La plantilla de Aibus ha votado mayoritariamente continuar con la huelga que está en marcha desde el 25 de agosto. Hasta ahí, todo normal. Fueron unos desacuerdos de 51,2 vs. 48,8%, con enorme disparidad entre sedes. Pero UGT, CGT y ÚTIL, las organizaciones que integran el Comité de Huelga, han decidido retirar los piquetes y “pausar” el conflicto ante unos resultados que consideran tan ajustados. Así, la huelga no ha sido desconvocada. La convocatoria indefinida continúa formalmente vigente. Sin embargo, los sindicatos, parece, dejarán de impulsar en la práctica los paros mientras se aclara el futuro de la negociación.
El resultado global explica buena parte de esta decisión. El 51,2% de los trabajadores votó a favor de mantener la huelga, frente al 48,8% que respaldó detenerla. Según las organizaciones convocantes, la diferencia final entre ambas opciones fue de apenas 67 votos.
El centro de San Pablo, en Sevilla, votó este martes después de que problemas técnicos impidieran hacerlo el lunes. Allí, el respaldo a continuar con la huelga alcanzó el 76%, frente al 18% partidario de detenerla y un 5% de abstenciones. También Getafe, la mayor planta española de Airbus, con unos 9.000 de los aproximadamente 14.500 trabajadores de la compañía en España, se inclinó por mantener los paros, aunque con una diferencia mínima.
En el extremo contrario aparece Cádiz, donde el 94,3% respaldó frenar la huelga y el 5,7% se abstuvo. Illescas, en Toledo, también votó mayoritariamente por detenerla, con un 59,7% frente al 37,6% contrario, mientras que en Tablada, Sevilla, el apoyo a la pausa llegó al 60,2%. Albacete ya había optado el pasado viernes por no continuar con las medidas de presión. El resultado deja así una situación peculiar: aunque la continuidad ganó en el cómputo general, cuatro centros han decidido pausar las movilizaciones, haciendo muy difícil sostener una huelga unitaria.
Airbus dice, según el comité, que es la última propuesta
A esa división interna se suma la posición de la compañía. El Comité de Huelga se ha reunido con la dirección de Recursos Humanos de Airbus en España, que volvió a trasladarle “el escueto documento que ya entregó a algunas organizaciones sindicales el 4 de septiembre”. Según el comité, Airbus ha comunicado que esa es “la última propuesta de la empresa, el mayor esfuerzo que va a realizar” y que únicamente admitía preguntas sobre su contenido.
La oferta contempla, entre otras cuestiones, subidas vinculadas al IPC durante cuatro años para recuperar poder adquisitivo, una paga extraordinaria de 2.000 euros brutos, mantenimiento del teletrabajo, medidas sobre bajas médicas y absentismo, garantías para determinados trabajadores y compromisos relacionados con empleo, inversiones y cargas de trabajo.
La propuesta todavía deberá someterse a un referéndum vinculante durante septiembre. Hasta entonces, Airbus entra en una suerte de tregua: la huelga sigue viva jurídicamente, pero los sindicatos están reduciendo la presión. Si la plantilla acepta la oferta, el conflicto podría cerrarse. Si la rechaza, los paros podrían volver a activarse.
La plantilla de Aibus ha votado mayoritariamente continuar con la huelga que está en marcha desde el 25 de agosto. Hasta ahí, todo normal. Fueron unos desacuerdos de 51,2 vs. 48,8%, con enorme disparidad entre sedes. Pero UGT, CGT y ÚTIL, las organizaciones que integran el Comité de Huelga, han decidido retirar los piquetes y “pausar” el conflicto ante unos resultados que consideran tan ajustados. Así, la huelga no ha sido desconvocada. La convocatoria indefinida continúa formalmente vigente. Sin embargo, los sindicatos, parece, dejarán de impulsar en la práctica los paros mientras se aclara el futuro de la negociación.
El resultado global explica buena parte de esta decisión. El 51,2% de los trabajadores votó a favor de mantener la huelga, frente al 48,8% que respaldó detenerla. Según las organizaciones convocantes, la diferencia final entre ambas opciones fue de apenas 67 votos.
El centro de San Pablo, en Sevilla, votó este martes después de que problemas técnicos impidieran hacerlo el lunes. Allí, el respaldo a continuar con la huelga alcanzó el 76%, frente al 18% partidario de detenerla y un 5% de abstenciones. También Getafe, la mayor planta española de Airbus, con unos 9.000 de los aproximadamente 14.500 trabajadores de la compañía en España, se inclinó por mantener los paros, aunque con una diferencia mínima.
En el extremo contrario aparece Cádiz, donde el 94,3% respaldó frenar la huelga y el 5,7% se abstuvo. Illescas, en Toledo, también votó mayoritariamente por detenerla, con un 59,7% frente al 37,6% contrario, mientras que en Tablada, Sevilla, el apoyo a la pausa llegó al 60,2%. Albacete ya había optado el pasado viernes por no continuar con las medidas de presión. El resultado deja así una situación peculiar: aunque la continuidad ganó en el cómputo general, cuatro centros han decidido pausar las movilizaciones, haciendo muy difícil sostener una huelga unitaria.
Airbus dice, según el comité, que es la última propuesta
A esa división interna se suma la posición de la compañía. El Comité de Huelga se ha reunido con la dirección de Recursos Humanos de Airbus en España, que volvió a trasladarle “el escueto documento que ya entregó a algunas organizaciones sindicales el 4 de septiembre”. Según el comité, Airbus ha comunicado que esa es “la última propuesta de la empresa, el mayor esfuerzo que va a realizar” y que únicamente admitía preguntas sobre su contenido.
La oferta contempla, entre otras cuestiones, subidas vinculadas al IPC durante cuatro años para recuperar poder adquisitivo, una paga extraordinaria de 2.000 euros brutos, mantenimiento del teletrabajo, medidas sobre bajas médicas y absentismo, garantías para determinados trabajadores y compromisos relacionados con empleo, inversiones y cargas de trabajo.
La propuesta todavía deberá someterse a un referéndum vinculante durante septiembre. Hasta entonces, Airbus entra en una suerte de tregua: la huelga sigue viva jurídicamente, pero los sindicatos están reduciendo la presión. Si la plantilla acepta la oferta, el conflicto podría cerrarse. Si la rechaza, los paros podrían volver a activarse.
COMENTARIOS