José Mazuelos, de la acción cofrade en Jerez en pandemia a la crisis migratoria: "Son humanos y no sirven para ganar votos"
El que fuera obispo de Jerez y ahora de Canarias, recibirá al Papa en junio en una visita en la que se defenderá la dignidad y la integración del migrante frente a su uso ideológico
José Mazuelos Pérez (Osuna, 1960) habla con la serenidad de quien ha vivido en primera línea dos realidades marcadas por la fe y la emergencia social. Obispo de Asidonia-Jerez durante once años, dejó la diócesis en 2020 para asumir un nuevo destino en Canarias, donde su llegada coincidió con uno de los episodios más duros de la crisis migratoria: el drama de Arguineguín, convertido entonces en símbolo de la desatención y el sufrimiento, el llamado “puerto de la vergüenza”. Desde entonces, su voz no ha dejado de alzarse en defensa de una respuesta digna para los migrantes.
Ahora, en un contexto que vuelve a situar este fenómeno en el centro del debate, se prepara para recibir al papa León XIV los próximos 11 y 12 de junio. Lo hace con una mezcla de emoción, responsabilidad y cierta satisfacción por el hecho de que Canarias se convierta en foco de atención de este éxodo del siglo XXI. Seis años después de su llegada a las islas —y tras más de una década en Jerez—, Mazuelos no olvida la tierra que dejó atrás: evoca con afecto la movilización de las hermandades en los momentos más duros de la pandemia, un compromiso solidario que, asegura, encuentra hoy su reflejo en la respuesta del pueblo canario ante la realidad migratoria.
El obispo en un acto de la Hermandad del Resucitado de Canarias.
Pregunta: ¿Cómo se siente al recibir en su diócesis al Papa?
Respuesta: Bastante contento y bastante feliz. Es una bendición de Dios. El caso es que Canarias ha sido elegida precisamente para denunciar y ser altavoz del problema de las migraciones. Es una visita apostólica donde va a Madrid para señalar más la cuestión de la nueva evangelización; en Barcelona, con Gaudí, la dimensión del medioambiente; y en Canarias, la dimensión de la caridad a nivel eclesial y poner foco de luz sobre la migración, pero no viene aquí exclusivamente para eso.
“Canarias ha sido elegida precisamente para denunciar y ser altavoz del problema de las migraciones”
P:Ha comentado recientemente que a muchos los metería en un cayuco, atestado de personas a bordo y cinco días en el Atlántico sin comer ni beber para que sepan lo que es esa situación.
R: Uno le pone rostro y vida al migrante y ve lo que pasa en esa travesía. Me refería a la relación con ellos una vez que llegan a tierra en condiciones físicas y mentales extremas, después de ese sufrimiento de cinco días. Eso es lo que yo quería remarcar. El Papa hizo unas declaraciones sobre que hay que atajar también el problema en los países de origen, hay que atajar también a las mafias, pero claro, una vez que llegan, hay que atenderlos, acogerlos y cuidarlos.
"Esto no ha explotado gracias a la sociedad canaria"
P:¿La población canaria, usted que la siente tan de cerca, es solidaria con esta situación?
R: Bastante solidaria, porque esto no ha explotado gracias a que esa sociedad es hospitalaria, acogedora y generosa.
P: La política usa la migración en su debate como si fuera un mal generalizado o todo lo contrario, pero ¿por encima de esta dialéctica florece la caridad de la gente?
R: Lo que pasa es que la migración en realidad es fruto de la globalización. No podemos usar la globalización para lo que me interese. Puedo esquilmar de materia prima a toda África y después pretender que nadie venga. La globalización genera la migración, que no es un problema, es una realidad a la que hay que darle solución entre todos. Y no consiste en hacer política, porque es fácilmente manipulable. La realidad de la migración tiene muchas caras, es ambigua, y dependiendo de cómo tú la tomes, vas a tener razón, cierta razón, pero no toda la razón. Por eso digo: señores, déjense ya de política con los migrantes.
"Los políticos usan la migración para meter ideología y polarización"
Son personas humanas y no vale para ganar votos, ni uno ni otro. Uno por decir que es más progresista, el otro por decir que hay que echarlos. Vamos a dar solución a esta realidad de la migración entre todos. Y eso es lo que estoy reivindicando continuamente, pero los políticos quieren usar la migración para meter ideología, para meter polarización, y claro, al final los que sufren son los migrantes.
Mazuelos junto a un canónigo de la Catedral canaria.
P: Entre esas reivindicaciones que tanto ha proclamado, ha implorado que hay que responder ante estas personas, que se les trate con dignidad.
R: Totalmente, siempre. Hay una frontera que no vamos a permitir que se pase y es la dignidad de la persona humana. Toda persona tiene una dignidad y así hay que tratarla. Hay que buscar también otro elemento importante: la integración. Vamos a ver, ¿por qué vienen? Porque aquí hay esperanza de trabajo, de futuro, pero es que al mismo tiempo nosotros los necesitamos y no nos damos cuenta. No es solamente la migración subsahariana, estamos hablando de la migración latinoamericana. ¿Quién atiende a nuestros mayores? ¿Qué problema tenemos en el campo, que no hay mano de obra? ¿Qué problema estamos teniendo con la demografía, que no hay jóvenes? Se demanda constantemente mano de obra para la hostelería, la construcción… Lo que sí es necesario es hacer las cosas programadas y bien, como se hacía cuando los españoles iban a Alemania. Era una migración programada y bien hecha. Vamos a intentar eso.
"Aquí hay esperanza y futuro; pero es que al mismo tiempos los necesitamos y no nos damos cuenta"
P:Don José, seis años en Canarias. ¿Ha sido llegar y toparse con este problema?
R: Sí, porque vine con la crisis de Arguineguín —en 2020 miles de migrantes estuvieron hacinados en ese puerto—, pero gracias a Dios hay una Iglesia fuerte y una Iglesia con mucha caridad.
P:Esa misma Iglesia solidaria que dejó en Jerez durante lo más duro de la pandemia.
R: Gracias a Dios tengo esa suerte, la tuve en Jerez con el covid gracias a todos esos costaleros y a toda esa gente con la que montamos aquel tinglado para satisfacer las necesidades. A pesar de muchas críticas y muchas historias, ahí estábamos. Ahí estaba ese capataz, Tomás Sampalo, al frente, y la que se lió allí. Tuve la suerte de tener a Cáritas, a esa gente, a esos costaleros y a tantas personas con las que afrontamos aquello con cariño y pudimos paliar bastante.
Pandemia en Jerez: "A pesar de muchas críticas e historias, ahí estábamos"
P: Para un obispo el hoy es lo que manda, pero ¿extraña su tierra, Andalucía, Jerez?
R: Los canarios y los andaluces occidentales somos primos hermanos, más hermanos que primos. Andalucía siempre está ahí. Ahora llega el Rocío y, aunque hay una hermandad —la de Las Palmas de Gran Canaria—, la fuerza de Andalucía y Jerez no se tiene aquí. Cosas como las zambombas, la feria, el flamenco… son otras realidades. Pero aquí también encontramos otras. Insisto en que somos primos hermanos. Por eso no me encuentro extraño ni raro aquí, en Canarias.
Preparado para recibir al Papa
José Mazuelos Pérez (Osuna, 1960) habla con la serenidad de quien ha vivido en primera línea dos realidades marcadas por la fe y la emergencia social. Obispo de Asidonia-Jerez durante once años, dejó la diócesis en 2020 para asumir un nuevo destino en Canarias, donde su llegada coincidió con uno de los episodios más duros de la crisis migratoria: el drama de Arguineguín, convertido entonces en símbolo de la desatención y el sufrimiento, el llamado “puerto de la vergüenza”. Desde entonces, su voz no ha dejado de alzarse en defensa de una respuesta digna para los migrantes.
Ahora, en un contexto que vuelve a situar este fenómeno en el centro del debate, se prepara para recibir al papa León XIV los próximos 11 y 12 de junio. Lo hace con una mezcla de emoción, responsabilidad y cierta satisfacción por el hecho de que Canarias se convierta en foco de atención de este éxodo del siglo XXI. Seis años después de su llegada a las islas —y tras más de una década en Jerez—, Mazuelos no olvida la tierra que dejó atrás: evoca con afecto la movilización de las hermandades en los momentos más duros de la pandemia, un compromiso solidario que, asegura, encuentra hoy su reflejo en la respuesta del pueblo canario ante la realidad migratoria.
El obispo en un acto de la Hermandad del Resucitado de Canarias.
Pregunta: ¿Cómo se siente al recibir en su diócesis al Papa?
Respuesta: Bastante contento y bastante feliz. Es una bendición de Dios. El caso es que Canarias ha sido elegida precisamente para denunciar y ser altavoz del problema de las migraciones. Es una visita apostólica donde va a Madrid para señalar más la cuestión de la nueva evangelización; en Barcelona, con Gaudí, la dimensión del medioambiente; y en Canarias, la dimensión de la caridad a nivel eclesial y poner foco de luz sobre la migración, pero no viene aquí exclusivamente para eso.
“Canarias ha sido elegida precisamente para denunciar y ser altavoz del problema de las migraciones”
P:Ha comentado recientemente que a muchos los metería en un cayuco, atestado de personas a bordo y cinco días en el Atlántico sin comer ni beber para que sepan lo que es esa situación.
R: Uno le pone rostro y vida al migrante y ve lo que pasa en esa travesía. Me refería a la relación con ellos una vez que llegan a tierra en condiciones físicas y mentales extremas, después de ese sufrimiento de cinco días. Eso es lo que yo quería remarcar. El Papa hizo unas declaraciones sobre que hay que atajar también el problema en los países de origen, hay que atajar también a las mafias, pero claro, una vez que llegan, hay que atenderlos, acogerlos y cuidarlos.
"Esto no ha explotado gracias a la sociedad canaria"
P:¿La población canaria, usted que la siente tan de cerca, es solidaria con esta situación?
R: Bastante solidaria, porque esto no ha explotado gracias a que esa sociedad es hospitalaria, acogedora y generosa.
P: La política usa la migración en su debate como si fuera un mal generalizado o todo lo contrario, pero ¿por encima de esta dialéctica florece la caridad de la gente?
R: Lo que pasa es que la migración en realidad es fruto de la globalización. No podemos usar la globalización para lo que me interese. Puedo esquilmar de materia prima a toda África y después pretender que nadie venga. La globalización genera la migración, que no es un problema, es una realidad a la que hay que darle solución entre todos. Y no consiste en hacer política, porque es fácilmente manipulable. La realidad de la migración tiene muchas caras, es ambigua, y dependiendo de cómo tú la tomes, vas a tener razón, cierta razón, pero no toda la razón. Por eso digo: señores, déjense ya de política con los migrantes.
"Los políticos usan la migración para meter ideología y polarización"
Son personas humanas y no vale para ganar votos, ni uno ni otro. Uno por decir que es más progresista, el otro por decir que hay que echarlos. Vamos a dar solución a esta realidad de la migración entre todos. Y eso es lo que estoy reivindicando continuamente, pero los políticos quieren usar la migración para meter ideología, para meter polarización, y claro, al final los que sufren son los migrantes.
Mazuelos junto a un canónigo de la Catedral canaria.
P: Entre esas reivindicaciones que tanto ha proclamado, ha implorado que hay que responder ante estas personas, que se les trate con dignidad.
R: Totalmente, siempre. Hay una frontera que no vamos a permitir que se pase y es la dignidad de la persona humana. Toda persona tiene una dignidad y así hay que tratarla. Hay que buscar también otro elemento importante: la integración. Vamos a ver, ¿por qué vienen? Porque aquí hay esperanza de trabajo, de futuro, pero es que al mismo tiempo nosotros los necesitamos y no nos damos cuenta. No es solamente la migración subsahariana, estamos hablando de la migración latinoamericana. ¿Quién atiende a nuestros mayores? ¿Qué problema tenemos en el campo, que no hay mano de obra? ¿Qué problema estamos teniendo con la demografía, que no hay jóvenes? Se demanda constantemente mano de obra para la hostelería, la construcción… Lo que sí es necesario es hacer las cosas programadas y bien, como se hacía cuando los españoles iban a Alemania. Era una migración programada y bien hecha. Vamos a intentar eso.
"Aquí hay esperanza y futuro; pero es que al mismo tiempos los necesitamos y no nos damos cuenta"
P:Don José, seis años en Canarias. ¿Ha sido llegar y toparse con este problema?
R: Sí, porque vine con la crisis de Arguineguín —en 2020 miles de migrantes estuvieron hacinados en ese puerto—, pero gracias a Dios hay una Iglesia fuerte y una Iglesia con mucha caridad.
P:Esa misma Iglesia solidaria que dejó en Jerez durante lo más duro de la pandemia.
R: Gracias a Dios tengo esa suerte, la tuve en Jerez con el covid gracias a todos esos costaleros y a toda esa gente con la que montamos aquel tinglado para satisfacer las necesidades. A pesar de muchas críticas y muchas historias, ahí estábamos. Ahí estaba ese capataz, Tomás Sampalo, al frente, y la que se lió allí. Tuve la suerte de tener a Cáritas, a esa gente, a esos costaleros y a tantas personas con las que afrontamos aquello con cariño y pudimos paliar bastante.
Pandemia en Jerez: "A pesar de muchas críticas e historias, ahí estábamos"
P: Para un obispo el hoy es lo que manda, pero ¿extraña su tierra, Andalucía, Jerez?
R: Los canarios y los andaluces occidentales somos primos hermanos, más hermanos que primos. Andalucía siempre está ahí. Ahora llega el Rocío y, aunque hay una hermandad —la de Las Palmas de Gran Canaria—, la fuerza de Andalucía y Jerez no se tiene aquí. Cosas como las zambombas, la feria, el flamenco… son otras realidades. Pero aquí también encontramos otras. Insisto en que somos primos hermanos. Por eso no me encuentro extraño ni raro aquí, en Canarias.
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