A primera hora de este lunes, un miembro del Grupo memorialistas de Jerez pasaba por la esquina de calle Taxdirt con Armas de Santiago y se dio cuenta de que la placa que se había inaugurado apenas 12 horas antes ya no estaba. O sí que estaba, pero a trozos, reventada, en el suelo. Una cerámica que tenía el siguiente mensaje: "Aquí estuvo en 1936 la casa y el cuartel de caballería a las órdenes del comandante golpista Salvador Arizón. Desde aquí se organizó el asesinado 600 jerezan@s inocentes. Fascismo nunca más".
Este antiguo cuartel del Tempul, a un paso de la iglesia de Santiago de Jerez, fue el espacio en el que este comandante llevó a cabo en el mismo verano del 36 operaciones represivas. Puso en marcha en manual del Golpe: medios de comunicación, represalias contra los dirigentes municipales, sindicalistas, búsqueda de aquellos que trataron de huir... Fue orquestado con varios elementos más de la ciudad. Estaba a las órdenes y en la línea de Gonzalo Queipo de Llano. Y como aquel haría en Sevilla, supo entenderse con los poderes fácticos. En algunos de los cadáveres de represaliados en Jerez se encontraron no solo balas de militares, sino de armas de caza. El golpe en Jerez fue cruel. La represión duraría años, aunque la matanza fue cuestión de días, porque la ciudad cayó muy pronto, sin resistencia, como buena parte del Sur de España.
En junio de 2015, tras las anteriores eleciones municipales, en este parque donde antes estaba el cuartel, el Ayuntamiento puso una placa. Decía así: "El 24 de julio de 1939 se crea en el cuartel Fernando Primo de Rivera el Regimiento de Artillería Antiaérea nº 74. Para conmemorar el setenta y cinco aniversario de su creación y a petición de la hermandad de la Defensión, el Ayuntamiento da el nombre de “Regimiento de Artillería Aérea nº 74” a este parque en el lugar que ocupó el conocido popularmente como “Cuartel de Tempul".
La placa cerraba con la fecha y una cita: "Jerez, a 12 de junio de 2015. Semitae coeli sunt liberatae (Los caminos del cielo son liberados)". Esta expresión en latín es el lema del Regimiento de Artillería Antiaérea nº 74. En esa placa de 2015, había tres escudos: el del regimiento, el municipal, y el de la Hermandad de la Defensión, vinculada con los militares. El regimiento es hermano honorario de la hermandad.
Aquella placa fue también destrozada. Ha estado, como puede verse en sucesivas actualizaciones de Google Maps, vacía. El monolito se mantenía pero sin mensaje. Hasta este domingo, cuando el Grupo memorialista de Jerez decidió ocupar de nuevo este espacio. Lo hizo, según confirman, sin avisar al Ayuntamiento. Simplemente, se midieron las dimensiones disponibles en ese monolito y se puso la nueva cerámica. Unas horas después ya no estaba. Menos de 12 horas, seguro, porque a las siete y media de la mañana ya estaba reventado. "Seguramente vio la noticia que vosotros publicasteis la misma noche y se enteró", dice Francisco Cuevas Noa, portavoz del grupo, en referencia a la noticia inicial de la inauguración.
Cuevas explica que fueron unas 100 personas, e insiste en que lo importante no es ni ese azulejo ni que lo hayan reventado, sino "las 600 personas que mataron". Desde el grupo insisten en que Arizón estuvo en la línea de Queipo, y que el Ayuntamiento en los 40 "como premio a su labor represiva" le regaló un chalé que ha estado años abandonado hasta que ha salido adelante un proyecto para hacer 56 viviendas. Esto, muy cerca de ese monolito ubicado en el parque contiguo al Zoo. "Un chalé que sufrgaraon los jerezanos para un fascista y que podría haber sido un centro por la memoria, que no hay ninguno en Jerez".
El acto se hizo sin avisar ni pedir permiso ni al Ayuntamiento ni a la Subdelegación ni a nadie. Fue una propuesta espontánea. "Los políticos no tienen por qué estar en todo, esto era un homenaje popular a las víctimas". Acudió Paco Lobatón. El periodista jerezano, en un artículo en lavozdelsur.es este lunes, lamentaba cómo se vandalizaba un espacio dedicado al recuerdo de los represaliados. "La memoria histórica es la conciencia de los pueblos. Sin ella, no hay civilización ni comunidad democrática que merezca ese nombre. Por eso, en un contexto tan cargado de indolencia, resulta admirable el tesón de los grupos memorialistas. En Jerez son ciertamente minoritarios y en su mayoría vinculados a la cultura anarquista o republicana. Eso no solo no les quita valor sino todo lo contrario. Son hoy por hoy la única llama encendida en el pebetero imaginario de la memoria histórica reciente".
Por el momento, no hay denuncia y parece que no la habrá. Alguien decidió con algún tipo de martillito u objeto contundente destrozar ese espacio que volverá por lo pronto a quedar vacío en la misma esquina. No se llevaron los restos del azulejo. Los dejaron tirados sobre la tierra del parque.
A primera hora de este lunes, un miembro del Grupo memorialistas de Jerez pasaba por la esquina de calle Taxdirt con Armas de Santiago y se dio cuenta de que la placa que se había inaugurado apenas 12 horas antes ya no estaba. O sí que estaba, pero a trozos, reventada, en el suelo. Una cerámica que tenía el siguiente mensaje: "Aquí estuvo en 1936 la casa y el cuartel de caballería a las órdenes del comandante golpista Salvador Arizón. Desde aquí se organizó el asesinado 600 jerezan@s inocentes. Fascismo nunca más".
Este antiguo cuartel del Tempul, a un paso de la iglesia de Santiago de Jerez, fue el espacio en el que este comandante llevó a cabo en el mismo verano del 36 operaciones represivas. Puso en marcha en manual del Golpe: medios de comunicación, represalias contra los dirigentes municipales, sindicalistas, búsqueda de aquellos que trataron de huir... Fue orquestado con varios elementos más de la ciudad. Estaba a las órdenes y en la línea de Gonzalo Queipo de Llano. Y como aquel haría en Sevilla, supo entenderse con los poderes fácticos. En algunos de los cadáveres de represaliados en Jerez se encontraron no solo balas de militares, sino de armas de caza. El golpe en Jerez fue cruel. La represión duraría años, aunque la matanza fue cuestión de días, porque la ciudad cayó muy pronto, sin resistencia, como buena parte del Sur de España.
En junio de 2015, tras las anteriores eleciones municipales, en este parque donde antes estaba el cuartel, el Ayuntamiento puso una placa. Decía así: "El 24 de julio de 1939 se crea en el cuartel Fernando Primo de Rivera el Regimiento de Artillería Antiaérea nº 74. Para conmemorar el setenta y cinco aniversario de su creación y a petición de la hermandad de la Defensión, el Ayuntamiento da el nombre de “Regimiento de Artillería Aérea nº 74” a este parque en el lugar que ocupó el conocido popularmente como “Cuartel de Tempul".
La placa cerraba con la fecha y una cita: "Jerez, a 12 de junio de 2015. Semitae coeli sunt liberatae (Los caminos del cielo son liberados)". Esta expresión en latín es el lema del Regimiento de Artillería Antiaérea nº 74. En esa placa de 2015, había tres escudos: el del regimiento, el municipal, y el de la Hermandad de la Defensión, vinculada con los militares. El regimiento es hermano honorario de la hermandad.
Aquella placa fue también destrozada. Ha estado, como puede verse en sucesivas actualizaciones de Google Maps, vacía. El monolito se mantenía pero sin mensaje. Hasta este domingo, cuando el Grupo memorialista de Jerez decidió ocupar de nuevo este espacio. Lo hizo, según confirman, sin avisar al Ayuntamiento. Simplemente, se midieron las dimensiones disponibles en ese monolito y se puso la nueva cerámica. Unas horas después ya no estaba. Menos de 12 horas, seguro, porque a las siete y media de la mañana ya estaba reventado. "Seguramente vio la noticia que vosotros publicasteis la misma noche y se enteró", dice Francisco Cuevas Noa, portavoz del grupo, en referencia a la noticia inicial de la inauguración.
Cuevas explica que fueron unas 100 personas, e insiste en que lo importante no es ni ese azulejo ni que lo hayan reventado, sino "las 600 personas que mataron". Desde el grupo insisten en que Arizón estuvo en la línea de Queipo, y que el Ayuntamiento en los 40 "como premio a su labor represiva" le regaló un chalé que ha estado años abandonado hasta que ha salido adelante un proyecto para hacer 56 viviendas. Esto, muy cerca de ese monolito ubicado en el parque contiguo al Zoo. "Un chalé que sufrgaraon los jerezanos para un fascista y que podría haber sido un centro por la memoria, que no hay ninguno en Jerez".
El acto se hizo sin avisar ni pedir permiso ni al Ayuntamiento ni a la Subdelegación ni a nadie. Fue una propuesta espontánea. "Los políticos no tienen por qué estar en todo, esto era un homenaje popular a las víctimas". Acudió Paco Lobatón. El periodista jerezano, en un artículo en lavozdelsur.es este lunes, lamentaba cómo se vandalizaba un espacio dedicado al recuerdo de los represaliados. "La memoria histórica es la conciencia de los pueblos. Sin ella, no hay civilización ni comunidad democrática que merezca ese nombre. Por eso, en un contexto tan cargado de indolencia, resulta admirable el tesón de los grupos memorialistas. En Jerez son ciertamente minoritarios y en su mayoría vinculados a la cultura anarquista o republicana. Eso no solo no les quita valor sino todo lo contrario. Son hoy por hoy la única llama encendida en el pebetero imaginario de la memoria histórica reciente".
Por el momento, no hay denuncia y parece que no la habrá. Alguien decidió con algún tipo de martillito u objeto contundente destrozar ese espacio que volverá por lo pronto a quedar vacío en la misma esquina. No se llevaron los restos del azulejo. Los dejaron tirados sobre la tierra del parque.
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