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Carta de Von der Leyen: un poco de diplomacia antes de la compleja reunión de ministros de Interior de la UE

La presidenta europea evita criticar a España y a Marruecos tras lo ocurrido en Ceuta, pero deja claro que hay que redoblar esfuerzos en el control de fronteras para que perviva el espacio Schengen

  • Un grupo de jóvenes, exhaustos, descansa en una playa de Ceuta. -

Cuatro días ha tardado la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, en pronunciarse sobre la crisis migratoria que se ha vivido –se sigue viviendo– en la ciudad autónoma de Ceuta. Von der Leyen ha evitado de manera deliberada pronunciarse en 'caliente', se ha tomado su tiempo y, además, lo ha hecho por escrito... vaya, que todas y cada una de las palabras que han salido de su puño y letra o del teclado de su ordenador han sido, sin duda, debidamente revisadas con el fin de establecer un mínimo común denominador ante la reunión que mañana mantienen los ministros de Interior de la Unión: no desautorizar a las dos partes abiertamente enfrentadas, caso de España e Italia y, por supuesto, tampoco poner a Marruecos en una situación comprometida. Para bien o para mal, diplomacia, lo llaman.

La reunión de ministros de mañana se espera tensa, tanto por la situación en sí de Ceuta como por el hecho de que lo ocurrido se ha tomado, por buena parte de los socios comunitarios, como un ejemplo de efecto llamada causado por las políticas que mantiene el Gobierno español en materia de inmigración. Estas críticas arreciaron desde que España comenzó el proceso de regulación masiva de inmigrantes, pero ya venían produciéndose en el seno de la Unión, ya que muchos de los socios comunitarios entienden que España va por libre en el tema de la inmigración, de máxima sensibilidad en el seno de la UE.

Las imágenes del pasado jueves que dieron la vuelta al mundo han sido el detonante de un enfrentamiento que, como hablamos, ya existía. Con lo ocurrido en Ceuta se puede decir que se ha creado un bloque y son 22 países (de 26 posibles) los que se han manifestado en contra de la política migratoria de España y su defensa de las fronteras. Italia ha sido el que ha ido más allá. Tras amenazar el viernes con cerrar el espacio Schengen a los viajeros procedentes e España, lleva dos días, en efecto, aplicando controles en sus fronteras, aunque solo para los que no son europeos.

Von der Leyen se ha guardado mucho de hablar de la regularización masiva, pero sí habla de la "responsabilidad compartida" que supone la defensa de las fronteras externas. "Después de este incidente, está claro que debemos hacer más para reforzar nuestras fronteras en los puntos críticos, con más vigilancia y el uso de barreras físicas donde se necesite", dice la presidenta de la Comisión en la misiva.

Por último, al igual que ha venido haciendo el Gobierno español, Von der Leyen evitó responsabilizar a Marruecos de lo ocurrido, a la vez que recordó que se trata de "un socio estratégico" para combatir el tráfico ilegal de migrantes.

Robles pide tímidamente responsabilidades a Marruecos

En este contexto, hay que decir que Italia, Dinamarca y Finlandia han bajado el tono a la espera de la reunión de mañana, mientras que el ministro de Exteriores español, José Manuel Albares, sigue no dejando pasar la oportunidad de hacer política con este tema al hablar hoy mismo de "una sincronización de la Internacional reaccionaria, que salió a difundir bulos". Albares continúa eludiendo hablar de cualquier responsabilidad del lado marroquí, al contrario, también hoy ha enfatizado que "Marruecos colaboró desde el minuto uno" (con la repatriación, se entiende). En realidad, Albares no se sale del camino marcado por Pedro Sánchez desde que el viernes visitó la ciudad autónoma, en que además de esbozar la teoría de las mafias, afeó las críticas llegadas de casi todos los países de la UE por "egoístas" y "polarizadores". 

Ha sido la ministra de Defensa, Margarita Robles, la primera en romper el silencio sobre la actuación de Marruecos en la crisis migratoria de Ceuta. Robles pide que se llegue hasta el final para saber qué ha ocurrido y ha condenado que se haya enviado a tantos jóvenes a la muerte –el balance oficial en el momento de escribir estas líneas es de 72 fallecidos, aunque hay algunas fuentes que lo elevan a 88 e incluso por encima de 100–. Sin despegarse de la teoría de las mafias, la ministra cree que al Estado marroquí le concierne depurar responsabilidades entre quienes hayan consentido o alentado el asalto masivo. 

Cuatro días ha tardado la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, en pronunciarse sobre la crisis migratoria que se ha vivido –se sigue viviendo– en la ciudad autónoma de Ceuta. Von der Leyen ha evitado de manera deliberada pronunciarse en 'caliente', se ha tomado su tiempo y, además, lo ha hecho por escrito... vaya, que todas y cada una de las palabras que han salido de su puño y letra o del teclado de su ordenador han sido, sin duda, debidamente revisadas con el fin de establecer un mínimo común denominador ante la reunión que mañana mantienen los ministros de Interior de la Unión: no desautorizar a las dos partes abiertamente enfrentadas, caso de España e Italia y, por supuesto, tampoco poner a Marruecos en una situación comprometida. Para bien o para mal, diplomacia, lo llaman.

La reunión de ministros de mañana se espera tensa, tanto por la situación en sí de Ceuta como por el hecho de que lo ocurrido se ha tomado, por buena parte de los socios comunitarios, como un ejemplo de efecto llamada causado por las políticas que mantiene el Gobierno español en materia de inmigración. Estas críticas arreciaron desde que España comenzó el proceso de regulación masiva de inmigrantes, pero ya venían produciéndose en el seno de la Unión, ya que muchos de los socios comunitarios entienden que España va por libre en el tema de la inmigración, de máxima sensibilidad en el seno de la UE.

Las imágenes del pasado jueves que dieron la vuelta al mundo han sido el detonante de un enfrentamiento que, como hablamos, ya existía. Con lo ocurrido en Ceuta se puede decir que se ha creado un bloque y son 22 países (de 26 posibles) los que se han manifestado en contra de la política migratoria de España y su defensa de las fronteras. Italia ha sido el que ha ido más allá. Tras amenazar el viernes con cerrar el espacio Schengen a los viajeros procedentes e España, lleva dos días, en efecto, aplicando controles en sus fronteras, aunque solo para los que no son europeos.

Von der Leyen se ha guardado mucho de hablar de la regularización masiva, pero sí habla de la "responsabilidad compartida" que supone la defensa de las fronteras externas. "Después de este incidente, está claro que debemos hacer más para reforzar nuestras fronteras en los puntos críticos, con más vigilancia y el uso de barreras físicas donde se necesite", dice la presidenta de la Comisión en la misiva.

Por último, al igual que ha venido haciendo el Gobierno español, Von der Leyen evitó responsabilizar a Marruecos de lo ocurrido, a la vez que recordó que se trata de "un socio estratégico" para combatir el tráfico ilegal de migrantes.

Robles pide tímidamente responsabilidades a Marruecos

En este contexto, hay que decir que Italia, Dinamarca y Finlandia han bajado el tono a la espera de la reunión de mañana, mientras que el ministro de Exteriores español, José Manuel Albares, sigue no dejando pasar la oportunidad de hacer política con este tema al hablar hoy mismo de "una sincronización de la Internacional reaccionaria, que salió a difundir bulos". Albares continúa eludiendo hablar de cualquier responsabilidad del lado marroquí, al contrario, también hoy ha enfatizado que "Marruecos colaboró desde el minuto uno" (con la repatriación, se entiende). En realidad, Albares no se sale del camino marcado por Pedro Sánchez desde que el viernes visitó la ciudad autónoma, en que además de esbozar la teoría de las mafias, afeó las críticas llegadas de casi todos los países de la UE por "egoístas" y "polarizadores". 

Ha sido la ministra de Defensa, Margarita Robles, la primera en romper el silencio sobre la actuación de Marruecos en la crisis migratoria de Ceuta. Robles pide que se llegue hasta el final para saber qué ha ocurrido y ha condenado que se haya enviado a tantos jóvenes a la muerte –el balance oficial en el momento de escribir estas líneas es de 72 fallecidos, aunque hay algunas fuentes que lo elevan a 88 e incluso por encima de 100–. Sin despegarse de la teoría de las mafias, la ministra cree que al Estado marroquí le concierne depurar responsabilidades entre quienes hayan consentido o alentado el asalto masivo. 

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