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La Bienal de Flamenco de Sevilla desvela un fandango inédito de Manolo Caracol en una muestra sobre la Ópera Flamenca

La Bienal de Flamenco de Sevilla inaugura en la Real Fábrica de Artillería una exposición de Carlos Martín Ballester con 328 piezas que recupera el salto del cante a los grandes escenarios hace un siglo

  • La Real Fábrica de Artillería acogerá la exposición 'La noche azul' de Carlos Martín Ballester hasta el próximo mes de noviembre. -

La XXIV Bienal de Flamenco de Sevilla ha inaugurado en la Nave de Grabados de la Real Fábrica de Artillería la exposición ‘La noche azul. Ópera Flamenca en la colección de Carlos Martín Ballester’. Comisariada por el especialista en patrimonio sonoro Carlos Martín Ballester junto a la musicóloga Zaida Hernández-Úrculo, la muestra recupera a través de 328 documentos, obras y aparatos de reproducción el fenómeno conocido como Ópera Flamenca: el momento, hace ahora un siglo, en que el cante saltó de los cafés cantantes a los teatros, las plazas de toros y la naciente industria discográfica y radiofónica, convirtiéndose en un espectáculo de masas sin perder su pulso más íntimo.

La delegada de Turismo y Cultura del Ayuntamiento de Sevilla, Angie Moreno, subrayaba durante la presentación que "el flamenco no es solamente un arte que se contempla, sino que se escucha, se estudia, se comparte, se descubre y, sobre todo, se vive". En esa línea, definió La noche azul como una vía para acercarse a él "desde otra mirada: la memoria, los documentos, las imágenes y el patrimonio".

Por su parte, el director de la Bienal, Luis Ybarra, explicaba que la muestra complementa desde otro ángulo la revisión escénica que la gala El mundo por montera hace de aquel fenómeno, ofreciendo "las herramientas y recursos para explorar los sistemas de grabación, las figuras esenciales, los empresarios, el imaginario de la época" y el diálogo del flamenco con otras disciplinas artísticas, en el contexto de "una España en plena revolución cultural y de vanguardia".

Un recorrido en cuatro salas, de los orígenes a las consecuencias

La exposición se organiza en cuatro salas. La primera, de introducción, presenta los créditos de la muestra junto a un gramófono original, una escultura y un cartel de 1928 del concierto-gira más representativo del periodo. Le sigue la sala dedicada a los precedentes, que traza el recorrido del flamenco desde sus orígenes hasta 1925, cuando los concursos de cante se encontraban en pleno apogeo y actuaban como uno de los grandes dinamizadores del fenómeno.

El núcleo de la muestra lo ocupa la sala Ópera Flamenca, que repasa su evolución entre los años 20 y los 50, y culmina con la sala Consecuencias, dedicada al movimiento de respuesta que este fenómeno generó en las décadas siguientes: las antologías discográficas, la flamencología, el mairenismo, los tablaos y los festivales.

Uno de los puntos fundamentales del recorrido se localiza en el módulo F de la sala Ópera Flamenca, donde se exhiben por primera vez quince carteles de la gira que el promotor Vedrines organizó en 1928, en la que participaron Antonio Chacón, La Niña de los Peines, Manuel Vallejo, José Cepero y Guerrita. La visita se completa con una selección de audios originales de la época, digitalizados expresamente para la muestra, entre los que destaca un fandango inédito hasta la fecha: Qué lástima de besos míos, grabado en 1929 por un jovencísimo Manolo Caracol.

Entre los flamencos presentes en la muestra destacan nombres como los de La Niña de los Peines, Manuel Vallejo, Niño de Marchena, La Niña de la Puebla, Manuel Centeno, José Cepero, El Carbonerillo, Angelillo, Pepe Pinto, El Sevillano, Canalejas de Puerto Real, Ramón Montoya, Niño Ricardo o Sabicas, entre otros muchos.

El archivo musical español más importante del periodo 1890-1960

Detrás de este proyecto está la Colección Carlos Martín Ballester, el mayor archivo musical español del periodo 1890-1960, en el que destaca especialmente su sección de flamenco. Su fundador, comisario de la muestra junto a Zaida Hernández-Úrculo, es especialista en patrimonio sonoro y en la digitalización y restauración de discos de 78 rpm y cilindros de fonógrafo. Fundador y presidente del Círculo Flamenco de Madrid, Martín Ballester ha volcado en esta exposición tanto su archivo sonoro como el fondo documental que lo acompaña: manuscritos, programas de concierto, cartelería y fotografías.

A su lado, Zaida Hernández-Úrculo aporta la mirada de la musicóloga: profesora en la Universidad de Cantabria e investigadora en etnomusicología, prepara actualmente su tesis doctoral sobre el paisaje sonoro histórico de Santander, una línea de trabajo que la ha llevado a colaborar con instituciones como el King's College de Londres o la Universidad de Birmingham. Esa doble mirada —la del coleccionista que ha convivido con estos materiales durante años y la de la investigadora que los contextualiza— es la que vertebra el recorrido de La noche azul.

Sobre el sentido último de la muestra, el propio Carlos Martín Ballester abunda en que "La noche azul pretende mostrar un fenómeno fundamental de la historia del flamenco: una etapa un tanto desconocida, la de la Ópera Flamenca, que se sucedió entre las décadas de los años 20 y 50. Fue un flamenco que recogía parte del patrimonio sonoro anterior, al que se incorporaron nuevas músicas de carácter flamenco, como los fandangos personales, los cuplés por bulerías o los cantes de ida y vuelta, y, sobre todo, nuevos públicos, en espacios hasta entonces poco desarrollados como las plazas de toros, los circos o los teatros de gran aforo. Para que esto sucediera fue fundamental la aparición de la radio, el desarrollo de la industria discográfica y el de los concursos".

Una exposición más allá del cierre de la Bienal

La noche azul se enmarca en el programa de actividades paralelas de la XXIV Bienal de Flamenco de Sevilla, que se celebrará entre el 9 de septiembre y el 3 de octubre de 2026 con 72 funciones, 52 nuevas producciones, 22 estrenos absolutos, 24 noches únicas y 6 matinés únicas en 11 espacios de la ciudad. A diferencia del resto de la programación, la muestra permanecerá abierta más allá de la clausura de la Bienal, hasta el 22 de noviembre, con entrada gratuita de lunes a sábado de 10.00 a 20.00 horas y domingos de 10.00 a 14.00 horas.

La XXIV Bienal de Flamenco de Sevilla ha inaugurado en la Nave de Grabados de la Real Fábrica de Artillería la exposición ‘La noche azul. Ópera Flamenca en la colección de Carlos Martín Ballester’. Comisariada por el especialista en patrimonio sonoro Carlos Martín Ballester junto a la musicóloga Zaida Hernández-Úrculo, la muestra recupera a través de 328 documentos, obras y aparatos de reproducción el fenómeno conocido como Ópera Flamenca: el momento, hace ahora un siglo, en que el cante saltó de los cafés cantantes a los teatros, las plazas de toros y la naciente industria discográfica y radiofónica, convirtiéndose en un espectáculo de masas sin perder su pulso más íntimo.

La delegada de Turismo y Cultura del Ayuntamiento de Sevilla, Angie Moreno, subrayaba durante la presentación que "el flamenco no es solamente un arte que se contempla, sino que se escucha, se estudia, se comparte, se descubre y, sobre todo, se vive". En esa línea, definió La noche azul como una vía para acercarse a él "desde otra mirada: la memoria, los documentos, las imágenes y el patrimonio".

Por su parte, el director de la Bienal, Luis Ybarra, explicaba que la muestra complementa desde otro ángulo la revisión escénica que la gala El mundo por montera hace de aquel fenómeno, ofreciendo "las herramientas y recursos para explorar los sistemas de grabación, las figuras esenciales, los empresarios, el imaginario de la época" y el diálogo del flamenco con otras disciplinas artísticas, en el contexto de "una España en plena revolución cultural y de vanguardia".

Un recorrido en cuatro salas, de los orígenes a las consecuencias

La exposición se organiza en cuatro salas. La primera, de introducción, presenta los créditos de la muestra junto a un gramófono original, una escultura y un cartel de 1928 del concierto-gira más representativo del periodo. Le sigue la sala dedicada a los precedentes, que traza el recorrido del flamenco desde sus orígenes hasta 1925, cuando los concursos de cante se encontraban en pleno apogeo y actuaban como uno de los grandes dinamizadores del fenómeno.

El núcleo de la muestra lo ocupa la sala Ópera Flamenca, que repasa su evolución entre los años 20 y los 50, y culmina con la sala Consecuencias, dedicada al movimiento de respuesta que este fenómeno generó en las décadas siguientes: las antologías discográficas, la flamencología, el mairenismo, los tablaos y los festivales.

Uno de los puntos fundamentales del recorrido se localiza en el módulo F de la sala Ópera Flamenca, donde se exhiben por primera vez quince carteles de la gira que el promotor Vedrines organizó en 1928, en la que participaron Antonio Chacón, La Niña de los Peines, Manuel Vallejo, José Cepero y Guerrita. La visita se completa con una selección de audios originales de la época, digitalizados expresamente para la muestra, entre los que destaca un fandango inédito hasta la fecha: Qué lástima de besos míos, grabado en 1929 por un jovencísimo Manolo Caracol.

Entre los flamencos presentes en la muestra destacan nombres como los de La Niña de los Peines, Manuel Vallejo, Niño de Marchena, La Niña de la Puebla, Manuel Centeno, José Cepero, El Carbonerillo, Angelillo, Pepe Pinto, El Sevillano, Canalejas de Puerto Real, Ramón Montoya, Niño Ricardo o Sabicas, entre otros muchos.

El archivo musical español más importante del periodo 1890-1960

Detrás de este proyecto está la Colección Carlos Martín Ballester, el mayor archivo musical español del periodo 1890-1960, en el que destaca especialmente su sección de flamenco. Su fundador, comisario de la muestra junto a Zaida Hernández-Úrculo, es especialista en patrimonio sonoro y en la digitalización y restauración de discos de 78 rpm y cilindros de fonógrafo. Fundador y presidente del Círculo Flamenco de Madrid, Martín Ballester ha volcado en esta exposición tanto su archivo sonoro como el fondo documental que lo acompaña: manuscritos, programas de concierto, cartelería y fotografías.

A su lado, Zaida Hernández-Úrculo aporta la mirada de la musicóloga: profesora en la Universidad de Cantabria e investigadora en etnomusicología, prepara actualmente su tesis doctoral sobre el paisaje sonoro histórico de Santander, una línea de trabajo que la ha llevado a colaborar con instituciones como el King's College de Londres o la Universidad de Birmingham. Esa doble mirada —la del coleccionista que ha convivido con estos materiales durante años y la de la investigadora que los contextualiza— es la que vertebra el recorrido de La noche azul.

Sobre el sentido último de la muestra, el propio Carlos Martín Ballester abunda en que "La noche azul pretende mostrar un fenómeno fundamental de la historia del flamenco: una etapa un tanto desconocida, la de la Ópera Flamenca, que se sucedió entre las décadas de los años 20 y 50. Fue un flamenco que recogía parte del patrimonio sonoro anterior, al que se incorporaron nuevas músicas de carácter flamenco, como los fandangos personales, los cuplés por bulerías o los cantes de ida y vuelta, y, sobre todo, nuevos públicos, en espacios hasta entonces poco desarrollados como las plazas de toros, los circos o los teatros de gran aforo. Para que esto sucediera fue fundamental la aparición de la radio, el desarrollo de la industria discográfica y el de los concursos".

Una exposición más allá del cierre de la Bienal

La noche azul se enmarca en el programa de actividades paralelas de la XXIV Bienal de Flamenco de Sevilla, que se celebrará entre el 9 de septiembre y el 3 de octubre de 2026 con 72 funciones, 52 nuevas producciones, 22 estrenos absolutos, 24 noches únicas y 6 matinés únicas en 11 espacios de la ciudad. A diferencia del resto de la programación, la muestra permanecerá abierta más allá de la clausura de la Bienal, hasta el 22 de noviembre, con entrada gratuita de lunes a sábado de 10.00 a 20.00 horas y domingos de 10.00 a 14.00 horas.

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