El mercado laboral está plagado de dificultades para los jóvenes. La falta de oportunidades y la precariedad marcan el ritmo de quienes intentan lograr cierta estabilidad económica tras años de formación.
El emprendimiento es una alternativa para esa generación que busca su sitio. Cada vez hay más jóvenes llenos de ilusión que se atreven a adentrarse en un mundo no exento de riesgos y quebraderos de cabeza. Y lo hacen desde edades muy tempranas. Actualmente, aproximadamente el 7% de los andaluces menores de 30 años son autónomos o empresarios. La mayoría son mujeres que optan por el sector servicios.
Según datos de la Junta de Andalucía, en 2025, la comunidad autónoma batió récords de afiliación al Régimen Especial de Trabajadores Autónomos (RETA), sumándose casi 9.000 personas. Y en total, en zonas como Granada, se registraron 5.193 jóvenes afiliados menores de 30 años, un 5,14% más que en 2023.
Emprender no es fácil. Hace falta financiación y la incertidumbre está a la orden del día. Pero a muchos jóvenes les sale bien la jugada y alcanzan esa armonía que no encontraron trabajando para otros.
Hay jóvenes que cuentan con respaldo económico, ya sea por apoyo familiar o por ahorro procedente de otros trabajos; y otros que no tienen nada y apuestan todo por su proyecto. José Ángel Perdigones entra en este segundo grupo. “Trabajar como asalariado se me quedaba pequeño, quería algo más ambicioso”, dice este jerezano de 28 años fundador de la empresa de marketing digital Cotton Agencia. En junio de 2025 constituyó la sociedad limitada y en noviembre se instaló en una sede física en el parque empresarial de Jerez con un equipo de siete personas de entre 23 y 29 años.
“Al final cuesta día a día levantar el negocio, pero la satisfacción que se siente lo compensa todo”, comenta José Ángel, que desde los 23 ya se sentía atraído por el emprendimiento. Su aventura laboral empezó en un departamento de marketing de una empresa de telecomunicaciones cuando aún no había acabado la carrera. En los tres años que estuvo, fue adquiriendo responsabilidades. “Empecé a meter gente de prácticas y a tener a gente contratada que estaba a mi cargo”, explica.
José Ángel Perdigones, en la oficina del parque empresarial de Jerez.
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MANU GARCÍA
Llegó un momento en el que la empresa “pegó un bajonazo” y pensó que era el momento de lanzarse. Se dio de alta como autónomo y fue creando su propia cartera de clientes, sin todavía dejar de lado a la inicial. Así ofreció sus servicios en otros sectores como la hostelería o la moda. “El emprendimiento me gustaba, tenía esas ganas, pero la incertidumbre era total. Yo no sabía ni lo que era emitir una factura, ni nada relacionado con las obligaciones fiscales, ni nada de nada”, expresa.
A los cuatro meses de inscribirse como autónomo, se mudó a Madrid, como él dice, “con muchísimas ilusiones, muy poco dinero y muy pocos recursos”. Desde la capital consiguió nuevos clientes y adquirió una mayor experiencia laboral durante tres años, en los que contaba con colaboradores para editar vídeos o diseñar páginas web.
Pero José Ángel es una persona muy casera y familiar, echaba de menos su tierra y decidió regresar junto a los suyos. Continuó su actividad hasta que vio que necesitaba crear una sociedad debido al nivel de facturación y crecimiento que estaba teniendo. Lleva menos de un año aportando su granito de arena a la economía local junto a su equipo. Todos veinteañeros. Una circunstancia que a veces se convierte en una traba.
El fundador de Cotton Agencia cuenta con un equipo de siete jóvenes.
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MANU GARCÍA
“Al principio, sobre todo, me han ninguneado mucho. Ven a un chaval recién graduado y no te toman en serio. También hay personas que, por ser joven y con muchas ganas y ambición, se han sorprendido y me han dado la oportunidad. Pero la tónica general es que cuando ven a alguien joven, les cuesta más confiar”, señala este jerezano, que está convencido de que muchos jóvenes como él se han planteado emprender, pero al final, pocos lo llevan a ejecutar.
“Es difícil, esto tiene una responsabilidad detrás y tienes que tomártelo muy en serio. Hay mucha gente que habla de emprendimiento, pero no se atreve a dar el paso formal”, dice. María Luisa Moreno sí se lanzó a perseguir su sueño. Esta portuense, a sus 23 años, desarrolla su pasión por la fotografía en un su propio estudio, ubicado en la avenida Antonio Fernández Sevilla, en El Puerto.
Una fotógrafa con estudio propio
Fue en mayo de 2025 cuando abrió las puertas de su negocio, desde donde realiza sesiones fotográficas para bodas, bautizos, comuniones, recién nacidos, embarazos, mascotas, cumpleaños, o empresas. “Hago un poco de todo, pero sobre todo infantil”, comenta esta joven a la que siempre le habían llamado la atención las cámaras.
Estudió Bachillerato de Arte en su ciudad natal y realizo un Grado Superior de Proyectos Audiovisuales en Jerez. Mientras tanto, aprendía junto a varias fotógrafas profesionales los entresijos del obturador o el diafragma. “Soy un poco autodidacta, siempre he sido muy inquieta en ese sentido”, explica. Cuando completó su formación, las compañeras que se dedicaban a este sector le motivaron a emprender.
“Una de ellas me dijo “lánzate, si esto es lo tuyo te va a ir bien” y me atreví”, dice. Después, empezó a buscar locales para iniciar su actividad. En 2024 realizó una intensa búsqueda que no daba resultados. “Me rendí, era todo carísimo. Pero en febrero, cuando menos lo esperaba, llegó. Alquilaban uno, fui a verlo y no me gustó, pero justo enfrente había otro más pequeñito y me lo quedé”, comenta.
María Luisa Moreno, en su estudio de la avenida Antonio Fernández Sevilla en El Puerto.
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MANU GARCÍA
María Luisa ha contado desde el principio con el apoyo de su familia y de su pareja a quienes está muy agradecida por haberle dado ese primer empujón. Sin embargo, los inicios no son fáciles para nadie y confiesa que le ha costado “bastante” arrancar.
“Estuve unos tres meses sin apenas nada. Tenía emociones buenas, pero me comí mucho la cabeza. Emprender no ha sido tal y como esperaba, me lo esperaba más idílico y no ha sido así”, expresa. Pero en septiembre, su estudio empezó a despegar gracias a la campaña de Navidad. “Me vine arriba porque llené la agenda y a partir de ahí me ha ido conociendo más gente”, comenta la portuense.
La fotógrafa portuense editando una foto.
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MANU GARCÍA
Ella sí se había planteado alguna vez emprender y desde muy pequeña sentía que, en un futuro, quería ser su propia jefa. “A mi me gustaba llevar algo que fuera mío y que pudiera controlar yo”, expresa esta mujer que comparte que es poco común encontrar a chicas de su edad emprendiendo. Aunque haberlas, aílas, como el dicho gallego que habla de las meigas.
Emprender en el sector jurídico
Nieves Fernández-Trujillo es otra. Esta gaditana, a punto de cumplir 29 años, es socia y abogada de Smartlou, despacho de abogados con asesoramiento jurídico innovador que montó en 2021 junto al CEO Jose Carlos Pérez Arias en Cádiz. Ella es directora del departamento de marketing y desarrollo del negocio y responsable de la sede gaditana -hay otras en Algeciras, Sevilla y Madrid.
Con un currículum brillante Nieves decidió dar el paso tras haber trabajado en varias empresas como Facua, Dragados o BBVA. Graduada en Derecho y máster en Abogacía, además de otros cursos de especialización, la gaditana “quería llegar a más”. “Sentía que los protocolos internos eran bastante exhaustivos y que esa falta de flexibilidad me limitaba, en el sentido de explotar tanto mis capacidades profesionales como personales”, expresa esta mediadora y administradora de fincas.
Para ella, emprender en el sector jurídico “ha implicado asumir una responsabilidad enorme desde el primer momento. Sobre todo, especialmente cuando el objetivo no solamente es crear un despacho típico, sino construir una firma con identidad propia, valores sólidos y una visión que nos diferencie del sector tradicional, que es muy conservador”.
La abogada Nieves Fernández-Trujillo es responsable de la sede de Smartlou en Cádiz.
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MANU GARCÍA
Además Nieves es doctoranda en Derecho Civil, compaginando la práctica en despacho y en los juzgados. En su trabajo, aplica valores que considera fundamentales como la escucha activa, la transparencia, la cercanía y la empatía. Pero, a pesar de tener una función destacada en un sector que está en continua transformación, la abogada ha tenido que lidiar con situaciones en las que no la han tomado en serio por su edad.
“La juventud en ocasiones nos supone tener que demostrar constantemente nuestra capacidad, la preparación y el liderazgo, porque muchas personas enlazan la juventud con falta de preparación o de experiencia. Sin embargo, en mi caso, esa juventud la he tomado como una fortaleza, como un motivo para aportar una visión más innovadora, más actual y dinámica”, sostiene.
El mercado laboral está plagado de dificultades para los jóvenes. La falta de oportunidades y la precariedad marcan el ritmo de quienes intentan lograr cierta estabilidad económica tras años de formación.
El emprendimiento es una alternativa para esa generación que busca su sitio. Cada vez hay más jóvenes llenos de ilusión que se atreven a adentrarse en un mundo no exento de riesgos y quebraderos de cabeza. Y lo hacen desde edades muy tempranas. Actualmente, aproximadamente el 7% de los andaluces menores de 30 años son autónomos o empresarios. La mayoría son mujeres que optan por el sector servicios.
Según datos de la Junta de Andalucía, en 2025, la comunidad autónoma batió récords de afiliación al Régimen Especial de Trabajadores Autónomos (RETA), sumándose casi 9.000 personas. Y en total, en zonas como Granada, se registraron 5.193 jóvenes afiliados menores de 30 años, un 5,14% más que en 2023.
Emprender no es fácil. Hace falta financiación y la incertidumbre está a la orden del día. Pero a muchos jóvenes les sale bien la jugada y alcanzan esa armonía que no encontraron trabajando para otros.
Hay jóvenes que cuentan con respaldo económico, ya sea por apoyo familiar o por ahorro procedente de otros trabajos; y otros que no tienen nada y apuestan todo por su proyecto. José Ángel Perdigones entra en este segundo grupo. “Trabajar como asalariado se me quedaba pequeño, quería algo más ambicioso”, dice este jerezano de 28 años fundador de la empresa de marketing digital Cotton Agencia. En junio de 2025 constituyó la sociedad limitada y en noviembre se instaló en una sede física en el parque empresarial de Jerez con un equipo de siete personas de entre 23 y 29 años.
“Al final cuesta día a día levantar el negocio, pero la satisfacción que se siente lo compensa todo”, comenta José Ángel, que desde los 23 ya se sentía atraído por el emprendimiento. Su aventura laboral empezó en un departamento de marketing de una empresa de telecomunicaciones cuando aún no había acabado la carrera. En los tres años que estuvo, fue adquiriendo responsabilidades. “Empecé a meter gente de prácticas y a tener a gente contratada que estaba a mi cargo”, explica.
José Ángel Perdigones, en la oficina del parque empresarial de Jerez.
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MANU GARCÍA
Llegó un momento en el que la empresa “pegó un bajonazo” y pensó que era el momento de lanzarse. Se dio de alta como autónomo y fue creando su propia cartera de clientes, sin todavía dejar de lado a la inicial. Así ofreció sus servicios en otros sectores como la hostelería o la moda. “El emprendimiento me gustaba, tenía esas ganas, pero la incertidumbre era total. Yo no sabía ni lo que era emitir una factura, ni nada relacionado con las obligaciones fiscales, ni nada de nada”, expresa.
A los cuatro meses de inscribirse como autónomo, se mudó a Madrid, como él dice, “con muchísimas ilusiones, muy poco dinero y muy pocos recursos”. Desde la capital consiguió nuevos clientes y adquirió una mayor experiencia laboral durante tres años, en los que contaba con colaboradores para editar vídeos o diseñar páginas web.
Pero José Ángel es una persona muy casera y familiar, echaba de menos su tierra y decidió regresar junto a los suyos. Continuó su actividad hasta que vio que necesitaba crear una sociedad debido al nivel de facturación y crecimiento que estaba teniendo. Lleva menos de un año aportando su granito de arena a la economía local junto a su equipo. Todos veinteañeros. Una circunstancia que a veces se convierte en una traba.
El fundador de Cotton Agencia cuenta con un equipo de siete jóvenes.
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MANU GARCÍA
“Al principio, sobre todo, me han ninguneado mucho. Ven a un chaval recién graduado y no te toman en serio. También hay personas que, por ser joven y con muchas ganas y ambición, se han sorprendido y me han dado la oportunidad. Pero la tónica general es que cuando ven a alguien joven, les cuesta más confiar”, señala este jerezano, que está convencido de que muchos jóvenes como él se han planteado emprender, pero al final, pocos lo llevan a ejecutar.
“Es difícil, esto tiene una responsabilidad detrás y tienes que tomártelo muy en serio. Hay mucha gente que habla de emprendimiento, pero no se atreve a dar el paso formal”, dice. María Luisa Moreno sí se lanzó a perseguir su sueño. Esta portuense, a sus 23 años, desarrolla su pasión por la fotografía en un su propio estudio, ubicado en la avenida Antonio Fernández Sevilla, en El Puerto.
Una fotógrafa con estudio propio
Fue en mayo de 2025 cuando abrió las puertas de su negocio, desde donde realiza sesiones fotográficas para bodas, bautizos, comuniones, recién nacidos, embarazos, mascotas, cumpleaños, o empresas. “Hago un poco de todo, pero sobre todo infantil”, comenta esta joven a la que siempre le habían llamado la atención las cámaras.
Estudió Bachillerato de Arte en su ciudad natal y realizo un Grado Superior de Proyectos Audiovisuales en Jerez. Mientras tanto, aprendía junto a varias fotógrafas profesionales los entresijos del obturador o el diafragma. “Soy un poco autodidacta, siempre he sido muy inquieta en ese sentido”, explica. Cuando completó su formación, las compañeras que se dedicaban a este sector le motivaron a emprender.
“Una de ellas me dijo “lánzate, si esto es lo tuyo te va a ir bien” y me atreví”, dice. Después, empezó a buscar locales para iniciar su actividad. En 2024 realizó una intensa búsqueda que no daba resultados. “Me rendí, era todo carísimo. Pero en febrero, cuando menos lo esperaba, llegó. Alquilaban uno, fui a verlo y no me gustó, pero justo enfrente había otro más pequeñito y me lo quedé”, comenta.
María Luisa Moreno, en su estudio de la avenida Antonio Fernández Sevilla en El Puerto.
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MANU GARCÍA
María Luisa ha contado desde el principio con el apoyo de su familia y de su pareja a quienes está muy agradecida por haberle dado ese primer empujón. Sin embargo, los inicios no son fáciles para nadie y confiesa que le ha costado “bastante” arrancar.
“Estuve unos tres meses sin apenas nada. Tenía emociones buenas, pero me comí mucho la cabeza. Emprender no ha sido tal y como esperaba, me lo esperaba más idílico y no ha sido así”, expresa. Pero en septiembre, su estudio empezó a despegar gracias a la campaña de Navidad. “Me vine arriba porque llené la agenda y a partir de ahí me ha ido conociendo más gente”, comenta la portuense.
La fotógrafa portuense editando una foto.
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MANU GARCÍA
Ella sí se había planteado alguna vez emprender y desde muy pequeña sentía que, en un futuro, quería ser su propia jefa. “A mi me gustaba llevar algo que fuera mío y que pudiera controlar yo”, expresa esta mujer que comparte que es poco común encontrar a chicas de su edad emprendiendo. Aunque haberlas, aílas, como el dicho gallego que habla de las meigas.
Emprender en el sector jurídico
Nieves Fernández-Trujillo es otra. Esta gaditana, a punto de cumplir 29 años, es socia y abogada de Smartlou, despacho de abogados con asesoramiento jurídico innovador que montó en 2021 junto al CEO Jose Carlos Pérez Arias en Cádiz. Ella es directora del departamento de marketing y desarrollo del negocio y responsable de la sede gaditana -hay otras en Algeciras, Sevilla y Madrid.
Con un currículum brillante Nieves decidió dar el paso tras haber trabajado en varias empresas como Facua, Dragados o BBVA. Graduada en Derecho y máster en Abogacía, además de otros cursos de especialización, la gaditana “quería llegar a más”. “Sentía que los protocolos internos eran bastante exhaustivos y que esa falta de flexibilidad me limitaba, en el sentido de explotar tanto mis capacidades profesionales como personales”, expresa esta mediadora y administradora de fincas.
Para ella, emprender en el sector jurídico “ha implicado asumir una responsabilidad enorme desde el primer momento. Sobre todo, especialmente cuando el objetivo no solamente es crear un despacho típico, sino construir una firma con identidad propia, valores sólidos y una visión que nos diferencie del sector tradicional, que es muy conservador”.
La abogada Nieves Fernández-Trujillo es responsable de la sede de Smartlou en Cádiz.
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MANU GARCÍA
Además Nieves es doctoranda en Derecho Civil, compaginando la práctica en despacho y en los juzgados. En su trabajo, aplica valores que considera fundamentales como la escucha activa, la transparencia, la cercanía y la empatía. Pero, a pesar de tener una función destacada en un sector que está en continua transformación, la abogada ha tenido que lidiar con situaciones en las que no la han tomado en serio por su edad.
“La juventud en ocasiones nos supone tener que demostrar constantemente nuestra capacidad, la preparación y el liderazgo, porque muchas personas enlazan la juventud con falta de preparación o de experiencia. Sin embargo, en mi caso, esa juventud la he tomado como una fortaleza, como un motivo para aportar una visión más innovadora, más actual y dinámica”, sostiene.
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