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Jesús Tocino, venenciador 'multipremiado' de Chiclana: "He servido delante de Julio Iglesias, Rocío Jurado o George W. Bush"

Este experto en servir vino, que lleva medio siglo recorriendo el mundo, ha sido galardonado con el prestigioso Premio Andalucía del Turismo 2026

  • Jesús Tocino, venenciador chiclanero que ha trabajado en numerosos eventos para promocionar el vino. -

A Jesús María Tocino se le nota el inmenso cariño que tiene por la cultura del vino. Este chiclanero de 59 años lleva medio siglo con una venencia en la mano. Un hombre sencillo, amante de su tierra, que con constancia y entrega se ha convertido en uno de los venenciadores más importantes del mundo. Toda una vida venenciando para Pedro Domecq, el Grupo Estévez, Real Tesoro, la embajada española, caterings, hoteles y una larga lista de innumerables instituciones y entidades que han contado con él.

Su figura no ha pasado desapercibida y acaba de ser galardonado con el prestigioso Premio Andalucía del Turismo 2026 en la categoría de Profesional del Sector Turístico. Galardón que se suma al que recibió en agosto de este mismo año, la XVII Capacha del Año por parte de la Peña Flamenca Chiclanera y a su nombramiento como Capataz de Honor de la Feria de San Antonio de Chiclana.

Tocino ha recorrido ferias y eventos por todo el mundo sirviendo vinos de la tierra a personalidades del mundo de la cultura y la política. Además de ser miembro del Consejo Regulador del Marco de Jerez, fundó en 1990 la primera empresa dedicada a este oficio, Venenciadores del Sherry, y posteriormente, Venenciadores del Sur en 2010. Llevando por bandera un arte que empezó a llamarle la atención con tan solo nueve años. Es bisnieto de María Salud, una mujer adelantada a su tiempo que fundó en 1870 su propia bodega, ya extinta. Fue allí donde Jesús descubrió su pasión. “Yo he echado los dientes en la bodega. Terminaba el colegio y me iba para allá todos los días”, comenta el venenciador.

  • Jesús Tocino venenciando.
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Rodeado de botas recuerda aquellos veranos en los que su padre le mandaba servir las copas a los primeros turistas que empezaban a llegar a la playa de La Barrosa. “Me hacían fotografías y me traían regalos”, dice este hombre que, empezó a ganar concursos de venencia y ya no ha parado de levantar el brazo.

Pregunta. Fue su padre quien se enseñó este oficio.

Respuesta. Sí, mi padre y mis dos hermanos. En la bodega venenciamos todos. Yo era el más chico, me gustaba más y practicaba más. Empecé a venenciar profesionalmente desde que tenía 18 años, pero desde los 9 años ya venenciaba en las ferias y en concursos

P. ¿Cómo se practica esta técnica? ¿Cuánto tiempo hay que dedicarle?

R. Pues mira, hay que empezar con agua para no derramar vino, y llevarse dos horas diarias por lo menos, durante cuatro meses, para coger destreza con la venencia. Lo primero que te sale es un callo en el dedo corazón. El músculo del hombro lo tienes que fortalecer para levantar la mano y que no te canse. Todos los venenciadores cuando empiezan dicen: "Es que me duele el hombro, me duele, estoy cansado". Después de tantos años, para mí la venencia no tiene ningún misterio. Yo ya hago lo que quiero. Yo hago con la venencia como Messi o Ronaldo, que dicen por ahí voy a meter la pelota, chutan y la meten. Yo igual con la venencia. Pongo el ojo y digo: Por ahí va a entrar el chorro, y por ahí entra.

P. ¿Qué aporta esta técnica más allá de su atractivo estético?

R. Hay tres formas para venenciar. Está el venenciador de bodega, cuya misión es sacar muestras de las botas y analizar los vinos, que se llama arrumbador. Y después está el venenciador de exhibiciones, que es lo que se ve normalmente cuando tú vas a una boda, a un catering, en una feria de muestras de turismo. En esos casos, es un atractivo para traer a la gente al stand y brindar con una copa de vino. Yo he ido a miles de eventos por todo el mundo a lo largo de mi vida, hasta al senado americano o a las bodas de famosos como Julio Iglesias o Rocío Jurado.

P. Además ha venenciado delante de mandatarios como George W. Bush.

R. Eso fue el 12 de octubre de 1992, para conmemorar el quinto centenario del descubrimiento de América. También estuve toda la Expo del 92 en Sevilla. Por las noches, era el día de honor de cada país, y en el de Rusia me acuerdo que estaba Mijaíl Gorbachov, ex presidente de la Unión Soviética.

  • El chiclanero empezó a venenciar con tan solo nueve años. 
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P. ¿Ha tenido alguna vez algún imprevisto en directo que haya tenido que solventar sobre la marcha?

R. Normalmente no me suelo poner nervioso. Bueno, he tenido algunas cosas con el protocolo, pero ya he hecho cursos para saber a quién hay que servir primero. Me acuerdo una vez que estaba José Rodríguez de la Borbolla, ex presidente de la Junta de Andalucía, en una entrega de premios en La Palma del Condado. Y yo tenía en la mano unas nueve copas. Mi primera idea fue servirle a él, pero había al lado una delegada y me dijo que primero iba ella. Desde entonces sé que a la mujer siempre se le sirve primero, aunque esté el primer ministro a su lado. Primero a las mayores y luego a las jóvenes, y después, empiezas con los hombres. Normalmente hay una persona que me dice, ese va primero que es el que manda. Es una cuestión de protocolo civil. En el militar, cada uno tiene su cargo.

P. En Jerez se acaba de celebrar el XI Concurso de Venencia Infantil dentro de las tradicionales Fiestas de la Vendimia. ¿Participaba en certámenes?

R. Siempre iba a los concursos y me fijaba en todo. Copiaba lo mejor de cada uno. Antes los premios eran muy cuantiosos y venían los mejores venenciadores de todo Jerez, Sanlúcar o El Puerto. Casi todos eran profesionales de las bodegas, te mandaban y luego ibas a todas las ferias promocionando tu vino. Hoy en día, los concursos infantiles se hacen para promocionar y animar a toda la juventud a que practique. Pero después no lo llevan a cabo porque ninguno pertenece a ninguna bodega. Termina la Fiesta de la Vendimia y, ya después, hasta el año que viene.

  • Jesús Tocino imparte cursos de venencia a las nuevas generaciones.
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P. Imparte cursos para las nuevas generaciones, ¿nota que hay interés por formarse?

R. Los hago de forma bienal porque a veces no tengo gente suficiente para formar un grupo. El primer año tuve cerca de 30. Después han ido viniendo menos. Al principio hay fiebre, pero después se va desinflando. Muchos venenciadores que he enseñado, si no trabajan especialmente en un catering o en una bodega, después no siguen. Lo hacen como el que hace un curso de cerámica y aprende algo nuevo.

P. Entonces, ¿cree que esta profesión se va a perder en un futuro?

R. Mientras haya bodegas, no se va a perder. Porque es una forma muy bonita de promoción de los vinos de nuestra tierra. Y, además, es exclusiva del Marco de Jerez. Después nos copiaron en otras partes de España. Pero sí es verdad que cada vez hay menos, porque también hay menos bodegas. Tenemos que hacer la labor de enseñar a la juventud que el vino tiene vida cultural y es economía local. Es una bebida que tenemos que promocionar para que la gente joven empiece a beber vino y no los cubatas de ron y whisky que provienen de otras partes del mundo. Las autoridades tienen que promocionar los productos locales de cada sitio.

A Jesús María Tocino se le nota el inmenso cariño que tiene por la cultura del vino. Este chiclanero de 59 años lleva medio siglo con una venencia en la mano. Un hombre sencillo, amante de su tierra, que con constancia y entrega se ha convertido en uno de los venenciadores más importantes del mundo. Toda una vida venenciando para Pedro Domecq, el Grupo Estévez, Real Tesoro, la embajada española, caterings, hoteles y una larga lista de innumerables instituciones y entidades que han contado con él.

Su figura no ha pasado desapercibida y acaba de ser galardonado con el prestigioso Premio Andalucía del Turismo 2026 en la categoría de Profesional del Sector Turístico. Galardón que se suma al que recibió en agosto de este mismo año, la XVII Capacha del Año por parte de la Peña Flamenca Chiclanera y a su nombramiento como Capataz de Honor de la Feria de San Antonio de Chiclana.

Tocino ha recorrido ferias y eventos por todo el mundo sirviendo vinos de la tierra a personalidades del mundo de la cultura y la política. Además de ser miembro del Consejo Regulador del Marco de Jerez, fundó en 1990 la primera empresa dedicada a este oficio, Venenciadores del Sherry, y posteriormente, Venenciadores del Sur en 2010. Llevando por bandera un arte que empezó a llamarle la atención con tan solo nueve años. Es bisnieto de María Salud, una mujer adelantada a su tiempo que fundó en 1870 su propia bodega, ya extinta. Fue allí donde Jesús descubrió su pasión. “Yo he echado los dientes en la bodega. Terminaba el colegio y me iba para allá todos los días”, comenta el venenciador.

  • Jesús Tocino venenciando.
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Rodeado de botas recuerda aquellos veranos en los que su padre le mandaba servir las copas a los primeros turistas que empezaban a llegar a la playa de La Barrosa. “Me hacían fotografías y me traían regalos”, dice este hombre que, empezó a ganar concursos de venencia y ya no ha parado de levantar el brazo.

Pregunta. Fue su padre quien se enseñó este oficio.

Respuesta. Sí, mi padre y mis dos hermanos. En la bodega venenciamos todos. Yo era el más chico, me gustaba más y practicaba más. Empecé a venenciar profesionalmente desde que tenía 18 años, pero desde los 9 años ya venenciaba en las ferias y en concursos

P. ¿Cómo se practica esta técnica? ¿Cuánto tiempo hay que dedicarle?

R. Pues mira, hay que empezar con agua para no derramar vino, y llevarse dos horas diarias por lo menos, durante cuatro meses, para coger destreza con la venencia. Lo primero que te sale es un callo en el dedo corazón. El músculo del hombro lo tienes que fortalecer para levantar la mano y que no te canse. Todos los venenciadores cuando empiezan dicen: "Es que me duele el hombro, me duele, estoy cansado". Después de tantos años, para mí la venencia no tiene ningún misterio. Yo ya hago lo que quiero. Yo hago con la venencia como Messi o Ronaldo, que dicen por ahí voy a meter la pelota, chutan y la meten. Yo igual con la venencia. Pongo el ojo y digo: Por ahí va a entrar el chorro, y por ahí entra.

P. ¿Qué aporta esta técnica más allá de su atractivo estético?

R. Hay tres formas para venenciar. Está el venenciador de bodega, cuya misión es sacar muestras de las botas y analizar los vinos, que se llama arrumbador. Y después está el venenciador de exhibiciones, que es lo que se ve normalmente cuando tú vas a una boda, a un catering, en una feria de muestras de turismo. En esos casos, es un atractivo para traer a la gente al stand y brindar con una copa de vino. Yo he ido a miles de eventos por todo el mundo a lo largo de mi vida, hasta al senado americano o a las bodas de famosos como Julio Iglesias o Rocío Jurado.

P. Además ha venenciado delante de mandatarios como George W. Bush.

R. Eso fue el 12 de octubre de 1992, para conmemorar el quinto centenario del descubrimiento de América. También estuve toda la Expo del 92 en Sevilla. Por las noches, era el día de honor de cada país, y en el de Rusia me acuerdo que estaba Mijaíl Gorbachov, ex presidente de la Unión Soviética.

  • El chiclanero empezó a venenciar con tan solo nueve años. 
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P. ¿Ha tenido alguna vez algún imprevisto en directo que haya tenido que solventar sobre la marcha?

R. Normalmente no me suelo poner nervioso. Bueno, he tenido algunas cosas con el protocolo, pero ya he hecho cursos para saber a quién hay que servir primero. Me acuerdo una vez que estaba José Rodríguez de la Borbolla, ex presidente de la Junta de Andalucía, en una entrega de premios en La Palma del Condado. Y yo tenía en la mano unas nueve copas. Mi primera idea fue servirle a él, pero había al lado una delegada y me dijo que primero iba ella. Desde entonces sé que a la mujer siempre se le sirve primero, aunque esté el primer ministro a su lado. Primero a las mayores y luego a las jóvenes, y después, empiezas con los hombres. Normalmente hay una persona que me dice, ese va primero que es el que manda. Es una cuestión de protocolo civil. En el militar, cada uno tiene su cargo.

P. En Jerez se acaba de celebrar el XI Concurso de Venencia Infantil dentro de las tradicionales Fiestas de la Vendimia. ¿Participaba en certámenes?

R. Siempre iba a los concursos y me fijaba en todo. Copiaba lo mejor de cada uno. Antes los premios eran muy cuantiosos y venían los mejores venenciadores de todo Jerez, Sanlúcar o El Puerto. Casi todos eran profesionales de las bodegas, te mandaban y luego ibas a todas las ferias promocionando tu vino. Hoy en día, los concursos infantiles se hacen para promocionar y animar a toda la juventud a que practique. Pero después no lo llevan a cabo porque ninguno pertenece a ninguna bodega. Termina la Fiesta de la Vendimia y, ya después, hasta el año que viene.

  • Jesús Tocino imparte cursos de venencia a las nuevas generaciones.
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P. Imparte cursos para las nuevas generaciones, ¿nota que hay interés por formarse?

R. Los hago de forma bienal porque a veces no tengo gente suficiente para formar un grupo. El primer año tuve cerca de 30. Después han ido viniendo menos. Al principio hay fiebre, pero después se va desinflando. Muchos venenciadores que he enseñado, si no trabajan especialmente en un catering o en una bodega, después no siguen. Lo hacen como el que hace un curso de cerámica y aprende algo nuevo.

P. Entonces, ¿cree que esta profesión se va a perder en un futuro?

R. Mientras haya bodegas, no se va a perder. Porque es una forma muy bonita de promoción de los vinos de nuestra tierra. Y, además, es exclusiva del Marco de Jerez. Después nos copiaron en otras partes de España. Pero sí es verdad que cada vez hay menos, porque también hay menos bodegas. Tenemos que hacer la labor de enseñar a la juventud que el vino tiene vida cultural y es economía local. Es una bebida que tenemos que promocionar para que la gente joven empiece a beber vino y no los cubatas de ron y whisky que provienen de otras partes del mundo. Las autoridades tienen que promocionar los productos locales de cada sitio.

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