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economía

Grandes compañías se 'roban' clientes entre sí con sospechosas empresas de telemarketing, que insultan si les pillas: "Vete a tomar por..."

Invocar como si fuera un conjuro mágico "estoy en la lista robinson" no vale para nada. Las víctimas son personas vulnerables a las que llaman sin parar hasta destrozar el bienestar, provocando aislamiento social y sentimiento de culpa

  • Llamada desde un teléfono oculto. -

Son las cuatro de la tarde. Justo el cuerpo empieza a relajarse después de almorzar. Suena el teléfono. "No lo cojas, eso es lo de siempre". Lo de siempre es lo mismo que a las 12 de la mañana, la 1, las 2, las 3. Todo el día suena el teléfono. Detrás hay comerciales en busca de una duda razonable en cualquiera de los dos miembros de un matrimonio de personas mayores. En este caso, emplean el teléfono móvil, sobre todo, para hacer videollamadas con su nieto, así que por más que quieran no se terminan de desenganchar del tono telefónico. Siempre pendientes, lo más que reciben son esas llamadas donde al descolgar a veces suena un pequeño tono, el que hace tiempo hasta que se asigna en esta llamada al azar a una persona que es la que emprenderá un relato.

En otro episodio, una mujer acude a informarse a su compañía porque la han llamado de una nueva empresa diciendo que ahora es clienta. Han cambiado su contrato a la competencia. Una trabajadora le explica lo que ha ocurrido: "En la plataforma me sale que usted se ha ido a X". "Pero si a mí nunca nadie me ha llamado de esa empresa". La trabajadora, que le cuenta que está viendo más casos así, le va detallando. Y la mujer responde: "Que no, que a mí me llamaron de aquí". La trabajadora le explica: "Sí, se hacen pasar por , y cuando le toman los datos, la cambian a la otra compañía". Es decir, un comercial, dentro de una estructura empresarial, ha llamado a una usuaria, le ha cogido los datos, se ha hecho pasar -o es lo que le ha hecho pensar- por comercial de otra empresa y se la ha llevado.

Una compañía consultada reconoce sufrir estas prácticas y explica cómo están advirtiendo a los usuarios. En la misma oficina, la trabajadora le decía a la afectada: "Nosotros no llamamos para hacer ofertas". Es decir, que para hablar con la empresa, debe ser el propio cliente el que tome la iniciativa. Pero no se realizan campañas a nivel nacional advirtiendo de ello.

En una de esas llamadas, tomada por lavozdelsur.es para entender la actitud de los vendedores, se reconocen ciertos patrones. Primero, al otro lado del teléfono una persona dice ser "de tu gestor energético". Preguntado por qué empresa es, insiste: "Tu compañía". En realidad, está al servicio comercial de otra empresa. Comienza a ofrecer descuentos importantes en la factura. A veces, lo han hecho prometiendo una ayuda del Gobierno, y se llamará para informar al cliente de que tiene derecho a ella, que solo debe acceder a un formulario para que se le aplique.

  • Una persona mayor, con su móvil.
  • -

En esas, se le empieza a pedir datos de la sociedad que está llamando. "Dígame en nombre de quién y de la sociedad a la que usted pertenece, está obligado a hacerlo para que pueda informar de ello". Es un tiro al aire, con poco recorrido. "De su compañía", insiste. No dice ni el nombre, de nuevo. "Estoy en la lista Robinson". Suena a conjuro, como para invocar al Ministerio de Consumo. Pero esa magia no tiene poder aquí. "Esto no es una llamada comercial, le ofrecemos un descuento", insiste. "Que me diga de una vez desde dónde me llama, quiero el CIF completo". "Vete a tomar por culo", dice el comercial, que cuelga.

Uno de los mejores remedios para desalentar las llamadas está en coger el teléfono y tener actitudes cerradas que impidan riesgos. El hecho de resultar infructuoso seguir probando, si hay suerte, puede desalentar a las empresas. Puedes dejar de ser un contacto con potencial. Pero si alguna vez mantuviste educación y estuvieron cerca de engatusarte, o captan que tienes cierta edad, es difícil, porque quizás estás en muchos listados a la vez.

El investigador en Salud Pública Joan Carles March, colaborador de lavozdelsur.es y miembro de la Escuela Andaluza de Salud Pública, advierte de las estafas telefónicas en otros aspectos, incluyendo productos relacionados con el malestar propio de la edad: "Hay fraudes relacionados con la dependencia, con ayudas sociales, con listas de espera, solicitando pago para agilizar trámites inexistentes". A veces también intentan vender productos milagro, o estafas que se hacen pasar por llamadas del centro de salud o el hospital para obtener datos bancarios. 

Para las personas que sufren estafas, provocan pérdida de confianza en el entorno, aislamiento social, ansiedad, depresión o sentimiento de culpa. "Este tema merece abordarse desde una perspectiva de salud pública: prevenir las estafas también significa proteger la salud, la autonomía y la dignidad de las personas mayores".

En la práctica, a pesar de que distintos gobiernos han ido promoviendo regulaciones -el actual Ejecutivo ha sido beligerante-, lo cierto es que esas llamadas se siguen produciendo. Curiosamente, por una búsqueda en internet se puede comprobar que hay gente reclamando datos para entrar en la lista robinson, esa por la cual uno debe dejar de recibir llamadas comerciales, pero en realidad son falsos captadores. Está en cualquier buscador. Y sobre eso, los comerciales están aleccionados: "Es que esto no es una llamada comercial". 

Mientras tanto, miles de personas, en su mayoríaa mayores, aunque también de todas las edades, sufren un acoso a la espera de que un día le puedan culminar un engaño. Imagina hacer una reclamación a tu compañía eléctrica. Justo ese día te llaman diciendo que tienen respuesta a tus quejas sobre la factura y que vas a pagar menos. Caíste. A veces también con ventas fraudulentas por internet, mails, sms, de falsos bancos, o empresas de paquetería. En la tele dicen que estas llamadas ya son parte del pasado. No. Están mejor que nunca.

Son las cuatro de la tarde. Justo el cuerpo empieza a relajarse después de almorzar. Suena el teléfono. "No lo cojas, eso es lo de siempre". Lo de siempre es lo mismo que a las 12 de la mañana, la 1, las 2, las 3. Todo el día suena el teléfono. Detrás hay comerciales en busca de una duda razonable en cualquiera de los dos miembros de un matrimonio de personas mayores. En este caso, emplean el teléfono móvil, sobre todo, para hacer videollamadas con su nieto, así que por más que quieran no se terminan de desenganchar del tono telefónico. Siempre pendientes, lo más que reciben son esas llamadas donde al descolgar a veces suena un pequeño tono, el que hace tiempo hasta que se asigna en esta llamada al azar a una persona que es la que emprenderá un relato.

En otro episodio, una mujer acude a informarse a su compañía porque la han llamado de una nueva empresa diciendo que ahora es clienta. Han cambiado su contrato a la competencia. Una trabajadora le explica lo que ha ocurrido: "En la plataforma me sale que usted se ha ido a X". "Pero si a mí nunca nadie me ha llamado de esa empresa". La trabajadora, que le cuenta que está viendo más casos así, le va detallando. Y la mujer responde: "Que no, que a mí me llamaron de aquí". La trabajadora le explica: "Sí, se hacen pasar por , y cuando le toman los datos, la cambian a la otra compañía". Es decir, un comercial, dentro de una estructura empresarial, ha llamado a una usuaria, le ha cogido los datos, se ha hecho pasar -o es lo que le ha hecho pensar- por comercial de otra empresa y se la ha llevado.

Una compañía consultada reconoce sufrir estas prácticas y explica cómo están advirtiendo a los usuarios. En la misma oficina, la trabajadora le decía a la afectada: "Nosotros no llamamos para hacer ofertas". Es decir, que para hablar con la empresa, debe ser el propio cliente el que tome la iniciativa. Pero no se realizan campañas a nivel nacional advirtiendo de ello.

En una de esas llamadas, tomada por lavozdelsur.es para entender la actitud de los vendedores, se reconocen ciertos patrones. Primero, al otro lado del teléfono una persona dice ser "de tu gestor energético". Preguntado por qué empresa es, insiste: "Tu compañía". En realidad, está al servicio comercial de otra empresa. Comienza a ofrecer descuentos importantes en la factura. A veces, lo han hecho prometiendo una ayuda del Gobierno, y se llamará para informar al cliente de que tiene derecho a ella, que solo debe acceder a un formulario para que se le aplique.

  • Una persona mayor, con su móvil.
  • -

En esas, se le empieza a pedir datos de la sociedad que está llamando. "Dígame en nombre de quién y de la sociedad a la que usted pertenece, está obligado a hacerlo para que pueda informar de ello". Es un tiro al aire, con poco recorrido. "De su compañía", insiste. No dice ni el nombre, de nuevo. "Estoy en la lista Robinson". Suena a conjuro, como para invocar al Ministerio de Consumo. Pero esa magia no tiene poder aquí. "Esto no es una llamada comercial, le ofrecemos un descuento", insiste. "Que me diga de una vez desde dónde me llama, quiero el CIF completo". "Vete a tomar por culo", dice el comercial, que cuelga.

Uno de los mejores remedios para desalentar las llamadas está en coger el teléfono y tener actitudes cerradas que impidan riesgos. El hecho de resultar infructuoso seguir probando, si hay suerte, puede desalentar a las empresas. Puedes dejar de ser un contacto con potencial. Pero si alguna vez mantuviste educación y estuvieron cerca de engatusarte, o captan que tienes cierta edad, es difícil, porque quizás estás en muchos listados a la vez.

El investigador en Salud Pública Joan Carles March, colaborador de lavozdelsur.es y miembro de la Escuela Andaluza de Salud Pública, advierte de las estafas telefónicas en otros aspectos, incluyendo productos relacionados con el malestar propio de la edad: "Hay fraudes relacionados con la dependencia, con ayudas sociales, con listas de espera, solicitando pago para agilizar trámites inexistentes". A veces también intentan vender productos milagro, o estafas que se hacen pasar por llamadas del centro de salud o el hospital para obtener datos bancarios. 

Para las personas que sufren estafas, provocan pérdida de confianza en el entorno, aislamiento social, ansiedad, depresión o sentimiento de culpa. "Este tema merece abordarse desde una perspectiva de salud pública: prevenir las estafas también significa proteger la salud, la autonomía y la dignidad de las personas mayores".

En la práctica, a pesar de que distintos gobiernos han ido promoviendo regulaciones -el actual Ejecutivo ha sido beligerante-, lo cierto es que esas llamadas se siguen produciendo. Curiosamente, por una búsqueda en internet se puede comprobar que hay gente reclamando datos para entrar en la lista robinson, esa por la cual uno debe dejar de recibir llamadas comerciales, pero en realidad son falsos captadores. Está en cualquier buscador. Y sobre eso, los comerciales están aleccionados: "Es que esto no es una llamada comercial". 

Mientras tanto, miles de personas, en su mayoríaa mayores, aunque también de todas las edades, sufren un acoso a la espera de que un día le puedan culminar un engaño. Imagina hacer una reclamación a tu compañía eléctrica. Justo ese día te llaman diciendo que tienen respuesta a tus quejas sobre la factura y que vas a pagar menos. Caíste. A veces también con ventas fraudulentas por internet, mails, sms, de falsos bancos, o empresas de paquetería. En la tele dicen que estas llamadas ya son parte del pasado. No. Están mejor que nunca.

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