Hay platos que forman parte de la memoria de muchas familias y que, por mucho que pase el tiempo, siguen ocupando un lugar privilegiado en nuestras mesas. Las albóndigas son uno de ellos. Con una buena salsa de tomate casera, elaborada lentamente y con ingredientes sencillos, se convierten en una receta reconfortante, llena de sabor y perfecta para compartir.
En esta ocasión, hemos querido prepararlas de una forma diferente a la habitual, cocinándolas en un delicioso tomate frito casero. El resultado son unas albóndigas muy jugosas, con una salsa irresistible que invita a mojar pan desde la primera cucharada.
Además, es una receta ideal para preparar con antelación, ya que gana todavía más sabor de un día para otro. Acompañadas de unas patatas fritas caseras, de arroz blanco o incluso de un buen trozo de pan, se convierten en un plato completo que siempre triunfa.
Ingredientes (4 personas):
Para las albóndigas
500 g de carne picada (mitad ternera y mitad cerdo)
½ cebolla muy picada
1 diente de ajo
2 huevos
Perejil fresco picado
Miga de pan remojada en leche
50 g de pan rallado
1 cucharadita de mejorana seca
Pimienta negra molida
Sal
Harina para enharinar
Aceite de oliva suave para freír
Para la salsa de tomate casera
1 kg de tomates maduros
1 cebolla
3 pimientos verdes pequeños
1 diente de ajo
2 o 3 cucharadas de aceite de oliva suave
Sal
Pimienta negra molida
1 pizca de azúcar
Elaboración
Comenzamos preparando las albóndigas. En un bol mezclamos la carne picada con la cebolla y el ajo muy picados, el perejil, los huevos, la mejorana, la miga de pan previamente remojada en leche y bien escurrida, el pan rallado, la sal y la pimienta.
Trabajamos bien la mezcla hasta obtener una masa homogénea y la dejamos reposar en el frigorífico durante unos minutos para que tome consistencia.
Formamos las albóndigas con las manos, las pasamos ligeramente por harina y las freímos en abundante aceite caliente hasta que queden doradas por fuera. No es necesario cocinarlas completamente, ya que terminarán de hacerse en la salsa. Las dejamos escurrir sobre papel absorbente.
Para preparar el tomate frito casero, calentamos el aceite en una sartén amplia y sofreímos el ajo, la cebolla y los pimientos troceados hasta que estén tiernos.
Añadimos los tomates cortados en dados, salpimentamos, incorporamos la pizca de azúcar y cocinamos a fuego medio durante unos diez minutos, removiendo de vez en cuando.
Pasamos la salsa por un pasapurés para conseguir una textura fina y homogénea.
Vertemos la salsa en una cazuela, incorporamos las albóndigas y cocinamos todo junto durante unos quince minutos a fuego medio para que la carne termine de hacerse y los sabores se integren perfectamente.
Servimos bien calientes acompañadas de unas patatas fritas caseras, arroz blanco o simplemente con un buen pan para disfrutar de la salsa.
Una alternativa sin gluten
Para adaptar esta receta a una alimentación sin gluten basta con sustituir la harina de trigo por harina de maíz, utilizar pan rallado sin gluten y preparar la miga con pan de teff o cualquier otro pan sin gluten.
Las recetas tradicionales siguen demostrando que, con ingredientes sencillos y un buen tomate frito casero, es posible preparar platos que nunca pasan de moda. Estas albóndigas son un magnífico ejemplo: una cocina de siempre, hecha con cariño y pensada para disfrutar alrededor de la mesa.
La cocina también necesita, de vez en cuando, un pequeño descanso. Nos despedimos durante el mes de agosto para disfrutar del verano en familia y volver en septiembre con nuevas recetas, productos de temporada y la ilusión de seguir compartiendo nuestra cocina con todos vosotros.
Porque cocinar no es solo preparar un plato, sino crear momentos para compartir. Gracias por acompañarnos una semana más. ¡Feliz verano y hasta septiembre!
Ya sabéis que para más recetas, podéis consultar la hemeroteca de la Voz del Sur, asi como nuestro Blog www.aprendiendoacocinar.es
Hay platos que forman parte de la memoria de muchas familias y que, por mucho que pase el tiempo, siguen ocupando un lugar privilegiado en nuestras mesas. Las albóndigas son uno de ellos. Con una buena salsa de tomate casera, elaborada lentamente y con ingredientes sencillos, se convierten en una receta reconfortante, llena de sabor y perfecta para compartir.
En esta ocasión, hemos querido prepararlas de una forma diferente a la habitual, cocinándolas en un delicioso tomate frito casero. El resultado son unas albóndigas muy jugosas, con una salsa irresistible que invita a mojar pan desde la primera cucharada.
Además, es una receta ideal para preparar con antelación, ya que gana todavía más sabor de un día para otro. Acompañadas de unas patatas fritas caseras, de arroz blanco o incluso de un buen trozo de pan, se convierten en un plato completo que siempre triunfa.
Ingredientes (4 personas):
Para las albóndigas
500 g de carne picada (mitad ternera y mitad cerdo)
½ cebolla muy picada
1 diente de ajo
2 huevos
Perejil fresco picado
Miga de pan remojada en leche
50 g de pan rallado
1 cucharadita de mejorana seca
Pimienta negra molida
Sal
Harina para enharinar
Aceite de oliva suave para freír
Para la salsa de tomate casera
1 kg de tomates maduros
1 cebolla
3 pimientos verdes pequeños
1 diente de ajo
2 o 3 cucharadas de aceite de oliva suave
Sal
Pimienta negra molida
1 pizca de azúcar
Elaboración
Comenzamos preparando las albóndigas. En un bol mezclamos la carne picada con la cebolla y el ajo muy picados, el perejil, los huevos, la mejorana, la miga de pan previamente remojada en leche y bien escurrida, el pan rallado, la sal y la pimienta.
Trabajamos bien la mezcla hasta obtener una masa homogénea y la dejamos reposar en el frigorífico durante unos minutos para que tome consistencia.
Formamos las albóndigas con las manos, las pasamos ligeramente por harina y las freímos en abundante aceite caliente hasta que queden doradas por fuera. No es necesario cocinarlas completamente, ya que terminarán de hacerse en la salsa. Las dejamos escurrir sobre papel absorbente.
Para preparar el tomate frito casero, calentamos el aceite en una sartén amplia y sofreímos el ajo, la cebolla y los pimientos troceados hasta que estén tiernos.
Añadimos los tomates cortados en dados, salpimentamos, incorporamos la pizca de azúcar y cocinamos a fuego medio durante unos diez minutos, removiendo de vez en cuando.
Pasamos la salsa por un pasapurés para conseguir una textura fina y homogénea.
Vertemos la salsa en una cazuela, incorporamos las albóndigas y cocinamos todo junto durante unos quince minutos a fuego medio para que la carne termine de hacerse y los sabores se integren perfectamente.
Servimos bien calientes acompañadas de unas patatas fritas caseras, arroz blanco o simplemente con un buen pan para disfrutar de la salsa.
Una alternativa sin gluten
Para adaptar esta receta a una alimentación sin gluten basta con sustituir la harina de trigo por harina de maíz, utilizar pan rallado sin gluten y preparar la miga con pan de teff o cualquier otro pan sin gluten.
Las recetas tradicionales siguen demostrando que, con ingredientes sencillos y un buen tomate frito casero, es posible preparar platos que nunca pasan de moda. Estas albóndigas son un magnífico ejemplo: una cocina de siempre, hecha con cariño y pensada para disfrutar alrededor de la mesa.
La cocina también necesita, de vez en cuando, un pequeño descanso. Nos despedimos durante el mes de agosto para disfrutar del verano en familia y volver en septiembre con nuevas recetas, productos de temporada y la ilusión de seguir compartiendo nuestra cocina con todos vosotros.
Porque cocinar no es solo preparar un plato, sino crear momentos para compartir. Gracias por acompañarnos una semana más. ¡Feliz verano y hasta septiembre!
Ya sabéis que para más recetas, podéis consultar la hemeroteca de la Voz del Sur, asi como nuestro Blog www.aprendiendoacocinar.es
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