el eco

Un encierro infantil acaba en susto tras descontrolarse un becerro

En las imágenes que acompañan a la noticia se aprecia además que la separación entre los animales y el público estaba delimitada únicamente por una cinta de plástico

  • Un becerro se escapa en Calatayud.

Un encierro infantil celebrado en Calatayud (Zaragoza) terminó dejando momentos de gran tensión cuando uno de los becerros abandonó el recorrido y regresó hacia la zona donde se encontraban los asistentes. El animal llegó a embestir varias mesas y sillas mientras intentaban detenerlo, antes de buscar de nuevo el camino por el que debía avanzar. El incidente no dejó heridos, aunque puso de manifiesto el riesgo de este tipo de festejos, especialmente al tratarse de un evento con una presencia mayoritaria de niños.

El momento más complicado llegó cuando varios becerros comenzaron a correr fuera del recorrido previsto y los asistentes tuvieron que apartarse. En las imágenes que acompañan a la noticia se aprecia además que la separación entre los animales y el público estaba delimitada únicamente por una cinta de plástico, un precinto que puede romperse con las manos y que los propios animales podían saltar o atravesar por debajo. Entre quienes presenciaban el encierro había numerosos menores, algunos acompañados por sus padres, e incluso se podía ver a adultos con sus hijos pequeños sobre los hombros.

Durante unos metros, las reses avanzaron por delante de los corredores y llegaron a generar un recorrido paralelo al establecido. Fue entonces cuando uno de los becerros dio media vuelta y se dirigió hacia la zona ocupada por los asistentes. En su camino se encontró con varias mesas y sillas, contra las que embistió. Algunas personas trataron de frenarlo utilizando un palo e incluso una mesa, pero no consiguieron detener al animal.

El becerro intentó regresar

Finalmente, el becerro, aparentemente asustado, trató de regresar al recorrido. En ese desplazamiento llegó a pasar a pocos metros de un carrito de bebé, en un festejo pensado precisamente para un público infantil. La escena generó momentos de nerviosismo entre los presentes ante la cercanía del animal, cuyo tamaño superaba al de algunos de los niños que participaban o asistían al encierro.

Pese a la situación vivida, no se produjeron heridos. El concejal de Festejos se disculpó públicamente a través de las redes sociales y aseguró que una situación así no volverá a repetirse. Desde el Ayuntamiento, por su parte, han defendido que las medidas de seguridad previstas para el encierro estaban en regla, mientras el episodio ha vuelto a poner el foco sobre las condiciones de seguridad de este tipo de celebraciones cuando cuentan con una importante presencia de menores.

Un encierro infantil celebrado en Calatayud (Zaragoza) terminó dejando momentos de gran tensión cuando uno de los becerros abandonó el recorrido y regresó hacia la zona donde se encontraban los asistentes. El animal llegó a embestir varias mesas y sillas mientras intentaban detenerlo, antes de buscar de nuevo el camino por el que debía avanzar. El incidente no dejó heridos, aunque puso de manifiesto el riesgo de este tipo de festejos, especialmente al tratarse de un evento con una presencia mayoritaria de niños.

El momento más complicado llegó cuando varios becerros comenzaron a correr fuera del recorrido previsto y los asistentes tuvieron que apartarse. En las imágenes que acompañan a la noticia se aprecia además que la separación entre los animales y el público estaba delimitada únicamente por una cinta de plástico, un precinto que puede romperse con las manos y que los propios animales podían saltar o atravesar por debajo. Entre quienes presenciaban el encierro había numerosos menores, algunos acompañados por sus padres, e incluso se podía ver a adultos con sus hijos pequeños sobre los hombros.

Durante unos metros, las reses avanzaron por delante de los corredores y llegaron a generar un recorrido paralelo al establecido. Fue entonces cuando uno de los becerros dio media vuelta y se dirigió hacia la zona ocupada por los asistentes. En su camino se encontró con varias mesas y sillas, contra las que embistió. Algunas personas trataron de frenarlo utilizando un palo e incluso una mesa, pero no consiguieron detener al animal.

El becerro intentó regresar

Finalmente, el becerro, aparentemente asustado, trató de regresar al recorrido. En ese desplazamiento llegó a pasar a pocos metros de un carrito de bebé, en un festejo pensado precisamente para un público infantil. La escena generó momentos de nerviosismo entre los presentes ante la cercanía del animal, cuyo tamaño superaba al de algunos de los niños que participaban o asistían al encierro.

Pese a la situación vivida, no se produjeron heridos. El concejal de Festejos se disculpó públicamente a través de las redes sociales y aseguró que una situación así no volverá a repetirse. Desde el Ayuntamiento, por su parte, han defendido que las medidas de seguridad previstas para el encierro estaban en regla, mientras el episodio ha vuelto a poner el foco sobre las condiciones de seguridad de este tipo de celebraciones cuando cuentan con una importante presencia de menores.

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