El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha sacado del cajón el Pacto de Estado contra la Emergencia Climática, aprovechando el gravísimo incendio de Los Gallardos, en Almería, y la (relativa) sintonía que tiene con el presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno Bonilla, con las dos administraciones colaborando desde el primer minuto en la extinción del incendio y la atención a los damnificados. Este pacto, se recordará lo puso el Gobierno sobre la mesa, sin éxito, hace algo menos de un año, en agosto de 2025, en plena oleada de incendios en el noroeste de España, sobre todo en las provincias de Zamora, León, Salamanca y Ourense.
Sería muy raro que el PP diera su apoyo a un pacto de estado de estas características, en primer lugar porque ya lo desechó hace once meses al entender que era una trampa política y, en segundo, porque corre el riesgo de abrir un nuevo frente con Vox, ahora que parece que las aguas bajan más tranquilas en las relaciones entre las dos formaciones de derecha, una vez que han acabado con acuerdos de gobierno todas y cada una de las cuatro elecciones autonómicas que se han celebrado en los últimos meses (Extremadura, Castilla y León, Aragón y Andalucía). Vox se mueve entre el escepticismo y el abierto rechazo hacia el cambio climático y las políticas en ese sentido que se ponen en marcha, a las que se refieren de manera habitual como "alarmistas", "fanáticas" e "ideológicas", negando la mayor, que el calentamiento global del planeta se deba a la acción de la raza humana.
Sobre este tema, el PP ya está dejando ver que se mueve en dos planos: una cosa es aceptar medidas para reducir en invierno el 'combustible' existente en los bosques o que se enseñe a la población –especialmente a la infancia– cómo se debe actuar en un incendio, cosas en definitiva prácticas y que no son de grandes planteamientos, y otra muy distinta es acceder a un pacto de estado a menos de un año de acudir a las urnas, sobre todo en un tema que puede molestar a su socio e incluso en las propias filas puede levantar recelos porque es inevitable que haya referencias ideológicas. Eso sin olvidar que hace un año ya se rechazó un acuerdo similar al entender que, incluso más de su propia cerrazón a alcanzar acuerdos durante esta legislatura, había signos que le hicieron sospechar que estaban ante una oferta-trampa, en la que el PSOE, la izquierda en su conjunto, se iba a llevar todo el rédito político.
El Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico ha recuperado rápidamente en su web el contenido y 'venta' de este Pacto de Estado, "una iniciativa que impulsa el Gobierno de España para dar una respuesta a los impactos, cada vez más extremos, del cambio climático". "Un pacto –se recoge más adelante– que se fundamenta en el conocimiento científico, la anticipación y la cooperación institucional con el objetivo de proteger a la ciudadanía, nuestra economía y la rica biodiversidad española. Para ello, se propone un marco compartido de compromisos que garantizan el interés general y el bien común, que transitan desde la gestión de agua y bosques a la prioridad de las personas más vulnerables, la disposición de las mejores condiciones de trabajo para los servicios de emergencia, hasta el desarrollo de una nueva cultura de prevención". Y por último: "con el horizonte de construir un España más resiliente, segura y próspera en el nuevo contexto climático, esta hoja de ruta invita a todas las administraciones, fuerzas políticas, agentes sociales y ciudadanía a participar activamente en su desarrollo".
El PP da por ahora la callada
El terrible incendio de Los Gallardos y la cooperación fluida con Moreno Bonilla, ha animado al Gobierno a recuperar el pacto. Tras una semana en la que el PP –su líder Núñez Feijóo– no ha estado fino al plantear la lucha contra el absentismo laboral –cuando alguien tiene que salir a aclarar lo que se ha querido decir, malo–, la propuesta un tanto rocambolesca de los derechos del nonato y coronada con la minicrisis con Francia por el artículo de Mariano Rajoy negando la grandeur francesa a los jugadores de la selección vecina por criterios que no se dicen abiertamente, pero que todos sabemos cuales son, a ver quién se mueve en las filas populares y es el primero que compra la idea socialista.
Y eso que el PP tendría 'red' o 'comodín', como lo quieran llamar los lectores y lectoras, para hablar con el PSOE sobre cambio climático y hacerlo fuera del marco que ya se ha propuesto: la semana pasada, el presidente Sánchez y los dos ministros (José Manuel Albares y Margarita Robles) que acudieron a la cumbre de la OTAN en Ankara, (Turquía), fueron cada uno en un avión, el presidente en un Airbus y los dos ministros en sendos Falcon. De eso que se nos llena la boca y luego...
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha sacado del cajón el Pacto de Estado contra la Emergencia Climática, aprovechando el gravísimo incendio de Los Gallardos, en Almería, y la (relativa) sintonía que tiene con el presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno Bonilla, con las dos administraciones colaborando desde el primer minuto en la extinción del incendio y la atención a los damnificados. Este pacto, se recordará lo puso el Gobierno sobre la mesa, sin éxito, hace algo menos de un año, en agosto de 2025, en plena oleada de incendios en el noroeste de España, sobre todo en las provincias de Zamora, León, Salamanca y Ourense.
Sería muy raro que el PP diera su apoyo a un pacto de estado de estas características, en primer lugar porque ya lo desechó hace once meses al entender que era una trampa política y, en segundo, porque corre el riesgo de abrir un nuevo frente con Vox, ahora que parece que las aguas bajan más tranquilas en las relaciones entre las dos formaciones de derecha, una vez que han acabado con acuerdos de gobierno todas y cada una de las cuatro elecciones autonómicas que se han celebrado en los últimos meses (Extremadura, Castilla y León, Aragón y Andalucía). Vox se mueve entre el escepticismo y el abierto rechazo hacia el cambio climático y las políticas en ese sentido que se ponen en marcha, a las que se refieren de manera habitual como "alarmistas", "fanáticas" e "ideológicas", negando la mayor, que el calentamiento global del planeta se deba a la acción de la raza humana.
Sobre este tema, el PP ya está dejando ver que se mueve en dos planos: una cosa es aceptar medidas para reducir en invierno el 'combustible' existente en los bosques o que se enseñe a la población –especialmente a la infancia– cómo se debe actuar en un incendio, cosas en definitiva prácticas y que no son de grandes planteamientos, y otra muy distinta es acceder a un pacto de estado a menos de un año de acudir a las urnas, sobre todo en un tema que puede molestar a su socio e incluso en las propias filas puede levantar recelos porque es inevitable que haya referencias ideológicas. Eso sin olvidar que hace un año ya se rechazó un acuerdo similar al entender que, incluso más de su propia cerrazón a alcanzar acuerdos durante esta legislatura, había signos que le hicieron sospechar que estaban ante una oferta-trampa, en la que el PSOE, la izquierda en su conjunto, se iba a llevar todo el rédito político.
El Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico ha recuperado rápidamente en su web el contenido y 'venta' de este Pacto de Estado, "una iniciativa que impulsa el Gobierno de España para dar una respuesta a los impactos, cada vez más extremos, del cambio climático". "Un pacto –se recoge más adelante– que se fundamenta en el conocimiento científico, la anticipación y la cooperación institucional con el objetivo de proteger a la ciudadanía, nuestra economía y la rica biodiversidad española. Para ello, se propone un marco compartido de compromisos que garantizan el interés general y el bien común, que transitan desde la gestión de agua y bosques a la prioridad de las personas más vulnerables, la disposición de las mejores condiciones de trabajo para los servicios de emergencia, hasta el desarrollo de una nueva cultura de prevención". Y por último: "con el horizonte de construir un España más resiliente, segura y próspera en el nuevo contexto climático, esta hoja de ruta invita a todas las administraciones, fuerzas políticas, agentes sociales y ciudadanía a participar activamente en su desarrollo".
El PP da por ahora la callada
El terrible incendio de Los Gallardos y la cooperación fluida con Moreno Bonilla, ha animado al Gobierno a recuperar el pacto. Tras una semana en la que el PP –su líder Núñez Feijóo– no ha estado fino al plantear la lucha contra el absentismo laboral –cuando alguien tiene que salir a aclarar lo que se ha querido decir, malo–, la propuesta un tanto rocambolesca de los derechos del nonato y coronada con la minicrisis con Francia por el artículo de Mariano Rajoy negando la grandeur francesa a los jugadores de la selección vecina por criterios que no se dicen abiertamente, pero que todos sabemos cuales son, a ver quién se mueve en las filas populares y es el primero que compra la idea socialista.
Y eso que el PP tendría 'red' o 'comodín', como lo quieran llamar los lectores y lectoras, para hablar con el PSOE sobre cambio climático y hacerlo fuera del marco que ya se ha propuesto: la semana pasada, el presidente Sánchez y los dos ministros (José Manuel Albares y Margarita Robles) que acudieron a la cumbre de la OTAN en Ankara, (Turquía), fueron cada uno en un avión, el presidente en un Airbus y los dos ministros en sendos Falcon. De eso que se nos llena la boca y luego...
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