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Whisky de Jerez, el futuro con el que nadie contaba

El lanzamiento del Single Malt Carlos I de Osborne; la factoría de The Macallan en Guadalcacín, que abrirá en meses... y la petición de una bodega clásica del Marco de que el sector empiece a darle vueltas a una IGP 'Whisky de Jerez', señales de que algo que puede ser muy grande se mueve

  • Las obras de The Macallan en Guadalcacín en imagen de esta semana. -

Hace algunos meses, en una de esas reuniones sectoriales en las que participa buena parte del Marco de Jerez, pidió la palabra un directivo de una bodega para decir que el sector debería empezar a plantearse solicitar una Indicación Geográfica Protegida (IGP) para el whisky atendiendo a lo que está por venir, a las perspectivas razonables que, esta bodega entiende, hay al respecto. Suponemos que estando en Jerez (da igual en Sanlúcar, El Puerto o Chiclana), una propuesta de estas características debe acabar con el sopor del bodeguero más pintando, al que imaginamos enarcando la ceja derecha en lo que se esfuerza por incorporarse para escuchar, o para confirmar que, efectivamente, ha escuchado lo que ha escuchado.

Si lo que se va a solicitar es 'Whisky de Jerez', 'Whisky del Marco de Jerez' o diluirlo –nunca mejor dicho– en Cádiz, tanto da; el caso es que una importante bodega mediana del Marco, que no elabora whisky ni nada parecido y, es más, el brandy de Jerez es clave en su cuenta de resultados, de alguna manera alerta a las demás de que 'se vienen cositas', de que no será para hoy, ni para mañana, pero que percibe señales en el horizonte que indican que mejor nos vamos preparando para lo que pueda venir en relación al whisky y/en Jerez.

  • Un portón en el lateral del futuro complejo de The Macallan.
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A ver... en el Marco de Jerez siempre ha habido relación con el whisky, tanto en producción como en distribución o incluso en lo que se refiere a propiedad en otras zonas. En producción propia, en Jerez, hay constancia de que hace un siglo ya se elaboraban marcas como Tip Top (José de Soto) que, de hecho, pasa por ser la primera marca de whisky español. En los 60 y los 70... y mucho más recientemente han tenido whisky varias bodegas, sobre todo para completar gamas de producto, marcas blancas. En propiedad, pero elaborado en otras zonas, no hay más que pensar en DYC, la marca clásica de Segovia que fue del grupo jerezano Pedro Domecq (luego ya vino Allied, Pernod, el desmembramiento del grupo...) y, por último, incluso cabe hablar de la distribución. El mismo Grupo Domecq fue el distribuidor en España de una marca premium internacional como Ballantine's y hoy en día tanto González Byass como Osborne o Estévez, entre otras, distribuyen distintas marcas de whisky...

Pero esto no es más que contexto. Casi coincidiendo con la petición-sugerencia de esta bodega que prefiere por ahora mantener su nombre fuera de los focos, Osborne ha hecho este verano un movimiento muy interesante: ha lanzando un whisky single malt que tiene seis años (4+2) de vejez y al que, atención, ha dado el nombre de una de las principales marcas de brandy de Jerez: el Solera Gran Reserva Carlos I. Se trata de una edición muy limitada que se comenzó a colocarse en tiendas especializadas el pasado mes de junio a un precio importante, más de 35 euros. El whisky ha funcionado muy bien en las distintas presentaciones que ha tenido a lo largo del verano y ha llegado el momento de la evaluación, que ha sido positiva, en Osborne.

  • Marcos Alguacil, responsable técnico del whisky Carlos I.
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Un hombre de la casa como Marcos Alguacil es el master blender que está al frente de la parte técnica del whisky Carlos I, un nombre que se explica por la importancia que tienen en el envejecimiento de este whisky botas que previamente han contenido brandy de Jerez Carlos I. Así es. Durante cuatro años, el whisky reposa en botas que han contenido este brandy del que, según mantiene publicitariamente Osborne, "extrae el alma de Jerez". Muy bien. Luego Carlos I tiene todavía dos años por delante en botas que han albergado Amontillado 51ª y Oloroso Sibarita, que terminan de "afinarlo", esa es la palabra que usa la casa, antes de salir al mercado.

Bien... independientemente de lo que cada uno pueda pensar del uso de la marca Carlos I –este cronista, por si se lo preguntan, no ve mayor inconveniente–, lo que está claro es que Osborne ha salido al mercado con un gran producto, muy muy trabajado y con un mensaje muy potente, en el que el sherry cask y el espíritu de Jerez están muy presente...

  • Imagen de Carlos I Single Malt Whisky.
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Y si hablamos de sherry cask y de whisky en Jerez es inevitable acabar hablando de The Macallan. Y esa y no otra es la cuestión. Si se puede decir que lo de Carlos I es, tal vez, una 'casualidad orientada', a lo que realmente apunta desde el principio 'esa compañía mediana importante que pide la IGP' es a la impronta que más pronto que tarde va a terminar dejando en el Marco de Jerez The Macallan, uno de los mejores whiskies del mundo, que tienen a gala precisamente envejecer en barricas o botas que antes han contenido vino de Jerez.

Es cierto que en Jerez no se va a envejecer whisky, solo se van a envinar con jerez botas que antes o después saldrán rumbo a Escocia para tal fin, pero el complejo industrial (y turístico) que se está construyendo en Guadalcacín, con capacidad ni más ni menos que para 80.000 botas, más pronto que tarde dejará su sello en los usos y costumbres de Jerez, en sus habitantes... y sus hábitos. Y no hablamos solo de que si Edrington (el grupo propietario de The Macallan y del 50% de Estévez) establece equis colaboración con Valdespino (la última Time: Space Sherry Cask, más allá de lo exclusivo), qué va, hablamos de algo más, de que Jerez no va a ser exactamente la misma ciudad cuando The Macallan lleve abierto cuatro o cinco años. De eso es de lo que estamos hablando. Parafraseando precisamente al eslogan que Osborne le ha dado al whisky Single Malt Carlos I, "no lo viste venir, pero tenía todo el sentido". Clavado. Esta vez, en el Marco de Jerez hay quien ya lo ha visto: esa mediana bodega que ha pedido que...    

Hace algunos meses, en una de esas reuniones sectoriales en las que participa buena parte del Marco de Jerez, pidió la palabra un directivo de una bodega para decir que el sector debería empezar a plantearse solicitar una Indicación Geográfica Protegida (IGP) para el whisky atendiendo a lo que está por venir, a las perspectivas razonables que, esta bodega entiende, hay al respecto. Suponemos que estando en Jerez (da igual en Sanlúcar, El Puerto o Chiclana), una propuesta de estas características debe acabar con el sopor del bodeguero más pintando, al que imaginamos enarcando la ceja derecha en lo que se esfuerza por incorporarse para escuchar, o para confirmar que, efectivamente, ha escuchado lo que ha escuchado.

Si lo que se va a solicitar es 'Whisky de Jerez', 'Whisky del Marco de Jerez' o diluirlo –nunca mejor dicho– en Cádiz, tanto da; el caso es que una importante bodega mediana del Marco, que no elabora whisky ni nada parecido y, es más, el brandy de Jerez es clave en su cuenta de resultados, de alguna manera alerta a las demás de que 'se vienen cositas', de que no será para hoy, ni para mañana, pero que percibe señales en el horizonte que indican que mejor nos vamos preparando para lo que pueda venir en relación al whisky y/en Jerez.

  • Un portón en el lateral del futuro complejo de The Macallan.
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A ver... en el Marco de Jerez siempre ha habido relación con el whisky, tanto en producción como en distribución o incluso en lo que se refiere a propiedad en otras zonas. En producción propia, en Jerez, hay constancia de que hace un siglo ya se elaboraban marcas como Tip Top (José de Soto) que, de hecho, pasa por ser la primera marca de whisky español. En los 60 y los 70... y mucho más recientemente han tenido whisky varias bodegas, sobre todo para completar gamas de producto, marcas blancas. En propiedad, pero elaborado en otras zonas, no hay más que pensar en DYC, la marca clásica de Segovia que fue del grupo jerezano Pedro Domecq (luego ya vino Allied, Pernod, el desmembramiento del grupo...) y, por último, incluso cabe hablar de la distribución. El mismo Grupo Domecq fue el distribuidor en España de una marca premium internacional como Ballantine's y hoy en día tanto González Byass como Osborne o Estévez, entre otras, distribuyen distintas marcas de whisky...

Pero esto no es más que contexto. Casi coincidiendo con la petición-sugerencia de esta bodega que prefiere por ahora mantener su nombre fuera de los focos, Osborne ha hecho este verano un movimiento muy interesante: ha lanzando un whisky single malt que tiene seis años (4+2) de vejez y al que, atención, ha dado el nombre de una de las principales marcas de brandy de Jerez: el Solera Gran Reserva Carlos I. Se trata de una edición muy limitada que se comenzó a colocarse en tiendas especializadas el pasado mes de junio a un precio importante, más de 35 euros. El whisky ha funcionado muy bien en las distintas presentaciones que ha tenido a lo largo del verano y ha llegado el momento de la evaluación, que ha sido positiva, en Osborne.

  • Marcos Alguacil, responsable técnico del whisky Carlos I.
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Un hombre de la casa como Marcos Alguacil es el master blender que está al frente de la parte técnica del whisky Carlos I, un nombre que se explica por la importancia que tienen en el envejecimiento de este whisky botas que previamente han contenido brandy de Jerez Carlos I. Así es. Durante cuatro años, el whisky reposa en botas que han contenido este brandy del que, según mantiene publicitariamente Osborne, "extrae el alma de Jerez". Muy bien. Luego Carlos I tiene todavía dos años por delante en botas que han albergado Amontillado 51ª y Oloroso Sibarita, que terminan de "afinarlo", esa es la palabra que usa la casa, antes de salir al mercado.

Bien... independientemente de lo que cada uno pueda pensar del uso de la marca Carlos I –este cronista, por si se lo preguntan, no ve mayor inconveniente–, lo que está claro es que Osborne ha salido al mercado con un gran producto, muy muy trabajado y con un mensaje muy potente, en el que el sherry cask y el espíritu de Jerez están muy presente...

  • Imagen de Carlos I Single Malt Whisky.
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Y si hablamos de sherry cask y de whisky en Jerez es inevitable acabar hablando de The Macallan. Y esa y no otra es la cuestión. Si se puede decir que lo de Carlos I es, tal vez, una 'casualidad orientada', a lo que realmente apunta desde el principio 'esa compañía mediana importante que pide la IGP' es a la impronta que más pronto que tarde va a terminar dejando en el Marco de Jerez The Macallan, uno de los mejores whiskies del mundo, que tienen a gala precisamente envejecer en barricas o botas que antes han contenido vino de Jerez.

Es cierto que en Jerez no se va a envejecer whisky, solo se van a envinar con jerez botas que antes o después saldrán rumbo a Escocia para tal fin, pero el complejo industrial (y turístico) que se está construyendo en Guadalcacín, con capacidad ni más ni menos que para 80.000 botas, más pronto que tarde dejará su sello en los usos y costumbres de Jerez, en sus habitantes... y sus hábitos. Y no hablamos solo de que si Edrington (el grupo propietario de The Macallan y del 50% de Estévez) establece equis colaboración con Valdespino (la última Time: Space Sherry Cask, más allá de lo exclusivo), qué va, hablamos de algo más, de que Jerez no va a ser exactamente la misma ciudad cuando The Macallan lleve abierto cuatro o cinco años. De eso es de lo que estamos hablando. Parafraseando precisamente al eslogan que Osborne le ha dado al whisky Single Malt Carlos I, "no lo viste venir, pero tenía todo el sentido". Clavado. Esta vez, en el Marco de Jerez hay quien ya lo ha visto: esa mediana bodega que ha pedido que...    

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