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Los motivos de la muerte de Rebecca Luna, influencer de 49 años que se ha sometido a la eutanasia

La creadora de contenido canadiense se acogió al programa de eutanasia MAID tras adelantar dos semanas la fecha prevista, ante un deterioro "más rápido de lo esperado

  • Los motivos de la muerte de Rebecca Luna, influencer de 49 años que se ha sometido a la eutanasia.

Rebecca Luna, la influencer que documentó públicamente su lucha contra el alzhéimer, ha muerto a los 49 años tras acogerse al Programa de Asistencia Médica para Morir (MAID) vigente en su país, Canadá. La creadora de contenido falleció el sábado 25 de julio, sobre las 13.15 horas, tras someterse a la eutanasia en su domicilio, rodeada de sus seres más queridos. Antes de despedirse, la propia Rebecca había explicado a sus seguidores lo difícil de esta decisión: "Tengo que deciros que ha sido la decisión más difícil que he tenido que tomar".

Luna, residente en la ciudad de Victoria (Canadá) y madre de dos hijos, había convertido sus redes sociales en un diario del día a día de sus últimos meses de vida, compartiendo con cerca de 100.000 seguidores su experiencia conviviendo con una enfermedad todavía en estado prematuro. Su objetivo, según explicó en numerosas ocasiones, era hacer visible el alzhéimer y mostrar la influencia directa que tiene en la vida de quienes lo padecen.

Un diagnóstico prematuro que cambió su vida

Rebecca fue diagnosticada con alzhéimer en abril de 2025, cuando la enfermedad estaba aún en sus primeras fases de desarrollo. A partir de ese momento, tomó la decisión de documentar públicamente el avance de sus síntomas, como la pérdida progresiva de capacidades y las dificultades a las que se enfrentaba cada día. Consciente de que se trataba de una enfermedad neurodegenerativa, irreversible y sin cura, Luna decidió acogerse al programa MAID, una opción que defendió abiertamente ante su comunidad: "Estoy viviendo en un cuerpo en el que ya no me siento cómoda, segura ni bien".

En los días previos a su fallecimiento, la influencer explicó que había decidido adelantar dos semanas la fecha prevista para su muerte, ya que su deterioro había avanzado más rápido de lo esperado. Antes de despedirse de su comunidad, Luna pidió comprensión y apoyo durante el proceso, asegurando que, después de toda una vida priorizando a los demás, había llegado el momento de centrarse en ella misma.

Una comunidad que también acompañó su lucha contra las adicciones

Un día después de su muerte, los familiares de Rebecca publicaron un comunicado en su cuenta de TikTok en el que agradecieron el apoyo recibido por parte de sus seguidores y pidieron privacidad durante el proceso de duelo por la desaparición de la creadora de contenido. Durante su trayectoria en redes sociales, Rebecca Luna no solo habló de su enfermedad neurodegenerativa: también compartió abiertamente su lucha contra las adicciones, explicando cómo había logrado mantenerse sobria tras años de esfuerzo y recuperación, incluso después de recibir el diagnóstico que terminaría por cambiar el curso de su vida.

La historia de Rebecca Luna ha reabierto el debate en redes sociales sobre la eutanasia en enfermedades neurodegenerativas y sobre el papel de las plataformas digitales a la hora de visibilizar experiencias tan personales como esta. Su testimonio, seguido de cerca por miles de personas durante meses, deja tras de sí un legado centrado en la transparencia sobre una enfermedad que, según ella misma quiso mostrar, transforma por completo la vida de quienes la padecen y la de sus familias.

Rebecca Luna, la influencer que documentó públicamente su lucha contra el alzhéimer, ha muerto a los 49 años tras acogerse al Programa de Asistencia Médica para Morir (MAID) vigente en su país, Canadá. La creadora de contenido falleció el sábado 25 de julio, sobre las 13.15 horas, tras someterse a la eutanasia en su domicilio, rodeada de sus seres más queridos. Antes de despedirse, la propia Rebecca había explicado a sus seguidores lo difícil de esta decisión: "Tengo que deciros que ha sido la decisión más difícil que he tenido que tomar".

Luna, residente en la ciudad de Victoria (Canadá) y madre de dos hijos, había convertido sus redes sociales en un diario del día a día de sus últimos meses de vida, compartiendo con cerca de 100.000 seguidores su experiencia conviviendo con una enfermedad todavía en estado prematuro. Su objetivo, según explicó en numerosas ocasiones, era hacer visible el alzhéimer y mostrar la influencia directa que tiene en la vida de quienes lo padecen.

Un diagnóstico prematuro que cambió su vida

Rebecca fue diagnosticada con alzhéimer en abril de 2025, cuando la enfermedad estaba aún en sus primeras fases de desarrollo. A partir de ese momento, tomó la decisión de documentar públicamente el avance de sus síntomas, como la pérdida progresiva de capacidades y las dificultades a las que se enfrentaba cada día. Consciente de que se trataba de una enfermedad neurodegenerativa, irreversible y sin cura, Luna decidió acogerse al programa MAID, una opción que defendió abiertamente ante su comunidad: "Estoy viviendo en un cuerpo en el que ya no me siento cómoda, segura ni bien".

En los días previos a su fallecimiento, la influencer explicó que había decidido adelantar dos semanas la fecha prevista para su muerte, ya que su deterioro había avanzado más rápido de lo esperado. Antes de despedirse de su comunidad, Luna pidió comprensión y apoyo durante el proceso, asegurando que, después de toda una vida priorizando a los demás, había llegado el momento de centrarse en ella misma.

Una comunidad que también acompañó su lucha contra las adicciones

Un día después de su muerte, los familiares de Rebecca publicaron un comunicado en su cuenta de TikTok en el que agradecieron el apoyo recibido por parte de sus seguidores y pidieron privacidad durante el proceso de duelo por la desaparición de la creadora de contenido. Durante su trayectoria en redes sociales, Rebecca Luna no solo habló de su enfermedad neurodegenerativa: también compartió abiertamente su lucha contra las adicciones, explicando cómo había logrado mantenerse sobria tras años de esfuerzo y recuperación, incluso después de recibir el diagnóstico que terminaría por cambiar el curso de su vida.

La historia de Rebecca Luna ha reabierto el debate en redes sociales sobre la eutanasia en enfermedades neurodegenerativas y sobre el papel de las plataformas digitales a la hora de visibilizar experiencias tan personales como esta. Su testimonio, seguido de cerca por miles de personas durante meses, deja tras de sí un legado centrado en la transparencia sobre una enfermedad que, según ella misma quiso mostrar, transforma por completo la vida de quienes la padecen y la de sus familias.

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