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Todo lo que sabemos sobre la reforma del SAS: claves y retos de la sanidad tras la crisis de los cribados y el colapso de la atención primaria

La Consejería de Sanidad que dirige Antonio Sanz prepara cambios en la estructura para evitar que se repitan los problemas que durante la pasada legislatura se cobraron la 'cabeza' de dos consejeros

  • Antonio Sanz este martes en el Hospital Macarena.

Si en la anterior legislatura hubo algo que pudo hacer perder el poder a Juanma Moreno fue la sanidad. En total, el Gobierno de la Junta de Andalucía tuvo tres consejeros en menos de cuatro años. El último, Antonio Sanz, continúa al frente de una Consejería que pasó de llamarse de Salud a ser de Sanidad para darle un carácter 'más de todos' según llegó a declarar el propio Sanz en su llegada.

El aterrizaje del jerezano fue durante el gran 'incendio' que tuvo el Ejecutivo: la crisis de los cribados. La misión de Antonio Sanz estaba clara: poner orden en la Consejería y que errores tan gruesos no volvieran a ocurrir. De momento, su trabajo en esos primeros meses han provocado que Moreno optara por repetir la fórmula en la nueva legislatura con Sanz como el hombre fuerte de la Consejería.

Desde ese nombramiento, el consejero ha insistido en llevar a cabo una reforma del Servicio Andaluz de Salud, cuyas grietas no son nuevas y algunas de ellas se remontan al periodo socialista. No obstante, pese a ello, Moreno en sus dos primeras legislatura no ha logrado solucionar los grandes problemas de la sanidad pública andaluza, como él mismo ha reconocido en varias ocasiones.

Ahora, Sanz, con cuatro años por delante, busca una reestructuración en el Servicio Andaluz de Salud que logre un sistema más eficaz y efectivo. Su nombramiento vino acompañado de dos decisiones relevantes en la cúpula de la Consejería: María de los Ángeles García como regente del SAS y Antonio Luis Cansino en la Dirección General de Asistencia Sanitaria. Además, esta reestructuración contará con un Comité de Evaluación, Innovación y Reforma Operativa que será una especie de órgano motor que supervise cada una de las decisiones que se tomen y su efecto a medio plazo.

Además, la Consejería quiere poner en marcha mesas de trabajo sectoriales con expertos en gestión sanitaria, colegios profesionales, asociaciones de pacientes, sociedades científicas y sindicatos para lograr un consenso antes de aprobar medidas legislativas definitivas. Pese a ello, lavozdelsur.es ha contactado con varios de los sindicatos de la Mesa Sectorial y ninguno de ellos tiene información sobre una reestructuración que, reconocen, "es necesaria". "Esperamos que nos citen pronto. Las reformas en el SAS tienen que hacersse de forma negociada y acordadas con los sindicatos", señalan voces sindicales. En cualquier caso, la Consejería confía que la nueva bolsa de empleo aprobada para agilizar contrataciones y el nuevo modelo de carrera profesional sirvan de punto de partida.

Una de las claves para esta reforma está en la Ley de Garantías que pretende aprobar el Gobierno. En ella, según ha anunciado Antonio Sanz, el gasto sanitario y los tiempos de respuesta del SAS hacia los pacientes estarán blindados por ley. En la norma habrá una cláusula con el mínimo que se debe gastar en sanidad. La crítica de la oposición, no obstante, es que el actual Ejecutivo incluye en el presupuesto lo destinado a la pública y a la privada para conciertos. Con respecto a los tiempos de respuesta, la Junta pretende activar mecanismos excepcionales cuando se rebasen. Además esta ley también incluye artículos para proteger a los profesionales de las agresiones, un problema que ha crecido en los últimos años.

Tecnología y reorganización

En todo este proceso, la Consejería quiere contar con un salto tecnológico basado en la digitalización de todo el sistema. Para ello, una de las prioridades es renovar la infraesctructura informática de los centros de salud para optimizar la gestión de las agendas. En definitiva, que los médicos gasten menos tiempo en trabajar como administrativos. 

A ello hay que añadir la IA. El SAS quiere incorporar el último gran desarrollo tecnológico para acelerar los diagnósticos con lecturas automatizadas especialmente en el cáncer de mama, en los ictus con mejores interpretaciones de los TACs y en la retinopatía diabética una mayor capacidad de detección precoz por imagen dentro de la Atención Primaria. En el Hospital Muñoz Cariñanos de Sevilla, infrautilizado según los sindicatos, habrá un hub de Innovación en salud para acelerar proyectos tecnológicos entre la administración, la Universidad, la industria farmacéutica y startups tecnológicas.

Junto a la apuesta tecnológica, la reestructuración plantea una profunda reorganización de las competencias administrativas y de salud pública con el objetivo de anticiparse a futuras crisis sanitarias. Para articular esta estrategia, la Consejería ha creado la Dirección General de Transformación e Infraestructuras Sanitarias, encargada de coordinar las inversiones en centros de salud e instalaciones hospitalarias con los nuevos desarrollos informáticos. A su vez, se pondrá en marcha un Comité de Emergencias en Salud Pública de carácter permanente y multidisciplinar, integrado por epidemiólogos, sociedades científicas y colegios profesionales, que supervisará riesgos transversales como epidemias, zoonosis emergentes, la resistencia a los antimicrobianos o los efectos del cambio climático. Este enfoque preventivo se completará en las aulas, donde se implantarán programas educativos para fomentar hábitos saludables, concienciar sobre el uso adecuado de las urgencias y formar al alumnado en primeros auxilios y gestión de emergencias.

Los retos y las dificultades que puede enncontrarse el SAS

Sin embargo, frente al ambicioso despliegue de medidas, colectivos profesionales y expertos en gestión advierten de que el éxito de esta reforma tropezará con barreras estructurales difíciles de derribar mediante decisiones puramente organizativas. En la Atención Primaria, iniciativas como la centralización de agendas, la citación por aplicaciones móviles o el triaje administrativo chocan de frente con la falta endémica de médicos de familia y pediatras en la bolsa nacional de empleo. Algo similar ocurre con las listas de espera: si bien la Junta plantea planes de choque y la optimización del rendimiento quirúrgico, la capacidad de respuesta cuenta con un límite físico ineludible marcado por el número disponible de quirófanos, camas de hospitalización y especialistas en anestesia y cirugía.

El reto de garantizar un acceso equitativo a la sanidad en todo el territorio andaluz también presenta importantes aristas. Pese a las propuestas de contratación e incentivos para plazas de difícil cobertura, la dispersión geográfica y la reticencia de muchos profesionales a desplazarse a zonas rurales aisladas del interior de provincias como Jaén, Granada, Huelva o Almería amenazan con perpetuar las diferencias regionales. Por último, la elevada demanda asistencial encuentra su principal motor en el progresivo envejecimiento de la población andaluza y la proliferación de pacientes crónicos complejos; una realidad demográfica que la telemonitorización o la prevención médica tan solo podrán mitigar parcialmente, pero no revertir.

 

Si en la anterior legislatura hubo algo que pudo hacer perder el poder a Juanma Moreno fue la sanidad. En total, el Gobierno de la Junta de Andalucía tuvo tres consejeros en menos de cuatro años. El último, Antonio Sanz, continúa al frente de una Consejería que pasó de llamarse de Salud a ser de Sanidad para darle un carácter 'más de todos' según llegó a declarar el propio Sanz en su llegada.

El aterrizaje del jerezano fue durante el gran 'incendio' que tuvo el Ejecutivo: la crisis de los cribados. La misión de Antonio Sanz estaba clara: poner orden en la Consejería y que errores tan gruesos no volvieran a ocurrir. De momento, su trabajo en esos primeros meses han provocado que Moreno optara por repetir la fórmula en la nueva legislatura con Sanz como el hombre fuerte de la Consejería.

Desde ese nombramiento, el consejero ha insistido en llevar a cabo una reforma del Servicio Andaluz de Salud, cuyas grietas no son nuevas y algunas de ellas se remontan al periodo socialista. No obstante, pese a ello, Moreno en sus dos primeras legislatura no ha logrado solucionar los grandes problemas de la sanidad pública andaluza, como él mismo ha reconocido en varias ocasiones.

Ahora, Sanz, con cuatro años por delante, busca una reestructuración en el Servicio Andaluz de Salud que logre un sistema más eficaz y efectivo. Su nombramiento vino acompañado de dos decisiones relevantes en la cúpula de la Consejería: María de los Ángeles García como regente del SAS y Antonio Luis Cansino en la Dirección General de Asistencia Sanitaria. Además, esta reestructuración contará con un Comité de Evaluación, Innovación y Reforma Operativa que será una especie de órgano motor que supervise cada una de las decisiones que se tomen y su efecto a medio plazo.

Además, la Consejería quiere poner en marcha mesas de trabajo sectoriales con expertos en gestión sanitaria, colegios profesionales, asociaciones de pacientes, sociedades científicas y sindicatos para lograr un consenso antes de aprobar medidas legislativas definitivas. Pese a ello, lavozdelsur.es ha contactado con varios de los sindicatos de la Mesa Sectorial y ninguno de ellos tiene información sobre una reestructuración que, reconocen, "es necesaria". "Esperamos que nos citen pronto. Las reformas en el SAS tienen que hacersse de forma negociada y acordadas con los sindicatos", señalan voces sindicales. En cualquier caso, la Consejería confía que la nueva bolsa de empleo aprobada para agilizar contrataciones y el nuevo modelo de carrera profesional sirvan de punto de partida.

Una de las claves para esta reforma está en la Ley de Garantías que pretende aprobar el Gobierno. En ella, según ha anunciado Antonio Sanz, el gasto sanitario y los tiempos de respuesta del SAS hacia los pacientes estarán blindados por ley. En la norma habrá una cláusula con el mínimo que se debe gastar en sanidad. La crítica de la oposición, no obstante, es que el actual Ejecutivo incluye en el presupuesto lo destinado a la pública y a la privada para conciertos. Con respecto a los tiempos de respuesta, la Junta pretende activar mecanismos excepcionales cuando se rebasen. Además esta ley también incluye artículos para proteger a los profesionales de las agresiones, un problema que ha crecido en los últimos años.

Tecnología y reorganización

En todo este proceso, la Consejería quiere contar con un salto tecnológico basado en la digitalización de todo el sistema. Para ello, una de las prioridades es renovar la infraesctructura informática de los centros de salud para optimizar la gestión de las agendas. En definitiva, que los médicos gasten menos tiempo en trabajar como administrativos. 

A ello hay que añadir la IA. El SAS quiere incorporar el último gran desarrollo tecnológico para acelerar los diagnósticos con lecturas automatizadas especialmente en el cáncer de mama, en los ictus con mejores interpretaciones de los TACs y en la retinopatía diabética una mayor capacidad de detección precoz por imagen dentro de la Atención Primaria. En el Hospital Muñoz Cariñanos de Sevilla, infrautilizado según los sindicatos, habrá un hub de Innovación en salud para acelerar proyectos tecnológicos entre la administración, la Universidad, la industria farmacéutica y startups tecnológicas.

Junto a la apuesta tecnológica, la reestructuración plantea una profunda reorganización de las competencias administrativas y de salud pública con el objetivo de anticiparse a futuras crisis sanitarias. Para articular esta estrategia, la Consejería ha creado la Dirección General de Transformación e Infraestructuras Sanitarias, encargada de coordinar las inversiones en centros de salud e instalaciones hospitalarias con los nuevos desarrollos informáticos. A su vez, se pondrá en marcha un Comité de Emergencias en Salud Pública de carácter permanente y multidisciplinar, integrado por epidemiólogos, sociedades científicas y colegios profesionales, que supervisará riesgos transversales como epidemias, zoonosis emergentes, la resistencia a los antimicrobianos o los efectos del cambio climático. Este enfoque preventivo se completará en las aulas, donde se implantarán programas educativos para fomentar hábitos saludables, concienciar sobre el uso adecuado de las urgencias y formar al alumnado en primeros auxilios y gestión de emergencias.

Los retos y las dificultades que puede enncontrarse el SAS

Sin embargo, frente al ambicioso despliegue de medidas, colectivos profesionales y expertos en gestión advierten de que el éxito de esta reforma tropezará con barreras estructurales difíciles de derribar mediante decisiones puramente organizativas. En la Atención Primaria, iniciativas como la centralización de agendas, la citación por aplicaciones móviles o el triaje administrativo chocan de frente con la falta endémica de médicos de familia y pediatras en la bolsa nacional de empleo. Algo similar ocurre con las listas de espera: si bien la Junta plantea planes de choque y la optimización del rendimiento quirúrgico, la capacidad de respuesta cuenta con un límite físico ineludible marcado por el número disponible de quirófanos, camas de hospitalización y especialistas en anestesia y cirugía.

El reto de garantizar un acceso equitativo a la sanidad en todo el territorio andaluz también presenta importantes aristas. Pese a las propuestas de contratación e incentivos para plazas de difícil cobertura, la dispersión geográfica y la reticencia de muchos profesionales a desplazarse a zonas rurales aisladas del interior de provincias como Jaén, Granada, Huelva o Almería amenazan con perpetuar las diferencias regionales. Por último, la elevada demanda asistencial encuentra su principal motor en el progresivo envejecimiento de la población andaluza y la proliferación de pacientes crónicos complejos; una realidad demográfica que la telemonitorización o la prevención médica tan solo podrán mitigar parcialmente, pero no revertir.

 

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