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La emocionante carta de una doctora tras vivir su parto desde "el otro lado" en el hospital andaluz donde trabaja

La sanitaria Beatriz Gros comparte la experiencia que le ha cambiado la forma de mirar al Hospital Universitario Reina Sofía de Córdoba

  • un bebé recién nacido en una imagen del Hospital Universitario Reina Sofía de Córdoba.

La doctora Beatriz Gros acaba de vivir una de esas experiencias capaces de cambiar por completo la forma de mirar el lugar de trabajo. Tras convertirse recientemente en madre, la sanitaria ha querido enviar una emotiva carta de agradecimiento a los profesionales del Hospital Universitario Reina Sofía de Córdoba, el mismo centro en el que trabaja.

Su hija nació el 29 de julio, después de un parto que no fue sencillo. Gros explica que tanto ella como su marido son sanitarios y que decidieron que la pequeña naciera en la sanidad pública porque conocen "su capacidad, sus recursos y, especialmente, el valor de las personas que la sostienen cada día".

La doctora evita entrar en los detalles del nacimiento, aunque sí habla de 36 horas de atención antes de que llegara al mundo su hija y de los cuidados posteriores. "Somos plenamente conscientes de que, sin un hospital con los medios de los que disponemos y, sobre todo, sin los profesionales que estuvieron a nuestro lado, el desenlace podría haber sido muy diferente para ambas", relata.

La experiencia tuvo además una particularidad: buena parte de quienes la atendieron desconocían que ella trabajaba allí. "Muchos de ellos ni siquiera sabían que trabajábamos en el mismo hospital", explica, algo que, según cuenta, dio todavía más valor al trato recibido.

Gros dirige especialmente su agradecimiento a los equipos de Ginecología y Obstetricia, Anestesiología, Pediatría y Urología. También menciona a Inma, Manuel, Vanesa, Esther, Juanma, Sandra y Almudena, además de matronas, pediatras, personal de Enfermería, TCAE, celadores y numerosos trabajadores cuyos nombres reconoce que no puede recordar.

"Somos piezas de un engranaje"

La doctora subraya además el trabajo de quienes muchas veces permanecen lejos de la mirada del paciente: desde las personas que preparan las comidas hasta quienes limpian los espacios o desempeñan tareas administrativas. Y resume el trato recibido con otro mensaje: "Vuestro saber estar, vuestra profesionalidad y la exquisita humanidad con la que nos tratasteis permanecerán siempre con nosotros".

La experiencia, asegura, le ha permitido conocer la sanidad desde el otro lado. "Somos piezas de un engranaje de un potencial inconmensurable. Un engranaje que funciona gracias al conocimiento, al esfuerzo y a la humanidad de miles de personas".

Y termina con una frase sencilla: "Que no se nos olvide nunca. Con todo nuestro cariño y gratitud".

La doctora Beatriz Gros acaba de vivir una de esas experiencias capaces de cambiar por completo la forma de mirar el lugar de trabajo. Tras convertirse recientemente en madre, la sanitaria ha querido enviar una emotiva carta de agradecimiento a los profesionales del Hospital Universitario Reina Sofía de Córdoba, el mismo centro en el que trabaja.

Su hija nació el 29 de julio, después de un parto que no fue sencillo. Gros explica que tanto ella como su marido son sanitarios y que decidieron que la pequeña naciera en la sanidad pública porque conocen "su capacidad, sus recursos y, especialmente, el valor de las personas que la sostienen cada día".

La doctora evita entrar en los detalles del nacimiento, aunque sí habla de 36 horas de atención antes de que llegara al mundo su hija y de los cuidados posteriores. "Somos plenamente conscientes de que, sin un hospital con los medios de los que disponemos y, sobre todo, sin los profesionales que estuvieron a nuestro lado, el desenlace podría haber sido muy diferente para ambas", relata.

La experiencia tuvo además una particularidad: buena parte de quienes la atendieron desconocían que ella trabajaba allí. "Muchos de ellos ni siquiera sabían que trabajábamos en el mismo hospital", explica, algo que, según cuenta, dio todavía más valor al trato recibido.

Gros dirige especialmente su agradecimiento a los equipos de Ginecología y Obstetricia, Anestesiología, Pediatría y Urología. También menciona a Inma, Manuel, Vanesa, Esther, Juanma, Sandra y Almudena, además de matronas, pediatras, personal de Enfermería, TCAE, celadores y numerosos trabajadores cuyos nombres reconoce que no puede recordar.

"Somos piezas de un engranaje"

La doctora subraya además el trabajo de quienes muchas veces permanecen lejos de la mirada del paciente: desde las personas que preparan las comidas hasta quienes limpian los espacios o desempeñan tareas administrativas. Y resume el trato recibido con otro mensaje: "Vuestro saber estar, vuestra profesionalidad y la exquisita humanidad con la que nos tratasteis permanecerán siempre con nosotros".

La experiencia, asegura, le ha permitido conocer la sanidad desde el otro lado. "Somos piezas de un engranaje de un potencial inconmensurable. Un engranaje que funciona gracias al conocimiento, al esfuerzo y a la humanidad de miles de personas".

Y termina con una frase sencilla: "Que no se nos olvide nunca. Con todo nuestro cariño y gratitud".

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