Una tarde de submarinismo terminó en tragedia en Lampedusa. El director de cine Cristiano Giamporcaro, de 29 años y natural de Caltanissetta, murió después de ser arrollado por las hélices de una lancha neumática mientras se encontraba en el agua entre Punta Sottile y Cala Francese, a pocas decenas de metros de la orilla.
Giamporcaro regresaba cada año a la isla acompañado de sus cámaras para continuar trabajando en una película que había ido construyendo con el tiempo. También era aficionado al submarinismo y tenía experiencia manejando cámaras bajo el agua.
Su novia vio cómo la lancha se acercaba
El joven llevaba visible la boya de señalización para submarinistas, según recordó su novia. Ella había estado nadando junto a él hasta apenas unos minutos antes.
Cansada, decidió regresar a la playa. Fue desde allí donde observó cómo una lancha neumática se aproximaba a gran velocidad hacia la zona en la que se encontraba Giamporcaro.
En la embarcación viajaban un hombre y una mujer, dos turistas de unos 60 años procedentes de Milán que tienen desde hace años una vivienda en Lampedusa y son propietarios de la neumática.
El concejal de Salud de la isla, Aldo di Piazza, médico del centro sanitario local, recordó las limitaciones existentes cerca de la costa: "Está claro que las medidas de seguridad obligan a navegar a velocidad de hombre al paso a menos de 200 metros de la orilla, sin circular a toda velocidad en planeo...".
La embarcación, intervenida
El cuerpo del joven fue recuperado el sábado por la Capitanía de Puerto y posteriormente trasladado al depósito de cadáveres de Porto Empedocle.
Los carabinieri se incautaron de la embarcación y ordenaron a la pareja que viajaba a bordo que no abandonara Lampedusa. La Fiscalía de Agrigento investiga ahora lo ocurrido como un posible delito de homicidio.
Tras conocer la noticia, la madre de Cristiano, Marina Castiglione, profesora de la Universidad de Palermo, lingüista y filóloga, viajó junto a su marido, Ruben Giamporcaro, para reunirse con su hijo.
Una tarde de submarinismo terminó en tragedia en Lampedusa. El director de cine Cristiano Giamporcaro, de 29 años y natural de Caltanissetta, murió después de ser arrollado por las hélices de una lancha neumática mientras se encontraba en el agua entre Punta Sottile y Cala Francese, a pocas decenas de metros de la orilla.
Giamporcaro regresaba cada año a la isla acompañado de sus cámaras para continuar trabajando en una película que había ido construyendo con el tiempo. También era aficionado al submarinismo y tenía experiencia manejando cámaras bajo el agua.
Su novia vio cómo la lancha se acercaba
El joven llevaba visible la boya de señalización para submarinistas, según recordó su novia. Ella había estado nadando junto a él hasta apenas unos minutos antes.
Cansada, decidió regresar a la playa. Fue desde allí donde observó cómo una lancha neumática se aproximaba a gran velocidad hacia la zona en la que se encontraba Giamporcaro.
En la embarcación viajaban un hombre y una mujer, dos turistas de unos 60 años procedentes de Milán que tienen desde hace años una vivienda en Lampedusa y son propietarios de la neumática.
El concejal de Salud de la isla, Aldo di Piazza, médico del centro sanitario local, recordó las limitaciones existentes cerca de la costa: "Está claro que las medidas de seguridad obligan a navegar a velocidad de hombre al paso a menos de 200 metros de la orilla, sin circular a toda velocidad en planeo...".
La embarcación, intervenida
El cuerpo del joven fue recuperado el sábado por la Capitanía de Puerto y posteriormente trasladado al depósito de cadáveres de Porto Empedocle.
Los carabinieri se incautaron de la embarcación y ordenaron a la pareja que viajaba a bordo que no abandonara Lampedusa. La Fiscalía de Agrigento investiga ahora lo ocurrido como un posible delito de homicidio.
Tras conocer la noticia, la madre de Cristiano, Marina Castiglione, profesora de la Universidad de Palermo, lingüista y filóloga, viajó junto a su marido, Ruben Giamporcaro, para reunirse con su hijo.
COMENTARIOS