Las ventas de vino de Jerez (y manzanilla de Sanlúcar) continúan cayendo un año tras otro, lo que lleva a algunas bodegas a cuestionarse el esfuerzo sectorial que se lleva a cabo, atendiendo a los resultados.
Es cierto que los tiempos no acompañan al vino en general, que tras unos años en los que parecía que esquivaba el descenso que comenzó a producirse antes en las bebidas espirituosas (whisky, ron, brandy... no tanto la ginebra, que ha capeado el temporal con el redescubrimiento y la 'botanificación' del gin tonic por parte del gran público), al final las caídas del vino a nivel mundial en lo que va de 2026 se mueven en torno al 8% en lo que respecta a volumen (2,7% en 2025) y el 5% por lo que se refiere valor, es decir, se bebe menos vino y de peor calidad... o las bodegas están haciendo un esfuerzo bajando precios... algo que, desde luego, ni parece probable que sea así ni está llegando al consumidor.
Sin embargo las ventas de vino de Jerez llevan años cayendo, desde mucho antes de que se llegara a la situación actual. Sí... se puede decir que hay un problema generalizado con las nuevas generaciones, que beben menos, pero el jerez no solo está en línea con las medias de caídas de vino que se pueden establecer, sino que lleva más tiempo con este problema. El año pasado, las exportaciones de vino de Jerez cayeron a dos dígitos (esa expresión que tanto le gusta utilizar a los economistas y la prensa especializada para decir que, de lo que se habla, bien sea caída o subida, supera el 10%) y solo el comportamiento razonable del mercado nacional ha dejado el global de caídas en un 6,4%. De septiembre a agosto, las ventas han sido de 22,3 millones de litros. Hace años este espacio de tiempo, la campaña, era el patrón que seguían las bodegas para analizar la situación y no el año natural.
Hace casi un par de décadas, es verdad, que las bodegas fueron dejando de lado el volumen como primer indicador frente generar valor añadido y que se han producido avances en este sentido, desde luego. Las bodegas del Marco han evolucionado en la defensa de las marcas y han ido más hacia vinos categorizados como +15 años, VOS (+20) y VORS (+30), dando la espalda, en la medida de lo posible, a los vinos de 'línea blanca', que aportan poco a la cuenta de resultados de las bodegas y que tampoco lo hacen, y esto es importante, a la imagen y prestigio del vino de Jerez.
Tiempo de resignación
En el Marco existe una cierta resignación al respecto (por el 'respecto' entiéndase el esfuerzo que se hace y sus resultados). Se entiende que las campañas de promoción genéricas que se llevan a cabo son correctas; todo el trabajo realizado para que el jerez se reconozca como un vino más que puede sentarse a la mesa y no como aperitivo o postre lo ha reposicionado y, es cierto que todos los prescriptores de opinión, enólogos y prensa especializada vuelven a hablar desde hace años del vino de Jerez en términos sumamente elogiosos... pero hay algo, no está muy claro qué, que hace que no se conecte en mayor medida con el consumidor. Una bebida madura, la alta graduación (que ahora va a bajar para finos, manzanillas y pale cream)... el argumentario no ha variado mucho en las últimas décadas, no como ha ocurrido con las ventas: ahora se vende aproximadamente un tercio de lo que se vendía hace 25 años. Es un dato muy duro. Se repasan las cifras de importación de Alemania, Países Bajos o Reino Unido y casi (en realidad, sin casi) parece que les falta una cifra respecto a hace 25 años, que a alguien se la ha pasado o no ha puesto en su sitio la coma de los decimales...
Con este contexto, las gran mayoría de las bodegas del Marco han ido optando por la especialización (hacer solo gama alta por ejemplo) y, sobre todo, por la diversificación para salvar la cuenta de resultados (desde los sherry cask a los spritz, pasando por el vermú a base de jerez o el enoturismo) pero el dato del vino de Jerez sigue ahí. Importante porque da sentido a un todo, pero con unos números cada vez menores dentro de la tarta de facturación de las bodegas.
Fuentes consultadas en el sector afirman que este es un dato del que se habla de vez en cuando en reuniones sectoriales, y aunque se intercambian opiniones y a veces críticas no suele abordarse el tema a fondo ni se producen, ni mucho menos, lo que podríamos llamar críticas a la totalidad. Aparte el esfuerzo que cada bodega hace con sus marcas, es aproximadamente un millón de euros lo que se destina a promoción genérica de Jerez-Xérès-Sherry y Manzanilla de Sanlúcar. "Se hace un esfuerzo continuado en promoción por parte del sector que no se traduce en un incremento de las ventas, sino todo lo contrario", afirman. No parece que esté en marcha una revuelta en el sector, ni mucho menos, pero crece el sentimiento de que algo hay que hacer. Esos 22,3 millones de litros prometen que se abra debate en el sector los próximos meses.
Las ventas de vino de Jerez (y manzanilla de Sanlúcar) continúan cayendo un año tras otro, lo que lleva a algunas bodegas a cuestionarse el esfuerzo sectorial que se lleva a cabo, atendiendo a los resultados.
Es cierto que los tiempos no acompañan al vino en general, que tras unos años en los que parecía que esquivaba el descenso que comenzó a producirse antes en las bebidas espirituosas (whisky, ron, brandy... no tanto la ginebra, que ha capeado el temporal con el redescubrimiento y la 'botanificación' del gin tonic por parte del gran público), al final las caídas del vino a nivel mundial en lo que va de 2026 se mueven en torno al 8% en lo que respecta a volumen (2,7% en 2025) y el 5% por lo que se refiere valor, es decir, se bebe menos vino y de peor calidad... o las bodegas están haciendo un esfuerzo bajando precios... algo que, desde luego, ni parece probable que sea así ni está llegando al consumidor.
Sin embargo las ventas de vino de Jerez llevan años cayendo, desde mucho antes de que se llegara a la situación actual. Sí... se puede decir que hay un problema generalizado con las nuevas generaciones, que beben menos, pero el jerez no solo está en línea con las medias de caídas de vino que se pueden establecer, sino que lleva más tiempo con este problema. El año pasado, las exportaciones de vino de Jerez cayeron a dos dígitos (esa expresión que tanto le gusta utilizar a los economistas y la prensa especializada para decir que, de lo que se habla, bien sea caída o subida, supera el 10%) y solo el comportamiento razonable del mercado nacional ha dejado el global de caídas en un 6,4%. De septiembre a agosto, las ventas han sido de 22,3 millones de litros. Hace años este espacio de tiempo, la campaña, era el patrón que seguían las bodegas para analizar la situación y no el año natural.
Hace casi un par de décadas, es verdad, que las bodegas fueron dejando de lado el volumen como primer indicador frente generar valor añadido y que se han producido avances en este sentido, desde luego. Las bodegas del Marco han evolucionado en la defensa de las marcas y han ido más hacia vinos categorizados como +15 años, VOS (+20) y VORS (+30), dando la espalda, en la medida de lo posible, a los vinos de 'línea blanca', que aportan poco a la cuenta de resultados de las bodegas y que tampoco lo hacen, y esto es importante, a la imagen y prestigio del vino de Jerez.
Tiempo de resignación
En el Marco existe una cierta resignación al respecto (por el 'respecto' entiéndase el esfuerzo que se hace y sus resultados). Se entiende que las campañas de promoción genéricas que se llevan a cabo son correctas; todo el trabajo realizado para que el jerez se reconozca como un vino más que puede sentarse a la mesa y no como aperitivo o postre lo ha reposicionado y, es cierto que todos los prescriptores de opinión, enólogos y prensa especializada vuelven a hablar desde hace años del vino de Jerez en términos sumamente elogiosos... pero hay algo, no está muy claro qué, que hace que no se conecte en mayor medida con el consumidor. Una bebida madura, la alta graduación (que ahora va a bajar para finos, manzanillas y pale cream)... el argumentario no ha variado mucho en las últimas décadas, no como ha ocurrido con las ventas: ahora se vende aproximadamente un tercio de lo que se vendía hace 25 años. Es un dato muy duro. Se repasan las cifras de importación de Alemania, Países Bajos o Reino Unido y casi (en realidad, sin casi) parece que les falta una cifra respecto a hace 25 años, que a alguien se la ha pasado o no ha puesto en su sitio la coma de los decimales...
Con este contexto, las gran mayoría de las bodegas del Marco han ido optando por la especialización (hacer solo gama alta por ejemplo) y, sobre todo, por la diversificación para salvar la cuenta de resultados (desde los sherry cask a los spritz, pasando por el vermú a base de jerez o el enoturismo) pero el dato del vino de Jerez sigue ahí. Importante porque da sentido a un todo, pero con unos números cada vez menores dentro de la tarta de facturación de las bodegas.
Fuentes consultadas en el sector afirman que este es un dato del que se habla de vez en cuando en reuniones sectoriales, y aunque se intercambian opiniones y a veces críticas no suele abordarse el tema a fondo ni se producen, ni mucho menos, lo que podríamos llamar críticas a la totalidad. Aparte el esfuerzo que cada bodega hace con sus marcas, es aproximadamente un millón de euros lo que se destina a promoción genérica de Jerez-Xérès-Sherry y Manzanilla de Sanlúcar. "Se hace un esfuerzo continuado en promoción por parte del sector que no se traduce en un incremento de las ventas, sino todo lo contrario", afirman. No parece que esté en marcha una revuelta en el sector, ni mucho menos, pero crece el sentimiento de que algo hay que hacer. Esos 22,3 millones de litros prometen que se abra debate en el sector los próximos meses.
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