Los pueblos más pequeños de Andalucía también votan: cuando 50 vecinos pueden retratar un cambio político
En municipios de menos de 200 habitantes, las elecciones autonómicas reflejan una realidad muy particular: el voto suele concentrarse entre PP y PSOE, aunque muchos alcaldes recuerdan que en las municipales "se vota a las personas"
Las elecciones autonómicas en Andalucía también tienen su propio termómetro en los pueblos más pequeños. Localidades con menos de 200 habitantes, donde todos se conocen, donde el censo cabe en unas pocas páginas y donde cada voto puede tener un peso enorme, vuelven a acudir a las urnas este 17 de mayo con dinámicas que no siempre coinciden con las de las grandes ciudades.
El análisis de los cuatro últimos comicios autonómicos en diez de los municipios más pequeños de Andalucía muestra una pauta clara: el bipartidismo, con victorias del PSOE o del PP, suele dominar los resultados. Aun así, alcaldes y representantes locales coinciden en una idea: las elecciones municipales son una cosa y las regionales, otra.
Una persona vota en las elecciones andaluzas; al fondo, otras esperan para votar.
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Manu García
Los municipios analizados son Benitagla, con 53 habitantes; Castro de Filabres, con 115; Alsodux, con 129; Alcudia de Monteagud, con 133; Beires, con 138; y Cóbdar, todos en la provincia de Almería. A ellos se suman Cumbres de Enmedio, en Huelva, con 54 habitantes; Juviles y Lobras, en Granada, con 134 y 135 habitantes respectivamente; y Salares, en Málaga, con 175.
Con resultados distintos según cada pueblo, pero siempre con victoria socialista o popular, muchos comparten una tendencia: allí donde el PSOE había ganado históricamente las autonómicas, el PP logró imponerse en las últimas elecciones andaluzas, las de 2022, año en el que Juanma Moreno obtuvo la mayoría absoluta.
Cuando el voto cambia aunque el pueblo no cambie de alcalde
Uno de los casos más representativos es Cumbres de Enmedio, en Huelva. El municipio ha tenido 43 años de gobierno municipal socialista, 40 de ellos con Eulogio Páez como alcalde, aunque los cuatro primeros fueron bajo las siglas de UCD. Desde 2019, le sucede en el cargo su hija, la también socialista María Reyes Páez. Una tendencia similar se produjo en Salares, en Málaga, con ayuntamiento socialista al menos desde 2011. Su alcalde, Pablo Crespillo, explica que el escenario autonómico actual, con un Gobierno andaluz del PP desde 2019 tras más de 40 años de gobiernos socialistas, es "totalmente diferente".
El caso de Juviles, en Granada, también resulta llamativo. Su alcaldesa, Lourdes Molina, del PP, lleva 23 años en el cargo. Durante todo ese tiempo, salvo en su primer mandato, cuando hubo también un concejal socialista en la corporación, no ha tenido ningún otro grupo municipal en la oposición. La explicación de Molina apunta directamente a la diferencia entre tipos de elecciones: "en las municipales se vota a las personas, no se mira el partido".
El peso de conocerse todos y de vivir fuera del pueblo
En Almería se concentran buena parte de estos pequeños municipios. El análisis de las elecciones andaluzas de 2012, 2015, 2018 y 2022 muestra que el PP ha sido la fuerza más votada de forma continuada en Alcudia de Monteagud, Beires y Benitagla, además de imponerse en Cóbdar en las últimas convocatorias.
En estos casos, ese dominio electoral coincide con alcaldías populares consolidadas. En el lado contrario, el PSOE ha mantenido su liderazgo en Castro de Filabres en todas las autonómicas analizadas y en Alsodux desde 2015, municipios en los que también conserva la Alcaldía. En pueblos con un censo de apenas un centenar de electores, la participación se vive de otra manera. En autonómicas o generales, la participación media se estabiliza en torno al 70%. La razón, de nuevo, está en la proximidad.
Una persona votando el 19J en unas elecciones con el 40% de abstención.
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Manu García
Otro factor importante es la dispersión geográfica. Muchos vecinos residen habitualmente en la capital y tienen que desplazarse expresamente para votar. Otros, en cambio, pasan los fines de semana en el pueblo, pero no están empadronados. Que un municipio tenga menos de un centenar de habitantes no significa, sin embargo, que la jornada electoral pueda cerrarse antes. En Cumbres de Enmedio ocurrió una vez que votó el 100% del censo salvo una persona que sabían que no acudiría porque había fallecido recientemente.
"Llamamos al juzgado para ver si se podía cerrar ya la mesa electoral y hacer el recuento, pero no pudo ser porque el vecino, aunque fallecido, figuraba aún en el censo", cuenta la alcaldesa. Una escena que resume hasta qué punto las elecciones en los pueblos más pequeños tienen sus propias reglas, sus propios ritmos y una dimensión humana imposible de separar del resultado.
Las elecciones autonómicas en Andalucía también tienen su propio termómetro en los pueblos más pequeños. Localidades con menos de 200 habitantes, donde todos se conocen, donde el censo cabe en unas pocas páginas y donde cada voto puede tener un peso enorme, vuelven a acudir a las urnas este 17 de mayo con dinámicas que no siempre coinciden con las de las grandes ciudades.
El análisis de los cuatro últimos comicios autonómicos en diez de los municipios más pequeños de Andalucía muestra una pauta clara: el bipartidismo, con victorias del PSOE o del PP, suele dominar los resultados. Aun así, alcaldes y representantes locales coinciden en una idea: las elecciones municipales son una cosa y las regionales, otra.
Una persona vota en las elecciones andaluzas; al fondo, otras esperan para votar.
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Manu García
Los municipios analizados son Benitagla, con 53 habitantes; Castro de Filabres, con 115; Alsodux, con 129; Alcudia de Monteagud, con 133; Beires, con 138; y Cóbdar, todos en la provincia de Almería. A ellos se suman Cumbres de Enmedio, en Huelva, con 54 habitantes; Juviles y Lobras, en Granada, con 134 y 135 habitantes respectivamente; y Salares, en Málaga, con 175.
Con resultados distintos según cada pueblo, pero siempre con victoria socialista o popular, muchos comparten una tendencia: allí donde el PSOE había ganado históricamente las autonómicas, el PP logró imponerse en las últimas elecciones andaluzas, las de 2022, año en el que Juanma Moreno obtuvo la mayoría absoluta.
Cuando el voto cambia aunque el pueblo no cambie de alcalde
Uno de los casos más representativos es Cumbres de Enmedio, en Huelva. El municipio ha tenido 43 años de gobierno municipal socialista, 40 de ellos con Eulogio Páez como alcalde, aunque los cuatro primeros fueron bajo las siglas de UCD. Desde 2019, le sucede en el cargo su hija, la también socialista María Reyes Páez. Una tendencia similar se produjo en Salares, en Málaga, con ayuntamiento socialista al menos desde 2011. Su alcalde, Pablo Crespillo, explica que el escenario autonómico actual, con un Gobierno andaluz del PP desde 2019 tras más de 40 años de gobiernos socialistas, es "totalmente diferente".
El caso de Juviles, en Granada, también resulta llamativo. Su alcaldesa, Lourdes Molina, del PP, lleva 23 años en el cargo. Durante todo ese tiempo, salvo en su primer mandato, cuando hubo también un concejal socialista en la corporación, no ha tenido ningún otro grupo municipal en la oposición. La explicación de Molina apunta directamente a la diferencia entre tipos de elecciones: "en las municipales se vota a las personas, no se mira el partido".
El peso de conocerse todos y de vivir fuera del pueblo
En Almería se concentran buena parte de estos pequeños municipios. El análisis de las elecciones andaluzas de 2012, 2015, 2018 y 2022 muestra que el PP ha sido la fuerza más votada de forma continuada en Alcudia de Monteagud, Beires y Benitagla, además de imponerse en Cóbdar en las últimas convocatorias.
En estos casos, ese dominio electoral coincide con alcaldías populares consolidadas. En el lado contrario, el PSOE ha mantenido su liderazgo en Castro de Filabres en todas las autonómicas analizadas y en Alsodux desde 2015, municipios en los que también conserva la Alcaldía. En pueblos con un censo de apenas un centenar de electores, la participación se vive de otra manera. En autonómicas o generales, la participación media se estabiliza en torno al 70%. La razón, de nuevo, está en la proximidad.
Una persona votando el 19J en unas elecciones con el 40% de abstención.
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Manu García
Otro factor importante es la dispersión geográfica. Muchos vecinos residen habitualmente en la capital y tienen que desplazarse expresamente para votar. Otros, en cambio, pasan los fines de semana en el pueblo, pero no están empadronados. Que un municipio tenga menos de un centenar de habitantes no significa, sin embargo, que la jornada electoral pueda cerrarse antes. En Cumbres de Enmedio ocurrió una vez que votó el 100% del censo salvo una persona que sabían que no acudiría porque había fallecido recientemente.
"Llamamos al juzgado para ver si se podía cerrar ya la mesa electoral y hacer el recuento, pero no pudo ser porque el vecino, aunque fallecido, figuraba aún en el censo", cuenta la alcaldesa. Una escena que resume hasta qué punto las elecciones en los pueblos más pequeños tienen sus propias reglas, sus propios ritmos y una dimensión humana imposible de separar del resultado.
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