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Solidaridad, la casa común de los barrios de Jerez que afronta su mayor crisis: "Sigue adelante contra viento y marea"

La federación vecinal, nacida en 1988 y marcada durante años por Sebastián Peña, estrena nueva etapa con Manuel Cazorla al frente después de la salida de seis asociaciones históricas: "Me han fallado personas que quería"

  • Manolo Cazorla, Solidaridad Jerez -

Durante casi 40 años, Solidaridad ha querido ser la casa común del movimiento vecinal de Jerez. Un lugar en el que las asociaciones de los barrios pudieran unir sus reivindicaciones, hacerlas más fuertes y sentarse frente a las administraciones con una sola voz.

Esta federación de asociaciones de vecinos nace oficialmente en 1988, aunque sus primeros pasos se remontan un año antes, cuando alrededor de 300 personas participan en un primer encuentro vecinal que acaba poniendo las bases de la organización. Desde entonces, Solidaridad ha ejercido como espacio de coordinación, representación y defensa de los intereses de los barrios jerezanos.

Por su presidencia han pasado Santiago Casal, Pepe Saborido y Sebastián Peña. La muerte de este último, en noviembre de 2021, abrió un periodo de transición. Y casi cinco años después, la organización acaba de atravesar una de las mayores crisis de su historia.

  • Manolo Cazorla, con parte de su nueva junta, en la sede de Solidaridad
  • -

Seis asociaciones, varias de ellas vinculadas a los orígenes de Solidaridad, han decidido abandonarla: Pueblo Nuevo La Granja, Aguas del Pimiento, Villas del Este, La Integración, Cruz Vieja y Blanca y Verde han formalizado su salida denunciando problemas de transparencia, gestión económica, funcionamiento interno y neutralidad política.

De otro lado, Manuel Cazorla, elegido nuevamente presidente tras un proceso electoral, sostiene que Solidaridad "sale reforzada" de esta crisis.

Entre ambas situaciones hay una historia que comienza mucho antes de esta ruptura.

Antes de la crisis, los ciudadanos

La Federación de Asociaciones de Vecinos Solidaridad nace en un momento, finales de los años 80, en el que el movimiento vecinal tiene un peso extraordinario en la vida de la ciudad. Las asociaciones eran espacios desde los que se reclamaban equipamientos, servicios públicos o mayor seguridad en las calles.

  • Sebastián Peña, en el centro, junto a Pepe Saborido y Santiago Casal, antiguos presidentes de 'Solidaridad', en una imagen de archivo.
  • -

La propia Solidaridad reivindica desde sus orígenes ese papel de coordinación y representación del movimiento vecinal. Si bien en su página web asegura agrupar a más de 41 asociaciones, Manuel Cazorla, en conversación con lavozdelsur.es, las reduce actualmente a más de una veintena.

Durante años, la federación fue también un interlocutor habitual de los distintos gobiernos municipales. En 2018 celebró sus tres décadas de trayectoria haciendo balance de una historia que había comenzado con una pancarta que resumía el espíritu de sus primeros tiempos: "Ahora, los ciudadanos".

Después llegaron los años de Sebastián Peña. Nacido en Jerez en 1946, se convirtió en una de las figuras más reconocibles del movimiento vecinal. Presidió Solidaridad durante más de una década y su manera de trabajar estaba basada en la cercanía y el contacto permanente con los barrios. El Ayuntamiento, tras su fallecimiento en 2021 a los 75 años, lo definió como un "ejemplo de concordia" por "su cercanía, su apuesta por el diálogo y su talante siempre amable".

Fue, además, una persona muy cercana a Manuel Cazorla. Para éste, Peña era algo más. Era su maestro.

  • La nueva junta de Solidaridad, encabezada por Manuel Cazorla
  • -

El vacío que deja Sebastián

Si la muerte de Sebastián Peña produce un hondo pesar en Jerez, donde se le quería mucho, para Manuel Cazorla supone un gran golpe.

No solo había perdido al presidente de Solidaridad. Había perdido a una persona con la que mantenía una relación estrecha, junto al que había recorrido barrios y administraciones y de quien había aprendido a entender el asociacionismo. "Era un padre para mí", recuerda.

También menciona a Pedro García Pérez, secretario de la federación, fallecido igualmente pocos meses después de Peña. Fue otra pérdida especialmente dolorosa para él: "Éramos uña y carne".

Cazorla asume la presidencia de Solidaridad en funciones después de la muerte de Peña y posteriormente concurre al proceso electoral. Sin embargo, reconoce que necesitó apartarse durante un tiempo para asumir la pérdida y el peso de la responsabilidad. "Su espacio es muy difícil de ocupar", admite.

Cuando regresó, encontró una organización, según relata, en la que había cuestiones que no estaban funcionando como debían. Y es entonces cuando comienza un nuevo capítulo de la historia de la federación vecinal que acabará conduciendo a la ruptura actual.

Dos visiones de la ruptura

Las seis asociaciones que han abandonado Solidaridad señalan que el conflicto no ha comenzado ahora. En su comunicado conjunto aseguran que durante el último año ya se produjo la salida progresiva de otros colectivos por discrepancias relacionadas con la transparencia, el funcionamiento interno y la neutralidad política.

Entre sus principales críticas se encuentra la gestión de proyectos financiados mediante subvenciones públicas. Las asociaciones cuestionan el procedimiento utilizado para adjudicar los trabajos y aseguran que las empresas encargadas fueron seleccionadas directamente, sin posibilidad de presentar presupuestos alternativos ni de que las entidades integrantes participaran en la decisión. También consideran que esos recursos no han repercutido de manera equitativa en el movimiento vecinal.

Los colectivos anuncian que pedirán al Ayuntamiento una revisión técnica de esos proyectos para comprobar que los fondos públicos hayan sido gestionados conforme a los principios de concurrencia, transparencia y legalidad.

Cazorla rechaza estas críticas relacionadas con la gestión económica. Sostiene que el Ayuntamiento dispone de información sobre la actividad de Solidaridad y asegura que "tanto la delegación de Participación Ciudadana como el interventor municipal" han "valorado positivamente" el trabajo desarrollado. "El Ayuntamiento tiene información de toda nuestra gestión, garantizada al cien por cien en todos los aspectos", añade.

Las asociaciones críticas también cuestionan determinadas actividades que, a su juicio, presentan un componente electoralista y pueden favorecer a una determinada opción política a menos de un año de las próximas elecciones municipales.

Sin embargo, Manuel Cazorla también rechaza esa interpretación. "A nadie le pido el carné de un partido", y recuerda una enseñanza que, asegura, le transmitió Peña: "Él era pluralista mil por mil, nos decía que no nos casáramos con nadie".

En última instancia, Cazorla explica que convocó a la junta directiva porque no se sentía respaldado. Al acudir únicamente "tres o cuatro personas" decide pedir su propia dimisión y la del resto de integrantes "para formar una nueva candidatura, una nueva gestión y crear los objetivos necesarios para esta federación", explica.

Una Solidaridad distinta

Tras volver a presentarse a la presidencia asegura que encontró asociaciones que seguían confiando en él y que consideraban injustas las críticas recibidas. "No se presentó ninguna otra candidatura", recuerda. De esta manera, la suya sale adelante, iniciándose así una nueva etapa.

Para las seis asociaciones, sin embargo, el detonante definitivo es precisamente la convocatoria de la asamblea general que debía culminar ese proceso. Consideran que se hizo unilateralmente y que no se ajustaba a los estatutos.

La nueva junta directiva ha asumido públicamente el compromiso de reforzar la "transparencia", la "participación" y la "colaboración" entre las asociaciones que permanecen en la federación.

Cazorla asegura que él mismo ha recorrido los colectivos "uno por uno" para explicar su proyecto. Les hemos explicado cuál es mi proyecto de federación, de saber que no pueden estar solos, que ahí va a estar Solidaridad”, cuenta.

Cazorla también quiere recuperar presencia en los barrios y capacidad de interlocución ante las administraciones para "reclamar servicios, trasladar problemas" y volver a convencer a los vecinos de que "la unión es la única manera de ganar fuerza".

Porque, en su opinión, el problema no es solo la crisis de la federación. También existe una "desilusión creciente" en el movimiento asociativo. "Tenemos que resucitar la participación ciudadana", porque "no se consiguen los objetivos en solitario".

Sebastián Peña, todavía presente

En enero de este año se inauguraba un parque dedicado a Sebastián Peña en San Telmo, reivindicando su trayectoria como referente de la participación ciudadana y de la defensa de los servicios públicos y los barrios.

Jerez no lo olvida y Cazorla no oculta que la figura de Peña también aparece a la hora de tomar sus decisiones. Cuando se planteó volver a presentarse, dice que miró al cielo y pensó en él: "Sebastián, me tengo que presentar de nuevo", afirma que dijo para sus adentros.

Y una vez ya como presidente de la federación, su sucesor considera que Solidaridad "está más fuerte", a pesar de la crisis y de la marcha de las seis asociaciones vecinales anteriormente mencionadas.

Cazorla defiende su gestión y asegura que el Ayuntamiento "conoce el trabajo realizado". Y mientras las asociaciones disidentes ven una federación que ha perdido músculo, Cazorla considera que, Solidaridad, ha dejado atrás a quienes, según él, la impedían avanzar. Porque, citando de nuevo a Peña, recuerda otra "enseñanza" que le transmitió: "no casarse con nadie".

"Me han fallado personas que yo quería"

Cazorla asegura sentirse ahora "tranquilo y relajado". Habla de una junta nueva, de personas que le han transmitido "cariño" y "confianza" y de un "trabajo de campo" que quiere continuar para recuperar asociaciones y fortalecer las que permanecen.

Pero también admite que la ruptura le ha "dolido" porque "las personas que me han fallado son personas que yo quería". Pero insiste en que "no pienso detenerme".

  • Manuel Cazorla, presidente de la federación Solidaridad
  • -

"Vamos a llegar a las puertas de todas las administraciones", afirma. Quiere que Solidaridad vuelva a tener "peso", que los barrios encuentren en ella "una herramienta para reclamar aquello que necesitan" y que el movimiento vecinal recupere una mayor "capacidad de participación". Y añade, de una manera casi paradójica después de lo ocurrido, que "no vamos a dividir".

La división, sin embargo, ya existe. La herida está abierta y la nueva dirección tendrá que cerrarla, si es que todavía es posible. Y es entonces cuando Manuel Cazorla vuelve a recordar a Sebastián Peña.

– Si pudiera levantar la cabeza y hablarte ahora, ¿qué te diría Sebastián? 

– "Mira Cazorla, yo te eduqué, te enseñé. Sigue adelante contra viento y marea".

Durante casi 40 años, Solidaridad ha querido ser la casa común del movimiento vecinal de Jerez. Un lugar en el que las asociaciones de los barrios pudieran unir sus reivindicaciones, hacerlas más fuertes y sentarse frente a las administraciones con una sola voz.

Esta federación de asociaciones de vecinos nace oficialmente en 1988, aunque sus primeros pasos se remontan un año antes, cuando alrededor de 300 personas participan en un primer encuentro vecinal que acaba poniendo las bases de la organización. Desde entonces, Solidaridad ha ejercido como espacio de coordinación, representación y defensa de los intereses de los barrios jerezanos.

Por su presidencia han pasado Santiago Casal, Pepe Saborido y Sebastián Peña. La muerte de este último, en noviembre de 2021, abrió un periodo de transición. Y casi cinco años después, la organización acaba de atravesar una de las mayores crisis de su historia.

  • Manolo Cazorla, con parte de su nueva junta, en la sede de Solidaridad
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Seis asociaciones, varias de ellas vinculadas a los orígenes de Solidaridad, han decidido abandonarla: Pueblo Nuevo La Granja, Aguas del Pimiento, Villas del Este, La Integración, Cruz Vieja y Blanca y Verde han formalizado su salida denunciando problemas de transparencia, gestión económica, funcionamiento interno y neutralidad política.

De otro lado, Manuel Cazorla, elegido nuevamente presidente tras un proceso electoral, sostiene que Solidaridad "sale reforzada" de esta crisis.

Entre ambas situaciones hay una historia que comienza mucho antes de esta ruptura.

Antes de la crisis, los ciudadanos

La Federación de Asociaciones de Vecinos Solidaridad nace en un momento, finales de los años 80, en el que el movimiento vecinal tiene un peso extraordinario en la vida de la ciudad. Las asociaciones eran espacios desde los que se reclamaban equipamientos, servicios públicos o mayor seguridad en las calles.

  • Sebastián Peña, en el centro, junto a Pepe Saborido y Santiago Casal, antiguos presidentes de 'Solidaridad', en una imagen de archivo.
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La propia Solidaridad reivindica desde sus orígenes ese papel de coordinación y representación del movimiento vecinal. Si bien en su página web asegura agrupar a más de 41 asociaciones, Manuel Cazorla, en conversación con lavozdelsur.es, las reduce actualmente a más de una veintena.

Durante años, la federación fue también un interlocutor habitual de los distintos gobiernos municipales. En 2018 celebró sus tres décadas de trayectoria haciendo balance de una historia que había comenzado con una pancarta que resumía el espíritu de sus primeros tiempos: "Ahora, los ciudadanos".

Después llegaron los años de Sebastián Peña. Nacido en Jerez en 1946, se convirtió en una de las figuras más reconocibles del movimiento vecinal. Presidió Solidaridad durante más de una década y su manera de trabajar estaba basada en la cercanía y el contacto permanente con los barrios. El Ayuntamiento, tras su fallecimiento en 2021 a los 75 años, lo definió como un "ejemplo de concordia" por "su cercanía, su apuesta por el diálogo y su talante siempre amable".

Fue, además, una persona muy cercana a Manuel Cazorla. Para éste, Peña era algo más. Era su maestro.

  • La nueva junta de Solidaridad, encabezada por Manuel Cazorla
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El vacío que deja Sebastián

Si la muerte de Sebastián Peña produce un hondo pesar en Jerez, donde se le quería mucho, para Manuel Cazorla supone un gran golpe.

No solo había perdido al presidente de Solidaridad. Había perdido a una persona con la que mantenía una relación estrecha, junto al que había recorrido barrios y administraciones y de quien había aprendido a entender el asociacionismo. "Era un padre para mí", recuerda.

También menciona a Pedro García Pérez, secretario de la federación, fallecido igualmente pocos meses después de Peña. Fue otra pérdida especialmente dolorosa para él: "Éramos uña y carne".

Cazorla asume la presidencia de Solidaridad en funciones después de la muerte de Peña y posteriormente concurre al proceso electoral. Sin embargo, reconoce que necesitó apartarse durante un tiempo para asumir la pérdida y el peso de la responsabilidad. "Su espacio es muy difícil de ocupar", admite.

Cuando regresó, encontró una organización, según relata, en la que había cuestiones que no estaban funcionando como debían. Y es entonces cuando comienza un nuevo capítulo de la historia de la federación vecinal que acabará conduciendo a la ruptura actual.

Dos visiones de la ruptura

Las seis asociaciones que han abandonado Solidaridad señalan que el conflicto no ha comenzado ahora. En su comunicado conjunto aseguran que durante el último año ya se produjo la salida progresiva de otros colectivos por discrepancias relacionadas con la transparencia, el funcionamiento interno y la neutralidad política.

Entre sus principales críticas se encuentra la gestión de proyectos financiados mediante subvenciones públicas. Las asociaciones cuestionan el procedimiento utilizado para adjudicar los trabajos y aseguran que las empresas encargadas fueron seleccionadas directamente, sin posibilidad de presentar presupuestos alternativos ni de que las entidades integrantes participaran en la decisión. También consideran que esos recursos no han repercutido de manera equitativa en el movimiento vecinal.

Los colectivos anuncian que pedirán al Ayuntamiento una revisión técnica de esos proyectos para comprobar que los fondos públicos hayan sido gestionados conforme a los principios de concurrencia, transparencia y legalidad.

Cazorla rechaza estas críticas relacionadas con la gestión económica. Sostiene que el Ayuntamiento dispone de información sobre la actividad de Solidaridad y asegura que "tanto la delegación de Participación Ciudadana como el interventor municipal" han "valorado positivamente" el trabajo desarrollado. "El Ayuntamiento tiene información de toda nuestra gestión, garantizada al cien por cien en todos los aspectos", añade.

Las asociaciones críticas también cuestionan determinadas actividades que, a su juicio, presentan un componente electoralista y pueden favorecer a una determinada opción política a menos de un año de las próximas elecciones municipales.

Sin embargo, Manuel Cazorla también rechaza esa interpretación. "A nadie le pido el carné de un partido", y recuerda una enseñanza que, asegura, le transmitió Peña: "Él era pluralista mil por mil, nos decía que no nos casáramos con nadie".

En última instancia, Cazorla explica que convocó a la junta directiva porque no se sentía respaldado. Al acudir únicamente "tres o cuatro personas" decide pedir su propia dimisión y la del resto de integrantes "para formar una nueva candidatura, una nueva gestión y crear los objetivos necesarios para esta federación", explica.

Una Solidaridad distinta

Tras volver a presentarse a la presidencia asegura que encontró asociaciones que seguían confiando en él y que consideraban injustas las críticas recibidas. "No se presentó ninguna otra candidatura", recuerda. De esta manera, la suya sale adelante, iniciándose así una nueva etapa.

Para las seis asociaciones, sin embargo, el detonante definitivo es precisamente la convocatoria de la asamblea general que debía culminar ese proceso. Consideran que se hizo unilateralmente y que no se ajustaba a los estatutos.

La nueva junta directiva ha asumido públicamente el compromiso de reforzar la "transparencia", la "participación" y la "colaboración" entre las asociaciones que permanecen en la federación.

Cazorla asegura que él mismo ha recorrido los colectivos "uno por uno" para explicar su proyecto. Les hemos explicado cuál es mi proyecto de federación, de saber que no pueden estar solos, que ahí va a estar Solidaridad”, cuenta.

Cazorla también quiere recuperar presencia en los barrios y capacidad de interlocución ante las administraciones para "reclamar servicios, trasladar problemas" y volver a convencer a los vecinos de que "la unión es la única manera de ganar fuerza".

Porque, en su opinión, el problema no es solo la crisis de la federación. También existe una "desilusión creciente" en el movimiento asociativo. "Tenemos que resucitar la participación ciudadana", porque "no se consiguen los objetivos en solitario".

Sebastián Peña, todavía presente

En enero de este año se inauguraba un parque dedicado a Sebastián Peña en San Telmo, reivindicando su trayectoria como referente de la participación ciudadana y de la defensa de los servicios públicos y los barrios.

Jerez no lo olvida y Cazorla no oculta que la figura de Peña también aparece a la hora de tomar sus decisiones. Cuando se planteó volver a presentarse, dice que miró al cielo y pensó en él: "Sebastián, me tengo que presentar de nuevo", afirma que dijo para sus adentros.

Y una vez ya como presidente de la federación, su sucesor considera que Solidaridad "está más fuerte", a pesar de la crisis y de la marcha de las seis asociaciones vecinales anteriormente mencionadas.

Cazorla defiende su gestión y asegura que el Ayuntamiento "conoce el trabajo realizado". Y mientras las asociaciones disidentes ven una federación que ha perdido músculo, Cazorla considera que, Solidaridad, ha dejado atrás a quienes, según él, la impedían avanzar. Porque, citando de nuevo a Peña, recuerda otra "enseñanza" que le transmitió: "no casarse con nadie".

"Me han fallado personas que yo quería"

Cazorla asegura sentirse ahora "tranquilo y relajado". Habla de una junta nueva, de personas que le han transmitido "cariño" y "confianza" y de un "trabajo de campo" que quiere continuar para recuperar asociaciones y fortalecer las que permanecen.

Pero también admite que la ruptura le ha "dolido" porque "las personas que me han fallado son personas que yo quería". Pero insiste en que "no pienso detenerme".

  • Manuel Cazorla, presidente de la federación Solidaridad
  • -

"Vamos a llegar a las puertas de todas las administraciones", afirma. Quiere que Solidaridad vuelva a tener "peso", que los barrios encuentren en ella "una herramienta para reclamar aquello que necesitan" y que el movimiento vecinal recupere una mayor "capacidad de participación". Y añade, de una manera casi paradójica después de lo ocurrido, que "no vamos a dividir".

La división, sin embargo, ya existe. La herida está abierta y la nueva dirección tendrá que cerrarla, si es que todavía es posible. Y es entonces cuando Manuel Cazorla vuelve a recordar a Sebastián Peña.

– Si pudiera levantar la cabeza y hablarte ahora, ¿qué te diría Sebastián? 

– "Mira Cazorla, yo te eduqué, te enseñé. Sigue adelante contra viento y marea".

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