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El alga asiática ahoga los corrales de Rota, el primer Monumento Natural de Andalucía: "Asfixia a la biomasa"

El roteño Andrés Barba es uno de los corraleros afectados por la llegada masiva de la 'Rugulopteryx okamurae', que ha obligado al Ayuntamiento a intensificar los trabajos de limpieza este verano. La problemática salta al Congreso de los Diputados

  • Andrés Barba, vicepresidente de la Asociación de Corraleros a pie de Rota. -

Un fuerte olor invade un tramo de la costa roteña. Esa “peste”, desgraciadamente, ya resulta familiar en el litoral gaditano. Insectos diminutos sobrevuelan arribazones de una especie temida que amenaza no solo a las playas. Una mañana cualquiera de septiembre el Monumento Natural de Los Corrales de Rota está plagado de Rugulopteryx okamurae. Esa dichosa alga asiática que se empeña en trastocar a toda la provincia. “Es el primer año que vemos esta cantidad de este alga en la orilla. La notamos desde hace tres, pero no de esta manera”, comenta Andrés Barba Prieto, de 61 años.

  • El corralero, junto a los arribazones de alga asiática acumulados en el Monumento Natural.
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A este marino de la Armada Española ya retirado le duele ver cómo esta invasora se carga los ocho corrales, cinco en activo, que se extienden en esta franja del océano Atlántico. Una presencia masiva y perturbadora para las parcelas que antaño eran motor económico del municipio. La última familia que vivió del despesque mantuvo la concesión hasta finales de los ochenta y, el 23 de octubre de 2001 los corrales fueron declarados Monumento Natural, siendo los primeros de Andalucía en ser protegidos bajo esta consideración.

Gracias a ello, las manos humanas no son un obstáculo sino una acción necesaria para conservar esta obra de piedra milenaria que se remonta, al menos como tradición de aprovechamiento del litoral, a época romana. La Junta de Andalucía los describe como construcciones ligadas a un arte de pesca tradicional existente desde entonces. Aunque este sistema de pesca hunde sus raíces milenios atrás, no existe una datación que permita atribuir esa antigüedad a los muros que se conservan actualmente.

Hay constancia documental sobre estos corrales desde finales del siglo XIV. Un estudio histórico recoge una donación de 1399 de Pedro Ponce de León al convento de Regla de la villa de Rota de unos corrales destinados al sustento de los frailes agustinos. Otro trabajo documenta que, a finales del siglo XV, Alonso Suazo recibió como recompensa un corral de pesca en Rota. Además, una investigación arqueológica sitúa la Pesquería de Punta Candor en el siglo XV, asociándola a los nuevos pobladores castellanos.
 
Desde el siglo XVIII existen estos ocho corrales como forma de explotación plenamente asentada. Sin embargo, no significa que los muros actuales tengan íntegramente 500, 600 o 2.000 años. Son estructuras sometidas al mar y mantenidas durante generaciones. Una tradición que ahora se ve mermada por este alga.

Andrés es uno de esos hombres que se encargan del despesque, la investigación, la reparación, el mantenimiento y la divulgación de este lugar donde ha “echado los dientes”. Este monumento existe porque lo cuida marea tras marea junto a unos 30 compañeros repartidos por los cinco corrales. Él lo hace en el de Enmedio o de San José, otros en San Clemente, en El Chiquillo, en Chico y en de Encima. 

  • Varias personas pasean frente a los Corrales de Rota, invadidos por la especie invasora.
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El roteño se adentra en el corral pisando las algas amontonadas. La primera vez que vio este enclave tenía 9 años y la escena era muy distinta. “Me escapa de casa para venir y mis padres me reñían porque decían que era un peligro, están a unos tres kilómetros del pueblo”, recuerda. Se enamoró por completo. Tanto que, cuando finalizó su etapa laboral como buzo militar e instructor de buceo, “volví a mis raíces” y se entregó en cuerpo y alma a este escondite vivo de la costa. Desde hace unos tres años, Andrés es vicepresidente de la Asociación de Corraleros de a pie y colabora en su divulgación a través de vídeos que difunde en sus redes sociales en su proyecto Una vida bajo la mar.

  • El alga asiática amenaza el ecosistema de este monumento natural.
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“Esto es una quinta parte de lo que hemos tenido este verano, todos los muros estaban completamente llenos, hasta un metro de altura”, dice el corralero rodeado de este alga que afecta directamente a la biodiversidad autóctona y, por consiguiente, a la práctica artesanal del despesque. Pesca de autoconsumo al estar prohibido por ley la venta de las especies de los corrales. Hoy Andrés almorzará una corvina que acaba de capturar. Pero cada vez hay menos en la zona.

La Rugulopteryx okamurae tiene consecuencias nefastas en este monumento natural. Compromete la estabilidad de la fauna y flora e interrumpe el normal funcionamiento del ecosistema. “Arribazones ha habido toda la vida, pero no de este alga que ha venido para quedarse”, dice el roteño.

Asegura que durante los meses estivales, llegó a detectar hasta 40 centímetros de alga en todos los corrales cuando bajaba la marea. “Esto provocaba que el agua se calentara sobremanera y no le permitiera oxigenarse. Toda la biomasa que había debajo de las algas se estaba asfixiando, no sabéis hasta qué punto estuvo en peligro el ecosistema interno de los corrales”, expresa.

  • Andrés Barba explica cómo afecta esta especie al funcionamiento de los corrales.
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El ecosistema ha estado a punto de perderse por culpa de esta especie invasora que “mataba a toda la base trófica”. Andrés ha visto moluscos, crustáceos y pequeños invertebrados muertos. Camarones, pulpos, erizos, sepias, ostiones, acribillados en su propio hogar. “Los cangrejos subían por encima de las algas intentando respirar, fue terrible”, añade.

El alga asiática obstruye los canales impidiendo la circulación y renovación del agua en las subidas y bajadas de la marea. Según explica Andrés, los corrales han estado casi tres meses sin funcionar correctamente porque “estaba totalmente atorado, no se podían vaciar y la fuerza del agua ha producido desperfectos, ha roto rejillas y muros”.

Estos cerramientos artificiales, levantados con piedra ostionera y conglomerados marinos, aprovechan el movimiento de las mareas para capturar peces, crustáceos y moluscos de forma sostenible. Cuando sube la marea, las especies entran nadando por encima de los muros. Con la bajamar, salen al descubierto los muros y en los pesqueros quedan atrapados los peces.

  • El alga asiática atasca las rejillas impidiendo la renovación del agua.
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Todavía hay ejemplares enganchados a esas rejas que sirven para impedir la salida de los peces. Aunque la situación está más controlada gracias a la intervención del Ayuntamiento de Rota. Desde primera hora del jueves 8 de julio, el consistorio reforzó trabajos de limpieza y retirada coordinados por la Delegación municipal de Playas. “Vinieron en cuanto notificamos el problema y limpiaron toda la zona de fuera para permitir que la que estaba dentro saliera y funcionó”, explica el corralero, que comparte que se hizo todo lo posible.

Este tipo de actuaciones llevan consigo una serie de complejidades que agravan la presencia de este alga. “Los ciudadanos no son conscientes de lo difícil que es limpiarla. No te puedes llevar la arena que hay debajo porque estarías quitando arena a la playa, y es difícil de reponer. Además, cuando se limpia, a los dos días vuelve a estar llena y la marea continúa trayendo algas hacia afuera”, sostiene.

  • El divulgador, con el litoral repleto de arribazones al fondo.
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Varias personas caminan por encima del manto marrón lleno de mosquitas, que también suelen estar en los corrales independientemente de este alga. Andrés ha buceado por la zona y confirma que todo el fondo está repleto. En el momento en el que haya temporales, volverán a la orilla en grandes cantidades.

Una solución a largo plazo

El futuro de los corrales de Rota, y de toda la provincia, no se libra de la Rugulopteryx okamurae. Es un mal que seguirá provoncando quebraderos de cabeza a los turistas, a los corraleros, a los pescadores y a las autoridades. Andrés considera que este problema no tiene por qué repetirse siempre con la misma intensidad. Explica que la situación de este año responde a la suma de varias circunstancias previas, entre ellas un invierno poco habitual por las borrascas y el fuerte movimiento del mar, que habría favorecido el arranque de las algas. “Si este invierno es mucho más tranquilo, quizá el verano que viene no tengamos tanta alga”, opina.

Sin embargo, en mayor o menor medida, la especie invasora está presente y está afectando a la fauna y flora autóctona. “Está desplazando a la biomasa, que incluye el pescaíto que nos comemos en la plaza. Todas las especies se están moviendo porque no encuentran alimentación, el ecosistema es una cadena y los animales están desconcertados”, alerta.

  • El roteño considera que, a largo plazo, la solución está en la adaptación del propio ecosistema al alga.
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Para este corralero, la solución final, a largo plazo, consiste en que el ecosistema se adapte a este alga. “Algunos depredadores, como los erizos, están empezando a comer este alga. Es el propio ecosistema el que tiene que rebotarse contra este invasor y tiene que ofrecer sus soluciones para que haya un equilibrio”, defiende.

Mientras tanto, no queda otra que convivir con ella y retirarla cuando sea necesario para seguir conservando este monumento natural. El impacto ya ha llegado al Congreso de los Diputados, donde el Grupo Vox ha preguntado al Gobierno sobre medidas concretas. Se palpa preocupación por un lugar que está altamente valorado. Cuenta con la Q de Calidad Turística y la S de Sostenibilidad Turística, dos certificaciones del Instituto para la Calidad Turística Española que se revisan con auditorías periódicas.

Rota retira 10.000 toneladas de alga invasora

La Diputación de Cádiz ha reunido al Grupo de Trabajo Estable sobre el Alga Invasora para hacer balance del verano y reclamar una mayor implicación económica de otras administraciones. En los últimos cinco años, la institución provincial ha destinado 1,8 millones de euros en subvenciones a los municipios afectados para ayudarles con los gastos de retirada.

  • Detalle del francajo, herramienta que utiliza para capturar peces y chocos. 
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"Queremos escuchar a los municipios para saber cómo han afrontado el verano en cuanto a la llegada y gestión de arribazones, pero también queremos dar el paso de solicitar formalmente a las administraciones superiores la movilización de recursos económicos para hacer frente a esta invasión", ha señalado el vicepresidente segundo y diputado de Transición Ecológica, Javier Vidal. Desde 2019, cuando el problema se concentraba en Algeciras, La Línea y Tarifa, el alga se ha extendido hasta alcanzar el frente litoral de Rota y comenzar a colonizar fondos de la Costa Noroeste.

Rota es el municipio que más alga ha retirado este año, con 10.000 toneladas, seguido de Tarifa, con 3.000; Cádiz, con 1.379; La Línea, con 550; Algeciras, con 300; Chiclana, con 250; y Conil, con 40. Los ayuntamientos alertan de que deben asumir contrataciones extraordinarias, alquiler de maquinaria y más gasto para mantener sus playas, por lo que el grupo ha acordado pedir formalmente más apoyo económico al Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico y a la Consejería de Sostenibilidad y Medio Ambiente de la Junta de Andalucía.

También solicitará que la Diputación de Cádiz se incorpore, en representación de los municipios afectados, al grupo de trabajo nacional sobre Rugulopteryx okamurae. Además, Diputación y ayuntamientos buscarán soluciones técnica y económicamente viables para aprovechar esta materia orgánica y compensar parte de los costes que supone su retirada.

Un fuerte olor invade un tramo de la costa roteña. Esa “peste”, desgraciadamente, ya resulta familiar en el litoral gaditano. Insectos diminutos sobrevuelan arribazones de una especie temida que amenaza no solo a las playas. Una mañana cualquiera de septiembre el Monumento Natural de Los Corrales de Rota está plagado de Rugulopteryx okamurae. Esa dichosa alga asiática que se empeña en trastocar a toda la provincia. “Es el primer año que vemos esta cantidad de este alga en la orilla. La notamos desde hace tres, pero no de esta manera”, comenta Andrés Barba Prieto, de 61 años.

  • El corralero, junto a los arribazones de alga asiática acumulados en el Monumento Natural.
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A este marino de la Armada Española ya retirado le duele ver cómo esta invasora se carga los ocho corrales, cinco en activo, que se extienden en esta franja del océano Atlántico. Una presencia masiva y perturbadora para las parcelas que antaño eran motor económico del municipio. La última familia que vivió del despesque mantuvo la concesión hasta finales de los ochenta y, el 23 de octubre de 2001 los corrales fueron declarados Monumento Natural, siendo los primeros de Andalucía en ser protegidos bajo esta consideración.

Gracias a ello, las manos humanas no son un obstáculo sino una acción necesaria para conservar esta obra de piedra milenaria que se remonta, al menos como tradición de aprovechamiento del litoral, a época romana. La Junta de Andalucía los describe como construcciones ligadas a un arte de pesca tradicional existente desde entonces. Aunque este sistema de pesca hunde sus raíces milenios atrás, no existe una datación que permita atribuir esa antigüedad a los muros que se conservan actualmente.

Hay constancia documental sobre estos corrales desde finales del siglo XIV. Un estudio histórico recoge una donación de 1399 de Pedro Ponce de León al convento de Regla de la villa de Rota de unos corrales destinados al sustento de los frailes agustinos. Otro trabajo documenta que, a finales del siglo XV, Alonso Suazo recibió como recompensa un corral de pesca en Rota. Además, una investigación arqueológica sitúa la Pesquería de Punta Candor en el siglo XV, asociándola a los nuevos pobladores castellanos.
 
Desde el siglo XVIII existen estos ocho corrales como forma de explotación plenamente asentada. Sin embargo, no significa que los muros actuales tengan íntegramente 500, 600 o 2.000 años. Son estructuras sometidas al mar y mantenidas durante generaciones. Una tradición que ahora se ve mermada por este alga.

Andrés es uno de esos hombres que se encargan del despesque, la investigación, la reparación, el mantenimiento y la divulgación de este lugar donde ha “echado los dientes”. Este monumento existe porque lo cuida marea tras marea junto a unos 30 compañeros repartidos por los cinco corrales. Él lo hace en el de Enmedio o de San José, otros en San Clemente, en El Chiquillo, en Chico y en de Encima. 

  • Varias personas pasean frente a los Corrales de Rota, invadidos por la especie invasora.
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El roteño se adentra en el corral pisando las algas amontonadas. La primera vez que vio este enclave tenía 9 años y la escena era muy distinta. “Me escapa de casa para venir y mis padres me reñían porque decían que era un peligro, están a unos tres kilómetros del pueblo”, recuerda. Se enamoró por completo. Tanto que, cuando finalizó su etapa laboral como buzo militar e instructor de buceo, “volví a mis raíces” y se entregó en cuerpo y alma a este escondite vivo de la costa. Desde hace unos tres años, Andrés es vicepresidente de la Asociación de Corraleros de a pie y colabora en su divulgación a través de vídeos que difunde en sus redes sociales en su proyecto Una vida bajo la mar.

  • El alga asiática amenaza el ecosistema de este monumento natural.
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“Esto es una quinta parte de lo que hemos tenido este verano, todos los muros estaban completamente llenos, hasta un metro de altura”, dice el corralero rodeado de este alga que afecta directamente a la biodiversidad autóctona y, por consiguiente, a la práctica artesanal del despesque. Pesca de autoconsumo al estar prohibido por ley la venta de las especies de los corrales. Hoy Andrés almorzará una corvina que acaba de capturar. Pero cada vez hay menos en la zona.

La Rugulopteryx okamurae tiene consecuencias nefastas en este monumento natural. Compromete la estabilidad de la fauna y flora e interrumpe el normal funcionamiento del ecosistema. “Arribazones ha habido toda la vida, pero no de este alga que ha venido para quedarse”, dice el roteño.

Asegura que durante los meses estivales, llegó a detectar hasta 40 centímetros de alga en todos los corrales cuando bajaba la marea. “Esto provocaba que el agua se calentara sobremanera y no le permitiera oxigenarse. Toda la biomasa que había debajo de las algas se estaba asfixiando, no sabéis hasta qué punto estuvo en peligro el ecosistema interno de los corrales”, expresa.

  • Andrés Barba explica cómo afecta esta especie al funcionamiento de los corrales.
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El ecosistema ha estado a punto de perderse por culpa de esta especie invasora que “mataba a toda la base trófica”. Andrés ha visto moluscos, crustáceos y pequeños invertebrados muertos. Camarones, pulpos, erizos, sepias, ostiones, acribillados en su propio hogar. “Los cangrejos subían por encima de las algas intentando respirar, fue terrible”, añade.

El alga asiática obstruye los canales impidiendo la circulación y renovación del agua en las subidas y bajadas de la marea. Según explica Andrés, los corrales han estado casi tres meses sin funcionar correctamente porque “estaba totalmente atorado, no se podían vaciar y la fuerza del agua ha producido desperfectos, ha roto rejillas y muros”.

Estos cerramientos artificiales, levantados con piedra ostionera y conglomerados marinos, aprovechan el movimiento de las mareas para capturar peces, crustáceos y moluscos de forma sostenible. Cuando sube la marea, las especies entran nadando por encima de los muros. Con la bajamar, salen al descubierto los muros y en los pesqueros quedan atrapados los peces.

  • El alga asiática atasca las rejillas impidiendo la renovación del agua.
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Todavía hay ejemplares enganchados a esas rejas que sirven para impedir la salida de los peces. Aunque la situación está más controlada gracias a la intervención del Ayuntamiento de Rota. Desde primera hora del jueves 8 de julio, el consistorio reforzó trabajos de limpieza y retirada coordinados por la Delegación municipal de Playas. “Vinieron en cuanto notificamos el problema y limpiaron toda la zona de fuera para permitir que la que estaba dentro saliera y funcionó”, explica el corralero, que comparte que se hizo todo lo posible.

Este tipo de actuaciones llevan consigo una serie de complejidades que agravan la presencia de este alga. “Los ciudadanos no son conscientes de lo difícil que es limpiarla. No te puedes llevar la arena que hay debajo porque estarías quitando arena a la playa, y es difícil de reponer. Además, cuando se limpia, a los dos días vuelve a estar llena y la marea continúa trayendo algas hacia afuera”, sostiene.

  • El divulgador, con el litoral repleto de arribazones al fondo.
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Varias personas caminan por encima del manto marrón lleno de mosquitas, que también suelen estar en los corrales independientemente de este alga. Andrés ha buceado por la zona y confirma que todo el fondo está repleto. En el momento en el que haya temporales, volverán a la orilla en grandes cantidades.

Una solución a largo plazo

El futuro de los corrales de Rota, y de toda la provincia, no se libra de la Rugulopteryx okamurae. Es un mal que seguirá provoncando quebraderos de cabeza a los turistas, a los corraleros, a los pescadores y a las autoridades. Andrés considera que este problema no tiene por qué repetirse siempre con la misma intensidad. Explica que la situación de este año responde a la suma de varias circunstancias previas, entre ellas un invierno poco habitual por las borrascas y el fuerte movimiento del mar, que habría favorecido el arranque de las algas. “Si este invierno es mucho más tranquilo, quizá el verano que viene no tengamos tanta alga”, opina.

Sin embargo, en mayor o menor medida, la especie invasora está presente y está afectando a la fauna y flora autóctona. “Está desplazando a la biomasa, que incluye el pescaíto que nos comemos en la plaza. Todas las especies se están moviendo porque no encuentran alimentación, el ecosistema es una cadena y los animales están desconcertados”, alerta.

  • El roteño considera que, a largo plazo, la solución está en la adaptación del propio ecosistema al alga.
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Para este corralero, la solución final, a largo plazo, consiste en que el ecosistema se adapte a este alga. “Algunos depredadores, como los erizos, están empezando a comer este alga. Es el propio ecosistema el que tiene que rebotarse contra este invasor y tiene que ofrecer sus soluciones para que haya un equilibrio”, defiende.

Mientras tanto, no queda otra que convivir con ella y retirarla cuando sea necesario para seguir conservando este monumento natural. El impacto ya ha llegado al Congreso de los Diputados, donde el Grupo Vox ha preguntado al Gobierno sobre medidas concretas. Se palpa preocupación por un lugar que está altamente valorado. Cuenta con la Q de Calidad Turística y la S de Sostenibilidad Turística, dos certificaciones del Instituto para la Calidad Turística Española que se revisan con auditorías periódicas.

Rota retira 10.000 toneladas de alga invasora

La Diputación de Cádiz ha reunido al Grupo de Trabajo Estable sobre el Alga Invasora para hacer balance del verano y reclamar una mayor implicación económica de otras administraciones. En los últimos cinco años, la institución provincial ha destinado 1,8 millones de euros en subvenciones a los municipios afectados para ayudarles con los gastos de retirada.

  • Detalle del francajo, herramienta que utiliza para capturar peces y chocos. 
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"Queremos escuchar a los municipios para saber cómo han afrontado el verano en cuanto a la llegada y gestión de arribazones, pero también queremos dar el paso de solicitar formalmente a las administraciones superiores la movilización de recursos económicos para hacer frente a esta invasión", ha señalado el vicepresidente segundo y diputado de Transición Ecológica, Javier Vidal. Desde 2019, cuando el problema se concentraba en Algeciras, La Línea y Tarifa, el alga se ha extendido hasta alcanzar el frente litoral de Rota y comenzar a colonizar fondos de la Costa Noroeste.

Rota es el municipio que más alga ha retirado este año, con 10.000 toneladas, seguido de Tarifa, con 3.000; Cádiz, con 1.379; La Línea, con 550; Algeciras, con 300; Chiclana, con 250; y Conil, con 40. Los ayuntamientos alertan de que deben asumir contrataciones extraordinarias, alquiler de maquinaria y más gasto para mantener sus playas, por lo que el grupo ha acordado pedir formalmente más apoyo económico al Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico y a la Consejería de Sostenibilidad y Medio Ambiente de la Junta de Andalucía.

También solicitará que la Diputación de Cádiz se incorpore, en representación de los municipios afectados, al grupo de trabajo nacional sobre Rugulopteryx okamurae. Además, Diputación y ayuntamientos buscarán soluciones técnica y económicamente viables para aprovechar esta materia orgánica y compensar parte de los costes que supone su retirada.

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