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Gazpacho, abanico y protector solar: Andalucía arranca junio con la operación 'sobrevivir al verano'

El Servicio Andaluz de Salud reúne recomendaciones para protegerse del calor, tomar el sol con seguridad, evitar intoxicaciones alimentarias y extremar la vigilancia con niños, mayores y personas vulnerables

  • Una persona mayor se protege del calor en España, en una imagen de archivo.

El verano ya ha llegado a Andalucía y, con él, llegan también algunos de los riesgos más habituales de esta época: altas temperaturas, exposición prolongada al sol, comidas fuera de casa, baños en playas y piscinas, excursiones al campo, picaduras de medusas o accidentes durante los desplazamientos. Por eso, el SAS recuerda una serie de consejos básicos para disfrutar de las vacaciones con seguridad y reducir los problemas de salud asociados al calor.

La exposición a temperaturas elevadas supone una agresión para el organismo. Puede provocar deshidratación, agravar enfermedades crónicas y derivar en un golpe de calor. Las personas mayores de 65 años que viven solas, quienes tienen enfermedades crónicas, los lactantes, los menores de cinco años, las personas dependientes o quienes toman determinados medicamentos son algunos de los grupos más sensibles.

  • Una persona se moja la cara durante una ola de calor en Andalucía.
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Ante temperaturas muy altas, la recomendación es clara: evitar salir y realizar actividades en las horas de más calor, especialmente ejercicio físico, jardinería o bricolaje. En la calle, conviene buscar la sombra, llevar la cabeza protegida, usar ropa ligera y clara, y salir siempre con una botella de agua.

El calor no solo se combate bebiendo agua

En casa, el SAS aconseja cerrar ventanas y cortinas en las fachadas expuestas al sol y mantenerlas cerradas mientras la temperatura exterior sea superior a la del interior. Por la noche, en cambio, se recomienda abrirlas para favorecer la ventilación. También ayuda permanecer en las habitaciones más frescas, ducharse varias veces al día o humedecer la ropa.

La hidratación es otro punto clave. La mejor bebida es el agua, a temperatura ambiente y sin esperar a tener sed. También pueden ayudar los zumos de fruta, la leche o sopas frías como el gazpacho. En cambio, se desaconseja el consumo de alcohol, ya que favorece la deshidratación, y se recomienda no abusar de bebidas excitantes como el café o el té.

  • Dos mujeres se refugian del calor en Sevila.
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El sol debe tomarse con moderación, de forma progresiva y evitando las horas centrales del día. Las exposiciones prolongadas pueden causar irritaciones, eritemas, quemaduras de distinta intensidad y, a largo plazo, aumentar el riesgo de cáncer de piel. En España se diagnostican cada año más de 4.000 casos de melanoma, una cifra que va en aumento, según recoge la información sanitaria difundida.

La protección solar debe aplicarse media hora antes de la exposición y reaplicarse cada dos horas, siempre en función del tiempo de exposición. En menores de tres años, el SAS recomienda limitar la exposición al sol y procurar que beban agua con regularidad. También recuerda que el agua, la arena y la nieve reflejan los rayos solares y aumentan sus efectos sobre la piel.

Niños, playa, comida y medusas: los otros riesgos del verano

Los niños y niñas son especialmente vulnerables al calor porque tienen menos peso, producen menos sudor, su temperatura corporal sube más rápido y se adaptan peor a las altas temperaturas. Entre las 11.00 y las 18.00 horas debe evitarse su exposición al sol, proteger su piel con crema de protección solar superior a 25 y resistente al agua, cubrirles la cabeza con gorra o sombrero y ofrecerles agua con frecuencia.

En la playa, las recomendaciones pasan por respetar siempre las indicaciones de los socorristas y las banderas: rojo, peligro; amarillo, precaución; verde, baño libre. También se aconseja no bañarse en zonas prohibidas, entrar en el agua poco a poco, nadar en zonas donde se haga pie y evitar juegos peligrosos como las ahogadillas, que pueden causar daños cervicales y de espalda.

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Las medusas son otro clásico del verano. Su presencia puede ser difícil de detectar porque muchas son transparentes. En caso de picadura, hay que salir del agua cuanto antes, limpiar la zona con agua salada o suero fisiológico —nunca con agua dulce—, retirar restos de tentáculos con pinzas si los hubiera y aplicar frío con un paño durante unos 15 minutos. No se debe frotar la zona con toallas, arena u otros objetos.

El SAS también insiste en extremar la seguridad alimentaria en verano. Las altas temperaturas favorecen las intoxicaciones por una conservación o manipulación inadecuada de los alimentos.

  • Un trabajador, refrescándose en plena ola de calor.
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Por eso, recomienda no romper la cadena de frío, descongelar siempre dentro de la nevera, no recongelar productos ya descongelados, revisar fechas de caducidad y evitar alimentos perecederos de venta ambulante, especialmente huevos.

En excursiones al campo o a la playa, las comidas deben prepararse con la mínima antelación posible y conservarse correctamente en neveras portátiles. Se aconseja evitar alimentos con huevos, salsas o cremas, llevar siempre agua envasada y desechar los restos que hayan sobrado. En chiringuitos, terrazas, campings o establecimientos de temporada, la recomendación es consumir productos que ofrezcan garantía sanitaria.

  • Imagen de archivo de un episodio de calor en Andalucía.
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Las vacaciones también aumentan el riesgo de accidentes. En piscinas y zonas de baño, los menores deben estar siempre vigilados, aunque usen manguitos o flotadores homologados. Las piscinas privadas deben estar valladas y contar con cierre de seguridad. Además, se debe evitar tirarse de cabeza en lugares de fondo desconocido, ya que una mala zambullida puede provocar lesiones graves.

El mensaje final es sencillo: el verano se disfruta más cuando se previene. Protegerse del calor, cuidar la piel, vigilar a menores y mayores, conservar bien los alimentos, respetar las normas de baño y prestar atención a los síntomas de alerta puede evitar muchos sustos en una época pensada para descansar, convivir y disfrutar al aire libre.

El verano ya ha llegado a Andalucía y, con él, llegan también algunos de los riesgos más habituales de esta época: altas temperaturas, exposición prolongada al sol, comidas fuera de casa, baños en playas y piscinas, excursiones al campo, picaduras de medusas o accidentes durante los desplazamientos. Por eso, el SAS recuerda una serie de consejos básicos para disfrutar de las vacaciones con seguridad y reducir los problemas de salud asociados al calor.

La exposición a temperaturas elevadas supone una agresión para el organismo. Puede provocar deshidratación, agravar enfermedades crónicas y derivar en un golpe de calor. Las personas mayores de 65 años que viven solas, quienes tienen enfermedades crónicas, los lactantes, los menores de cinco años, las personas dependientes o quienes toman determinados medicamentos son algunos de los grupos más sensibles.

  • Una persona se moja la cara durante una ola de calor en Andalucía.
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Ante temperaturas muy altas, la recomendación es clara: evitar salir y realizar actividades en las horas de más calor, especialmente ejercicio físico, jardinería o bricolaje. En la calle, conviene buscar la sombra, llevar la cabeza protegida, usar ropa ligera y clara, y salir siempre con una botella de agua.

El calor no solo se combate bebiendo agua

En casa, el SAS aconseja cerrar ventanas y cortinas en las fachadas expuestas al sol y mantenerlas cerradas mientras la temperatura exterior sea superior a la del interior. Por la noche, en cambio, se recomienda abrirlas para favorecer la ventilación. También ayuda permanecer en las habitaciones más frescas, ducharse varias veces al día o humedecer la ropa.

La hidratación es otro punto clave. La mejor bebida es el agua, a temperatura ambiente y sin esperar a tener sed. También pueden ayudar los zumos de fruta, la leche o sopas frías como el gazpacho. En cambio, se desaconseja el consumo de alcohol, ya que favorece la deshidratación, y se recomienda no abusar de bebidas excitantes como el café o el té.

  • Dos mujeres se refugian del calor en Sevila.
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El sol debe tomarse con moderación, de forma progresiva y evitando las horas centrales del día. Las exposiciones prolongadas pueden causar irritaciones, eritemas, quemaduras de distinta intensidad y, a largo plazo, aumentar el riesgo de cáncer de piel. En España se diagnostican cada año más de 4.000 casos de melanoma, una cifra que va en aumento, según recoge la información sanitaria difundida.

La protección solar debe aplicarse media hora antes de la exposición y reaplicarse cada dos horas, siempre en función del tiempo de exposición. En menores de tres años, el SAS recomienda limitar la exposición al sol y procurar que beban agua con regularidad. También recuerda que el agua, la arena y la nieve reflejan los rayos solares y aumentan sus efectos sobre la piel.

Niños, playa, comida y medusas: los otros riesgos del verano

Los niños y niñas son especialmente vulnerables al calor porque tienen menos peso, producen menos sudor, su temperatura corporal sube más rápido y se adaptan peor a las altas temperaturas. Entre las 11.00 y las 18.00 horas debe evitarse su exposición al sol, proteger su piel con crema de protección solar superior a 25 y resistente al agua, cubrirles la cabeza con gorra o sombrero y ofrecerles agua con frecuencia.

En la playa, las recomendaciones pasan por respetar siempre las indicaciones de los socorristas y las banderas: rojo, peligro; amarillo, precaución; verde, baño libre. También se aconseja no bañarse en zonas prohibidas, entrar en el agua poco a poco, nadar en zonas donde se haga pie y evitar juegos peligrosos como las ahogadillas, que pueden causar daños cervicales y de espalda.

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Las medusas son otro clásico del verano. Su presencia puede ser difícil de detectar porque muchas son transparentes. En caso de picadura, hay que salir del agua cuanto antes, limpiar la zona con agua salada o suero fisiológico —nunca con agua dulce—, retirar restos de tentáculos con pinzas si los hubiera y aplicar frío con un paño durante unos 15 minutos. No se debe frotar la zona con toallas, arena u otros objetos.

El SAS también insiste en extremar la seguridad alimentaria en verano. Las altas temperaturas favorecen las intoxicaciones por una conservación o manipulación inadecuada de los alimentos.

  • Un trabajador, refrescándose en plena ola de calor.
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Por eso, recomienda no romper la cadena de frío, descongelar siempre dentro de la nevera, no recongelar productos ya descongelados, revisar fechas de caducidad y evitar alimentos perecederos de venta ambulante, especialmente huevos.

En excursiones al campo o a la playa, las comidas deben prepararse con la mínima antelación posible y conservarse correctamente en neveras portátiles. Se aconseja evitar alimentos con huevos, salsas o cremas, llevar siempre agua envasada y desechar los restos que hayan sobrado. En chiringuitos, terrazas, campings o establecimientos de temporada, la recomendación es consumir productos que ofrezcan garantía sanitaria.

  • Imagen de archivo de un episodio de calor en Andalucía.
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Las vacaciones también aumentan el riesgo de accidentes. En piscinas y zonas de baño, los menores deben estar siempre vigilados, aunque usen manguitos o flotadores homologados. Las piscinas privadas deben estar valladas y contar con cierre de seguridad. Además, se debe evitar tirarse de cabeza en lugares de fondo desconocido, ya que una mala zambullida puede provocar lesiones graves.

El mensaje final es sencillo: el verano se disfruta más cuando se previene. Protegerse del calor, cuidar la piel, vigilar a menores y mayores, conservar bien los alimentos, respetar las normas de baño y prestar atención a los síntomas de alerta puede evitar muchos sustos en una época pensada para descansar, convivir y disfrutar al aire libre.

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