El Rey Felipe VI ha reconocido a través de una carta pública que ha seguido "con gran preocupación e indignación" los graves acontecimientos vividos tanto en Ceuta como en Melilla, y ha lanzado un mensaje contundente: "El Estado debe velar por su seguridad" y evitar que estos hechos, que se han saldado con "una triste y trágica pérdida de decenas de vidas", vuelvan a repetirse. El monarca considera necesario adoptar medidas que transmitan "de forma unida, clara y determinante" el apoyo de toda España a las dos ciudades autónomas.
Desde Palma, donde continúa con sus vacaciones, el Rey se ha mantenido en contacto con los presidentes de Ceuta y Melilla, con Pedro Sánchez y con Alberto Núñez Feijóo, a quienes ha trasladado "palabras de ánimo y firmeza". Con Mohamed VI, en cambio, no ha hablado en ningún momento estos días. Desde su proclamación en 2014, Felipe VI nunca ha pisado Ceuta ni Melilla como jefe del Estado, las únicas ciudades españolas que aún no ha visitado, algo vinculado al interés del Gobierno por no tensar la relación con Rabat. La última visita real fue en 2007, con Juan Carlos I.
Mientras el Rey pedía respuestas, Donald Trump enviaba un mensaje muy distinto al monarca marroquí. Coincidiendo con el 27º aniversario de la Fiesta del Trono, el presidente estadounidense dio por "terminada la disputa" sobre el Sáhara Occidental: "reconocemos la soberanía de Marruecos", escribió, respaldando la propuesta de autonomía marroquí como "la única base para una solución justa y duradera". Trump ha prometido además ayuda tecnológica y militar en áreas como "la energía, inteligencia artificial, los minerales críticos y la Defensa", y alabó "el sabio liderazgo" del rey. No es un gesto aislado: Washington y Rabat firmaron en febrero un acuerdo sobre minerales críticos que cubre el Sáhara, en plena carrera estadounidense por reducir su dependencia de China.
En España, Feijóo viajó este sábado a Ceuta y calificó lo ocurrido de "triple fracaso" del Gobierno en política migratoria, seguridad y relaciones exteriores. Para el líder del PP, se trata de una "ocupación premeditada y sin precedentes de un territorio español", una situación que, asegura, "era conocida de antemano". El presidente ceutí, el popular Juan Jesús Vivas, matizó que, aunque se congratulan de los retornos, "en Ceuta no ha llegado la normalidad", con "varios miles de personas" todavía pendientes de regresar.
En el plano europeo, Giorgia Meloni defendió la carta firmada junto a otros 21 países, insistiendo en que "la defensa de las fronteras exteriores... es una responsabilidad común de Europa". Italia ya ha pasado a los hechos: suspendió parcialmente Schengen con España y este sábado empezó a aplicar controles aleatorios a viajeros españoles en aeropuertos como Fiumicino. Sánchez, por su parte, acusó a varios gobiernos de actuar por "prejuicio, las noticias falsas, la ignorancia o el interés político", calificando su respuesta de "egoísta, polarizadora e ilegal". Como resultado de las presiones cruzadas, los ministros de Interior de la UE se reunirán el martes por videoconferencia.
Sobre el terreno, el balance sigue en 67 fallecidos, con la Guardia Civil aún recuperando cuerpos frente al Tarajal. En Melilla, la reapertura gradual de Beni Enzar ha permitido la salida de cerca de 600 vehículos y la entrada de 200, en una jornada que la Delegación del Gobierno describe como "tranquila". Mientras tanto, Sumar ha pedido a la ONU investigar la posible responsabilidad de Marruecos, y el propio Gobierno español admite ya en privado la "pasividad" de Rabat en el origen de la crisis.
El Rey Felipe VI ha reconocido a través de una carta pública que ha seguido "con gran preocupación e indignación" los graves acontecimientos vividos tanto en Ceuta como en Melilla, y ha lanzado un mensaje contundente: "El Estado debe velar por su seguridad" y evitar que estos hechos, que se han saldado con "una triste y trágica pérdida de decenas de vidas", vuelvan a repetirse. El monarca considera necesario adoptar medidas que transmitan "de forma unida, clara y determinante" el apoyo de toda España a las dos ciudades autónomas.
Desde Palma, donde continúa con sus vacaciones, el Rey se ha mantenido en contacto con los presidentes de Ceuta y Melilla, con Pedro Sánchez y con Alberto Núñez Feijóo, a quienes ha trasladado "palabras de ánimo y firmeza". Con Mohamed VI, en cambio, no ha hablado en ningún momento estos días. Desde su proclamación en 2014, Felipe VI nunca ha pisado Ceuta ni Melilla como jefe del Estado, las únicas ciudades españolas que aún no ha visitado, algo vinculado al interés del Gobierno por no tensar la relación con Rabat. La última visita real fue en 2007, con Juan Carlos I.
Mientras el Rey pedía respuestas, Donald Trump enviaba un mensaje muy distinto al monarca marroquí. Coincidiendo con el 27º aniversario de la Fiesta del Trono, el presidente estadounidense dio por "terminada la disputa" sobre el Sáhara Occidental: "reconocemos la soberanía de Marruecos", escribió, respaldando la propuesta de autonomía marroquí como "la única base para una solución justa y duradera". Trump ha prometido además ayuda tecnológica y militar en áreas como "la energía, inteligencia artificial, los minerales críticos y la Defensa", y alabó "el sabio liderazgo" del rey. No es un gesto aislado: Washington y Rabat firmaron en febrero un acuerdo sobre minerales críticos que cubre el Sáhara, en plena carrera estadounidense por reducir su dependencia de China.
En España, Feijóo viajó este sábado a Ceuta y calificó lo ocurrido de "triple fracaso" del Gobierno en política migratoria, seguridad y relaciones exteriores. Para el líder del PP, se trata de una "ocupación premeditada y sin precedentes de un territorio español", una situación que, asegura, "era conocida de antemano". El presidente ceutí, el popular Juan Jesús Vivas, matizó que, aunque se congratulan de los retornos, "en Ceuta no ha llegado la normalidad", con "varios miles de personas" todavía pendientes de regresar.
En el plano europeo, Giorgia Meloni defendió la carta firmada junto a otros 21 países, insistiendo en que "la defensa de las fronteras exteriores... es una responsabilidad común de Europa". Italia ya ha pasado a los hechos: suspendió parcialmente Schengen con España y este sábado empezó a aplicar controles aleatorios a viajeros españoles en aeropuertos como Fiumicino. Sánchez, por su parte, acusó a varios gobiernos de actuar por "prejuicio, las noticias falsas, la ignorancia o el interés político", calificando su respuesta de "egoísta, polarizadora e ilegal". Como resultado de las presiones cruzadas, los ministros de Interior de la UE se reunirán el martes por videoconferencia.
Sobre el terreno, el balance sigue en 67 fallecidos, con la Guardia Civil aún recuperando cuerpos frente al Tarajal. En Melilla, la reapertura gradual de Beni Enzar ha permitido la salida de cerca de 600 vehículos y la entrada de 200, en una jornada que la Delegación del Gobierno describe como "tranquila". Mientras tanto, Sumar ha pedido a la ONU investigar la posible responsabilidad de Marruecos, y el propio Gobierno español admite ya en privado la "pasividad" de Rabat en el origen de la crisis.
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