Un equipo estadounidense ha comenzado a excavar en la formación Durupinar, cerca del monte Ararat, en Turquía, con la intención de comprobar si allí se encuentran los restos del Arca de Noé. El grupo, llamado Noah’s Ark Scans, asegura que sus mediciones apuntan a una gran embarcación. La identificación, sin embargo, no está demostrada: geólogos citados en la información consideran que la formación es una masa de roca sólida.
Para estudiar el terreno, el equipo emplea LiDAR, imágenes tomadas con drones y mapeo térmico. A esas técnicas suma tomografía de resistividad eléctrica, radar de penetración terrestre, perforaciones para obtener muestras de suelo a profundidad y un pequeño robot subterráneo llamado Gopher.
La certeza que proclama el equipo
Lauren Witzke, directora de marketing y recaudación de fondos del proyecto, afirma estar convencida de que la estructura es un barco. "Estamos 100% seguros de que tenemos una nave, un barco gigantesco en la montaña", sostiene. Witzke asegura también que las medidas y los tres niveles que atribuye a la formación coinciden con la descripción bíblica.
Se trata, por ahora, de afirmaciones del propio grupo. La información facilitada no recoge resultados de la excavación que acrediten que la estructura fue construida por personas ni que sea la embarcación del relato de Noé.
Un lugar conocido desde hace décadas
El interés por Durupinar no es nuevo. Según la información publicada, un pastor descubrió la formación en 1948, después de que unas tormentas y un terremoto alteraran la topografía de la zona. Diez años más tarde recibió el nombre del oficial turco que la cartografió oficialmente.
Desde entonces ha sido objeto de investigaciones y teorías, especialmente entre grupos creacionistas. Frente a la interpretación de Noah’s Ark Scans, otros expertos recuerdan que no existe evidencia de que toda la Tierra haya quedado alguna vez bajo el agua, aunque consideran posibles inundaciones locales que pudieran haber inspirado el relato bíblico.
Un equipo estadounidense ha comenzado a excavar en la formación Durupinar, cerca del monte Ararat, en Turquía, con la intención de comprobar si allí se encuentran los restos del Arca de Noé. El grupo, llamado Noah’s Ark Scans, asegura que sus mediciones apuntan a una gran embarcación. La identificación, sin embargo, no está demostrada: geólogos citados en la información consideran que la formación es una masa de roca sólida.
Para estudiar el terreno, el equipo emplea LiDAR, imágenes tomadas con drones y mapeo térmico. A esas técnicas suma tomografía de resistividad eléctrica, radar de penetración terrestre, perforaciones para obtener muestras de suelo a profundidad y un pequeño robot subterráneo llamado Gopher.
La certeza que proclama el equipo
Lauren Witzke, directora de marketing y recaudación de fondos del proyecto, afirma estar convencida de que la estructura es un barco. "Estamos 100% seguros de que tenemos una nave, un barco gigantesco en la montaña", sostiene. Witzke asegura también que las medidas y los tres niveles que atribuye a la formación coinciden con la descripción bíblica.
Se trata, por ahora, de afirmaciones del propio grupo. La información facilitada no recoge resultados de la excavación que acrediten que la estructura fue construida por personas ni que sea la embarcación del relato de Noé.
Un lugar conocido desde hace décadas
El interés por Durupinar no es nuevo. Según la información publicada, un pastor descubrió la formación en 1948, después de que unas tormentas y un terremoto alteraran la topografía de la zona. Diez años más tarde recibió el nombre del oficial turco que la cartografió oficialmente.
Desde entonces ha sido objeto de investigaciones y teorías, especialmente entre grupos creacionistas. Frente a la interpretación de Noah’s Ark Scans, otros expertos recuerdan que no existe evidencia de que toda la Tierra haya quedado alguna vez bajo el agua, aunque consideran posibles inundaciones locales que pudieran haber inspirado el relato bíblico.
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