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Hitos de Cádiz

Monumento a Manuel de Falla en Cádiz

La obra exhibe una clara influencia del clasicismo mediterráneo y del novecentismo en la geometría limpia de las tipografías, la simplificación sintética de las naves y la elegancia serena de las formas del cuerpo humano

  • Monumento Manuel de Falla, vista general.

El monumento a Manuel de Falla está situado en un parterre junto a la puerta lateral de la avenida Doctor Gómez Ulla del Parque Genovés. Fue promovido por la Real Academia Hispanoamericana, dirigida entonces por el Dr. Orozco Acuaviva, quien solicitó al Ayuntamiento gaditano la erección de un monumento dedicado al compositor. La idea original era ubicarlo en la Plaza de Mina, frente a la casa natal del músico. La primera piedra se colocó el 9 de enero de 1997 y, finalmente, fue inaugurado en marzo de 2001.

A pesar de que sus residencias tras la juventud fueron espaciadas (Madrid, París, Granada y Argentina), Cádiz mantiene un estrecho vínculo histórico, simbólico y monumental con el compositor. Fue la ciudad que vio nacer a Falla el 23 de noviembre de 1876, lugar donde inició su aprendizaje musical con su madre (pianista) y continuó sus estudios de armonía, contrapunto y composición con Alejandro Odero y Enrique Broca, antes de marchar al Conservatorio de Madrid en 1896, teniendo como maestros a José Tragó y Felipe Pedrell.

  • Placa que recuerda el primer concierto de Manuel de Falla, en el desaparecido salón Quirell de la calle Rosario de Cádiz.

En 1907 se instaló en París por recomendación de Joaquín Turina. Allí entabló amistad e intercambio estético con Claude Debussy, Maurice Ravel, Paul Dukas e Isaac Albéniz. Tras su regreso a España en 1914 y una posterior estancia madrileña, se trasladó a Granada a finales de 1919. En 1922 organizó allí el célebre Concurso de Cante Jondo junto al poeta Federico García Lorca. Ante el estallido de la Guerra Civil Española y la tragedia nacional, en octubre de 1939 partió hacia Buenos Aires (Argentina) invitado a dirigir una serie de conciertos. Fijó su residencia en Alta Gracia debido a sus dolencias bronquiales. Vivió de manera austera y contemplativa bajo los cuidados de su hermana Carmen hasta su fallecimiento.

Su estilo creativo evolucionó desde el nacionalismo folclorista y el impresionismo de las primeras etapas hasta el nacionalismo austero y el neoclasicismo de la madurez, para acabar en el misticismo y universalismo tardíos.

En la década de los 20 visitó el islote de Sancti Petri en busca de inspiración estética para la composición de Atlántida, una obra a la que dedicó 20 años. Se trataba de una cantata escénica sobre el poema de Jacint Verdaguer que dejó inacabada; tras su muerte, fue completada a partir de sus esbozos por su discípulo Ernesto Halffter.

  • Busto Manuel de Falla, vista lateral izquierda.

En 1924 fue nombrado académico de honor de la Real Academia Hispanoamericana. En 1926, el Ayuntamiento gaditano le confirió el título de hijo predilecto de la ciudad. En ese mismo año se le otorgó su nombre al Gran Teatro Falla y en 1942 el Conservatorio de Música de la ciudad adoptó formalmente su nombre.

Falleció en Alta Gracia (provincia de Córdoba, Argentina) el 14 de noviembre de 1946 y, gracias a las gestiones de José María Pemán y a una bula del papa Pío XII, los restos de Manuel de Falla fueron repatriados e inhumados en la cripta de la Catedral de Cádiz.

El monumento a Manuel de Falla está basado en la obra del escultor Juan Luis Vassallo. Durante una de las breves estancias de ambos artistas en Cádiz con motivo de un homenaje a Falla, Vassallo fue presentado al compositor y consiguió que este posara para él mientras tecleaba al piano. Vassallo tomó notas y apuntes de su cabeza. El compositor fue uno de los modelos que más atractivo tuvo para los jóvenes artistas (tanto pintores como escultores de vanguardia), y Vassallo supo apreciar en ese momento la fuerza de su figura para inmortalizarlo.

  • Busto Manuel de Falla, vista posterior, angular izquierda.

Durante la estancia de Vassallo en Baeza, entre 1925 y 1926, elaboró un primer boceto en barro a partir de los apuntes tomados del compositor al piano. Fue expuesto posteriormente en los establecimientos de música Parodi (propiedad de un tío materno del escultor). En 1984, con motivo del nombramiento de Vassallo como académico de honor de la Real Academia Provincial de Bellas Artes de Cádiz, el escultor regaló una de sus cabezas de Falla al conservatorio gaditano Manuel de Falla. En 1927, el busto de Falla fue presentado en el Salón de Primavera junto a la obra Carmiña. Una reproducción a mayor tamaño de esta cabeza es la que actualmente se encuentra en el monumento.

  • Busto Manuel de Falla, vista frontal.

Vassallo realizó un busto de retrato, representando la cabeza, el cuello y la parte superior del torso, capturando no solo su apariencia física sino también su esencia y carácter, en el monumento se ha fundido en bronce.

El escultor ha buscado un acabado realista, pero no extremadamente pulido. Se aprecian las huellas de las herramientas del modelado original, especialmente en zonas como el cabello (que es calvo, pero la superficie del cráneo lo refleja) no hay "cabello" que modelar, pero sí la forma del cráneo, suave y redondeado, la frente y las sienes, así como la ropa, esto le da una sensación orgánica y táctil, por otra parte, la ausencia de pelo centra toda la atención en los rasgos faciales.

  • Busto Manuel de Falla, vista posterior.

El rostro del compositor tiene rasgos faciales fuertes y angulosos, con una nariz prominente y cejas definidas. Las cuencas de los ojos son profundas, lo que le da una mirada intensa y pensativa, un hombre de pensamiento, serio, contemplativo y quizás un poco austero, que transmite una sensación de dignidad y fuerza interior. Las líneas de expresión alrededor de los ojos y la boca, y los pliegues de la piel en la frente y las mejillas, sugieren experiencia y madurez.

Viste una prenda de tela simple, posiblemente una chaqueta sencilla. El tratamiento de la tela es realista, con pliegues naturales que siguen la anatomía de los hombros y el cuello. Estos pliegues añaden volumen y dinamismo a la parte inferior del busto, creando un contraste texturizado con la suavidad del rostro.

  • Busto Manuel de Falla, vista delantera angular derecha.
  • Busto Manuel de Falla, vista delantera angular izquierda.

El contorno de la escultura es nítido y bien definido. Presenta una notable simetría, inherente a la forma del cuerpo humano. Sin embargo, el escultor no buscó una simetría rígida o matemática que la hiciera parecer antinatural. Las sutiles asimetrías en las facciones de la cara (una ceja un poco más alta que la otra, ligeras variaciones en los pliegues de la ropa) y en la pátina añaden vida y realismo a la pieza. La simetría general aporta equilibrio y estabilidad, pero son las pequeñas variaciones las que la hacen orgánica y convincente. En la parte inferior derecha del torso se aprecia una marca o firma grabada, detalle común en las esculturas para identificar al autor o a la persona representada.

  • Monumento a Manuel de Falla, vista frontal.

La pieza se asienta sobre un pedestal prismático aplacado en piedra; en su frontal se ha adosado una copia del reverso, a gran tamaño, de la medalla conmemorativa del centenario del nacimiento del compositor, que realizó Vassallo para el Conservatorio Manuel de Falla. Se trata de un relieve escultórico de formato circular en el que la composición, el volumen y la iconografía dialogan para evocar una narrativa mitológica y poética.

  • Reverso medalla centenario Manuel de Falla,1976.

El medallón se divide limpiamente en dos mundos superpuestos por una franja horizontal de olas estilizadas. En la mitad superior, el espacio aéreo alberga una embarcación de velas desplegadas acompañada por la palabra de trazo clásico «ATLÁNTIDA». En la mitad inferior, sumergida bajo el agua, descansa una figura humana recostada de trazos estilizados.

El escultor emplea un bajomedio relieve que juega con volúmenes suaves y contornos bien definidos. La figura sumergida muestra una anatomía sintetizada con un ritmo curvo y fluido que imita el movimiento orgánico del agua.

La obra exhibe una clara influencia del clasicismo mediterráneo y del novecentismo en la geometría limpia de las tipografías, la simplificación sintética de las naves y la elegancia serena de las formas del cuerpo humano.

Una carabela que navega en la superficie evoca el viaje, la exploración y el tránsito humano sobre el horizonte de los conocimientos o del destino. La figura tendida bajo las olas (Atlantis) encarna la leyenda misma de la Atlántida, el continente o mito sumergido, dormido en el fondo marino. Representa la memoria, lo oculto o lo inconsciente que sostiene el mundo visible.

  • Medalla del centenario y placa identificativa.

Dos placas de bronce rectangulares adosadas completan e identifican el monumento. La superior, situada en el centro del frontal, contiene la leyenda en versales y relieve "LA CIUDAD DE CÁDIZ // AL INSIGNE COMPOSITOR // MANUEL DE FALLA".

Monumento a Manuel de Falla, placa conmemorativa inferior.

En la parte inferior del pedestal, otra placa, con una leyenda en versales de menor tamaño que la anterior, indica el origen del conjunto y su patrocinio: "ESTE MONUMENTO FUE ERIGIDO POR SUSCRIPCIÓN POPULAR, Y A INICIATIVA DE LA REAL ACADEMIA HISPANO AMERICANA, CONTANDO CON LA COLABORACIÓN DE ENTIDADES TANTO PÚBLICAS COMO PRIVADAS Y DE LA FAMILIA DEL ESCULTOR GADITANO JUAN LUIS VASSALLO. CÁDIZ, MARZO DE 2001".

  • Placa casa natal de Manuel de Falla, patrocinada por el Ayuntamiento de Cádiz, 1926.
  • Placa en la casa natal de Manuel de Falla, patrocinada por el Ateneo, 2008.

Son abundantes las muestras de reconocimiento, placas conmemorativas e instituciones denominadas con el nombre del genial compositor, quizás a Cádiz, le falta convertir casa natal de la Plaza de Mina en una Casa-Museo dedicada a su memoria, como se reclama desde los ámbitos sociales y académicos.

El monumento a Manuel de Falla está situado en un parterre junto a la puerta lateral de la avenida Doctor Gómez Ulla del Parque Genovés. Fue promovido por la Real Academia Hispanoamericana, dirigida entonces por el Dr. Orozco Acuaviva, quien solicitó al Ayuntamiento gaditano la erección de un monumento dedicado al compositor. La idea original era ubicarlo en la Plaza de Mina, frente a la casa natal del músico. La primera piedra se colocó el 9 de enero de 1997 y, finalmente, fue inaugurado en marzo de 2001.

A pesar de que sus residencias tras la juventud fueron espaciadas (Madrid, París, Granada y Argentina), Cádiz mantiene un estrecho vínculo histórico, simbólico y monumental con el compositor. Fue la ciudad que vio nacer a Falla el 23 de noviembre de 1876, lugar donde inició su aprendizaje musical con su madre (pianista) y continuó sus estudios de armonía, contrapunto y composición con Alejandro Odero y Enrique Broca, antes de marchar al Conservatorio de Madrid en 1896, teniendo como maestros a José Tragó y Felipe Pedrell.

  • Placa que recuerda el primer concierto de Manuel de Falla, en el desaparecido salón Quirell de la calle Rosario de Cádiz.

En 1907 se instaló en París por recomendación de Joaquín Turina. Allí entabló amistad e intercambio estético con Claude Debussy, Maurice Ravel, Paul Dukas e Isaac Albéniz. Tras su regreso a España en 1914 y una posterior estancia madrileña, se trasladó a Granada a finales de 1919. En 1922 organizó allí el célebre Concurso de Cante Jondo junto al poeta Federico García Lorca. Ante el estallido de la Guerra Civil Española y la tragedia nacional, en octubre de 1939 partió hacia Buenos Aires (Argentina) invitado a dirigir una serie de conciertos. Fijó su residencia en Alta Gracia debido a sus dolencias bronquiales. Vivió de manera austera y contemplativa bajo los cuidados de su hermana Carmen hasta su fallecimiento.

Su estilo creativo evolucionó desde el nacionalismo folclorista y el impresionismo de las primeras etapas hasta el nacionalismo austero y el neoclasicismo de la madurez, para acabar en el misticismo y universalismo tardíos.

En la década de los 20 visitó el islote de Sancti Petri en busca de inspiración estética para la composición de Atlántida, una obra a la que dedicó 20 años. Se trataba de una cantata escénica sobre el poema de Jacint Verdaguer que dejó inacabada; tras su muerte, fue completada a partir de sus esbozos por su discípulo Ernesto Halffter.

  • Busto Manuel de Falla, vista lateral izquierda.

En 1924 fue nombrado académico de honor de la Real Academia Hispanoamericana. En 1926, el Ayuntamiento gaditano le confirió el título de hijo predilecto de la ciudad. En ese mismo año se le otorgó su nombre al Gran Teatro Falla y en 1942 el Conservatorio de Música de la ciudad adoptó formalmente su nombre.

Falleció en Alta Gracia (provincia de Córdoba, Argentina) el 14 de noviembre de 1946 y, gracias a las gestiones de José María Pemán y a una bula del papa Pío XII, los restos de Manuel de Falla fueron repatriados e inhumados en la cripta de la Catedral de Cádiz.

El monumento a Manuel de Falla está basado en la obra del escultor Juan Luis Vassallo. Durante una de las breves estancias de ambos artistas en Cádiz con motivo de un homenaje a Falla, Vassallo fue presentado al compositor y consiguió que este posara para él mientras tecleaba al piano. Vassallo tomó notas y apuntes de su cabeza. El compositor fue uno de los modelos que más atractivo tuvo para los jóvenes artistas (tanto pintores como escultores de vanguardia), y Vassallo supo apreciar en ese momento la fuerza de su figura para inmortalizarlo.

  • Busto Manuel de Falla, vista posterior, angular izquierda.

Durante la estancia de Vassallo en Baeza, entre 1925 y 1926, elaboró un primer boceto en barro a partir de los apuntes tomados del compositor al piano. Fue expuesto posteriormente en los establecimientos de música Parodi (propiedad de un tío materno del escultor). En 1984, con motivo del nombramiento de Vassallo como académico de honor de la Real Academia Provincial de Bellas Artes de Cádiz, el escultor regaló una de sus cabezas de Falla al conservatorio gaditano Manuel de Falla. En 1927, el busto de Falla fue presentado en el Salón de Primavera junto a la obra Carmiña. Una reproducción a mayor tamaño de esta cabeza es la que actualmente se encuentra en el monumento.

  • Busto Manuel de Falla, vista frontal.

Vassallo realizó un busto de retrato, representando la cabeza, el cuello y la parte superior del torso, capturando no solo su apariencia física sino también su esencia y carácter, en el monumento se ha fundido en bronce.

El escultor ha buscado un acabado realista, pero no extremadamente pulido. Se aprecian las huellas de las herramientas del modelado original, especialmente en zonas como el cabello (que es calvo, pero la superficie del cráneo lo refleja) no hay "cabello" que modelar, pero sí la forma del cráneo, suave y redondeado, la frente y las sienes, así como la ropa, esto le da una sensación orgánica y táctil, por otra parte, la ausencia de pelo centra toda la atención en los rasgos faciales.

  • Busto Manuel de Falla, vista posterior.

El rostro del compositor tiene rasgos faciales fuertes y angulosos, con una nariz prominente y cejas definidas. Las cuencas de los ojos son profundas, lo que le da una mirada intensa y pensativa, un hombre de pensamiento, serio, contemplativo y quizás un poco austero, que transmite una sensación de dignidad y fuerza interior. Las líneas de expresión alrededor de los ojos y la boca, y los pliegues de la piel en la frente y las mejillas, sugieren experiencia y madurez.

Viste una prenda de tela simple, posiblemente una chaqueta sencilla. El tratamiento de la tela es realista, con pliegues naturales que siguen la anatomía de los hombros y el cuello. Estos pliegues añaden volumen y dinamismo a la parte inferior del busto, creando un contraste texturizado con la suavidad del rostro.

  • Busto Manuel de Falla, vista delantera angular derecha.
  • Busto Manuel de Falla, vista delantera angular izquierda.

El contorno de la escultura es nítido y bien definido. Presenta una notable simetría, inherente a la forma del cuerpo humano. Sin embargo, el escultor no buscó una simetría rígida o matemática que la hiciera parecer antinatural. Las sutiles asimetrías en las facciones de la cara (una ceja un poco más alta que la otra, ligeras variaciones en los pliegues de la ropa) y en la pátina añaden vida y realismo a la pieza. La simetría general aporta equilibrio y estabilidad, pero son las pequeñas variaciones las que la hacen orgánica y convincente. En la parte inferior derecha del torso se aprecia una marca o firma grabada, detalle común en las esculturas para identificar al autor o a la persona representada.

  • Monumento a Manuel de Falla, vista frontal.

La pieza se asienta sobre un pedestal prismático aplacado en piedra; en su frontal se ha adosado una copia del reverso, a gran tamaño, de la medalla conmemorativa del centenario del nacimiento del compositor, que realizó Vassallo para el Conservatorio Manuel de Falla. Se trata de un relieve escultórico de formato circular en el que la composición, el volumen y la iconografía dialogan para evocar una narrativa mitológica y poética.

  • Reverso medalla centenario Manuel de Falla,1976.

El medallón se divide limpiamente en dos mundos superpuestos por una franja horizontal de olas estilizadas. En la mitad superior, el espacio aéreo alberga una embarcación de velas desplegadas acompañada por la palabra de trazo clásico «ATLÁNTIDA». En la mitad inferior, sumergida bajo el agua, descansa una figura humana recostada de trazos estilizados.

El escultor emplea un bajomedio relieve que juega con volúmenes suaves y contornos bien definidos. La figura sumergida muestra una anatomía sintetizada con un ritmo curvo y fluido que imita el movimiento orgánico del agua.

La obra exhibe una clara influencia del clasicismo mediterráneo y del novecentismo en la geometría limpia de las tipografías, la simplificación sintética de las naves y la elegancia serena de las formas del cuerpo humano.

Una carabela que navega en la superficie evoca el viaje, la exploración y el tránsito humano sobre el horizonte de los conocimientos o del destino. La figura tendida bajo las olas (Atlantis) encarna la leyenda misma de la Atlántida, el continente o mito sumergido, dormido en el fondo marino. Representa la memoria, lo oculto o lo inconsciente que sostiene el mundo visible.

  • Medalla del centenario y placa identificativa.

Dos placas de bronce rectangulares adosadas completan e identifican el monumento. La superior, situada en el centro del frontal, contiene la leyenda en versales y relieve "LA CIUDAD DE CÁDIZ // AL INSIGNE COMPOSITOR // MANUEL DE FALLA".

Monumento a Manuel de Falla, placa conmemorativa inferior.

En la parte inferior del pedestal, otra placa, con una leyenda en versales de menor tamaño que la anterior, indica el origen del conjunto y su patrocinio: "ESTE MONUMENTO FUE ERIGIDO POR SUSCRIPCIÓN POPULAR, Y A INICIATIVA DE LA REAL ACADEMIA HISPANO AMERICANA, CONTANDO CON LA COLABORACIÓN DE ENTIDADES TANTO PÚBLICAS COMO PRIVADAS Y DE LA FAMILIA DEL ESCULTOR GADITANO JUAN LUIS VASSALLO. CÁDIZ, MARZO DE 2001".

  • Placa casa natal de Manuel de Falla, patrocinada por el Ayuntamiento de Cádiz, 1926.
  • Placa en la casa natal de Manuel de Falla, patrocinada por el Ateneo, 2008.

Son abundantes las muestras de reconocimiento, placas conmemorativas e instituciones denominadas con el nombre del genial compositor, quizás a Cádiz, le falta convertir casa natal de la Plaza de Mina en una Casa-Museo dedicada a su memoria, como se reclama desde los ámbitos sociales y académicos.

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