Un equipo de científicos andaluces ha logrado demostrar, en modelos preclínicos, la eficacia de tres fármacos para frenar el crecimiento del cáncer de pulmón de células pequeñas, uno de los tumores más agresivos y con peor pronóstico dentro de la oncología.
El hallazgo, que actúa mediante mecanismos complementarios entre sí, refuerza el potencial de estos compuestos como terapias de mantenimiento tras la quimioterapia, en un contexto donde las recaídas son extremadamente frecuentes.
Este tipo de cáncer representa aproximadamente el 15% de todos los cánceres de pulmón y se caracteriza por un crecimiento muy rápido, una elevada capacidad para generar metástasis y una marcada resistencia a los tratamientos disponibles.
Aunque la quimioterapia estándar logra respuestas favorables en un porcentaje elevado de pacientes, la mayoría termina desarrollando recaídas pocos meses después, debido a la aparición de mecanismos de resistencia por parte del tumor.
Una supervivencia a largo plazo todavía muy limitada
Como consecuencia de esta resistencia, la supervivencia a largo plazo de los pacientes continúa siendo muy limitada, lo que convierte el desarrollo de nuevas estrategias terapéuticas en una de las principales prioridades de la investigación oncológica actual. Es precisamente en este escenario donde se enmarca el trabajo liderado por los doctores José Carlos Prados y Consolación Melguizo, del ibs.GRANADA y el Centro de Investigaciones Biomédicas (CIBM) de la Universidad de Granada.
El equipo ha comprobado que tres compuestos concretos —siramesina, β-lapachona y palbociclib— son capaces de inhibir el crecimiento de las células tumorales mediante mecanismos de acción diferentes. Esta diversidad de vías de actuación abre nuevas posibilidades para prolongar el beneficio obtenido tras la quimioterapia y retrasar la progresión de la enfermedad en los pacientes.
Del laboratorio a los modelos animales
La investigación, desarrollada también con la participación del servicio de Oncología Médica del Hospital Virgen de las Nieves de Granada, partió de una estrategia clara: identificar fármacos capaces de mantener el tumor bajo control una vez finalizado el tratamiento quimioterápico. Los primeros experimentos, realizados con células tumorales en laboratorio, mostraron que los tres fármacos reducían de forma significativa la proliferación de las células cancerígenas y limitaban su capacidad para formar nuevas colonias tumorales.
Para comprobar si estos resultados se mantenían en condiciones más próximas al funcionamiento real de un organismo vivo, el equipo amplió el estudio a modelos animales de cáncer de pulmón de células pequeñas. En ellos, los tres tratamientos consiguieron reducir el volumen tumoral cuando se administraron por separado, además de retrasar el crecimiento de los tumores tras la quimioterapia convencional.
Entre los tres compuestos, destaca especialmente el palbociclib, que funcionó en hasta el 99,5% de los casos analizados, un dato que los propios investigadores consideran especialmente prometedor de cara a futuras fases de estudio.
"Estos resultados muestran que actuar sobre distintos mecanismos de supervivencia de las células tumorales puede ayudar a prolongar el control de la enfermedad después de la quimioterapia", ha explicado Prados, quien ha matizado que, "aunque todavía nos encontramos en una fase preclínica, el estudio aporta una base sólida para seguir investigando".
Los resultados, aunque preliminares, suponen un paso relevante en la búsqueda de nuevas alternativas terapéuticas frente a uno de los tumores pulmonares más difíciles de tratar, y abren la puerta a futuras investigaciones que permitan trasladar estos hallazgos a ensayos clínicos en humanos.
Un equipo de científicos andaluces ha logrado demostrar, en modelos preclínicos, la eficacia de tres fármacos para frenar el crecimiento del cáncer de pulmón de células pequeñas, uno de los tumores más agresivos y con peor pronóstico dentro de la oncología.
El hallazgo, que actúa mediante mecanismos complementarios entre sí, refuerza el potencial de estos compuestos como terapias de mantenimiento tras la quimioterapia, en un contexto donde las recaídas son extremadamente frecuentes.
Este tipo de cáncer representa aproximadamente el 15% de todos los cánceres de pulmón y se caracteriza por un crecimiento muy rápido, una elevada capacidad para generar metástasis y una marcada resistencia a los tratamientos disponibles.
Aunque la quimioterapia estándar logra respuestas favorables en un porcentaje elevado de pacientes, la mayoría termina desarrollando recaídas pocos meses después, debido a la aparición de mecanismos de resistencia por parte del tumor.
Una supervivencia a largo plazo todavía muy limitada
Como consecuencia de esta resistencia, la supervivencia a largo plazo de los pacientes continúa siendo muy limitada, lo que convierte el desarrollo de nuevas estrategias terapéuticas en una de las principales prioridades de la investigación oncológica actual. Es precisamente en este escenario donde se enmarca el trabajo liderado por los doctores José Carlos Prados y Consolación Melguizo, del ibs.GRANADA y el Centro de Investigaciones Biomédicas (CIBM) de la Universidad de Granada.
El equipo ha comprobado que tres compuestos concretos —siramesina, β-lapachona y palbociclib— son capaces de inhibir el crecimiento de las células tumorales mediante mecanismos de acción diferentes. Esta diversidad de vías de actuación abre nuevas posibilidades para prolongar el beneficio obtenido tras la quimioterapia y retrasar la progresión de la enfermedad en los pacientes.
Del laboratorio a los modelos animales
La investigación, desarrollada también con la participación del servicio de Oncología Médica del Hospital Virgen de las Nieves de Granada, partió de una estrategia clara: identificar fármacos capaces de mantener el tumor bajo control una vez finalizado el tratamiento quimioterápico. Los primeros experimentos, realizados con células tumorales en laboratorio, mostraron que los tres fármacos reducían de forma significativa la proliferación de las células cancerígenas y limitaban su capacidad para formar nuevas colonias tumorales.
Para comprobar si estos resultados se mantenían en condiciones más próximas al funcionamiento real de un organismo vivo, el equipo amplió el estudio a modelos animales de cáncer de pulmón de células pequeñas. En ellos, los tres tratamientos consiguieron reducir el volumen tumoral cuando se administraron por separado, además de retrasar el crecimiento de los tumores tras la quimioterapia convencional.
Entre los tres compuestos, destaca especialmente el palbociclib, que funcionó en hasta el 99,5% de los casos analizados, un dato que los propios investigadores consideran especialmente prometedor de cara a futuras fases de estudio.
"Estos resultados muestran que actuar sobre distintos mecanismos de supervivencia de las células tumorales puede ayudar a prolongar el control de la enfermedad después de la quimioterapia", ha explicado Prados, quien ha matizado que, "aunque todavía nos encontramos en una fase preclínica, el estudio aporta una base sólida para seguir investigando".
Los resultados, aunque preliminares, suponen un paso relevante en la búsqueda de nuevas alternativas terapéuticas frente a uno de los tumores pulmonares más difíciles de tratar, y abren la puerta a futuras investigaciones que permitan trasladar estos hallazgos a ensayos clínicos en humanos.
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