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El vendimiador de palabras

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La ventana es un pasaje, es una frontera, cultural más que espacial, entre lo de fuera y lo de dentro.

Sabemos con certeza que las palabras son mucho más que palabras, pues se hacen carne.

Muchas veces parece como si, en esta ciudad del siglo XXI, el ardor de la cultura continuase siendo un derecho sólo para católicos.

Estar por encima significa tener privilegios de los que carecen quienes están por debajo: un mejor puesto de trabajo, un mejor salario, mejores condiciones de vida…

Como dijo Focílides de Mileto, el pueblo, como el fuego y como el agua, son fuerzas indomables. 

Caminar es la única opción para los vivos, retornando hacia delante, moviéndonos cada año apenas un paso del sitio donde estamos.

Sin duda hay un cierto erotismo de la inocencia que hace que consideremos a los inocentes como gente virgen, joven, inmaculada, intacta…

¿De qué tipo de unidad estamos hablando en estos días (hace meses ya) protagonizados por el “asunto catalán”?

Es un conjunto de prácticas destinadas a compartir palabras, acciones y objetos en  movimiento que sostienen una verdad indemostrable, como la de los locos. 

¿Qué función esperamos que cumplan las instituciones sociales y religiosas respecto a la indigencia? 

Rommelpot es un nombre descriptivo, que dice exactamente lo que es una zambomba:  "una maceta que produce un zumbido”.

Pasear por las calles es como leer un libro: permite conocerse a sí mismo, pero también, por la manera en que podemos movernos a pie por la ciudad, podemos conocer los pensamientos de nuestros gobernantes municipales.

Antiguamente, la palabra intramuros designaba el corazón de una ciudad fortificada. 

Patria es una palabra de significado transparente: es la tierra del padre.

Para nosotros los jerezanos, cuando algo está claro, decimos “aro”, y si está muy claro, entonces decimos “aro aro”. Usamos esta expresión para resaltar un punto de vista compartido, equivaliendo a “te he escuchado y estoy de acuerdo”.

El seny implica movimiento; requiere avanzar hacia una meta o un destino poniendo en alerta los sentidos.

El buen mediador, la buena mediadora, debería conocer muy bien la lengua y la cultura de ambas partes y disponer de los útiles necesarios para favorecer las condiciones del encuentro.