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El Papa recorre las historias migratorias de Canarias junto al obispo Mazuelos: "El Atlántico es un cementerio sin lápidas"

El Pontífice celebra varios actos a su llegada a Arguineguín donde ha denunciado la acción de las administraciones y de las mafias

  • Un momento de la visita del Papa a Canarias.

El Papa León XIV ha realizado este jueves parada en Canarias en el muelle de Arguineguín, ante más de un millar de migrantes, voluntarios y autoridades. En este punto para recordar a los que han fallecido y denuncir el drama migratorio, León XIV fue directo desde el primer momento: "No podemos acostumbrarnos a contar muertos. La dignidad humana no tiene pasaporte ni pierde valor al cruzar la frontera".  "Europa no puede proclamar la dignidad humana y acostumbrarse a que el Mediterráneo y el Atlántico sean cementerios sin lápidas". Un camino recorrido junto al obispo Mazuelos, ex de Asidonia-Jerez.

Esta parada, la tercera de la semana papal en España, el Pontífice repartió responsabilidades a todos los actores. A las naciones de origen les exigió crear condiciones de paz y desarrollo. A las de tránsito, que protejan a los vulnerables en lugar de abandonarlos en manos de redes criminales. A la comunidad internacional, cooperación real. También advirtió a los migrantes presentes sobre las mafias: "No crean las falsas promesas, ni a quienes prometen paraísos fáciles a cambio de su cuerpo, de dinero, de silencio o de su libertad. Son industrias de muerte".

Una mujer leyó su historia en presencia de León: cómo contrajo una deuda de 25.000 euros impuesta por una mafia, seis meses retenida, embarazo forzado, y un bebé arrebatado para obligarla a prostituirse. Al final, una operación policial la liberó y la Iglesia la ayudó: "La vida ha empezado a cambiar." Como el de ella, numerosos testimonios leídos en un acto en el que el Papa no ha querido mirar a otro lado. 

  • Una misa este jueves.
  • Una corona de flores del Papa en el puerto de Arguineguín.

Al concluir su discurso, el Papa arrojó una corona de flores al mar, rezó ante una cruz azul hecha con tablones de cayucos y guardó un minuto de silencio. Después se trasladó a Las Palmas, donde la alcaldesa Carolina Darias le entregó las llaves de la ciudad en una ceremonia de menos de dos minutos, recorrió las calles en papamóvil y visitó la catedral de Santa Ana.

Tras Arguineguín, León XIV se trasladó a Las Palmas, donde la alcaldesa Carolina Darias le entregó las llaves de la ciudad en una ceremonia exprés de menos de dos minutos frente al Teatro Pérez Galdós. Después recorrió las calles en papamóvil entre centenares de fieles y visitó la catedral de Santa Ana, donde se reunió con obispos, sacerdotes, diáconos, religiosos y agentes pastorales de toda la Diócesis de Canarias. En su discurso usó el mar como metáfora: un horizonte "sin límites ni fronteras" para un pueblo isleño con "un corazón sensible dispuesto a recibir con los brazos abiertos a los que llegan." La jornada concluye este jueves con una misa multitudinaria en el estadio de Gran Canaria a las 18.30 horas, para la que se esperan cerca de 40.000 asistentes. Mañana viernes, el Papa regresa a Roma

El Papa León XIV ha realizado este jueves parada en Canarias en el muelle de Arguineguín, ante más de un millar de migrantes, voluntarios y autoridades. En este punto para recordar a los que han fallecido y denuncir el drama migratorio, León XIV fue directo desde el primer momento: "No podemos acostumbrarnos a contar muertos. La dignidad humana no tiene pasaporte ni pierde valor al cruzar la frontera".  "Europa no puede proclamar la dignidad humana y acostumbrarse a que el Mediterráneo y el Atlántico sean cementerios sin lápidas". Un camino recorrido junto al obispo Mazuelos, ex de Asidonia-Jerez.

Esta parada, la tercera de la semana papal en España, el Pontífice repartió responsabilidades a todos los actores. A las naciones de origen les exigió crear condiciones de paz y desarrollo. A las de tránsito, que protejan a los vulnerables en lugar de abandonarlos en manos de redes criminales. A la comunidad internacional, cooperación real. También advirtió a los migrantes presentes sobre las mafias: "No crean las falsas promesas, ni a quienes prometen paraísos fáciles a cambio de su cuerpo, de dinero, de silencio o de su libertad. Son industrias de muerte".

Una mujer leyó su historia en presencia de León: cómo contrajo una deuda de 25.000 euros impuesta por una mafia, seis meses retenida, embarazo forzado, y un bebé arrebatado para obligarla a prostituirse. Al final, una operación policial la liberó y la Iglesia la ayudó: "La vida ha empezado a cambiar." Como el de ella, numerosos testimonios leídos en un acto en el que el Papa no ha querido mirar a otro lado. 

  • Una misa este jueves.
  • Una corona de flores del Papa en el puerto de Arguineguín.

Al concluir su discurso, el Papa arrojó una corona de flores al mar, rezó ante una cruz azul hecha con tablones de cayucos y guardó un minuto de silencio. Después se trasladó a Las Palmas, donde la alcaldesa Carolina Darias le entregó las llaves de la ciudad en una ceremonia de menos de dos minutos, recorrió las calles en papamóvil y visitó la catedral de Santa Ana.

Tras Arguineguín, León XIV se trasladó a Las Palmas, donde la alcaldesa Carolina Darias le entregó las llaves de la ciudad en una ceremonia exprés de menos de dos minutos frente al Teatro Pérez Galdós. Después recorrió las calles en papamóvil entre centenares de fieles y visitó la catedral de Santa Ana, donde se reunió con obispos, sacerdotes, diáconos, religiosos y agentes pastorales de toda la Diócesis de Canarias. En su discurso usó el mar como metáfora: un horizonte "sin límites ni fronteras" para un pueblo isleño con "un corazón sensible dispuesto a recibir con los brazos abiertos a los que llegan." La jornada concluye este jueves con una misa multitudinaria en el estadio de Gran Canaria a las 18.30 horas, para la que se esperan cerca de 40.000 asistentes. Mañana viernes, el Papa regresa a Roma

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