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La desgarradora entrevista póstuma de Naia, una joven de 16 años fallecida de cáncer: "Sabía que esto no iba por buen camino"

Todo un testimonio de entereza y lucha contra la enfermedad. No quiso que sus padres estuviesen presentes para poder hablar sin estar pendiente de sus reacciones

  • Naia Llabrés, la joven de 16 años en su desgarradora entrevista antes de morir.

La historia de Naia Llabrés, una menorquina de 16 años apasionada por el baloncesto, está llegando a miles de personas a través de una entrevista grabada antes de su muerte. La joven falleció el 18 de julio, después de casi dos años de tratamientos y operaciones contra un cáncer muy agresivo que le cambió la vida cuando tenía 15 años.

La conversación, realizada para el podcast Roca Project, fue grabada con unas condiciones que la propia Naia había decidido. No quería que sus padres estuvieran presentes durante la entrevista, porque prefería hablar con libertad sin estar pendiente de sus reacciones. También pidió que no se publicara hasta después de su muerte y cuando su familia estuviera preparada para volver a escucharla.

Un cáncer poco habitual y un diagnóstico que lo cambió todo

La joven explicó que padecía un osteosarcoma en la cabeza, con metástasis en los pulmones, una localización poco frecuente para este tipo de tumor. "Tengo un cáncer de hueso, un osteosarcoma, en la cabeza y metastásico que, para empezar, no es habitual tenerlo en la cabeza. Los sarcomas se suelen tener en las piernas, las rodillas, en extremidades del cuerpo, y yo lo tengo en la cabeza con metástasis pulmonar", relató. Cuando se grabó la entrevista, Naia tenía algunas molestias en la cabeza, pero ninguna en los pulmones.

Con apenas 15 años, recibió la noticia con una actitud que ella misma describió como una mezcla de entereza y determinación. "Yo nada, dos lagrimitas y para adelante. Te juro que saqué una fuerza que yo no sabía que tenía dentro de mí", recordó. Aseguró que afrontó la enfermedad "como si fuera un resfriado, un reto personal", y llegó a animar a sus padres a cortarse el pelo para preparar una peluca que pudiera utilizar durante el tratamiento.

Naia también era consciente de la gravedad de su diagnóstico. Consultaba información en internet y sabía que la evolución podía ser complicada. "Yo era consciente de cuál sería mi situación porque, al final, lo buscas por Internet, y yo sabía que esto no iba por buen camino", explicó en la conversación, en la que habló abiertamente del miedo y la rabia que acompañaron su experiencia.

Los tratamientos en Mallorca y el valor de la salud

La enfermedad obligó a Naia y a su familia a desplazarse a Mallorca para recibir los tratamientos y someterse a las intervenciones quirúrgicas que necesitaba. Durante la entrevista, la joven también habló de las dificultades relacionadas con la falta de recursos sanitarios en las islas y de cómo tuvo que afrontar esa situación en primera persona.

En marzo de 2026, los resultados de la quimioterapia, la radioterapia y otros tratamientos no fueron los esperados. Los oncólogos enviaron a Naia a casa, a la espera de que su cuerpo pudiera resistir la evolución de la enfermedad. La joven resumió aquel momento como un punto de inflexión definitivo: "Ahí la vida me cambió ya definitivamente".

En sus reflexiones finales, Naia habló de cómo el cáncer le había hecho comprender el valor de algo que antes daba por sentado: la salud. "Yo creo que muchas personas, yo incluida en el pasado, tenemos muy normalizada la salud y es un regalazo", afirmó. Recordó que su madre solía pedir salud a los Reyes Magos y que, cuando era pequeña, no entendía por qué lo hacía. La enfermedad le permitió comprender el significado de aquella petición. 

La historia de Naia Llabrés, una menorquina de 16 años apasionada por el baloncesto, está llegando a miles de personas a través de una entrevista grabada antes de su muerte. La joven falleció el 18 de julio, después de casi dos años de tratamientos y operaciones contra un cáncer muy agresivo que le cambió la vida cuando tenía 15 años.

La conversación, realizada para el podcast Roca Project, fue grabada con unas condiciones que la propia Naia había decidido. No quería que sus padres estuvieran presentes durante la entrevista, porque prefería hablar con libertad sin estar pendiente de sus reacciones. También pidió que no se publicara hasta después de su muerte y cuando su familia estuviera preparada para volver a escucharla.

Un cáncer poco habitual y un diagnóstico que lo cambió todo

La joven explicó que padecía un osteosarcoma en la cabeza, con metástasis en los pulmones, una localización poco frecuente para este tipo de tumor. "Tengo un cáncer de hueso, un osteosarcoma, en la cabeza y metastásico que, para empezar, no es habitual tenerlo en la cabeza. Los sarcomas se suelen tener en las piernas, las rodillas, en extremidades del cuerpo, y yo lo tengo en la cabeza con metástasis pulmonar", relató. Cuando se grabó la entrevista, Naia tenía algunas molestias en la cabeza, pero ninguna en los pulmones.

Con apenas 15 años, recibió la noticia con una actitud que ella misma describió como una mezcla de entereza y determinación. "Yo nada, dos lagrimitas y para adelante. Te juro que saqué una fuerza que yo no sabía que tenía dentro de mí", recordó. Aseguró que afrontó la enfermedad "como si fuera un resfriado, un reto personal", y llegó a animar a sus padres a cortarse el pelo para preparar una peluca que pudiera utilizar durante el tratamiento.

Naia también era consciente de la gravedad de su diagnóstico. Consultaba información en internet y sabía que la evolución podía ser complicada. "Yo era consciente de cuál sería mi situación porque, al final, lo buscas por Internet, y yo sabía que esto no iba por buen camino", explicó en la conversación, en la que habló abiertamente del miedo y la rabia que acompañaron su experiencia.

Los tratamientos en Mallorca y el valor de la salud

La enfermedad obligó a Naia y a su familia a desplazarse a Mallorca para recibir los tratamientos y someterse a las intervenciones quirúrgicas que necesitaba. Durante la entrevista, la joven también habló de las dificultades relacionadas con la falta de recursos sanitarios en las islas y de cómo tuvo que afrontar esa situación en primera persona.

En marzo de 2026, los resultados de la quimioterapia, la radioterapia y otros tratamientos no fueron los esperados. Los oncólogos enviaron a Naia a casa, a la espera de que su cuerpo pudiera resistir la evolución de la enfermedad. La joven resumió aquel momento como un punto de inflexión definitivo: "Ahí la vida me cambió ya definitivamente".

En sus reflexiones finales, Naia habló de cómo el cáncer le había hecho comprender el valor de algo que antes daba por sentado: la salud. "Yo creo que muchas personas, yo incluida en el pasado, tenemos muy normalizada la salud y es un regalazo", afirmó. Recordó que su madre solía pedir salud a los Reyes Magos y que, cuando era pequeña, no entendía por qué lo hacía. La enfermedad le permitió comprender el significado de aquella petición. 

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