Hanane Mazili explica las funciones del Consejo de la Comunidad Marroquí, un mes después de que cuatro jóvenes originarios de Marruecos perpetraran el doble atentado en Cataluña. 

Hace 10 años que el Rey Mohamed VI decidió crear el Consejo de la Comunidad Marroquí en el extranjero. ¿El objetivo? Favorecer la integración de sus ciudadanos en aquellos países que escogieron para trabajar, residir o incluso jubilarse. Con más de 5 millones de marroquíes repartidos en al menos 100 países, tejer puentes entre ellos para que no perdiesen sus raíces era una necesidad vital para el reino. Por ello, a través de unos cuestionarios, el Consejo articula las necesidades de las diferentes comunidades que habitan en Francia, España, Bélgica o Italia, para así, trasladar estas necesidades a los ministerios de los países en cuestión.

El Consejo es el nexo entre el pueblo y el órgano ejecutor. No obstante, también desempeña otras funciones. Por ejemplo, es el encargado de cuidar la imagen del marroquí en el extranjero. ¿Cómo? Utiliza la cultura como principal herramienta de trabajo para moldear y mejorar la imagen de este en, por ejemplo, Andalucía o Ámsterdam. Y además, trabaja con los centros universitarios para dar a conocer el islam entre los jóvenes, porque, según Hanane Mazili, encargada de comunicación del Consejo y natural de Casa Blanca, "hay mucho que hacer con los jóvenes en estos tiempos". Y es que tras el doble atentado en Cataluña, donde participaron cuatro jóvenes marroquíes, en el Consejo saltó la alarma.

Mazili trabaja —junto con otros 35 compañeros— para que no se asocie el nombre del inmigrante marroquí "a una fuente de problemas". Según cuenta ella, los medios han ayudado a que la comunidad marroquí tenga una imagen que no es la verdadera. "Cuando hay un marroquí conflictivo, en las noticias sale en grande, pero cuando hay un marroquí que gana un premio de literatura o es un buen jugador de fútbol, no hablan de su procedencia. Resaltan lo malo y no lo bueno". Pero para la consejera, meter a todos los marroquíes en un mismo saco es erróneo. Los marroquíes son una migración que ha evolucionado, según Mazili. "Al principio era mano de obra. La primera generación de emigrantes fue a Francia para trabajar como mano de obra barata en las minas, la construcción de carreteras..., con un espíritu de retorno. Trabajar y volver. Y fueron los propios franceses o los belgas, por ejemplo, los que llegaron a Marruecos a buscar esta inmigración". Si bien en el siglo XIX estos fueron explotados laboralmente por la sociedad europea, ahora son familias con hijos que están estudiando. "Ya son gentes que tienen estudios universitarios y que trabajan en todos los sectores. Hay mucha gente integrada", puntúa Mazili. Pero, ¿cuál es la identidad marroquí?

"Nosotros somos lo que somos gracias a la migración"

La institución incide que la identidad marroquí es sinónimo de diversidad. "Es la influencia de muchas culturas del Mediterráneo, porque hay muchas razas, muchas regiones, muchos idiomas… Influencia del Sur, del Norte…, de todos lados. Y está siempre abierto a otras influencias. Es la historia. La inmigración es una riqueza. Y nosotros somos lo que somos gracias a la migración. La riqueza cultural de esta zona se ha conseguido gracias al mestizaje en el Mediterráneo". Comparte que la historia de Marruecos es diversa, rica. Sin embargo, cuando los marroquíes se trasladan al extranjero sin retorno, la identidad es voluble y fluctúa conforme van apareciendo nuevas generaciones. Por ello, según el Consejo, los autores del atentado pertenecen a la generación perdida que "echan raíces en un lugar, en un país cualquiera". 

"¿Por qué la primera generación nunca ha tenido problemas? Ellos han venido, han trabajado, han pagados sus impuestos… Pero el problema es ahora con estos jóvenes. Con internet, la globalización, el extremismo…, captan a los jóvenes que necesitan una ayuda psicológica y son jóvenes que no saben nada de la religión", destaca la comunicadora. "¿Qué identidad tiene? ¿Es holandés, marroquí, bereber, musulmán? ¿Qué es exactamente?", se pregunta. Por ahora no tienen respuesta, pero aseguran que desde el Consejo están trabajando para dar unas posibles soluciones y así, poner fin a la radicalización de estos jóvenes. Y Hanane Mazili insiste: "Hace falta más cooperación entre países, por un mejor mundo. Estamos obligados a trabajar juntos para ello".

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