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Un año de la muerte del joven cura sevillano Pedro Elena: "Quiero pensar que no te has ido para siempre"

El primer aniversario de la muerte de este joven sacerdote lebrijano de 32 años coincide hoy con la despedida en la parroquia mayor de Los Palacios y Villafranca de su compañero Germán Carrasco, otro jovencísimo cura nombrado ahora párroco del Sagrado Corazón

  • Pedro Elena, rodeado de feligreses de la parroquia de Santa María la Blanca, hace varios años.

“Hoy hace un año que te fuiste”, ha escrito Rafael, el hermano del joven sacerdote Pedro Elena en sus redes sociales, pues se ha acordado inevitablemente, como muchos de quienes lo conocieron en su breve pero intenso sacerdocio en Lebrija, Los Palacios y Villafranca y Lantejuela, de aquel fatídico 10 de septiembre de 2025 en que los médicos del hospital Virgen de Valme no pudieron hacer nada más por la vida de este servidor de la Iglesia que se marchó con solo 32 años.

Tan solo unos días antes, el sacerdote nacido en la localidad sevillana de Lebrija había sufrido una repentina parada cardíaca mientras disfrutaba de la sobremesa con unos amigos en otro pueblo, Lantejuela, donde había ejercido su ministerio después de ejercer como vicario parroquial en Santa María la Blanca de Los Palacios y Villafranca y del que se despedía para iniciar su siguiente misión en Villaverde del Río. Ya no pudo ejercer en este último pueblo, donde sus futuros feligreses lo esperaban con ansias por su buena fama y don de gentes, pues de su caída fulminante en la comida de Lantejuela no se sobrepuso más. Cayó al suelo ante el espanto de sus anfitriones y un helicóptero lo trasladó de urgencia al hospital sevillano, donde pasó cinco días sedado en la UCI, al borde de una muerte a la que se enfrentó finalmente después de que la familia decidiera donar todos sus órganos, tal vez una forma anticipada de resurrección.

  • El joven sacerdote Pedro Elena con dos amigas feligresas, en una foto publicada por su hermano en redes.
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El mazazo fue durísimo para una diócesis, la de Sevilla, tan falta de vocaciones como todas. Y para unos amigos feligreses en cada pueblo por el que había pasado en aquel lustro de ministerio sacerdotal, porque todos comprobaron hasta qué punto Pedro Elena era un cura distinto, de los que atraían con naturalidad a cristianos de todas las edades, incluidos los más jóvenes.

A muchos los recorrió aquellos días un amargo sentimiento después de haber rezado tanto por él en diversos foros: desde hermandades de los citados pueblos y también de la capital hispalense hasta el propio Arzobispado y decenas de grupos de oración vinculados al recién canonizado entonces joven italiano Carlo Acutis. Precisamente se preparaba aquellos días Don Pedro para asistir en Roma a los actos de su canonización, pero todo pareció indicar que la Providencia quiso reunirlos.

“Daría cualquier cosa por poder abrazarte”

El hermano de Pedro, Rafael, se ha deshecho en alabanzas hoy en sus perfiles de redes sociales. “Parece que fue ayer cuando te vi, cuando escuché tu voz y compartimos una conversación, una risa o simplemente un momento juntos. Porque hay ausencias que el tiempo no consigue hacer pequeñas; solo aprendemos a vivir con ellas”.

“Tú no fuiste solamente mi hermano”, ha escrito Rafael Elena, “sino una persona entregada a los demás, un sacerdote que hizo de su vida un servicio a Dios y a quienes tuvieron la suerte de cruzarse contigo”. Y ha añadido: “Hoy quiero pensar que no te has ido para siempre, que aquel día Dios te abrió las puertas del cielo y te recibió con los brazos abiertos”.

En su particular homenaje al hermano, Rafael Elena asegura que se queda “con todo lo que vivimos, con tus palabras, tus enseñanzas, tus risas y tantos recuerdos que guardaré para siempre. Y aunque daría cualquier cosa por poder abrazarte una vez más, encuentro consuelo en saber que nuestra fe nos enseña que la muerte no es el final, sino el comienzo de la vida eterna”. “Te echo mucho de menos, hermano”, ha concluido Rafael. “Hay días en los que todavía me cuesta creer que no estás y otros en los que simplemente necesito mirar al cielo”. Y ha rematado con una petición: “Sigue cuidándonos desde el cielo, como tantas veces lo hiciste aquí abajo”.

Dios provee

Será casualidad o que, como dicen las Escrituras, los caminos del Señor son inescrutables, pero precisamente esta tarde oficia su última misa, la de despedida, otro jovencísimo sacerdote que llegó a la parroquia de Santa María la Blanca de Los Palacios y Villafranca cuando Pedro Elena se había marchado a Lantejuela: Germán Carrasco. La eucaristía tendrá por lo tanto un doble objetivo: despedir a Don Germán y pedir por el alma de Don Pedro. También la tercera parroquia del pueblo, la de El Buen Pastor en el barrio de La Nana, ofrecerá su misa de esta tarde a las 20.30 horas por el descanso de su alma.

Después de tres años como vicario parroquial, el jovencísimo Carrasco, de solo 29 años de edad, ha sido nombrado párroco de la otra parroquia del municipio, la del Sagrado Corazón de Jesús, donde ejerció tal cargo durante más de medio siglo otro cura inolvidable que, curiosamente, también se marchó al cielo, pero con 78 años, exactamente un mes después de Pedro Elena: Luis Merello Govantes, natural de El Puerto de Santa María pero que llegó a tener tanto predicamento en este pueblo sevillano que acabó siendo nombrado Hijo Adoptivo y bautizando la calle en la que vivía.

  • Germán Carrasco será, a partir de la semana que viene, el nuevo párroco del Sagrado Corazón de Jesús.
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Será el próximo domingo 20 de septiembre cuando Germán Carrasco oficie su primera misa solemne y como párroco en la iglesia del Sagrado Corazón.

“Hoy hace un año que te fuiste”, ha escrito Rafael, el hermano del joven sacerdote Pedro Elena en sus redes sociales, pues se ha acordado inevitablemente, como muchos de quienes lo conocieron en su breve pero intenso sacerdocio en Lebrija, Los Palacios y Villafranca y Lantejuela, de aquel fatídico 10 de septiembre de 2025 en que los médicos del hospital Virgen de Valme no pudieron hacer nada más por la vida de este servidor de la Iglesia que se marchó con solo 32 años.

Tan solo unos días antes, el sacerdote nacido en la localidad sevillana de Lebrija había sufrido una repentina parada cardíaca mientras disfrutaba de la sobremesa con unos amigos en otro pueblo, Lantejuela, donde había ejercido su ministerio después de ejercer como vicario parroquial en Santa María la Blanca de Los Palacios y Villafranca y del que se despedía para iniciar su siguiente misión en Villaverde del Río. Ya no pudo ejercer en este último pueblo, donde sus futuros feligreses lo esperaban con ansias por su buena fama y don de gentes, pues de su caída fulminante en la comida de Lantejuela no se sobrepuso más. Cayó al suelo ante el espanto de sus anfitriones y un helicóptero lo trasladó de urgencia al hospital sevillano, donde pasó cinco días sedado en la UCI, al borde de una muerte a la que se enfrentó finalmente después de que la familia decidiera donar todos sus órganos, tal vez una forma anticipada de resurrección.

  • El joven sacerdote Pedro Elena con dos amigas feligresas, en una foto publicada por su hermano en redes.
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El mazazo fue durísimo para una diócesis, la de Sevilla, tan falta de vocaciones como todas. Y para unos amigos feligreses en cada pueblo por el que había pasado en aquel lustro de ministerio sacerdotal, porque todos comprobaron hasta qué punto Pedro Elena era un cura distinto, de los que atraían con naturalidad a cristianos de todas las edades, incluidos los más jóvenes.

A muchos los recorrió aquellos días un amargo sentimiento después de haber rezado tanto por él en diversos foros: desde hermandades de los citados pueblos y también de la capital hispalense hasta el propio Arzobispado y decenas de grupos de oración vinculados al recién canonizado entonces joven italiano Carlo Acutis. Precisamente se preparaba aquellos días Don Pedro para asistir en Roma a los actos de su canonización, pero todo pareció indicar que la Providencia quiso reunirlos.

“Daría cualquier cosa por poder abrazarte”

El hermano de Pedro, Rafael, se ha deshecho en alabanzas hoy en sus perfiles de redes sociales. “Parece que fue ayer cuando te vi, cuando escuché tu voz y compartimos una conversación, una risa o simplemente un momento juntos. Porque hay ausencias que el tiempo no consigue hacer pequeñas; solo aprendemos a vivir con ellas”.

“Tú no fuiste solamente mi hermano”, ha escrito Rafael Elena, “sino una persona entregada a los demás, un sacerdote que hizo de su vida un servicio a Dios y a quienes tuvieron la suerte de cruzarse contigo”. Y ha añadido: “Hoy quiero pensar que no te has ido para siempre, que aquel día Dios te abrió las puertas del cielo y te recibió con los brazos abiertos”.

En su particular homenaje al hermano, Rafael Elena asegura que se queda “con todo lo que vivimos, con tus palabras, tus enseñanzas, tus risas y tantos recuerdos que guardaré para siempre. Y aunque daría cualquier cosa por poder abrazarte una vez más, encuentro consuelo en saber que nuestra fe nos enseña que la muerte no es el final, sino el comienzo de la vida eterna”. “Te echo mucho de menos, hermano”, ha concluido Rafael. “Hay días en los que todavía me cuesta creer que no estás y otros en los que simplemente necesito mirar al cielo”. Y ha rematado con una petición: “Sigue cuidándonos desde el cielo, como tantas veces lo hiciste aquí abajo”.

Dios provee

Será casualidad o que, como dicen las Escrituras, los caminos del Señor son inescrutables, pero precisamente esta tarde oficia su última misa, la de despedida, otro jovencísimo sacerdote que llegó a la parroquia de Santa María la Blanca de Los Palacios y Villafranca cuando Pedro Elena se había marchado a Lantejuela: Germán Carrasco. La eucaristía tendrá por lo tanto un doble objetivo: despedir a Don Germán y pedir por el alma de Don Pedro. También la tercera parroquia del pueblo, la de El Buen Pastor en el barrio de La Nana, ofrecerá su misa de esta tarde a las 20.30 horas por el descanso de su alma.

Después de tres años como vicario parroquial, el jovencísimo Carrasco, de solo 29 años de edad, ha sido nombrado párroco de la otra parroquia del municipio, la del Sagrado Corazón de Jesús, donde ejerció tal cargo durante más de medio siglo otro cura inolvidable que, curiosamente, también se marchó al cielo, pero con 78 años, exactamente un mes después de Pedro Elena: Luis Merello Govantes, natural de El Puerto de Santa María pero que llegó a tener tanto predicamento en este pueblo sevillano que acabó siendo nombrado Hijo Adoptivo y bautizando la calle en la que vivía.

  • Germán Carrasco será, a partir de la semana que viene, el nuevo párroco del Sagrado Corazón de Jesús.
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Será el próximo domingo 20 de septiembre cuando Germán Carrasco oficie su primera misa solemne y como párroco en la iglesia del Sagrado Corazón.

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