La hospedería del convento de la Purísima Concepción de Marchena presume en su propia web de un patio interior del siglo XVII y de trece habitaciones en las que el visitante “encuentra un lugar adecuado para el descanso, la oración y el estudio”. Una de ellas fue ocupada por un par de individuos durante casi toda la semana pasada, desde el miércoles 2 hasta este pasado lunes día 7, y ninguna de las 20 monjas sospechó que no fueran a pagar, como ha ocurrido, dejándoles pendiente una factura de 913 euros más IVA, es decir, de un total de 1004,30 euros.
En Argentina, a esta misma sinvergonzonería que en España se conoce popularmente como “simpa” se le llama “pagadiós”, y eso es lo que pensarían estos clientes que contrataron régimen de hospedaje, almuerzo y cena: que lo pagara Dios. Sin embargo, como se trata de un asunto de este mundo terrenal, no ha sido Dios el que se ha encargado de solucionar la roncha, o al menos no directamente, sino unos empresarios de Sevilla dedicados a la alimentación gourmet y ubicados en el polígono empresarial La Negrilla, quienes después de conocer el suceso adelantado por medios como Marchena secreta o ABC, llamaron esta mañana directamente al convento y les hicieron una transferencia bancaria de la cantidad exacta: 1004 euros y 30 céntimos.

- Una de las habitaciones de la hospedería que regentan estas monjas de Marchena.
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Los benefactores son los propietarios de Ostreasur, David García y José Manuel Pérez, según han adelantado los mismos medios, que han señalado que la intención de ambos es acercarse en persona al convento marchenero y regalarles productos de los que comercializan desde que pusieron en marcha la empresa en plena pandemia del Covid: ostras francesas, quesos y carnes de vacuno de alta gama.
Supuestos trabajadores de la provincia
“Nos dijeron que eran trabajadores de una empresa de un pueblo de Sevilla, y nos facilitaron el teléfono del encargado, que vendría más adelante para quedarse dos días más, y que él pagaría todo”, cuenta a lavozdelsur.es una de las monjas encargadas de la hospedería y que, gracias a este trabajo, subsisten, porque no solo se encargan ellas mismas del servicio de habitaciones, sino que elaboran con primor dulces navideños, pasteles con almendras, pastas de hojaldre, roscos, chocolates y dulces de membrillo durante todo el año.
La sorpresa de las hermanas se produjo este lunes, el día en que supuestamente iba a llegar el encargado para quedarse hasta el día 9 y, además, pagar lo que se iba debiendo. Pero no se presentó nadie, ni siquiera los dos huéspedes que llevaban allí desde el miércoles. Ni a almorzar ni a cenar. Así que las monjas, que incluso habían preparado una segunda habitación, decidieron entrar en la que ya habían ocupado y empezaron a verlo claro: ni ropa ni huéspedes. En las cámaras de seguridad con que cuenta el convento, pudieron comprobar que la última grabación donde aparecían los dos era del lunes a las 11.30 horas.
La superiora del convento, Sor Susana, decidió entonces interponer una denuncia en la Policía Local de Marchena, que a su vez puso el caso en manos de la Guardia Civil, que lo investiga desde entonces, sin que de momento haya habido novedades por parte del Instituto Armado. Según Sor Susana, los huéspedes desaparecidos se habían llevado no solo las llaves de la habitación, sino también de una puerta y una cancela principales.
“La hermana Susana ha llamado varias veces al teléfono que nos facilitaron los dos hombres, que eran de mediana edad y que no levantaron en nosotras ninguna sospecha”, cuenta una de las monjas a este periódico, “pero de momento nadie ha contestado”.
Además del obrador y la hospedería, las 20 monjas de Santa María también sufragan sus gastos gracias a la elaboración de comida para llevar y a dos discos de villancicos que han sacado hasta el momento, uno de ellos de temas musicales africanos, “pues la mayoría somos de allí”, ha confirmado una de ellas telefónicamente.
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