistas de un posible adelanto electoral

Insiste en la "emergencia climática" que sufre España y la necesidad de llegar a un pacto de Estado, aunque avanza que tampoco se va a molestar en llamar a Feijóo para hablar directamente con el PP

  • Pedro Sánchez, en rueda de prensa de fin de curso, este 28 de julio. -

¿Hay ruedas de prensa extrañas? El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, probablemente haya protagonizado hoy martes una de ellas, una de esas comparecencias en las que, además de las cinco o seis cosas de las que se habla o se avanza, queda siempre esa sensación de no saber exactamente qué quería decir el señor (o señora) que ha citado a los medios de comunicación, si hay algo que se escapa o se da como sobreentendido.

Es final de julio y Sánchez da por cerrado eso que los políticos y los periodistas convienen en llamar el curso político. De hecho, el presidente se va cinco semanas de vacaciones y pasará casi todo este tiempo en La Mareta, ese casoplón en Lanzarote que pertenece a Patrimonio del Estado, aunque es evidente que, como siga así el tema de los incendios, le tocará volver en algún momento a la península.

En realidad, el presidente tenía pensando irse de vacaciones de otra manera, con un triunfo político –al fin–, después de todos los sinsabores que le ha deparado el 'curso' que se cierra, con la condena de su hermano David; la imputación de su esposa, Begoña; la condena de algunos de sus colaboradores más estrechos, como José Luis Ábalos y Santos Cerdán, o la reciente imputación del expresidente José Luis Rodríguez Zapatero por el caso Plus Ultra (por ahora con ese nombre... a punto de llamarse 'caso joyas'). Ese triunfo político de despedida iba a ser aprobar el real decreto sobre vivienda, el principal problema de los españoles, como recogen todas las encuestas, pero ha quedado aparcado al menos hasta septiembre porque todo indicaba que ahora no salía. ¿Entonces? Entonces, el presidente ha dado por concluida su ronda por los principales incendios que asuelan España, se ha puesto un terno gris con pinta de recién entregado por el sastre, y ha salido a hablar del fin del curso político, aunque con ese no sé qué de que lo mismo, solo lo mismo, estaba hablando del fin de la legislatura.

Entre otras cuestiones, como la tristeza personal que le causan los problemas judiciales de sus dos familiares, que insiste en que han sido tratados injustamente por los tribunales, el presidente ha dicho que sí, que esta vez sí, el Gobierno va a presentar los Presupuestos Generales del Estado (PGE), algo que no ha hecho a lo largo de los tres años del actual mandato, ya que los últimos que se presentaron fueron los de 2023 (en diciembre de 2022). El resto de los años, todos los de este mandato, tras comprobar que no había agua en la piscina, ha preferido no presentarlos. Si ahora los presenta y los pierde –algo muy posible– todo indica que tendría que ir buscando fecha para el adelanto electoral, aunque sea cosa de unos meses... o no, que ya para qué.

El PP, entre el PSOE y Vox

Los grandes incendios están ahí y, de alguna manera, lo mediatizan todo. El presidente ha insistido, una vez más, en el concepto de la "emergencia climática" y en la necesidad de alcanzar un pacto de Estado al respecto, algo que no está en la agenda del PP. Es de manual: si no te interesó el tema con legislatura por delante, no te vas a meter en este embolao a menos de un año para las elecciones, y máxime sabiendo, como sabes, el repelús que le causa a tu único socio posible, Vox, la formulación de ese tema y en esos términos. En cualquier caso, en el cuerpo ideológico del PP figura que para una cuestión que se repite verano tras verano como el de los grandes incendios forestales –y la correspondiente petición de un acuerdo de estado bajo las premisas del cambio climático por parte del presidente–, no cabe hablar de "emergencia", sino de problema enquistado. De hecho, el presidente Sánchez tampoco tiene intención –eso ha dicho– de llamar a Núñez Feijóo para charlar sobre el pacto, así que, en realidad, como que tampoco hay mucha gana.

El PP, de hecho, ha cuestionado el balance triunfalista que ha realizado Sánchez. Al PP, como a muchos periodistas, no se les ha pasado por alto q a lo mejor la rueda de prensa de Sánchez no era tanto una convocatoria de cierre de curso político como de apertura de campaña electoral... 

¿Hay ruedas de prensa extrañas? El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, probablemente haya protagonizado hoy martes una de ellas, una de esas comparecencias en las que, además de las cinco o seis cosas de las que se habla o se avanza, queda siempre esa sensación de no saber exactamente qué quería decir el señor (o señora) que ha citado a los medios de comunicación, si hay algo que se escapa o se da como sobreentendido.

Es final de julio y Sánchez da por cerrado eso que los políticos y los periodistas convienen en llamar el curso político. De hecho, el presidente se va cinco semanas de vacaciones y pasará casi todo este tiempo en La Mareta, ese casoplón en Lanzarote que pertenece a Patrimonio del Estado, aunque es evidente que, como siga así el tema de los incendios, le tocará volver en algún momento a la península.

En realidad, el presidente tenía pensando irse de vacaciones de otra manera, con un triunfo político –al fin–, después de todos los sinsabores que le ha deparado el 'curso' que se cierra, con la condena de su hermano David; la imputación de su esposa, Begoña; la condena de algunos de sus colaboradores más estrechos, como José Luis Ábalos y Santos Cerdán, o la reciente imputación del expresidente José Luis Rodríguez Zapatero por el caso Plus Ultra (por ahora con ese nombre... a punto de llamarse 'caso joyas'). Ese triunfo político de despedida iba a ser aprobar el real decreto sobre vivienda, el principal problema de los españoles, como recogen todas las encuestas, pero ha quedado aparcado al menos hasta septiembre porque todo indicaba que ahora no salía. ¿Entonces? Entonces, el presidente ha dado por concluida su ronda por los principales incendios que asuelan España, se ha puesto un terno gris con pinta de recién entregado por el sastre, y ha salido a hablar del fin del curso político, aunque con ese no sé qué de que lo mismo, solo lo mismo, estaba hablando del fin de la legislatura.

Entre otras cuestiones, como la tristeza personal que le causan los problemas judiciales de sus dos familiares, que insiste en que han sido tratados injustamente por los tribunales, el presidente ha dicho que sí, que esta vez sí, el Gobierno va a presentar los Presupuestos Generales del Estado (PGE), algo que no ha hecho a lo largo de los tres años del actual mandato, ya que los últimos que se presentaron fueron los de 2023 (en diciembre de 2022). El resto de los años, todos los de este mandato, tras comprobar que no había agua en la piscina, ha preferido no presentarlos. Si ahora los presenta y los pierde –algo muy posible– todo indica que tendría que ir buscando fecha para el adelanto electoral, aunque sea cosa de unos meses... o no, que ya para qué.

El PP, entre el PSOE y Vox

Los grandes incendios están ahí y, de alguna manera, lo mediatizan todo. El presidente ha insistido, una vez más, en el concepto de la "emergencia climática" y en la necesidad de alcanzar un pacto de Estado al respecto, algo que no está en la agenda del PP. Es de manual: si no te interesó el tema con legislatura por delante, no te vas a meter en este embolao a menos de un año para las elecciones, y máxime sabiendo, como sabes, el repelús que le causa a tu único socio posible, Vox, la formulación de ese tema y en esos términos. En cualquier caso, en el cuerpo ideológico del PP figura que para una cuestión que se repite verano tras verano como el de los grandes incendios forestales –y la correspondiente petición de un acuerdo de estado bajo las premisas del cambio climático por parte del presidente–, no cabe hablar de "emergencia", sino de problema enquistado. De hecho, el presidente Sánchez tampoco tiene intención –eso ha dicho– de llamar a Núñez Feijóo para charlar sobre el pacto, así que, en realidad, como que tampoco hay mucha gana.

El PP, de hecho, ha cuestionado el balance triunfalista que ha realizado Sánchez. Al PP, como a muchos periodistas, no se les ha pasado por alto q a lo mejor la rueda de prensa de Sánchez no era tanto una convocatoria de cierre de curso político como de apertura de campaña electoral... 

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