Nadie la había visto, pero todos querían escribir para ella. Mar de Marchis —nombre ficticio de María Jesús Marhuenda Irastorza, fallecida en 2022— fue la fundadora de Jot Down, uno de los proyectos editoriales más singulares del periodismo español de la última década. Su historia acaba de convertirse en libro: La bola, publicado por Alfaguara y firmado por el periodista Daniel Verdú.
Para construir su personaje, Mar se inventó una biografía completa: treintañera rubia de ojos verdes, residente en Londres, representante de futbolistas. Las fotos que enviaba no eran de ella. Con esa ficción logró convencer a firmas como Félix de Azúa, Fernando Savater, Antonio Muñoz Molina o Maruja Torres para escribir en su web, y luego en papel, sin que ninguno hubiera visto jamás su cara.
Verdú ha entrevistado a ochenta personas para reconstruir su figura, aunque el libro no cuenta con la aprobación de su familia ni de su socio editorial. "Su irrupción no hubiera ocurrido diez años antes ni probablemente ahora", sostiene el autor al Periódico.
Victoria por incomparecencia
La crisis de 2008 fue el caldo de cultivo exacto. Con las redacciones en llamas y periodistas de primera fila sin dónde publicar, aquella voz sugerente al teléfono prometía visibilidad cuando la visibilidad era la única divisa que quedaba en pie. Mar lo entendió antes que nadie y se puso en primera fila.
Había llegado hasta ahí desde el encierro. Aquejada de agorafobia, pasó años recluida en Santa Pola, donde aprendió a descifrar las fragilidades ajenas sin tener a nadie delante. Cuando salió, aplicó ese conocimiento con una precisión quirúrgica para construir la revista a distancia, con un equipo virtual al que nunca conoció en persona.
Un espejo de época
Verdú no escribe una biografía al uso, sino el retrato de una generación. "Mar encarna ese momento de crisis y cambio de época", explica el autor, que recoge episodios tan llamativos como el rechazo de un artículo de Vargas Llosa por considerarlo insuficiente, o la portada en la que Juan Luis Cebrián posó con el casco de Darth Vader tras el ERE de El País.
"Era quien tú quisieras que fuera", resume Verdú. "Era como Carmen Mola, pero del revés", comentan varios usuarios en redes sociales al conocer la historia. Una definición que, a la vista de todo lo que construyó sin dejarse ver, resulta difícil de rebatir.
Nadie la había visto, pero todos querían escribir para ella. Mar de Marchis —nombre ficticio de María Jesús Marhuenda Irastorza, fallecida en 2022— fue la fundadora de Jot Down, uno de los proyectos editoriales más singulares del periodismo español de la última década. Su historia acaba de convertirse en libro: La bola, publicado por Alfaguara y firmado por el periodista Daniel Verdú.
Para construir su personaje, Mar se inventó una biografía completa: treintañera rubia de ojos verdes, residente en Londres, representante de futbolistas. Las fotos que enviaba no eran de ella. Con esa ficción logró convencer a firmas como Félix de Azúa, Fernando Savater, Antonio Muñoz Molina o Maruja Torres para escribir en su web, y luego en papel, sin que ninguno hubiera visto jamás su cara.
Verdú ha entrevistado a ochenta personas para reconstruir su figura, aunque el libro no cuenta con la aprobación de su familia ni de su socio editorial. "Su irrupción no hubiera ocurrido diez años antes ni probablemente ahora", sostiene el autor al Periódico.
Victoria por incomparecencia
La crisis de 2008 fue el caldo de cultivo exacto. Con las redacciones en llamas y periodistas de primera fila sin dónde publicar, aquella voz sugerente al teléfono prometía visibilidad cuando la visibilidad era la única divisa que quedaba en pie. Mar lo entendió antes que nadie y se puso en primera fila.
Había llegado hasta ahí desde el encierro. Aquejada de agorafobia, pasó años recluida en Santa Pola, donde aprendió a descifrar las fragilidades ajenas sin tener a nadie delante. Cuando salió, aplicó ese conocimiento con una precisión quirúrgica para construir la revista a distancia, con un equipo virtual al que nunca conoció en persona.
Un espejo de época
Verdú no escribe una biografía al uso, sino el retrato de una generación. "Mar encarna ese momento de crisis y cambio de época", explica el autor, que recoge episodios tan llamativos como el rechazo de un artículo de Vargas Llosa por considerarlo insuficiente, o la portada en la que Juan Luis Cebrián posó con el casco de Darth Vader tras el ERE de El País.
"Era quien tú quisieras que fuera", resume Verdú. "Era como Carmen Mola, pero del revés", comentan varios usuarios en redes sociales al conocer la historia. Una definición que, a la vista de todo lo que construyó sin dejarse ver, resulta difícil de rebatir.
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