Ediciones:

Seguir en Discover

sociedad

España cambia incluso en su cuarto de baño: ¿bidé sí o no? ¿merece la pena mantener la tradición? Pros y contras en este debate

Entre el ahorro de agua, la tradición, o las alternativas para la higiene, cada vez hay más gente que lo quita para ganar espacio en el cuarto de baño

  • Un bidé en un baño de Roca.

Hay decisiones domésticas que parecen menores hasta que llega el momento de reformar una vivienda. Entonces surgen las dudas. Plato de ducha o bañera, más espacio de almacenamiento o un lavabo mayor y, en muchos hogares españoles, una pregunta que sigue provocando opiniones enfrentadas: ¿merece la pena conservar el bidé o ha llegado el momento de quitarlo? Durante décadas fue casi una pieza obligatoria del cuarto de baño español. Hoy, sin embargo, hay quienes lo consideran imprescindible para su higiene diaria y quienes lo ven como un sanitario prescindible que ocupa un espacio cada vez más valioso. Entre ambos extremos parece haber pocos términos medios.

El hábito pesa mucho. Quienes han crecido utilizándolo suelen incorporarlo a sus rutinas y echarlo en falta cuando desaparece. Para quien nunca ha tenido uno, en cambio, resulta difícil justificar que una pieza independiente ocupe parte del cuarto de baño.

Su origen se sitúa en Francia en el siglo XVII, cuando todavía no existían los cuartos de baño tal y como se conocen hoy. Se encontraba en los dormitorios y era utilizado principalmente por la nobleza y la burguesía para la higiene íntima. Su nombre procede del término francés bidet, relacionado con un pequeño caballo y con la postura adoptada durante su utilización. Más adelante, con la llegada del agua corriente y la configuración del cuarto de baño como estancia independiente, terminó trasladándose hasta allí y se extendió por países como España, Portugal e Italia.

  • Baños con bidé.
  • -

En España, una de las fuentes consultadas sitúa en los años 70 el gran auge de su incorporación a las nuevas viviendas. Tener un baño completo significó durante mucho tiempo contar con lavabo, inodoro, ducha o bañera y bidé. Pero las viviendas cambiaron. Y también sus baños. La reducción de las superficies disponibles ha convertido el espacio en uno de los principales argumentos para retirarlo. Alonso explica que aproximadamente la mitad de los proyectos que realiza cuentan con baños de alrededor de cuatro metros cuadrados, en los que suelen concentrarse ducha o bañera, inodoro y mueble de baño. Añadir un cuarto elemento puede resultar complicado.

Eliminar el bidé permite instalar un armario, colocar un mueble auxiliar, ganar almacenamiento o simplemente disponer de una estancia más despejada. También puede facilitar una ducha de mayores dimensiones o permitir conservar una bañera. A ello se suma una tendencia estética: menos sanitarios visibles y diseños más limpios.

Por qué sus defensores no quieren renunciar a él

El problema es que para quienes lo utilizan el bidé no es un elemento decorativo. Forma parte de su vida cotidiana. Su principal función sigue siendo la higiene genital y anal, pero sus usos se multiplican dentro de casa. Puede servir para realizar un aseo rápido sin necesidad de ducharse, lavarse los pies, refrescarse en verano o mantener determinados hábitos de higiene durante la menstruación o antes y después de mantener relaciones sexuales.

También hay personas que lo utilizan para lavar pequeñas prendas o dejarlas a remojo. En hogares con niños puede funcionar incluso como un pequeño lavabo situado a su altura, mientras que otras familias recurren a él con bebés. Entre los usos más domésticos aparece hasta llenar recipientes de agua para regar las plantas. Sus partidarios recuerdan igualmente que permite reducir el uso de papel higiénico y que, cuando existe suficiente espacio, retirarlo no necesariamente aporta una ventaja importante. En el otro lado de la balanza, además de ocupar metros, supone otro sanitario que mantener y limpiar, requiere sus propias conexiones de agua y desagüe y puede dificultar la movilidad en determinados cuartos de baño. Sus detractores sostienen, además, que buena parte de sus funciones pueden realizarse directamente en la ducha.

El futuro puede ser un bidé que ya no parece un bidé

España tampoco representa al resto del mundo. El sanitario tradicional es habitual en países como Italia o Portugal, mientras que históricamente ha tenido mucha menos presencia en Estados Unidos. En Argentina y Paraguay existen modelos con chorros verticales; en algunos países árabes se utilizan grifos auxiliares y Japón ha integrado directamente esta función en el inodoro. Precisamente ahí puede encontrarse el futuro del debate.

Los llamados smart toilets combinan inodoro y bidé en una única pieza. También existen tapas que incorporan sistemas de lavado, duchas higiénicas instaladas junto al WC o grifos auxiliares y extensibles. Alonso asegura que quienes viajan a Japón suelen regresar "entusiasmados" con este tipo de sistemas y piden un smart WC. Quizá, por tanto, la discusión de los próximos años no sea simplemente bidé sí o bidé no. La función puede sobrevivir aunque desaparezca la pieza tradicional. Mientras unos hogares españoles retiran un sanitario que consideran pasado de moda, la tecnología está encontrando nuevas formas de mantener exactamente aquello para lo que fue creado.

Hay decisiones domésticas que parecen menores hasta que llega el momento de reformar una vivienda. Entonces surgen las dudas. Plato de ducha o bañera, más espacio de almacenamiento o un lavabo mayor y, en muchos hogares españoles, una pregunta que sigue provocando opiniones enfrentadas: ¿merece la pena conservar el bidé o ha llegado el momento de quitarlo? Durante décadas fue casi una pieza obligatoria del cuarto de baño español. Hoy, sin embargo, hay quienes lo consideran imprescindible para su higiene diaria y quienes lo ven como un sanitario prescindible que ocupa un espacio cada vez más valioso. Entre ambos extremos parece haber pocos términos medios.

El hábito pesa mucho. Quienes han crecido utilizándolo suelen incorporarlo a sus rutinas y echarlo en falta cuando desaparece. Para quien nunca ha tenido uno, en cambio, resulta difícil justificar que una pieza independiente ocupe parte del cuarto de baño.

Su origen se sitúa en Francia en el siglo XVII, cuando todavía no existían los cuartos de baño tal y como se conocen hoy. Se encontraba en los dormitorios y era utilizado principalmente por la nobleza y la burguesía para la higiene íntima. Su nombre procede del término francés bidet, relacionado con un pequeño caballo y con la postura adoptada durante su utilización. Más adelante, con la llegada del agua corriente y la configuración del cuarto de baño como estancia independiente, terminó trasladándose hasta allí y se extendió por países como España, Portugal e Italia.

  • Baños con bidé.
  • -

En España, una de las fuentes consultadas sitúa en los años 70 el gran auge de su incorporación a las nuevas viviendas. Tener un baño completo significó durante mucho tiempo contar con lavabo, inodoro, ducha o bañera y bidé. Pero las viviendas cambiaron. Y también sus baños. La reducción de las superficies disponibles ha convertido el espacio en uno de los principales argumentos para retirarlo. Alonso explica que aproximadamente la mitad de los proyectos que realiza cuentan con baños de alrededor de cuatro metros cuadrados, en los que suelen concentrarse ducha o bañera, inodoro y mueble de baño. Añadir un cuarto elemento puede resultar complicado.

Eliminar el bidé permite instalar un armario, colocar un mueble auxiliar, ganar almacenamiento o simplemente disponer de una estancia más despejada. También puede facilitar una ducha de mayores dimensiones o permitir conservar una bañera. A ello se suma una tendencia estética: menos sanitarios visibles y diseños más limpios.

Por qué sus defensores no quieren renunciar a él

El problema es que para quienes lo utilizan el bidé no es un elemento decorativo. Forma parte de su vida cotidiana. Su principal función sigue siendo la higiene genital y anal, pero sus usos se multiplican dentro de casa. Puede servir para realizar un aseo rápido sin necesidad de ducharse, lavarse los pies, refrescarse en verano o mantener determinados hábitos de higiene durante la menstruación o antes y después de mantener relaciones sexuales.

También hay personas que lo utilizan para lavar pequeñas prendas o dejarlas a remojo. En hogares con niños puede funcionar incluso como un pequeño lavabo situado a su altura, mientras que otras familias recurren a él con bebés. Entre los usos más domésticos aparece hasta llenar recipientes de agua para regar las plantas. Sus partidarios recuerdan igualmente que permite reducir el uso de papel higiénico y que, cuando existe suficiente espacio, retirarlo no necesariamente aporta una ventaja importante. En el otro lado de la balanza, además de ocupar metros, supone otro sanitario que mantener y limpiar, requiere sus propias conexiones de agua y desagüe y puede dificultar la movilidad en determinados cuartos de baño. Sus detractores sostienen, además, que buena parte de sus funciones pueden realizarse directamente en la ducha.

El futuro puede ser un bidé que ya no parece un bidé

España tampoco representa al resto del mundo. El sanitario tradicional es habitual en países como Italia o Portugal, mientras que históricamente ha tenido mucha menos presencia en Estados Unidos. En Argentina y Paraguay existen modelos con chorros verticales; en algunos países árabes se utilizan grifos auxiliares y Japón ha integrado directamente esta función en el inodoro. Precisamente ahí puede encontrarse el futuro del debate.

Los llamados smart toilets combinan inodoro y bidé en una única pieza. También existen tapas que incorporan sistemas de lavado, duchas higiénicas instaladas junto al WC o grifos auxiliares y extensibles. Alonso asegura que quienes viajan a Japón suelen regresar "entusiasmados" con este tipo de sistemas y piden un smart WC. Quizá, por tanto, la discusión de los próximos años no sea simplemente bidé sí o bidé no. La función puede sobrevivir aunque desaparezca la pieza tradicional. Mientras unos hogares españoles retiran un sanitario que consideran pasado de moda, la tecnología está encontrando nuevas formas de mantener exactamente aquello para lo que fue creado.

COMENTARIOS