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Monumento a José Martí Pérez, Cádiz

Su paso por Cádiz fue fugaz, trasladándose primero a Madrid y luego a Zaragoza, en cuya universidad se licenció en Derecho y en Filosofía y Letras, abandonando España a fines de noviembre de1874

  • Monumento a José Martí.

El monumento a José Martí Pérez fue erigido en Cádiz en noviembre de 1991, propiciado por la Diputación y el Ayuntamiento de Cádiz, presidido entonces por D. Carlos Díaz, como un obsequio del pueblo de Cuba (donado por el Centro de Estudios Martianos de la República de Cuba) a la ciudad gaditana. Se ubicó en los jardines de la Alameda Marqués de Comillas, nominada desde 2021 como Alameda Hermanas Carvía Bernal desde 2021. Rinde homenaje a José Martí Pérez (La Habana, 1853 - Dos Ríos, Cuba, 1895), escritor, pensador, político cubano y líder de su independencia; es esta obra la primera de numerosos monumentos dedicados a próceres hispanoamericanos, así como a intelectuales y artistas, que se ubican en esta alameda y en la de Clara Campoamor.

José Martí desembarcó en el puerto gaditano el 31 de enero de 1871 a bordo del vapor Guipúzcoa cuando llegaba deportado a España con solo 18 años, condenado por sus actividades revolucionarias contra la metrópoli. En aquel momento se estaba desarrollando la denominada Guerra de los Diez Años o Guerra Grande (1868-1878). Su paso por Cádiz fue fugaz, trasladándose primero a Madrid y luego a Zaragoza, en cuya universidad se licenció en Derecho y en Filosofía y Letras, abandonando España a fines de noviembre de1874.

A pesar de la brevedad de su estancia gaditana, Martí recordó siempre la arquitectura, la luz y el ambiente gaditano con especial cariño, señalando que las calles y la gente de Cádiz le recordaban enormemente a La Habana, haciéndole sentir de nuevo en casa a pesar del exilio.

  • Monumento a José Martí, visión angular derecha.
  • -

La escultura original se atribuye al escultor cubano Enrique Angulo Castro (Cuba, 1947), quien es un referente de la escultura contemporánea. Su rigurosa formación y trabajo en instituciones de élite como San Alejandro, la Escuela Nacional de Arte (ENA) y el Instituto Superior de Arte (ISA), todas en La Habana, cimentaron su virtuosismo técnico. Angulo destaca por un estilo versátil que va del trabajo con el volumen formal hasta la profunda búsqueda conceptual expresada en su exposición Palingenesia del sueño y la materia (1995). Su importancia radica en una influyente labor pedagógica internacional (Cuba, Ecuador, República Dominicana) y en sus galardones en salones de la UNEAC del Centro de Arte Internacional de La Habana. Desde 1994, reside en la República Dominicana.

Digo que se le atribuye porque la pieza original sufrió un sabotaje poco después de su colocación y fue arrojada al mar. Días más tarde, la cabeza fue recuperada por un pescador local que vio asomar el bigote entre las aguas.

  • José Martí, retrato hecho en México, 1894.
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Como consecuencia del deterioro del busto original, el reconocido artesano y escultor gaditano Fernando Benítez Salido «Nando», realizó un nuevo busto que sustituyó la obra inicial. Ambas esculturas representan a José Martí con su imagen icónica, modelada a partir de fotografías antiguas, siendo esta escultura su segunda obra de estatuaria pública en la ciudad.

  • Busto de José Martí, detalle de la firma.
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Se trata de un busto exento (diseñado para ser contemplado desde múltiples ángulos, mide 62 cm, de alto, 42 cm, de ancho y 43 cm. de profundidad)), de cuello y arranque de hombros / pectoral mínimo, realizado en bronce, que presenta una pátina verdosa, propia de estar ubicado a la intemperie. La escultura cercena de forma tajante la parte superior del torso justo debajo de la clavícula y la base del cuello, centrando toda la atención anatómica en la cabeza.

  • Busto de José Martí, visión lateral derecha.
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Enmarcado en la tradición del retrato escultórico, presenta los rasgos maduros y característicos de José Martí: una frente amplia y despejada, un prominente bigote poblado que cubre el labio superior y una pequeña perilla bajo el labio inferior. La estructura ósea está bien marcada, destacando los pómulos y las cuencas oculares. Sus ojos están modelados con pupila e iris marcados, orientados hacia el frente con un ligero ajuste directo hacia el espectador. La mirada es seria, profunda e introspectiva.

El artista busca plasmar tanto la apariencia física del personaje como su psicología. Se distingue un esfuerzo por representar el carácter de la persona; mediante la tensión de los músculos faciales y la profundidad de la mirada, transmite una sensación de solemnidad, severidad e intelecto. La frente muestra leves surcos que acentúan una actitud reflexiva, adusta y firme.

  • Busto de José Martí, visión posterior.
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El cabello está esculpido de forma plástica mediante mechas rizadas, cortas y abultadas. En la vista posterior se puede observar una densidad rizada rica en texturas y volúmenes irregulares, mientras que la visión frontal evidencia entradas marcadas y un despoblamiento en la zona superior de la cabeza (frente despejada). El bigote se modela con trazos gruesos y horizontales que le dan cuerpo y volumen, cayendo sobre los lados de la boca.

  • Busto de José Martí, visión frontal.
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La zona donde el busto finaliza (la sección rugosa inferior) no tiene un acabado geométrico uniforme, sino que exhibe un acabado tosco, casi como una mella o rotura natural de la materia, acentuando el carácter escultórico del bronce.

El busto muestra un modelado impresionista y vibrante, con una superficie no pulida ni lisa. Se aprecian de forma clara las huellas del modelado en arcilla previo a la fundición (surcos, hendiduras y pequeños abultamientos). Esta textura rugosa genera un dinamismo de luces y sombras (claroscuro) sobre el bronce.

El pedestal tiene un diseño asimétrico y escalonado; está compuesto por la yuxtaposición de varios volúmenes ortogonales dispuestos a diferentes alturas. El conjunto evoca una arquitectura de corte racionalista o contemporánea. La sección vertical sobre la que descansa la cabeza se alza con mayor altura, mientras que a su lado derecho se despliega un cuerpo secundario escalonado de menor cota, lo que genera un interesante juego de líneas verticales y salientes.

  • Monumento a José Martí, visión angular izquierda.
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El atractivo del pedestal reside en el contraste de texturas y materiales. Granito gris o rosa moteado (con una textura rugosa): forma el bloque superior directamente bajo el busto y el pilar trasero. Es un material pétreo de tono grisáceo con motas oscuras y rosadas de grano grueso, de aspecto robusto y gran resistencia. Piedra caliza: constituye el volumen frontal inferior, las placas y la base escalonada. Su acabado es pulido, de tonalidad crema o blanquecina cálida, lo que ofrece un contraste suave frente a la rugosidad del granito y la patinada oscuridad del bronce.

Las placas epigráficas, con inscripciones en versales, son de mármol o caliza blanca y están fijadas mediante pernos de bronce en forma de diamante o rombo oscuro, añadidos que refuerzan el detalle tectónico del pedestal.

El pedestal funciona no solo como soporte físico, sino también como contenedor del relato histórico y conmemorativo a través de tres placas explicativas situadas en su frontal.

La placa superior es la de identificación principal: situada sobre el bloque de granito superior, incluye la inscripción «JOSÉ MARTÍ / 1853 - 1895».

  • Monumento a José Martí, placa identificativa.
  • -

La placa frontal baja (de homenaje) se ubica sobre el bloque de piedra caliza principal con un texto conmemorativo. Se colocó en noviembre de 2001 con motivo del Primer Encuentro Internacional sobre Creación y Exilio celebrado en Cádiz; en ese momento, se retiró la placa original que recordaba el regalo del pueblo cubano a Cádiz, sustituyéndola por una nueva dedicatoria.

  • Monumento a José Martí, placa conmemorativa, 2001.
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Años más tarde, en enero de 2013, se añadió una placa complementaria para reparar parcialmente el registro histórico del origen del monumento y la donación inicial. Ubicada en el bloque izquierdo del pedestal, explica el contexto de la escultura: «Este busto fue donado por el Centro de Estudios Martianos de la República de Cuba en noviembre de 1991, en el 120.º aniversario de su paso por Cádiz (1871 - 1991)». Como podemos ver, las vicisitudes del monumento comenzaron inmediatamente tras su inauguración; y además, la controversia política se ha manifestado incluso en sus placas conmemorativas.

  • Monumento a José Martí, placa conmemorativa, 1991.
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El monumento a José Martí Pérez fue erigido en Cádiz en noviembre de 1991, propiciado por la Diputación y el Ayuntamiento de Cádiz, presidido entonces por D. Carlos Díaz, como un obsequio del pueblo de Cuba (donado por el Centro de Estudios Martianos de la República de Cuba) a la ciudad gaditana. Se ubicó en los jardines de la Alameda Marqués de Comillas, nominada desde 2021 como Alameda Hermanas Carvía Bernal desde 2021. Rinde homenaje a José Martí Pérez (La Habana, 1853 - Dos Ríos, Cuba, 1895), escritor, pensador, político cubano y líder de su independencia; es esta obra la primera de numerosos monumentos dedicados a próceres hispanoamericanos, así como a intelectuales y artistas, que se ubican en esta alameda y en la de Clara Campoamor.

José Martí desembarcó en el puerto gaditano el 31 de enero de 1871 a bordo del vapor Guipúzcoa cuando llegaba deportado a España con solo 18 años, condenado por sus actividades revolucionarias contra la metrópoli. En aquel momento se estaba desarrollando la denominada Guerra de los Diez Años o Guerra Grande (1868-1878). Su paso por Cádiz fue fugaz, trasladándose primero a Madrid y luego a Zaragoza, en cuya universidad se licenció en Derecho y en Filosofía y Letras, abandonando España a fines de noviembre de1874.

A pesar de la brevedad de su estancia gaditana, Martí recordó siempre la arquitectura, la luz y el ambiente gaditano con especial cariño, señalando que las calles y la gente de Cádiz le recordaban enormemente a La Habana, haciéndole sentir de nuevo en casa a pesar del exilio.

  • Monumento a José Martí, visión angular derecha.
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La escultura original se atribuye al escultor cubano Enrique Angulo Castro (Cuba, 1947), quien es un referente de la escultura contemporánea. Su rigurosa formación y trabajo en instituciones de élite como San Alejandro, la Escuela Nacional de Arte (ENA) y el Instituto Superior de Arte (ISA), todas en La Habana, cimentaron su virtuosismo técnico. Angulo destaca por un estilo versátil que va del trabajo con el volumen formal hasta la profunda búsqueda conceptual expresada en su exposición Palingenesia del sueño y la materia (1995). Su importancia radica en una influyente labor pedagógica internacional (Cuba, Ecuador, República Dominicana) y en sus galardones en salones de la UNEAC del Centro de Arte Internacional de La Habana. Desde 1994, reside en la República Dominicana.

Digo que se le atribuye porque la pieza original sufrió un sabotaje poco después de su colocación y fue arrojada al mar. Días más tarde, la cabeza fue recuperada por un pescador local que vio asomar el bigote entre las aguas.

  • José Martí, retrato hecho en México, 1894.
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Como consecuencia del deterioro del busto original, el reconocido artesano y escultor gaditano Fernando Benítez Salido «Nando», realizó un nuevo busto que sustituyó la obra inicial. Ambas esculturas representan a José Martí con su imagen icónica, modelada a partir de fotografías antiguas, siendo esta escultura su segunda obra de estatuaria pública en la ciudad.

  • Busto de José Martí, detalle de la firma.
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Se trata de un busto exento (diseñado para ser contemplado desde múltiples ángulos, mide 62 cm, de alto, 42 cm, de ancho y 43 cm. de profundidad)), de cuello y arranque de hombros / pectoral mínimo, realizado en bronce, que presenta una pátina verdosa, propia de estar ubicado a la intemperie. La escultura cercena de forma tajante la parte superior del torso justo debajo de la clavícula y la base del cuello, centrando toda la atención anatómica en la cabeza.

  • Busto de José Martí, visión lateral derecha.
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Enmarcado en la tradición del retrato escultórico, presenta los rasgos maduros y característicos de José Martí: una frente amplia y despejada, un prominente bigote poblado que cubre el labio superior y una pequeña perilla bajo el labio inferior. La estructura ósea está bien marcada, destacando los pómulos y las cuencas oculares. Sus ojos están modelados con pupila e iris marcados, orientados hacia el frente con un ligero ajuste directo hacia el espectador. La mirada es seria, profunda e introspectiva.

El artista busca plasmar tanto la apariencia física del personaje como su psicología. Se distingue un esfuerzo por representar el carácter de la persona; mediante la tensión de los músculos faciales y la profundidad de la mirada, transmite una sensación de solemnidad, severidad e intelecto. La frente muestra leves surcos que acentúan una actitud reflexiva, adusta y firme.

  • Busto de José Martí, visión posterior.
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El cabello está esculpido de forma plástica mediante mechas rizadas, cortas y abultadas. En la vista posterior se puede observar una densidad rizada rica en texturas y volúmenes irregulares, mientras que la visión frontal evidencia entradas marcadas y un despoblamiento en la zona superior de la cabeza (frente despejada). El bigote se modela con trazos gruesos y horizontales que le dan cuerpo y volumen, cayendo sobre los lados de la boca.

  • Busto de José Martí, visión frontal.
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La zona donde el busto finaliza (la sección rugosa inferior) no tiene un acabado geométrico uniforme, sino que exhibe un acabado tosco, casi como una mella o rotura natural de la materia, acentuando el carácter escultórico del bronce.

El busto muestra un modelado impresionista y vibrante, con una superficie no pulida ni lisa. Se aprecian de forma clara las huellas del modelado en arcilla previo a la fundición (surcos, hendiduras y pequeños abultamientos). Esta textura rugosa genera un dinamismo de luces y sombras (claroscuro) sobre el bronce.

El pedestal tiene un diseño asimétrico y escalonado; está compuesto por la yuxtaposición de varios volúmenes ortogonales dispuestos a diferentes alturas. El conjunto evoca una arquitectura de corte racionalista o contemporánea. La sección vertical sobre la que descansa la cabeza se alza con mayor altura, mientras que a su lado derecho se despliega un cuerpo secundario escalonado de menor cota, lo que genera un interesante juego de líneas verticales y salientes.

  • Monumento a José Martí, visión angular izquierda.
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El atractivo del pedestal reside en el contraste de texturas y materiales. Granito gris o rosa moteado (con una textura rugosa): forma el bloque superior directamente bajo el busto y el pilar trasero. Es un material pétreo de tono grisáceo con motas oscuras y rosadas de grano grueso, de aspecto robusto y gran resistencia. Piedra caliza: constituye el volumen frontal inferior, las placas y la base escalonada. Su acabado es pulido, de tonalidad crema o blanquecina cálida, lo que ofrece un contraste suave frente a la rugosidad del granito y la patinada oscuridad del bronce.

Las placas epigráficas, con inscripciones en versales, son de mármol o caliza blanca y están fijadas mediante pernos de bronce en forma de diamante o rombo oscuro, añadidos que refuerzan el detalle tectónico del pedestal.

El pedestal funciona no solo como soporte físico, sino también como contenedor del relato histórico y conmemorativo a través de tres placas explicativas situadas en su frontal.

La placa superior es la de identificación principal: situada sobre el bloque de granito superior, incluye la inscripción «JOSÉ MARTÍ / 1853 - 1895».

  • Monumento a José Martí, placa identificativa.
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La placa frontal baja (de homenaje) se ubica sobre el bloque de piedra caliza principal con un texto conmemorativo. Se colocó en noviembre de 2001 con motivo del Primer Encuentro Internacional sobre Creación y Exilio celebrado en Cádiz; en ese momento, se retiró la placa original que recordaba el regalo del pueblo cubano a Cádiz, sustituyéndola por una nueva dedicatoria.

  • Monumento a José Martí, placa conmemorativa, 2001.
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Años más tarde, en enero de 2013, se añadió una placa complementaria para reparar parcialmente el registro histórico del origen del monumento y la donación inicial. Ubicada en el bloque izquierdo del pedestal, explica el contexto de la escultura: «Este busto fue donado por el Centro de Estudios Martianos de la República de Cuba en noviembre de 1991, en el 120.º aniversario de su paso por Cádiz (1871 - 1991)». Como podemos ver, las vicisitudes del monumento comenzaron inmediatamente tras su inauguración; y además, la controversia política se ha manifestado incluso en sus placas conmemorativas.

  • Monumento a José Martí, placa conmemorativa, 1991.
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