El caos se apoderó de un vuelo de American Airlines entre Dallas y Newark después de que un pasajero, aparentemente en estado de embriaguez, se volviera violento con otros viajeros y miembros de la tripulación. La situación obligó a varios pasajeros a intervenir para reducirlo durante el trayecto y terminó provocando el desvío del avión a Baltimore.
Según recoge la CBS a partir del testimonio de dos pasajeros, Juan Mejia y Richard Olenick, el incidente comenzó aproximadamente dos horas después del despegue. Mejia, policía retirado, explicó que todo pasó de la calma a los gritos en cuestión de segundos. Al mirar hacia atrás, vio cómo el hombre estaba agrediendo al pasajero que ocupaba el asiento contiguo, al que había agarrado por el cuello.
Mejia y Olenick, que se encontraban dos filas por delante, decidieron intervenir para ayudar a controlar al individuo. Una azafata les proporcionó bridas de plástico y, además, utilizaron cinta americana para mantenerlo inmovilizado. Antes, una miembro de la tripulación había tratado de tranquilizarlo, pero, según los testigos, el pasajero respondió con comentarios racistas y homófobos y aumentó su actitud violenta.
El vuelo, desviado
Ante la situación, la tripulación decidió desviar el vuelo y aterrizar en Baltimore. Una vez allí, el hombre fue sacado del avión y quedó bajo la custodia del FBI, al tratarse de una infracción cometida durante un vuelo interestatal. Tras la intervención de las autoridades, el avión pudo reanudar su trayecto y continuar hasta Newark, su destino previsto.
American Airlines confirmó lo ocurrido y destacó la actuación de su personal. "La seguridad de nuestros clientes y empleados es nuestra máxima prioridad y no toleramos la violencia. Agradecemos a nuestros empleados su profesionalidad y a nuestros clientes su comprensión", señaló la compañía en un comunicado.
El caos se apoderó de un vuelo de American Airlines entre Dallas y Newark después de que un pasajero, aparentemente en estado de embriaguez, se volviera violento con otros viajeros y miembros de la tripulación. La situación obligó a varios pasajeros a intervenir para reducirlo durante el trayecto y terminó provocando el desvío del avión a Baltimore.
Según recoge la CBS a partir del testimonio de dos pasajeros, Juan Mejia y Richard Olenick, el incidente comenzó aproximadamente dos horas después del despegue. Mejia, policía retirado, explicó que todo pasó de la calma a los gritos en cuestión de segundos. Al mirar hacia atrás, vio cómo el hombre estaba agrediendo al pasajero que ocupaba el asiento contiguo, al que había agarrado por el cuello.
Mejia y Olenick, que se encontraban dos filas por delante, decidieron intervenir para ayudar a controlar al individuo. Una azafata les proporcionó bridas de plástico y, además, utilizaron cinta americana para mantenerlo inmovilizado. Antes, una miembro de la tripulación había tratado de tranquilizarlo, pero, según los testigos, el pasajero respondió con comentarios racistas y homófobos y aumentó su actitud violenta.
El vuelo, desviado
Ante la situación, la tripulación decidió desviar el vuelo y aterrizar en Baltimore. Una vez allí, el hombre fue sacado del avión y quedó bajo la custodia del FBI, al tratarse de una infracción cometida durante un vuelo interestatal. Tras la intervención de las autoridades, el avión pudo reanudar su trayecto y continuar hasta Newark, su destino previsto.
American Airlines confirmó lo ocurrido y destacó la actuación de su personal. "La seguridad de nuestros clientes y empleados es nuestra máxima prioridad y no toleramos la violencia. Agradecemos a nuestros empleados su profesionalidad y a nuestros clientes su comprensión", señaló la compañía en un comunicado.
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