gentes del sur

Marie Delgado, una dramaturga de Chiclana en Madrid: "Era imposible hacer en Andalucía el tipo de teatro que hago"

Esta directora de escena y actriz, fundadora de la compañía La Tarara, presentará su obra 'Sophia in da house' este viernes 2 de octubre en el Teatro Moderno de su localidad natal

  • Marie Delgado, directora de la obra teatral 'Sophia in da house'.

Pregunta. ¿Por qué el teatro?

Respuesta. Desde pequeña me interesó y fue como mi medio para expresarme. Desde los 13 años empecé a practicarlo en Chiclana. Ahí me apunté a la Escuela de Teatro de Antonio Estrada, que ha sido mi profesor hasta que cumplí los 17. Era como mi forma de expresarme y de divertirme, las dos cosas. Y yo creo que también es un gusto por el disfraz, por transformarse, por la magia. Siempre he tenido mucha capacidad de liderazgo. Se juntan todas esas cosas.

P. ¿Qué le dijo su familia cuando le manifestó que quería ser actriz?

R. Eso se lo planteé a los 17, que era cuando tenía que elegir la carrera, y la verdad es que lo entendieron, ya se lo veían venir, porque yo desde pequeña decía que quería ser actriz. Entonces, se lo tomaron muy bien y siempre me han apoyado.

  • Marie Delgado, en una imagen promocional de La Pizarro.

P. ¿Y cómo ha vivido la fundación de su propia compañía? ¿Pensaba que iba a poder vivir de ello?

R. Fundamos la compañía cuando estábamos en la Escuela de Arte Dramático de Sevilla. Al principio era por diversión, como siempre, pero sí que teníamos ambición. Éramos cuatro personas, iguales con los mismos gustos y seguimos siendo amigos. Y pronto me di cuenta de que yo no quería ser actriz solo. Que yo quería dirigir, quería escribir y quería ser la directora de mi propia compañía, que era La Tarara. Lo pasábamos bien, pero a la vez empezamos a entender que sí que queríamos vivir de ello.

P. ¿Y fue difícil abrirse camino?

R. Sí, muy difícil. Cuando empezamos a hacer teatro salieron actuaciones y empezaron a conocernos en Sevilla. Pero yo creo que el lenguaje que decidimos trabajar es algo complicado en Andalucía. Y es que hasta a día de hoy nos cuesta. Es muy difícil. Veo lo positivo de la profesión, pero es súper complicado.

P. Cuando entra en este sector, ¿qué males se encuentra?

R. Me encuentro con que es difícil acceder, a lo mejor, a ciertas programaciones de teatro. Es complicado que te tomen en serio sin conocerte o sin algún pariente o algo relacionado con la profesión. Y, sobre todo, eso, trabajando cierto lenguaje, que te tomen en serio o que te den una oportunidad sin conocerte mucho.

P. Hablando un poco de su obra, los personajes llevan prótesis faciales, jorobas o barrigas. ¿Es algo que se repite en sus propuestas?

R. Desde que empezamos nosotros con la compañía nos inspiramos mucho en Tadeusz Kantor, que es un director polaco que creó un género que se llama el teatro de la muerte. Y usaba una caracterización peculiar, con una base de maquillaje muy blanca, recreando un poco este estilo gótico. También nos inspiramos en muchos directores que trabajaban con lo plástico y con la caracterización, con un vestuario muy concreto. Todo ello se une al costumbrismo andaluz y al Carnaval de Cádiz, que es lo que a mí me ha inspirado desde siempre. El disfraz y el gusto por la transformación, por las pelucas, por el maquillaje, por un vestuario casi siempre vintage que se sale de lo habitual. Nuestras obras son muy estéticas desde el principio y siguen siéndolo. Yo creo que ese es el principal rasgo que nos identifica.

P. Y esos personajes hablan un idioma inventado.

Empezamos trabajando mucho desde la danza y desde lo gestual, desde lo físico. Entonces había directores que nos gustaban mucho, como El Chino, de Teatro del Velador, o La Zaranda, que al final tienen un uso del lenguaje un poco peculiar, habla andaluz, pero tiene de referente a Tadeusz Kantor, como nosotros. Veíamos ese tipo de uso del lenguaje y nos hacía gracia. Entonces decidimos hablar en inglés, pero inventado, como españolizado. Pero es verdad que en los últimos cinco años he sentido que nuestras obras hablen en castellano. Yo trabajo desde la danza y desde la palabra a partes iguales ya.

P. Sophia in da house trata la intimidad de una mujer sola en su casa. ¿Cambiamos cuando nadie nos está mirando?

R. Claro. La idea principal era investigar sobre la intimidad cuando una persona está en su casa. Me interesa, soy muy curiosa. Y en estos últimos años he estado revisando la obra del periodista Jesús Quintero y cómo él entrevista, sobre todo, a los personajes que son más inadaptados de la baja Andalucía, y siempre es el rasgo principal de mis obras.

Y entonces yo, pensando en mi propia vida, digo: "Madre mía, si alguien me viera hacer las cosas que hago aquí en casa: bailando con una fregona, leyendo en voz alta una carta que he escrito, con cosas que jamás confesaría nadie, con los miedos un poco irracionales que tengo ¿y si ahora aquí viviera un fantasma o viene un loco y me mata?', o cosas así".

Uniendo un poco esas sensaciones desde lo real, pensé en escribir una pieza en la que este tipo de emociones se plasmaran así. En tu casa tú puedes bailar, puedes cocinar, y todo eso se puede convertir en una danza, en un espectáculo. Darle forma un poco simbólica a las tareas cotidianas que se pueden hacer en casa y mezclar eso con el terror, que es también como uno de los estilos que solemos trabajar. La idea de que un fantasma te posea, cómo se mueve ese cuerpo, cómo se baila con telarañas.

P. Entiendo que tú vives sola.

R. No, ahora no estoy viviendo sola, pero me inspiro en los momentos de soledad, en los que estoy en el salón yo sola o que mi amiga con la que vivo de repente está de viaje y estoy yo aquí. Me emparanoio mucho con esos momentos, sobre todo por la noche. Tengo mis miedos.

P. ¿Una mujer viviendo sola actualmente sigue estando mal vista en la sociedad?

R. Yo creo que no, al revés. Qué suerte que puede estar ella sola en un piso. Porque hoy en día, con el mercado inmobiliario como está, es bien complicado irte tú sola. Vamos, es una mujer privilegiada diría yo.

  • La chiclanera interpreta 'Sophia in da house'.

P. Llega el viernes y hay distintos planes culturales, por ejemplo el día que actúas en el Teatro Moderno, proyectan una película en el autocine. ¿Percibe que hay interés por el teatro para que sea la primera opción?

R. Yo creo que, sobre todo, vamos al teatro los que nos dedicamos al teatro. Le damos prioridad. Pero no creo que sea la prioridad para gente con otros trabajos. Pero sí es verdad que yo siento que la gente está yendo más. Porque muchas veces voy a ver espectáculos y están llenos. Y muchas veces incluso me he quedado sin entrada, por lo menos, aquí en Madrid. La gente está yendo más al teatro y le está dando su importancia, se están haciendo cosas chulísimas ahora.

P. Yo siempre he tenido la sensación de que el teatro es muy de nicho, sobre todo en Andalucía. En Madrid, hay muchísimo movimiento, pero aquí parece que estoy haciendo algo raro.

R. Tengo esa percepción, principalmente, porque me tuve que ir. Era imposible poder hacer en Andalucía el tipo de teatro que hago. En Madrid sí que veo que gente que tiene trabajos alejados del teatro de repente dice: "Pues vamos a ir al Centro Dramático Nacional a ver esto" o "vamos a ir al Teatro del Barrio”. Siento que mi trabajo no se ha podido expandir en Andalucía y me da un poco de pena. Es como que tengo un sentimiento con Andalucía muy profundo y, a veces, muy triste, porque todo lo que yo hago nace de ahí, del costumbrismo andaluz, de Cádiz, y, al final, mi carrera se está desarrollando en Madrid. Las oportunidades me las están dando aquí.

No deja de ser curioso que Madrid es la que me está sosteniendo y la que está haciendo que sea posible el desarrollo de la compañía, pese a que nació en Andalucía. Realmente mi trabajo no se conoce ahí. Salvo mis amigos del teatro, que sí me conocen. Pero siento que está un poco suspendido. No sé qué tiene que pasar para que se les de la oportunidad a más compañías y que sea una opción de ocio.

P. Yo diría que falta de oferta no es. Yo echo un vistazo a las programaciones y teatro hay. Pero creo que hay que abrir un poco las miras. Y, en ese sentido, Madrid no se puede comparar.

R. Sí, eso es.

  • La dramaturga, durante su performance.

P. ¿Qué obras tiene ahora mismo en mente?

R. Estamos con Sofía in da house, en el Fest de Sevilla y en el Museo Thyssen, en Málaga. Y ahora en Chiclana. Cada vez que salen actuaciones de esta obra es genial. Es fácil de mover. Pero, sobre todo, ahora estamos a tope con La nueva era, que es la última pieza que escribí, que se estrenó en el Festival Surge Madrid. Y ahora estaremos en el Festival Guillermo Heras, en Alicante, con ese montaje. Entonces estamos ensayando porque en un mes estamos allí.

Y luego, lo más ambicioso que hemos hecho hasta ahora, que va a ser en el Teatro Español, en la que dirigiré una obra llamada Al amanecer, de un autor que se llama Rafael Diezte, de la Generación del 27. Y más textos que estoy escribiendo para el futuro, que todavía no se pueden desvelar.

P. Veo que de momento, va bien, pero si esto dejara de ser su sustento de vida, ¿tiene un plan B?

R. Realmente no es mi sustento de vida. Yo creo que para el 85% de los directores y dramaturgos el hacer teatro no es el sustento. Yo trabajo como docente de teatro en centros de Madrid, La docencia es algo que me apasiona y me gustaría poder intercalar esas clases de teatro en universidades, en escuelas de arte dramático, con mi trabajo como directora y escritora.

Pregunta. ¿Por qué el teatro?

Respuesta. Desde pequeña me interesó y fue como mi medio para expresarme. Desde los 13 años empecé a practicarlo en Chiclana. Ahí me apunté a la Escuela de Teatro de Antonio Estrada, que ha sido mi profesor hasta que cumplí los 17. Era como mi forma de expresarme y de divertirme, las dos cosas. Y yo creo que también es un gusto por el disfraz, por transformarse, por la magia. Siempre he tenido mucha capacidad de liderazgo. Se juntan todas esas cosas.

P. ¿Qué le dijo su familia cuando le manifestó que quería ser actriz?

R. Eso se lo planteé a los 17, que era cuando tenía que elegir la carrera, y la verdad es que lo entendieron, ya se lo veían venir, porque yo desde pequeña decía que quería ser actriz. Entonces, se lo tomaron muy bien y siempre me han apoyado.

  • Marie Delgado, en una imagen promocional de La Pizarro.

P. ¿Y cómo ha vivido la fundación de su propia compañía? ¿Pensaba que iba a poder vivir de ello?

R. Fundamos la compañía cuando estábamos en la Escuela de Arte Dramático de Sevilla. Al principio era por diversión, como siempre, pero sí que teníamos ambición. Éramos cuatro personas, iguales con los mismos gustos y seguimos siendo amigos. Y pronto me di cuenta de que yo no quería ser actriz solo. Que yo quería dirigir, quería escribir y quería ser la directora de mi propia compañía, que era La Tarara. Lo pasábamos bien, pero a la vez empezamos a entender que sí que queríamos vivir de ello.

P. ¿Y fue difícil abrirse camino?

R. Sí, muy difícil. Cuando empezamos a hacer teatro salieron actuaciones y empezaron a conocernos en Sevilla. Pero yo creo que el lenguaje que decidimos trabajar es algo complicado en Andalucía. Y es que hasta a día de hoy nos cuesta. Es muy difícil. Veo lo positivo de la profesión, pero es súper complicado.

P. Cuando entra en este sector, ¿qué males se encuentra?

R. Me encuentro con que es difícil acceder, a lo mejor, a ciertas programaciones de teatro. Es complicado que te tomen en serio sin conocerte o sin algún pariente o algo relacionado con la profesión. Y, sobre todo, eso, trabajando cierto lenguaje, que te tomen en serio o que te den una oportunidad sin conocerte mucho.

P. Hablando un poco de su obra, los personajes llevan prótesis faciales, jorobas o barrigas. ¿Es algo que se repite en sus propuestas?

R. Desde que empezamos nosotros con la compañía nos inspiramos mucho en Tadeusz Kantor, que es un director polaco que creó un género que se llama el teatro de la muerte. Y usaba una caracterización peculiar, con una base de maquillaje muy blanca, recreando un poco este estilo gótico. También nos inspiramos en muchos directores que trabajaban con lo plástico y con la caracterización, con un vestuario muy concreto. Todo ello se une al costumbrismo andaluz y al Carnaval de Cádiz, que es lo que a mí me ha inspirado desde siempre. El disfraz y el gusto por la transformación, por las pelucas, por el maquillaje, por un vestuario casi siempre vintage que se sale de lo habitual. Nuestras obras son muy estéticas desde el principio y siguen siéndolo. Yo creo que ese es el principal rasgo que nos identifica.

P. Y esos personajes hablan un idioma inventado.

Empezamos trabajando mucho desde la danza y desde lo gestual, desde lo físico. Entonces había directores que nos gustaban mucho, como El Chino, de Teatro del Velador, o La Zaranda, que al final tienen un uso del lenguaje un poco peculiar, habla andaluz, pero tiene de referente a Tadeusz Kantor, como nosotros. Veíamos ese tipo de uso del lenguaje y nos hacía gracia. Entonces decidimos hablar en inglés, pero inventado, como españolizado. Pero es verdad que en los últimos cinco años he sentido que nuestras obras hablen en castellano. Yo trabajo desde la danza y desde la palabra a partes iguales ya.

P. Sophia in da house trata la intimidad de una mujer sola en su casa. ¿Cambiamos cuando nadie nos está mirando?

R. Claro. La idea principal era investigar sobre la intimidad cuando una persona está en su casa. Me interesa, soy muy curiosa. Y en estos últimos años he estado revisando la obra del periodista Jesús Quintero y cómo él entrevista, sobre todo, a los personajes que son más inadaptados de la baja Andalucía, y siempre es el rasgo principal de mis obras.

Y entonces yo, pensando en mi propia vida, digo: "Madre mía, si alguien me viera hacer las cosas que hago aquí en casa: bailando con una fregona, leyendo en voz alta una carta que he escrito, con cosas que jamás confesaría nadie, con los miedos un poco irracionales que tengo ¿y si ahora aquí viviera un fantasma o viene un loco y me mata?', o cosas así".

Uniendo un poco esas sensaciones desde lo real, pensé en escribir una pieza en la que este tipo de emociones se plasmaran así. En tu casa tú puedes bailar, puedes cocinar, y todo eso se puede convertir en una danza, en un espectáculo. Darle forma un poco simbólica a las tareas cotidianas que se pueden hacer en casa y mezclar eso con el terror, que es también como uno de los estilos que solemos trabajar. La idea de que un fantasma te posea, cómo se mueve ese cuerpo, cómo se baila con telarañas.

P. Entiendo que tú vives sola.

R. No, ahora no estoy viviendo sola, pero me inspiro en los momentos de soledad, en los que estoy en el salón yo sola o que mi amiga con la que vivo de repente está de viaje y estoy yo aquí. Me emparanoio mucho con esos momentos, sobre todo por la noche. Tengo mis miedos.

P. ¿Una mujer viviendo sola actualmente sigue estando mal vista en la sociedad?

R. Yo creo que no, al revés. Qué suerte que puede estar ella sola en un piso. Porque hoy en día, con el mercado inmobiliario como está, es bien complicado irte tú sola. Vamos, es una mujer privilegiada diría yo.

  • La chiclanera interpreta 'Sophia in da house'.

P. Llega el viernes y hay distintos planes culturales, por ejemplo el día que actúas en el Teatro Moderno, proyectan una película en el autocine. ¿Percibe que hay interés por el teatro para que sea la primera opción?

R. Yo creo que, sobre todo, vamos al teatro los que nos dedicamos al teatro. Le damos prioridad. Pero no creo que sea la prioridad para gente con otros trabajos. Pero sí es verdad que yo siento que la gente está yendo más. Porque muchas veces voy a ver espectáculos y están llenos. Y muchas veces incluso me he quedado sin entrada, por lo menos, aquí en Madrid. La gente está yendo más al teatro y le está dando su importancia, se están haciendo cosas chulísimas ahora.

P. Yo siempre he tenido la sensación de que el teatro es muy de nicho, sobre todo en Andalucía. En Madrid, hay muchísimo movimiento, pero aquí parece que estoy haciendo algo raro.

R. Tengo esa percepción, principalmente, porque me tuve que ir. Era imposible poder hacer en Andalucía el tipo de teatro que hago. En Madrid sí que veo que gente que tiene trabajos alejados del teatro de repente dice: "Pues vamos a ir al Centro Dramático Nacional a ver esto" o "vamos a ir al Teatro del Barrio”. Siento que mi trabajo no se ha podido expandir en Andalucía y me da un poco de pena. Es como que tengo un sentimiento con Andalucía muy profundo y, a veces, muy triste, porque todo lo que yo hago nace de ahí, del costumbrismo andaluz, de Cádiz, y, al final, mi carrera se está desarrollando en Madrid. Las oportunidades me las están dando aquí.

No deja de ser curioso que Madrid es la que me está sosteniendo y la que está haciendo que sea posible el desarrollo de la compañía, pese a que nació en Andalucía. Realmente mi trabajo no se conoce ahí. Salvo mis amigos del teatro, que sí me conocen. Pero siento que está un poco suspendido. No sé qué tiene que pasar para que se les de la oportunidad a más compañías y que sea una opción de ocio.

P. Yo diría que falta de oferta no es. Yo echo un vistazo a las programaciones y teatro hay. Pero creo que hay que abrir un poco las miras. Y, en ese sentido, Madrid no se puede comparar.

R. Sí, eso es.

  • La dramaturga, durante su performance.

P. ¿Qué obras tiene ahora mismo en mente?

R. Estamos con Sofía in da house, en el Fest de Sevilla y en el Museo Thyssen, en Málaga. Y ahora en Chiclana. Cada vez que salen actuaciones de esta obra es genial. Es fácil de mover. Pero, sobre todo, ahora estamos a tope con La nueva era, que es la última pieza que escribí, que se estrenó en el Festival Surge Madrid. Y ahora estaremos en el Festival Guillermo Heras, en Alicante, con ese montaje. Entonces estamos ensayando porque en un mes estamos allí.

Y luego, lo más ambicioso que hemos hecho hasta ahora, que va a ser en el Teatro Español, en la que dirigiré una obra llamada Al amanecer, de un autor que se llama Rafael Diezte, de la Generación del 27. Y más textos que estoy escribiendo para el futuro, que todavía no se pueden desvelar.

P. Veo que de momento, va bien, pero si esto dejara de ser su sustento de vida, ¿tiene un plan B?

R. Realmente no es mi sustento de vida. Yo creo que para el 85% de los directores y dramaturgos el hacer teatro no es el sustento. Yo trabajo como docente de teatro en centros de Madrid, La docencia es algo que me apasiona y me gustaría poder intercalar esas clases de teatro en universidades, en escuelas de arte dramático, con mi trabajo como directora y escritora.

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