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morro fino

Horizonte de afecto en una noche de altura

La presentación de Horizonte vertical, de Eduardo de la Hoz, convirtió El Lagar de Palmones en un encuentro de literatura, amistad, solidaridad y buenos sabores

  • La presentación de Horizonte vertical, de Eduardo de la Hoz, en El Lagar de Palmones.

Hace unos meses escribí en estas mismas páginas sobre Horizonte Vertical, el libro de Eduardo de la Hoz, en el que la montaña es territorio de aprendizaje, silencio y transformación. 

Ahora regreso a sus páginas, después de la presentación celebrada el pasado jueves en El Lagar de Palmones para redescubrirlo en una velada que reunió a lectores y amigos alrededor de una obra que recorre las cumbres más altas de las ocho provincias andaluzas. Sin embargo, Horizonte vertical, publicado por Quemedehe Editorial, es mucho más que un itinerario por la montaña andaluza. Es un cuaderno de vida, una sucesión de imágenes y experiencias desde las que Edu invita a mirar el paisaje y, al mismo tiempo, a observarse por dentro.

  • La presentación de Horizonte vertical, de Eduardo de la Hoz, en El Lagar de Palmones
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Durante el encuentro, Eduardo de la Hoz compartió las dificultades, las anécdotas y los instantes de belleza que acompañaron cada ascensión. Habló del cansancio, del frío, de la espera necesaria para encontrar la fotografía precisa y de esa sensación de libertad que aparece cuando el ruido cotidiano queda abajo. Las montañas, en su relato, no fueron trofeos conquistados, sino lugares desde los que aprender a devolver a cada cosa su verdadera dimensión.

Como autora del prólogo, fue un placer sentir cómo las palabras escritas en la intimidad adquirían una nueva vida ante el público. Maribel, Paco, Darío y numerosos amigos se sumaron a una conversación cálida, sin solemnidades innecesarias, de esas en las que un libro acaba convirtiéndose en una magnífica excusa para celebrar el encuentro.

  • La presentación de Horizonte vertical, de Eduardo de la Hoz, en El Lagar de Palmones
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Y, como toda buena celebración, la noche también tuvo su particular paisaje gastronómico.

Sara Arenas, responsable comercial de La Conservera de Tarifa La Tarifeña, llevó una exquisita albacora para la degustación. Nos rendimos al sabor del Estrecho, los vinos excelentes, un queso espectacular y el pollo al curry exquisito de Eva, la simpatía de Cibeles y esa sensación de hogar que hace tan especial a este rincón distinto del Campo de Gibraltar

Por si faltara deleite todavía, la puesta de largo del autor como cronista de experiencias sirvió de puente para uno de los momentos más emocionantes de la noche: la entrega del Reconocimiento de El Lagar de Palmones al Proyecto Por Una Sonrisa, por la labor que desarrolla junto a los niños con cáncer y sus familias.

  • La presentación de Horizonte vertical, de Eduardo de la Hoz, en El Lagar de Palmones
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El artista y amigo Pedro Luis Barberá Briones donó a la asociación una de sus esculturas, una obra convertida desde ese instante en símbolo de acompañamiento y esperanza. 

También se agradeció especialmente la implicación de Juan Manuel Ramírez Tocón y Juani Amores Salas, compañeros comprometidos con la difusión y la visibilidad de un proyecto que acompaña a las familias en sus ascensiones más difíciles.

  • La presentación de Horizonte vertical, de Eduardo de la Hoz, en El Lagar de Palmones
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Entre fotografías, anécdotas y abrazos el tiempo voló. 

Y lo que de verdad merece la pena tomó una altura que no se puede medir en metros, sino en generosidad, amistad y compromiso.

Hace unos meses escribí en estas mismas páginas sobre Horizonte Vertical, el libro de Eduardo de la Hoz, en el que la montaña es territorio de aprendizaje, silencio y transformación. 

Ahora regreso a sus páginas, después de la presentación celebrada el pasado jueves en El Lagar de Palmones para redescubrirlo en una velada que reunió a lectores y amigos alrededor de una obra que recorre las cumbres más altas de las ocho provincias andaluzas. Sin embargo, Horizonte vertical, publicado por Quemedehe Editorial, es mucho más que un itinerario por la montaña andaluza. Es un cuaderno de vida, una sucesión de imágenes y experiencias desde las que Edu invita a mirar el paisaje y, al mismo tiempo, a observarse por dentro.

  • La presentación de Horizonte vertical, de Eduardo de la Hoz, en El Lagar de Palmones
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Durante el encuentro, Eduardo de la Hoz compartió las dificultades, las anécdotas y los instantes de belleza que acompañaron cada ascensión. Habló del cansancio, del frío, de la espera necesaria para encontrar la fotografía precisa y de esa sensación de libertad que aparece cuando el ruido cotidiano queda abajo. Las montañas, en su relato, no fueron trofeos conquistados, sino lugares desde los que aprender a devolver a cada cosa su verdadera dimensión.

Como autora del prólogo, fue un placer sentir cómo las palabras escritas en la intimidad adquirían una nueva vida ante el público. Maribel, Paco, Darío y numerosos amigos se sumaron a una conversación cálida, sin solemnidades innecesarias, de esas en las que un libro acaba convirtiéndose en una magnífica excusa para celebrar el encuentro.

  • La presentación de Horizonte vertical, de Eduardo de la Hoz, en El Lagar de Palmones
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Y, como toda buena celebración, la noche también tuvo su particular paisaje gastronómico.

Sara Arenas, responsable comercial de La Conservera de Tarifa La Tarifeña, llevó una exquisita albacora para la degustación. Nos rendimos al sabor del Estrecho, los vinos excelentes, un queso espectacular y el pollo al curry exquisito de Eva, la simpatía de Cibeles y esa sensación de hogar que hace tan especial a este rincón distinto del Campo de Gibraltar

Por si faltara deleite todavía, la puesta de largo del autor como cronista de experiencias sirvió de puente para uno de los momentos más emocionantes de la noche: la entrega del Reconocimiento de El Lagar de Palmones al Proyecto Por Una Sonrisa, por la labor que desarrolla junto a los niños con cáncer y sus familias.

  • La presentación de Horizonte vertical, de Eduardo de la Hoz, en El Lagar de Palmones
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El artista y amigo Pedro Luis Barberá Briones donó a la asociación una de sus esculturas, una obra convertida desde ese instante en símbolo de acompañamiento y esperanza. 

También se agradeció especialmente la implicación de Juan Manuel Ramírez Tocón y Juani Amores Salas, compañeros comprometidos con la difusión y la visibilidad de un proyecto que acompaña a las familias en sus ascensiones más difíciles.

  • La presentación de Horizonte vertical, de Eduardo de la Hoz, en El Lagar de Palmones
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Entre fotografías, anécdotas y abrazos el tiempo voló. 

Y lo que de verdad merece la pena tomó una altura que no se puede medir en metros, sino en generosidad, amistad y compromiso.

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