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La venta con la 'pringá' más famosa de Sevilla echa el cierre

La familia propietaria mantiene la posibilidad de que la actividad vuelva al local si algún interesado decide hacerse cargo de él mediante un alquiler

  • Una imagen de la Venta del Bobito.

Hay lugares que terminan formando parte de la memoria gastronómica de un pueblo, y la Venta Bobito es uno de ellos. El establecimiento, que abrió en Valencina de la Concepción en 1939, ha cerrado sus puertas por el momento. La familia Álvez, responsable de poner en marcha el negocio, mantiene la posibilidad de que la actividad vuelva al local si algún interesado decide hacerse cargo de él mediante un alquiler. 

La fama del Bobito fue creciendo con el paso de los años hasta convertirlo en un lugar habitual para públicos muy diferentes. Por allí pasaron vecinos, sevillanos, turistas y numerosos ciclistas, que aprovechaban sus rutas para hacer una parada. Su condición de punto de referencia también quedó reflejada en las líneas de transporte que conectaban Sevilla con Valencina, Salteras, Olivares y Albaida. Pero si algo hizo que el nombre del establecimiento traspasara los límites de la localidad fue su cocina, especialmente sus desayunos y algunos platos que se convirtieron en imprescindibles para sus clientes habituales.

Entre ellos destacó por encima del resto la 'pringá', una elaboración basada en las carnes del cocido que se servía sobre pan y que durante años se mantuvo fiel a la receta original. Era una de las principales señas de identidad de la casa y uno de los motivos por los que muchos clientes acudían expresamente a la venta. El menú, además, incluía propuestas como los molletes con pringá, el jamón, la tostada sevillana, la carne mechá, el solomillo al whisky y diferentes guisos caseros.

'Pringá' por toda Sevilla

La popularidad de esta elaboración llevó a la familia Álvez a dar un paso más y crear una pequeña fábrica dedicada a la producción de la 'pringá', desde la que llegaron a distribuirla por distintos puntos de España. La producción alcanzaba hasta 300 kilos semanales. Su nombre quedó tan asociado al producto que todavía es posible encontrar en bares de Sevilla desayunos anunciados como molletes con pringá 'del Bobito'. En Valencina, además, las tarrinas continúan estando disponibles en tiendas de desavíos, entre ellas 'Kasi de tó', ubicada a pocos metros del establecimiento.

La 'pringá' también protagonizó algunas de las propuestas más singulares de los últimos años, como los roscones de Reyes salados que incorporaron este producto a una elaboración poco habitual. Ahora, con el cierre de la venta, queda en suspenso la actividad de un negocio que durante décadas fue un punto de referencia gastronómico en el Aljarafe sevillano. El local permanece a la espera de encontrar a alguien que quiera asumirlo mediante un alquiler y dar continuidad, de este modo, a una historia que comenzó en 1939.

Hay lugares que terminan formando parte de la memoria gastronómica de un pueblo, y la Venta Bobito es uno de ellos. El establecimiento, que abrió en Valencina de la Concepción en 1939, ha cerrado sus puertas por el momento. La familia Álvez, responsable de poner en marcha el negocio, mantiene la posibilidad de que la actividad vuelva al local si algún interesado decide hacerse cargo de él mediante un alquiler. 

La fama del Bobito fue creciendo con el paso de los años hasta convertirlo en un lugar habitual para públicos muy diferentes. Por allí pasaron vecinos, sevillanos, turistas y numerosos ciclistas, que aprovechaban sus rutas para hacer una parada. Su condición de punto de referencia también quedó reflejada en las líneas de transporte que conectaban Sevilla con Valencina, Salteras, Olivares y Albaida. Pero si algo hizo que el nombre del establecimiento traspasara los límites de la localidad fue su cocina, especialmente sus desayunos y algunos platos que se convirtieron en imprescindibles para sus clientes habituales.

Entre ellos destacó por encima del resto la 'pringá', una elaboración basada en las carnes del cocido que se servía sobre pan y que durante años se mantuvo fiel a la receta original. Era una de las principales señas de identidad de la casa y uno de los motivos por los que muchos clientes acudían expresamente a la venta. El menú, además, incluía propuestas como los molletes con pringá, el jamón, la tostada sevillana, la carne mechá, el solomillo al whisky y diferentes guisos caseros.

'Pringá' por toda Sevilla

La popularidad de esta elaboración llevó a la familia Álvez a dar un paso más y crear una pequeña fábrica dedicada a la producción de la 'pringá', desde la que llegaron a distribuirla por distintos puntos de España. La producción alcanzaba hasta 300 kilos semanales. Su nombre quedó tan asociado al producto que todavía es posible encontrar en bares de Sevilla desayunos anunciados como molletes con pringá 'del Bobito'. En Valencina, además, las tarrinas continúan estando disponibles en tiendas de desavíos, entre ellas 'Kasi de tó', ubicada a pocos metros del establecimiento.

La 'pringá' también protagonizó algunas de las propuestas más singulares de los últimos años, como los roscones de Reyes salados que incorporaron este producto a una elaboración poco habitual. Ahora, con el cierre de la venta, queda en suspenso la actividad de un negocio que durante décadas fue un punto de referencia gastronómico en el Aljarafe sevillano. El local permanece a la espera de encontrar a alguien que quiera asumirlo mediante un alquiler y dar continuidad, de este modo, a una historia que comenzó en 1939.

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