Todo empezó por una tontería. Una riña banal entre dos niñas pequeñas, primas entre sí, en la que una habría agredido a la otra. Horas después, esa discusión infantil había derivado en un tiroteo en mitad de la calle con un hombre muerto y varios heridos de bala. Ocurrió en Alzira, capital de la Ribera Alta valenciana, durante la madrugada de este domingo, 20 de septiembre.
La víctima mortal ha sido identificada como Enrique Moreno Muñoz, de 56 años. Bisabuelo de las menores y abuelo de los presuntos autores, murió precisamente por intentar poner paz. Según los testigos, se interpuso entre los dos hermanos —padres de cada una de las niñas— para evitar que se mataran a tiros. Recibió los impactos de frente: uno en un hombro, otro en una pierna y un tercero en el pecho, a la altura del corazón. Ese fue el definitivo.
Doce personas gritando en la calle a las cuatro de la madrugada
El 112 empezó a recibir llamadas sobre las 4.15 horas. Varios vecinos denunciaban una bronca a gritos en plena vía pública en la que participaban más de diez personas, con amenazas de muerte y disparos en dos calles muy próximas entre sí: Luchana y María Guerrero, en el barrio de l'Alquerieta, escenario de otros tiroteos entre clanes.
La discusión inicial fue entre dos hermanos: uno acusaba al otro de haber pegado a su hija. Lo que empezó como un reproche se convirtió en una trifulca en la que, según testigos presenciales, llegaron a intervenir entre doce y quince personas. El tono fue subiendo. Y entonces aparecieron las primeras pistolas.
Al lugar acudieron varias patrullas de la Policía Nacional y de la Policía Local de Alzira. Al llegar se encontraron con varias personas heridas de bala, entre ellas el propio Enrique.
Dos horas de agonía en el hospital
El hombre fue trasladado de urgencia al Hospital Universitario de La Ribera, inconsciente y con al menos tres disparos en el cuerpo —otras fuentes hablan de cinco—. Su estado era tan crítico que los médicos apenas pudieron hacer nada. Dos horas más tarde certificaban su muerte.
La Policía detuvo en el momento a tres de los cuatro hermanos implicados en el tiroteo, dos de ellos los padres de las niñas. El cuarto huyó del lugar y es buscado como posible autor material de los disparos que acabaron con la vida de su abuelo.
De los tres arrestados, uno permanece ingresado en el hospital de Alzira porque también recibió un balazo. Los otros dos fueron trasladados a la comisaría de la Policía Nacional en la capital de la Ribera. Hay un tercer herido, de menor gravedad.
Fuentes de la Policía Nacional, consultadas por EFE, han elevado a cuatro los detenidos, todos miembros de la misma familia, y han situado al fallecido —nacido en 1970— en un clan rival. Según esa versión, de los tres heridos de bala ninguno corre peligro: uno ha sido intervenido y los otros dos, dados de alta. Las mismas fuentes apuntan a que las circunstancias exactas del tiroteo siguen sin precisarse.
Vigilancia policial en el barrio y en urgencias
La Policía Nacional mantiene un fuerte dispositivo en el centro hospitalario. Los médicos calculan que el herido ingresado permanecerá al menos 24 horas, y varios familiares llevan desde la noche apostados a las puertas de urgencias, con el riesgo de altercados entre las distintas facciones.
Por el mismo motivo se ha reforzado la seguridad en l'Alquerieta, con agentes de la Unidad de Intervención Policial (UIP) desplegados desde la madrugada. No solo para evitar represalias o nuevas peleas, también para proteger el trabajo del grupo de Homicidios, que se ha hecho cargo de la investigación, y de la Policía Científica, que lleva desde la noche practicando la inspección ocular en la calle Luchana. El cadáver ya ha sido trasladado al Instituto de Medicina Legal de Valencia para la autopsia.
Todo empezó por una tontería. Una riña banal entre dos niñas pequeñas, primas entre sí, en la que una habría agredido a la otra. Horas después, esa discusión infantil había derivado en un tiroteo en mitad de la calle con un hombre muerto y varios heridos de bala. Ocurrió en Alzira, capital de la Ribera Alta valenciana, durante la madrugada de este domingo, 20 de septiembre.
La víctima mortal ha sido identificada como Enrique Moreno Muñoz, de 56 años. Bisabuelo de las menores y abuelo de los presuntos autores, murió precisamente por intentar poner paz. Según los testigos, se interpuso entre los dos hermanos —padres de cada una de las niñas— para evitar que se mataran a tiros. Recibió los impactos de frente: uno en un hombro, otro en una pierna y un tercero en el pecho, a la altura del corazón. Ese fue el definitivo.
Doce personas gritando en la calle a las cuatro de la madrugada
El 112 empezó a recibir llamadas sobre las 4.15 horas. Varios vecinos denunciaban una bronca a gritos en plena vía pública en la que participaban más de diez personas, con amenazas de muerte y disparos en dos calles muy próximas entre sí: Luchana y María Guerrero, en el barrio de l'Alquerieta, escenario de otros tiroteos entre clanes.
La discusión inicial fue entre dos hermanos: uno acusaba al otro de haber pegado a su hija. Lo que empezó como un reproche se convirtió en una trifulca en la que, según testigos presenciales, llegaron a intervenir entre doce y quince personas. El tono fue subiendo. Y entonces aparecieron las primeras pistolas.
Al lugar acudieron varias patrullas de la Policía Nacional y de la Policía Local de Alzira. Al llegar se encontraron con varias personas heridas de bala, entre ellas el propio Enrique.
Dos horas de agonía en el hospital
El hombre fue trasladado de urgencia al Hospital Universitario de La Ribera, inconsciente y con al menos tres disparos en el cuerpo —otras fuentes hablan de cinco—. Su estado era tan crítico que los médicos apenas pudieron hacer nada. Dos horas más tarde certificaban su muerte.
La Policía detuvo en el momento a tres de los cuatro hermanos implicados en el tiroteo, dos de ellos los padres de las niñas. El cuarto huyó del lugar y es buscado como posible autor material de los disparos que acabaron con la vida de su abuelo.
De los tres arrestados, uno permanece ingresado en el hospital de Alzira porque también recibió un balazo. Los otros dos fueron trasladados a la comisaría de la Policía Nacional en la capital de la Ribera. Hay un tercer herido, de menor gravedad.
Fuentes de la Policía Nacional, consultadas por EFE, han elevado a cuatro los detenidos, todos miembros de la misma familia, y han situado al fallecido —nacido en 1970— en un clan rival. Según esa versión, de los tres heridos de bala ninguno corre peligro: uno ha sido intervenido y los otros dos, dados de alta. Las mismas fuentes apuntan a que las circunstancias exactas del tiroteo siguen sin precisarse.
Vigilancia policial en el barrio y en urgencias
La Policía Nacional mantiene un fuerte dispositivo en el centro hospitalario. Los médicos calculan que el herido ingresado permanecerá al menos 24 horas, y varios familiares llevan desde la noche apostados a las puertas de urgencias, con el riesgo de altercados entre las distintas facciones.
Por el mismo motivo se ha reforzado la seguridad en l'Alquerieta, con agentes de la Unidad de Intervención Policial (UIP) desplegados desde la madrugada. No solo para evitar represalias o nuevas peleas, también para proteger el trabajo del grupo de Homicidios, que se ha hecho cargo de la investigación, y de la Policía Científica, que lleva desde la noche practicando la inspección ocular en la calle Luchana. El cadáver ya ha sido trasladado al Instituto de Medicina Legal de Valencia para la autopsia.
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