internacional

Vuelven los bombardeos al estrecho de Ormuz: el barril de petróleo supera de nuevo los 100 dólares

El BCE podría subir los tipos en su próxima reunión, en la antesala de un otoño marcado por las tensiones inflacionistas que genera la subida de los combustibles por el conflicto de Irán

  • Imagen de los bombardeos en Ormuz de esta semana.

Estados Unidos e Irán intercambian otra vez ataques en el estrecho de Ormuz, lo que ha llevado a un nuevo repunte en el precio del petróleo, que vuelve a tocar la barrera de los 100 dólares el barril, algo que no ocurría desde finales de julio. La Guardia Revolucionaria iraní dice haber disparado contra buques de guerra estadounidense, mientras Donald Trump afirma que ha destruído cinco petroleros iraníes. Sean o no completamente ciertos estos datos o haya algo (o mucho) de propaganda, lo cierto es que vienen a reafirmar que el conflicto sigue abierto y que Estados Unidos no ha conseguido estabilizar la zona desde la proclamación de Ormuz como espacio de Estados Unidos (sea eso lo que signifique).

Además, los hutíes de Yemen, aliados de Irán, han bombardeado instalaciones petrolíferas de Arabia Saudí, lo que devuelve la inestabilidad al estrecho del mar Rojo (Bab el-Mandeb, la otra costa de la península arábiga) y hace que cada vez más petroleros prefieran circular a la portuguesa, es decir, circunnavegando África, con el consiguiente alargamiento de los plazos de entrega y su encarecimiento.

Han pasado más de seis meses desde que comenzaron los ataques de Estados Unidos contra Irán, el 28 de febrero. Se trataba de una operación que se preveía relampago, "cosa de días", se decía. Incluso, en su planteamiento original iba más allá de un 'simple' conflicto energético, ya que la aspiración última, o al menos así se vendió públicamente, era el derrocamiento del régimen iraní, que venía de causar centenares de muertos en la represión de la apertura que solicitaba buena parte de la ciudadanía. Tras la muerte del líder supremo de Irán, el clérigo Ali Jamenei, en los primeros bombardeos y con la moral alta tras el rápido control de Venezuela dos meses atrás, Estados Unidos daba por hecho que la operación en Irán iba a ser igual de exitosa y veloz.

Pero se equivocaba. La Guardia Revolucionaria tomó el control del régimen e Irán ha sabido jugar sus cartas para prolongar el conflicto hasta las puertas del invierno –en lo económico– y, por lo que respecta a lo político, a menos de dos meses para el 3 de noviembre, las elecciones de medio mandato en Estados Unidos. Es incontable el número de veces que Trump ha anunciado la victoria, la existencia de acuerdo o que de Irán no van a quedar ni las piedras, tanto da: seis meses largos después el conflicto sigue latente y Estados Unidos no ha conseguido ninguno de los objetivos del ataque, que comenzó con la intención de que Irán recondujera su programa nuclear y explorar opciones en el cambio de régimen... lo que ha derivado al final en un conflicto por el control del espacio, el estrecho de Ormuz, que da tránsito al 20% del crudo mundial.

39% de encarecimiento de la gasolina en EE.UU

Nada de eso se ha conseguido. Este es el momento en el que cualquier artículo debería recoger que Trump necesita urgentemente una victoria con la que presentarse ante el electorado americano ese 3 de noviembre, pero no es así, al menos no exactamente así. Lo que necesita Trump es presentar ya cualquier cosa que haga que baje el precio del petróleo si quiere darle la vuelta a las encuestas y conseguir un nuevo triunfo electoral. No se trata, en ningún caso, de obtener una victoria de corte nacionalista ya que el interés del americano medio por este conflicto no va más allá de la influencia que está teniendo en el precio del combustible. Desde que dio comienzo la guerra con Irán, la gasolina se ha encarecido un 39% en Estados Unidos (en España ha sido un 24%), un dato muy importante para las economías familiares, en un país en el que muchos ciudadanos hacen a diario cientos de kilómetros en coche para ir de su casa al trabajo y vuelta.

El otoño, en definitiva, se presenta complejo en lo económico en todo el mundo. El Banco Central Europeo (BCE) podría subir los tipos al 2,50% en su próxima reunión y no se descarta que haya nuevas subidas en un escenario claramente inflacionista a causa, en buena medida por la subida de los precios del petróleo.

La reacción de las bolsas, con este panorama no se ha hecho esperar y ya descuentan una subida de tipos: en el momento de escribir estas líneas, a mediodía del miércoles 9 de septiembre, el IBEX 35 se dejaba justo un 2%.

Estados Unidos e Irán intercambian otra vez ataques en el estrecho de Ormuz, lo que ha llevado a un nuevo repunte en el precio del petróleo, que vuelve a tocar la barrera de los 100 dólares el barril, algo que no ocurría desde finales de julio. La Guardia Revolucionaria iraní dice haber disparado contra buques de guerra estadounidense, mientras Donald Trump afirma que ha destruído cinco petroleros iraníes. Sean o no completamente ciertos estos datos o haya algo (o mucho) de propaganda, lo cierto es que vienen a reafirmar que el conflicto sigue abierto y que Estados Unidos no ha conseguido estabilizar la zona desde la proclamación de Ormuz como espacio de Estados Unidos (sea eso lo que signifique).

Además, los hutíes de Yemen, aliados de Irán, han bombardeado instalaciones petrolíferas de Arabia Saudí, lo que devuelve la inestabilidad al estrecho del mar Rojo (Bab el-Mandeb, la otra costa de la península arábiga) y hace que cada vez más petroleros prefieran circular a la portuguesa, es decir, circunnavegando África, con el consiguiente alargamiento de los plazos de entrega y su encarecimiento.

Han pasado más de seis meses desde que comenzaron los ataques de Estados Unidos contra Irán, el 28 de febrero. Se trataba de una operación que se preveía relampago, "cosa de días", se decía. Incluso, en su planteamiento original iba más allá de un 'simple' conflicto energético, ya que la aspiración última, o al menos así se vendió públicamente, era el derrocamiento del régimen iraní, que venía de causar centenares de muertos en la represión de la apertura que solicitaba buena parte de la ciudadanía. Tras la muerte del líder supremo de Irán, el clérigo Ali Jamenei, en los primeros bombardeos y con la moral alta tras el rápido control de Venezuela dos meses atrás, Estados Unidos daba por hecho que la operación en Irán iba a ser igual de exitosa y veloz.

Pero se equivocaba. La Guardia Revolucionaria tomó el control del régimen e Irán ha sabido jugar sus cartas para prolongar el conflicto hasta las puertas del invierno –en lo económico– y, por lo que respecta a lo político, a menos de dos meses para el 3 de noviembre, las elecciones de medio mandato en Estados Unidos. Es incontable el número de veces que Trump ha anunciado la victoria, la existencia de acuerdo o que de Irán no van a quedar ni las piedras, tanto da: seis meses largos después el conflicto sigue latente y Estados Unidos no ha conseguido ninguno de los objetivos del ataque, que comenzó con la intención de que Irán recondujera su programa nuclear y explorar opciones en el cambio de régimen... lo que ha derivado al final en un conflicto por el control del espacio, el estrecho de Ormuz, que da tránsito al 20% del crudo mundial.

39% de encarecimiento de la gasolina en EE.UU

Nada de eso se ha conseguido. Este es el momento en el que cualquier artículo debería recoger que Trump necesita urgentemente una victoria con la que presentarse ante el electorado americano ese 3 de noviembre, pero no es así, al menos no exactamente así. Lo que necesita Trump es presentar ya cualquier cosa que haga que baje el precio del petróleo si quiere darle la vuelta a las encuestas y conseguir un nuevo triunfo electoral. No se trata, en ningún caso, de obtener una victoria de corte nacionalista ya que el interés del americano medio por este conflicto no va más allá de la influencia que está teniendo en el precio del combustible. Desde que dio comienzo la guerra con Irán, la gasolina se ha encarecido un 39% en Estados Unidos (en España ha sido un 24%), un dato muy importante para las economías familiares, en un país en el que muchos ciudadanos hacen a diario cientos de kilómetros en coche para ir de su casa al trabajo y vuelta.

El otoño, en definitiva, se presenta complejo en lo económico en todo el mundo. El Banco Central Europeo (BCE) podría subir los tipos al 2,50% en su próxima reunión y no se descarta que haya nuevas subidas en un escenario claramente inflacionista a causa, en buena medida por la subida de los precios del petróleo.

La reacción de las bolsas, con este panorama no se ha hecho esperar y ya descuentan una subida de tipos: en el momento de escribir estas líneas, a mediodía del miércoles 9 de septiembre, el IBEX 35 se dejaba justo un 2%.

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