...Y al vino, vinoOpinión

…Y al vino, vino

¡Qué vértigo! Empiezo una nueva aventura en mi afán por aportar un granito de arena en la difusión del fantástico mundo del vino y ¡qué mejor sito que lavozdelsur.es para hacerlo!

Algunos me conoceréis por mi trabajo o por mi blog… En esta columna tendremos la oportunidad de conocernos mejor, sí conocernos, no sólo vosotros conoceréis a Miss Catas, yo también quiero conoceros a vosotros, me gustaría que participaseis con vuestros comentarios y que, de alguna manera, esta columna fuera de todos, un punto de encuentro donde los que sentimos el vino podamos estar cerca, charlar y disfrutar. ¡Cuento con vosotros!

España produce unos vinos espectaculares, de todo tipo: desde vinos generosos, secos o dulces a vinos blancos afrutados, vinos blancos secos con madera, tintos jóvenes, tintos reservas o grandes reservas, pasando también por vinos espumosos. Tenemos pues a nuestra disposición la más amplia gama de vinos que podamos imaginar… En los mejores y más alegres momentos de nuestra vida, con nuestros amigos, familiares, en cualquier celebración, el vino está siempre presente. Forma parte de nuestra cultura y de nuestra historia y a la vez representa la alegría y la diversión.

Pero no se trata sólo de tradición, ni tampoco de diversión: Cada vino nos habla de su tierra, su clima, su paisaje, nos conecta con la naturaleza y el medioambiente…

Y si hablamos de salud, el vino está presente en todas las mesas en las que se degusten los buenos platos de la dieta mediterránea.

Es verdad que, entre tantos vinos diferentes, es difícil “saber” de todos ellos, pero la buena noticia es que no hace falta. No hay que estudiar para disfrutar de ellos. Por supuesto, los conocimientos, la información, pueden compartirse y, de hecho, lo haré desde aquí en la medida de mis posibilidades (yo sigo aprendiendo cada día), llamando a las cosas por su nombre, pero con un lenguaje entendible (¡al vino, vino!).

¡Fuera la rigidez y el dogmatismo! Se trata sobre todo de sentir el vino, de disfrutarlo, sin más ceremonia que la que cada persona quiera darle… Debemos reunir las herramientas que nos permitan identificar lo que sentimos con cada vino, con el único fin de disfrutarlo, siempre con moderación y responsabilidad. La sensibilidad de cada persona es única, con lo cual, un buen vino será el que a cada uno guste, pero el mejor vino… ése sólo es uno: el mejor vino es el que se toma en la mejor compañía.

Bebe la vida, vive el vino.

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