sabor del sur

Dulces XXL "bestiales" y tartas de queso hasta de Cheetos en un obrador 'macarra' de Chiclana

Juan Macías Butrón cumple dos años rompiendo con la pastelería tradicional desde su propio negocio, La Macarra, ubicado en el centro del municipio

  • Juan Macías prepara tartas de queso en el obrador de La Macarra en Chiclana. -

Las tartas de queso no paran de sorprender. Quién iba a afirmar hace unos años que este postre combinado con pistacho, chocolate o galletas Oreo estaría de muerte. No hay límites en los obradores que le echan imaginación a sus propuestas. Juan Macías Butrón es uno de los pasteleros de Chiclana que apuesta por las mezclas a priori imposibles, pero a posteriori, irresistibles.

“La más rara es la de Cheetos Pandilla. Al final son patatas fritas que saben a queso y, aunque parezca asquerosa, está muy buena”, comenta este chiclanero de 25 años que en septiembre de 2024 abrió La Macarra.

  • El chiclanero, en la vitrina repleta de cuñas XXL, palmeras, donuts y cookies.
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En su vitrina no faltan cookies tipo crumbl, New York rolls, rollos de canela, brownies, y unos siete sabores de tartas de queso, aunque en su inventario cuenta con más de 35. Las prepara en formatos para llevar y en pequeñas porciones. “Intentamos siempre buscar sabores que estén de moda”, dice desde el local de la calle Santo Cristo, en el centro.

Otra de sus estrellas, son los dulces XXL como las cuñas o los Donuts. “La cuña es un postre muy típico, pero este puede pesar unos 500 gramos. Yo recomiendo llevarlo para compartir porque es una bestialidad”, explica este joven emprendedor que se aventuró a abrir su propio negocio después de haber trabajado en distintos obradores.

  • Juan muestra las cuñas en formato XXL que prepara. 
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Emprender siendo veinteañero

Estudió hostelería en Cádiz durante cuatro años obteniendo su titulación como jefe de cocina. Pero desde los 17 años, al mismo tiempo que se formaba en la escuela, se empapaba entre masas y hornos. Hasta que, como él dice, se le despertó el gusanillo del emprendimiento y decidió dar el paso. “Quería algo que fuera mio y lo monté porque era lo que más me llenaba y ahora estoy muy agradecido”, comenta.

Con paciencia, Juan ha sabido adaptarse a los tejemanejes del autónomo y ha logrado hacer brillar un rincón idóneo para los golosos. Entre donuts y galletas, comparte batidoras y espátulas con parte de su familia, que también se ha incorporado al equipo. “Cuando abrí solo había una pastelería más de este tipo. Aquí hay muchas pastelerías pero todas son muy clásicas”, añade.

  • Elaboración artesanal de los productos de La Macarra.
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  • Los rollos de canela, entre los más demandados.
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La Macarra llegó con una oferta original que cada vez está más asentada en la provincia. No hay petisús, milhojas o piononos, sino galletas rellenas, muffins, cruasanes y rollos de canela, “cosas un poco más ajenas a lo que estamos acostumbrados a ver”. Juan presenta un concepto más americano que vive su boom y que no defrauda a los amantes de los postres.

Para ello, escogió este nombre tan desenfadado con el que buscaba llamar la atención. “Cuando estaba montando el obrador, el nombre no me surgía. La gente me preguntaba pero no sabía, así que opté por algo con un poco de gancho. Yo pienso que lo que más repercute es el boca a boca y que la gente hable bien. A partir de ahí, funciona todo”, expresa Juan, que comenta que tampoco tenía grandes recursos de publicidad debido a los gastos iniciales que conlleva la apertura de un local.

  • Palmeras de sabores recién salidas del horno de La Macarra.
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La Macarra hacía alusión a un adjetivo más negativo que diera pie a que el público hablase. “Pienso que en esta sociedad, nos fijamos mucho en lo malo, pero en lo bueno no tanto. Si tu vas a un restaurante a comer y, por lo que sea, has tenido un servicio desagradable, seguramente pondrás una reseña. Pero si lo has tenido decente, no te pesa tanto escribirla”, reflexiona.

El chiclanero acertó con la estrategia. Él mismo escuchaba en la puerta del supermercado a los vecinos preguntando por este nuevo obrador que ya cumple dos años alegrando paladares.

Las tartas de queso no paran de sorprender. Quién iba a afirmar hace unos años que este postre combinado con pistacho, chocolate o galletas Oreo estaría de muerte. No hay límites en los obradores que le echan imaginación a sus propuestas. Juan Macías Butrón es uno de los pasteleros de Chiclana que apuesta por las mezclas a priori imposibles, pero a posteriori, irresistibles.

“La más rara es la de Cheetos Pandilla. Al final son patatas fritas que saben a queso y, aunque parezca asquerosa, está muy buena”, comenta este chiclanero de 25 años que en septiembre de 2024 abrió La Macarra.

  • El chiclanero, en la vitrina repleta de cuñas XXL, palmeras, donuts y cookies.
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En su vitrina no faltan cookies tipo crumbl, New York rolls, rollos de canela, brownies, y unos siete sabores de tartas de queso, aunque en su inventario cuenta con más de 35. Las prepara en formatos para llevar y en pequeñas porciones. “Intentamos siempre buscar sabores que estén de moda”, dice desde el local de la calle Santo Cristo, en el centro.

Otra de sus estrellas, son los dulces XXL como las cuñas o los Donuts. “La cuña es un postre muy típico, pero este puede pesar unos 500 gramos. Yo recomiendo llevarlo para compartir porque es una bestialidad”, explica este joven emprendedor que se aventuró a abrir su propio negocio después de haber trabajado en distintos obradores.

  • Juan muestra las cuñas en formato XXL que prepara. 
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Emprender siendo veinteañero

Estudió hostelería en Cádiz durante cuatro años obteniendo su titulación como jefe de cocina. Pero desde los 17 años, al mismo tiempo que se formaba en la escuela, se empapaba entre masas y hornos. Hasta que, como él dice, se le despertó el gusanillo del emprendimiento y decidió dar el paso. “Quería algo que fuera mio y lo monté porque era lo que más me llenaba y ahora estoy muy agradecido”, comenta.

Con paciencia, Juan ha sabido adaptarse a los tejemanejes del autónomo y ha logrado hacer brillar un rincón idóneo para los golosos. Entre donuts y galletas, comparte batidoras y espátulas con parte de su familia, que también se ha incorporado al equipo. “Cuando abrí solo había una pastelería más de este tipo. Aquí hay muchas pastelerías pero todas son muy clásicas”, añade.

  • Elaboración artesanal de los productos de La Macarra.
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  • Los rollos de canela, entre los más demandados.
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La Macarra llegó con una oferta original que cada vez está más asentada en la provincia. No hay petisús, milhojas o piononos, sino galletas rellenas, muffins, cruasanes y rollos de canela, “cosas un poco más ajenas a lo que estamos acostumbrados a ver”. Juan presenta un concepto más americano que vive su boom y que no defrauda a los amantes de los postres.

Para ello, escogió este nombre tan desenfadado con el que buscaba llamar la atención. “Cuando estaba montando el obrador, el nombre no me surgía. La gente me preguntaba pero no sabía, así que opté por algo con un poco de gancho. Yo pienso que lo que más repercute es el boca a boca y que la gente hable bien. A partir de ahí, funciona todo”, expresa Juan, que comenta que tampoco tenía grandes recursos de publicidad debido a los gastos iniciales que conlleva la apertura de un local.

  • Palmeras de sabores recién salidas del horno de La Macarra.
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La Macarra hacía alusión a un adjetivo más negativo que diera pie a que el público hablase. “Pienso que en esta sociedad, nos fijamos mucho en lo malo, pero en lo bueno no tanto. Si tu vas a un restaurante a comer y, por lo que sea, has tenido un servicio desagradable, seguramente pondrás una reseña. Pero si lo has tenido decente, no te pesa tanto escribirla”, reflexiona.

El chiclanero acertó con la estrategia. Él mismo escuchaba en la puerta del supermercado a los vecinos preguntando por este nuevo obrador que ya cumple dos años alegrando paladares.

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